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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 30-08-2012

El concepto "Pueblo" en el sur de Amrica durante el nacimiento de la independencia

Sergio Job
Rebelin


El objetivo del siguiente desarrollo, no es realizar una reconstruccin histrica meticulosa sobre el desenvolvimiento del pueblo como entidad o sujeto histrico/poltico; sino que se busca que, a partir de cierto recorrido histrico, se pueda dar cuenta de las tensiones y continuidades que se han ido construyendo, de las disputas conceptuales existentes, alrededor de la nocin de pueblo en esta parte del continente. Esto exige enmarcar las discusiones en un espacio geogrfico determinado, y en los momentos histricos donde esa disputa va desenvolvindose, para poder as aprehender los alcances, sentidos y utilizacin poltica que se le dan al concepto en cuestin.

El recorte comienza con las primeras discusiones que sirven de puntapi a la nocin de independencia patria, a principios del siglo XIX. Si bien, de algn modo aleatorio (como todo recorte), no est fundado en el capricho ni carece de explicacin. Retomar las discusiones que se sucedieron en los momentos fundacionales de la patria, se explica en razn de entender que es all, donde las discusiones (histricas y conceptuales) posteriores en torno al significante pueblo , se encontraban ya presentes, al menos de manera germinal. Escarbar all permite una perspectiva que sita la discusin en los parmetros propios de nuestra historia, sealar sus particularidades especficas, y as poder observar en el origen, las disputas que hoy con continuidades y rupturas, se siguen desplegando.

En la Oracin Inaugural que Bernardo de Monteagudo pronunciara en la apertura de la Sociedad Patritica el 13 de enero de 1812, dijo que la sociedad patritica deba focalizar todos sus esfuerzos en lograr grabar en el corazn de todos esta sublime verdad que anunci la filosofa desde el trono de la razn: la soberana reside slo en el pueblo (Monteagudo, 2009:235). Estos eran los argumentos que se esgriman desde principios de siglo a lo largo y ancho del continente americano para echar a andar el proceso independentista. Esta fue la principal tesis que sirvi a los patriotas de la ciudad de Buenos Aires en mayo de 1810.

Si bien este argumento bast en un primer momento de impulso revolucionario, no tard en comenzar a ser un significante vaco sobre el que se libraban disputas que pugnaban

por llenarlo de contenido. Es as que desde un primer momento, la reasuncin de la soberana por parte del pueblo, abri (o continu) una zona gris que, como herida cortante, no iba a cerrarse a lo largo de la historia nacional.

Dependiendo del hablante, del contexto histrico, de la coyuntura poltica, variar la nocin que se construye de pueblo . En un relato que data de principios del siglo XIX pero se public por primera vez en 1960, cuyo autor es desconocido, y lleva por ttulo Diario de un soldado ; se muestra ya que la parte ms baja de la sociedad, haba incorporado el vocablo pueblo a su lxico cotidiano, como mnimo, unos aos antes que la revolucin de mayo. As, al relatar los hechos acaecidos con ocasin de las invasiones inglesas, seala en numerosas oportunidades al pueblo como el actor principal de los sucesos.

Dicho diario relata que el 14 de agosto de 1806, Se abri Cabildo publico adonde concurio toda la Ciudad a tratar/ Si devian rezevir el Sr. Virey Sobremonte que estaba cerca de Lujan en camino para esta Capital con 3 mil cordoveses esta maana ubo en Cabildo unos partidos aunque el populacho quando el Sr. Rejenti Obispo y otros majistrados se presentaron al Cavildo digo en su balcn a preguntar al pueblo si eran gustosos que fuesen gobernados por Sobremonte y viniera a esta ciudad todos respondieron que n n n n no lo queremos muera ese traidor nos a vendido es desertor ( Diario de un soldado, 1960: 39).

En otra parte dice, refiriendo ahora a lo sucedido el 6 de febrero de 1807, En este da demostr esta capital darse quejosa sobre los echos de S.E. y Real Audiencia Pidio el Pueblo cabildo abierto concurio Gritando la autoridad quitada a S.E. y fuera la Real audiencia omito los desetinos que en este dia pedian Presto se junto en cavildo el Sr. de linier Audiencia cavildo y un cresido N de vezinos el Sr. obispo a la gritera del Pueblo salio al Balcon el Sr. de liniers a sosegar el Pueblo les dijo que se concedera quanto pedan y que se estaba tratando/ acuerdo de lo que justamente pedia ( Diario de un soldado, 1960: 140).

