Portada :: Cultura :: Francisco Fernndez Buey: memoria de un imprescindible filsofo gramsciano
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 30-08-2012

Era mucho Paco

Jorge Riechmann
Rebelin


Paco Fernndez Buey es el autor de La barbarie de ellos y de los nuestros, as como de ese impresionante discurso del indio metropolitano titulado La gran perturbacin. Pocos autores espaoles han indagado tan lcidamente como l en la obra del gran Bartolom de las Casas, aquel fraile del siglo XVI que, con inigualable radicalidad, formul la primera gran autocrtica del eurocentrismo y su deriva genocida-- en los albores de la modernidad. Por eso, a alguien tan cercano a las culturas de los vencidos como nuestro Paco no le hubiera disgustado que al comienzo de estas palabras de despedida evocsemos unos versos amerindios. Un poema indgena de la altiplanicie de Mxico dice:

Acaso es verdad que se vive en la tierra?/ Acaso para siempre en la tierra? Slo un breve instante aqu!// Hasta las piedras finas se resquebrajan,/ hasta el oro se destroza, hasta las plumas preciosas se desgarran// Acaso para siempre en la tierra? Slo un breve instante aqu!1

Slo un breve instante aqu. La generosa y fecunda vida de Paco ha durado desde el 4 de junio de 1943 hasta el 25 de agosto de 2012.

Con cantos cortaron el flujo de la sangre, dice un verso de la Odisea en el canto XIX--, la sangre que manaba de la herida infligida por un jabal al nio Ulises. Ojal los cantos de los poetas, a quienes Paco tanto amaba, a quienes ha seguido leyendo hasta el final de sus das me lo contaba Eloy ayer--, hubieran podido cortar el flujo de la sangre. Ojal hubieran podido auxiliar ms decisivamente a las quimioterapias y radioterapias, con algo ms que esa dbil invencibilidad que es propia de los poemas. Pero no estamos para siempre en la Tierra, como deca el cantor amerindio: slo un breve instante aqu.

Eloy ha tenido la desgracia de perder, en poco menos de un ao, a su madre y a su padre. El verano de 2011 se llev a Neus Porta, el de 2012 a Paco Fernndez Buey, dos seres humanos excepcionales, unidos durante decenios por el vnculo sagrado de compaeros de vida.

Pero la muerte de Paco deja muchos ms hurfanos que Eloy, aunque l lo sea, claro est, de una forma incomparable. Cuando alguien como Paco ha sido maestro de tanta gente durante tantos aos en Castilla la Vieja, en Catalua, en otras tierras hispanas, en Amrica Latina, en Italia--, cuando ha sembrado tanta semilla frtil desde la militancia por la justicia y desde la ctedra universitaria, desde las asambleas polticas y desde las pginas de los libros, es muchsima la orfandad que deja una muerte as.

Una de las primeras personas que me habl directamente de Paco Fernndez Buey a quien yo segua, como otra mucha gente, a travs de sus artculos en mientras tanto y en otras publicaciones--, a mediados de los aos ochenta, fue el socilogo Antonio Izquierdo Escribano, el nico redactor de la revista rojiverdevioleta que viva entonces en Madrid. Recuerdo las palabras que nos dijo a algunos amigos y a m en su vivienda de Las Matas, alguna noche de 1986 1987: es que Paco es mucho Paco. No se trata slo de un intelectual brillante, vena a decir Antonio, si me permiten ustedes traducirle un poco, tanto tiempo despus; no es slo un pensador profundo; no es slo un analista y dirigente poltico capaz; es adems una de esas muy escasas personas cuya integridad moral nos da testimonio de lo que el ser humano puede llegar a ser, aunque la mayora de nosotros, casi siempre, no estemos a la altura de nosotros mismos.

Antes llam a Paco maestro. Lo fue para m: igual que muchos otros, puedo decir que yo no sera la persona que soy si, hace un cuarto de siglo, no hubiera encontrado a Paco Fernndez Buey.