Al tener el texto la particularidad y excepcionalidad, de no haber sido escrito por alguien perteneciente a la elite ilustrada, permite el acceso a alguna comprensin de los hechos (y de las formas de nominarlos), propio de, al menos, ciertos sectores del bajo pueblo , que participara de los acontecimientos sociales y polticos de la poca.

De los fragmentos se pueden empezar a desenvolver algunas dimensiones analticas. En primer lugar, que queda patente en ambos fragmentos, la idea que el pueblo son los gobernados, y no quienes gobiernan. De un lado el pueblo, del otro: el obispo, el virrey, el cabildo, los magistrados, la Real Audiencia, etc. Adems, del primer fragmento, se desprende

que en el entendimiento del autor, el concepto pueblo establece una sinonimia clara con la nocin de populacho ; mientras en el segundo fragmento es ms confusa o menos directa la relacin que la nocin pueblo establece con la idea de vecinos.

Por otro lado, en el primer extracto, parece insinuarse una relacin entre ciudad y pueblo. Es importante insistir en este punto, ya que esta novedosa particularidad, implica un quiebre respecto la tradicin europea, donde el pueblo, ya sea en su versin medieval o en la comprensin ligada a la tradicin de la revolucin francesa (gran parte del tercer estado), siempre estuvo fuertemente vinculada a las poblaciones campesinas, y en consecuencia a los pobladores de las zonas suburbanas (provenientes en su inmensa mayora desde el campo).

Dicho entendimiento, que difiere de la construccin europea de pueblo , no es slo una ruptura en el plano conceptual, sino que por el contrario tendr a lo largo de la historia nacional profundas implicancias. Como bien explica Di Meglio (2006), si en Francia los sansculottes y el tercer estado jugaron un papel fundamental en el proceso revolucionario, vinculados al sector ms radical de la revolucin (los jacobinos); por el contrario, en el Sur del continente americano, los morenistas (acrrimos defensores de la soberana del pueblo ) no buscaron, en un primer momento, movilizar a dichos sectores a su favor, e incluso se cuidaron de excluirlos de sus planes.

Para frenar el avance de las ideas radicales del ncleo morenista, el sector ms moderado busc el apoyo de los pueblos del interior, y a partir de ellos, de la poblacin rural, no previstos como actores polticos por el grupo morenista. Si bien exista acuerdo dentro de la elite, alrededor de la comprensin del pueblo restringida y vinculada a la ciudad, e incluso dentro de ella, a la parte sana de la misma; la debilidad primera del sector moderado, deriv en la bsqueda de apoyos en diversos sectores sociales, lo que permiti que el grupo saavedrista estuviera en mejores condiciones de influir sobre los sectores plebeyos, a la par que le daba voz propia a nuevos actores hasta el momento excluidos de la comunidad poltica, y tenidos en cuenta slo como soldados o, en el mejor de los casos, beneficiarios de la nueva situacin poltica y social que se abra al sur del continente.

Empiezan a perfilarse as, diversas comprensiones respecto al pueblo , uno que lo vincula a ciudad (y dentro de ella, a la idea de vecindad y comunidad poltica), compartida mayoritariamente por todos los sectores de la elite en pugna; y otra, propia de los sectores plebeyos, suburbano y rurales, que comienzan a ser tmidamente an, actores polticos con voz y capacidad de movilizacin propia, aunque todava subordinada a alguno de los sectores de la elite.

Si en 1806-1807 el Diario de un soldado , deja ver que esta nocin que vincula pueblo y ciudad, era compartida tambin por quienes pertenecan a los sectores no ilustrados de la sociedad, la situacin va a ir modificndose a lo largo de la lucha y el proceso revolucionario. Si en mayo de 1810, todava los sectores reaccionarios, podan preguntar irnicamente, en la voz de Leiva: Dnde est el pueblo? (Di Meglio, 2006:93), esa situacin ir variando producto del mismo proceso poltico y social, teniendo en las jornadas del 5 y 6 de abril de 1811, un punto de quiebre significativo, que implicar segn Di Meglio, la ampliacin del pueblo de Buenos Ayres. A partir de esas jornadas, en que al decir de Nuez, se apel a los que vestan poncho y chip contra los hombres de capa y de casaca (1960:452), la nocin de pueblo ser de modo creciente, un violento campo de disputa entre significaciones y alcances polticos y sociales. Si bien siempre vinculado a la ciudad, el significante pueblo ya no podr slo referir slo a ella.

Se cree necesario seguir ahondando esta vinculacin que se seal aqu entre ciudad- pueblo . En este punto se considera importante tambin, tener en cuenta que a lo largo de todo el proceso independentista, la idea de pueblos (en plural) refera a las otras ciudades o provincias, distintas a las que se estaba hablando en ese relato particular. De esto dan fe numerosos escritos de la poca.

As, Manuel Moreno refirindose a la expedicin militar enviada al interior por la primera junta, escribe que la expedicin no se enviaba contra los pueblos ; estos eran hermanos, y tenan los mismos deseos que la capital; se diriga contra los gobernadores de las provincias, coligados de criminales para oponerse a la propagacin del nuevo sistema, y estorbar que la voluntad de sus pueblos se explicase libremente sobre la materia (Moreno 1968: 121). Si en la primera parte del fragmento, parece en principio, ser clara la utilizacin del concepto pueblos refiriendo a la idea de otras ciudades o provincias, todo el desarrollo que le sigue, pone en suspenso esa claridad, para afirmar nuevamente que pueblos hace referencia a algo distinto a los que gobiernan, e inscribe tambin, al significante pueblos (en plural), en una opacidad semntica significativa.

Esta oscuridad conceptual es una constante en los escritos polticos de la poca. El siguiente extenso fragmento de Mariano Moreno que data del 28 de octubre de 1810, ser significativo en tal sentido: La disolucin de la Junta Central [] restituy a los pueblos la plenitud de los poderes [] En esta dispersin no slo cada pueblo reasumi la autoridad, que de consuno haban conferido al Monarca, sino que cada hombre debi considerarse en el estado anterior al pacto social [] Los vnculos, que unen el pueblo al Rey, son distintos de los que unen a los hombres entre s mismos: un pueblo es un pueblo, antes de darse un Rey; y de aqu es, que aunque las relaciones sociales entre los pueblos y el Rey, quedasen disueltas o suspensas por el cautiverio de nuestro Monarca, los vnculos que unen a un hombre con otro en sociedad quedaron subsistentes, porque no dependen de los primeros; y los pueblos no debieron tratar de formarse pueblos , pues ya lo eran; sino de elegir una cabeza, que los rigiese, o regirse a s mismos (Moreno, 2009:194).

A lo largo de todo el fragmento tanto el concepto pueblo como el de pueblos , estn impregnados de cierta ambigedad que provoca una tensin de sentidos, entre significar pueblo/s como ciudad/es o provincia/s diversas, y/o referir a un sector de la poblacin distinto a los que gobiernan, e incluso agregndole un significado ms, que introduce una dimensin netamente poltica y cultural, pueblo/s como un conjunto de hombres que comparten una historia, una cultura y relaciones sociales particulares entre s, una comunidad poltica.

Volviendo a esa vinculacin que se seala una y otra vez entre ciudad y pueblo, se rescatan aqu las palabras de Beruti, quien refiriendo a las jornadas que tuvieron lugar el 5 y 6 de abril de 1811, escribe lo siguiente: suponiendo pueblo a la ltima plebe del campo, con desdoro del verdadero vecindario ilustre y sensato de esta ciudad, que ha quedado burlado y no fue llamado para nada; pero bien saban los facciosos que si hubiera llamdose al verdadero pueblo , no habra logrado sus planes (2002: 165).

Las palabras de Beruti, adems de confirmar de algn modo que la nocin que se tena de pueblo hasta ese da, estaba profundamente vinculada a la ciudad, tambin reintroducen la dimensin clasista como otras de las disputas en tensin, dentro del concepto pueblo . As se perfilan otras tres comprensiones de pueblo : una primera que refiere slo al vecindario ilustre y sensato de la ciudad, otra que engloba al conjunto de la comunidad poltica, a la totalidad de la sociedad (lectura que parece por momentos abonar Mariano Moreno, y que en la historiografa argentina ser retomada por Mitre y el conjunto de la historiografa liberal), y una tercera que entiende por pueblo slo al populacho o bajo pueblo o al sector plebeyo de la sociedad.

Si bien una lectura poco atenta, podra, con justa razn, atribuir una concepcin fuertemente clasista (y contraria a la plebe) a las palabras de Beruti, el significado de sus dichos deben ser entendidos (se cree aqu) en otro sentido. As, no es de extraar que quienes

ligaban la nocin de pueblo a la de comunidad poltica, abonaran a su vez lecturas que lo vinculaban a la ciudad, y dentro de ella, al sector ms ilustre. Hasta las jornadas del 5 y 6 de abril de 1811 (como hito fundante), no eran sino los pobladores de la ciudad, y dentro de ella: los vecinos, quienes participaban de la vida poltica. A partir de estos hechos, sern justamente los sectores morenistas y sus continuadores (Partido Popular, con Dorrego a la cabeza el padrecito de los pobres, como lo apodaban-, que ms tarde desembocar de algn modo en el Partido Federal) quienes van a dar un lugar preponderante a la participacin de los sectores ms bajos de la sociedad (ya trasvasando las fronteras citadinas) en la lucha poltica.

Pensar la comunidad poltica en 1810 para la elite portea no inclua a otros sectores que no fueran ellos mismos, y en una segunda instancia, la elite de otros pueblos . Sin embargo, como se desarrollar ms adelante en este trabajo, a medida que otros sectores sociales comienzan a ganar terreno en la lucha poltica, es el mismo partido que en un primer momento le haba dado la espalda, el primero en darle un lugar como actor poltico. Mientras que los sectores ms moderados y refractarios al cambio, sern quienes con el devenir del desenvolvimiento poltico, irn cerrando las puertas a la participacin plebeya en el escenario nacional.

El sealamiento de este desplazamiento semntico, tiene por objeto mostrar, se insiste, cmo la disputa por llenar de contenido la nocin de pueblo , ir variando a lo largo de nuestra historia nacional, dependiendo de las circunstancias y las tensiones sociales y polticas que se irn construyendo. Pero tambin tiene como finalidad marcar otra asociacin que hasta el momento no se haba resaltado lo suficiente: la vinculacin existente en estos relatos entre pueblo y accin poltica.

Pueblo , para la comprensin del arco morenista, necesariamente implica un sujeto poltico activo. Las palabras de Sagu pueden ser esclarecedoras en ese sentido: Despus de un largo intervalo, apareci la presentacin popular firmada por un considerable nmero de personas de todas las clases y condiciones. Sucedi no obstante, que al querer el Cabildo or de boca del mismo pueblo la ratificacin de su contenido, para lo cual sali en cuerpo a las galeras altas, vio que no haba reunidos sino los mismos o poco ms individuos que los que haban concurrido antes. Entonces el sndico procurador, que era el alma de aquella corporacin, tuvo el valor bastante para preguntar en alta vos Y dnde est el pueblo?: interpelacin que fue contestada con amenazas de violencia (1960:123).

Y en otro fragmento del mismo texto dice Sagu que habase reunido una multitud de pueblo (como se dice en el acta capitular) agregados a los individuos de la noche precedente; y que se haban amanecidos en una fonda de la plaza, todos armados (1960:121). Se desprende de ambos segmentos, que lo que haca en la concepcin morenista pueblo al pueblo , no era el origen o pertenencia de clase o condicin, sino su resuelta participacin poltica en los hechos que acaecan en los dramticos momentos en que se forjaban los primeros pasos de la independencia patria.

Ser el mismo Mariano Moreno quien dir en una nota de julio de 1812 que causa ternura el patriotismo con que se esfuerza el Pueblo para socorrer el Erario en los gastos precisos para la expedicin de las Provincias interiores. Las clases medianas, los ms pobres de la Sociedad son los primeros, que se apresuran a porfa, a consagrar a la Patria una parte de su escasa fortuna (2009:179). Encontramos en este texto la reafirmacin que en la comprensin morenista, no era la clase social lo que haca al pueblo , sino su participacin en la comunidad poltica por medio de hechos concretos, de la accin.

Recapitulando el anlisis intentado hasta aqu, se pueden identificar distintos campos conceptuales que intentan llenar de significado al pueblo . Como primer elemento, a lo largo de todos los extractos seleccionados, existe una nocin clara que pueblo es siempre distinto a quien/es gobierna/n. Al pueblo pertenecen siempre quienes integran el campo de los gobernados. El pueblo peticiona, exige, se planta, acciona (incluso por medio de la violencia armada), pero no gobierna.

En segundo lugar, el pueblo nace en la historia poltica nacional, vinculado fuertemente a la ciudad, como espacio geogrfico y poltico delimitado. Se insiste que esta vinculacin es una particularidad que asume la historia local, diversa a las concepciones filosficas y las experiencias polticas europeas que haban servido de ejemplo y herramienta de lucha durante el periodo. Esa vinculacin en principio clara, va a ir desdibujndose con el correr de los acontecimientos polticos, hasta el punto en que lograr desvincular la nocin de pueblo al de ciudad, se volvi uno de las disputas centrales de la etapa poltica posterior al periodo independentista.

El tercer elemento que debe sealarse, es la relacin que se sugiere en los escritos, tanto morenistas como saavedristas entre pueblo y lucha. Sobre todo en la comprensin morenista, parece primar una idea clara de que integrarn el pueblo, slo quienes se decidan a ser actores polticos, tomando partido por la Patria, en las luchas que se estaban librando.

En cuarto lugar, sealar el abanico de significados posibles, desde el punto de vista clasista, que se abre (en disputa) para dar contenido al significante pueblo . La primera aclaracin que se debe dar, es que cuando se habla de clase no se refiere estrictamente a lo que se comprender por ese mismo vocablo con el devenir histrico, puesto que se est analizando la disputa conceptual en una sociedad pre-industrial. La segunda advertencia, es que como ya se dijo, se deba descartar que la nocin de pueblo, slo comprehensiva de quienes integraban la vecindad, sea producto de una lectura estrictamente clasista, sino que la misma era consecuencia de una comprensin que haca prevalecer el papel que desempaaba cada sector en la lucha poltica concreta.

Es as que quedan en pie dos comprensiones posibles sobre el contenido de pueblo desde una mirada de clase. Una propia de los sectores pertenecientes a la elite y continuada por la historiografa liberal, que entiende al pueblo como sinnimo de la totalidad de la sociedad. Y una segunda, vinculada a las comprensiones que se realizaban desde los sectores no ilustrados, que significaban con pueblo a los sectores que la elite portea nominaba como populacho, plebe o bajo pueblo. Dir Di Meglio que la nocin de plebe, originaria de la Antigua Roma, era usada por los miembros de la elite portea para denominar a la poblacin que ocupaba lo ms bajo de la pirmide social [] se emplear como sinnimo ocasional de plebe el trmino bajo pueblo , tambin usado en la poca (2006:19).

Como se observa, toda esta disputa conceptual y profundamente poltica que se intenta sistematizar aqu, nace en el momento mismo en que comienza la historia nacional, y condensar en s gran parte de las comprensiones y significados que, a veces de modo sangriento, estarn en pugna, con continuidades y rupturas, hasta el presente.

Se comprende entonces que, cuando el caudillo cordobs Jos Mara Paz, intenta resumir las razones de la lucha que seguira a la independencia patria sostuviera que: no ser inoficioso advertir que esa gran faccin de la repblica que formaba el partido federal no combata solamente por la mera forma de gobierno, pues otros intereses y otros sentimientos se refundan en uno solo para hacerlo triunfar. Primero era la parte ms ilustrada contra la porcin ms ignorante. En segundo lugar, la gente del campo se opona a la de las ciudades. En tercer, la plebe se quera sobreponer a la gente principal. En cuarto, las provincias, celosas de la preponderancia de la capital, queran nivelarla.

En quinto, las tendencias democrticas se oponan a las miras aristocrticas y an monrquicas (2000:295). Como se observa, todos y cada uno de los nudos problemticos que dan cuerpo al concepto pueblo en el nacimiento de la nacin, son los que sirvieron de sustancia al combate que se libra desde entonces en el suelo argentino.

Bibliografa

BERUTI, J. M. (2002) Memorias curiosas, Emec, Bs. As.

DIARIO DE UN SOLDADO (1960), Annimo, Archivo General de la Nacin Argentina, advertencia por Roberto Etchepareborda, Comisin Nacional Ejecutiva 150 aniversario de la Revolucin de Mayo, Ministerio del Interior, Buenos Aires.

MORENO, MANUEL (1968) Vida y memorias de Mariano Moreno, Eudeba, Buenos Aires.

MORENO, MARIANO (2009) Plan Revolucionario de operaciones y otros escritos. Emec. Bs. As.

NUEZ, I. (1960) Noticias Histricas de la Repblica Argentina, aumentada y corregida por el hijo del autor, seor Don Julio Nuez en Biblioteca de Mayo. Coleccin de obras y documentos para la historia argentina, Tomo I, Memorias, Buenos Aires.

PAZ, J. M. (2000) Memorias pstumas de Jos Mara Paz, Vol. I, Emec, Bs. As.

SAGU, F. (1960) Los ltimos cuatro aos de la dominacin espaola, en Biblioteca de Mayo. Coleccin de obras y documentos para la historia argentina, Tomo I, Memorias, Buenos Aires.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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