Si no falla mi registro, nos encontramos en persona por vez primera el sbado 19 de marzo de 1988. Habamos viajado desde Madrid a Valladolid ex profeso, para visitarle, varios amigos, quienes por entonces formbamos un colectivo laxo de interesados en poltica y en filosofa a m me gustaba llamarlo REDROPELO, y que desde algunos aos antes buscbamos nuestra orientacin en Manuel Sacristn y en la revista mientras tanto. Paco era entonces profesor en la Facultad de Ciencias Econmicas y Empresariales de la Universidad de Valladolid. Lo haba sido antes en la Universidad de Barcelona, lo sera despus en la Universidad Pompeu Fabra. Perteneca a la generacin de mis padres; y siendo maestro mo, la relacin entre los dos iba a tener necesariamente algo de paterno-filial. Pero ese padre supo ser, desde el comienzo mismo de nuestro nexo, al mismo tiempo un hermano mayor. El desnivel en conocimiento, experiencia y calidad humana se converta, por obra de su generosidad, en llana comunicacin entre iguales. Esto es infrecuente y admirable, y como s que lo han vivido otros y otras en su vnculo con Paco, no quiero dejar de consignarlo.

Paco ha representado lo mejor del comunismo en este nuestro pas de pases, en su dilogo con las dems tradiciones de emancipacin. El marxismo abierto de Manuel Sacristn, que desde los sesenta cuestion el cierre autodestructivo del pseudosocialismo adjetivado realmente existente y desde los setenta asumi el cambio de coordenadas que representaban la crisis socioecolgica global, la deriva exterminista de la civilizacin industrial capitalista y el nuevo movimiento de liberacin de las mujeres, ese marxismo abierto y autocrtico tuvo en Paco a su mejor discpulo. Pero, para la gente de mi generacin, Manuel Sacristn, prematuramente desaparecido en el verano de 1985, no fue Manolo. Y Francisco Fernndez Buey fue desde que lo conocimos Paco.

Vera Sacristn, la hija del maestro de Paco y de Giulia Adinolfi, lo trat en la intimidad desde nia. Evocaba as a nuestro amigo en unas lneas que le hizo llegar con ocasin de su sexagsimo cumpleaos, en 2003:

Veraneos en Puigcerd. Neus tomaba vitaminas, todas las letras del abecedario y algunas, incluso diferenciadas con nmeros. Paco cocinando. Las tortillas de patatas de Paco (en mi casa slo se coman las suyas). Tertulias en la galera. Paseos. Paco acompaando a Manolo de excursin, en bicicleta y a pie. Paco conversando con Giulia. Creo que Paco fue de las muy escasas personas capaces de llegarle al alma a Manolo y a Giulia a la vez.

Tossa. Giulia divirtindose jugando a cartas con la familia de Paco. La madre de Paco comindose siempre el pan seco del da anterior. Y una tienda de ropa hippy en la que vi una falda y una camiseta que me encantaron. Pobre Paco: Giulia fingi durante semanas que Paco se haba despistado y haba sido incapaz de decirle qu falda y qu camiseta eran. Aparecieron ambas el da de mi cumpleaos, claro.

() Y entonces Giulia se puso enferma. Sus conversaciones con Paco. () Giulia eligiendo un recuerdo para Paco. Manolo de negro. Mientrastanto. El centenario de Marx. () Paco hecho polvo cuando le ped que redactara la esquela de Manolo. Paco en el entierro de Manolo. Paco seleccionando textos en la muerte del hijo de Guillermo.

Y ahora Paco en la Pompeu, Paco ayudando a Salva, Paco siempre con un pie en un avin, dando una charla, redactando un texto Paco hablando con orgullo de Eloi.

Un Paco pblico y un Paco privado que son una nica cosa. Un tipo incansable. Ms moral que el alcoyano. Una presencia que acompaa y acoge (y eso que se supone que los castellanos son secos). Casi toda mi vida. Hasta aqu Vera Sacristn.

Javier Delgado, un buen amigo de Paco, defina as su primera impresin cuando lo conoci: un to muy serio con muchas ganas de rer (y compaero de una mujer, Neus, que tena tambin una maravillosa forma de rer, con ese entusiasmo reidor, lagrimeante y cordial del que pocas personas disfrutan).

Aquel hombre diez aos mayor que yo poda ser ms serio pero tambin ms reidor que yo mismo. Lo segundo que me import fueron unas cuantas charlas muy serias en la cocina de su casa, mientras l iba fregando la vajilla y yo secndola: ese to tan serio y tan reidor viva de una forma no muy comn (desde luego, no por entonces entre los de su especie y gnero), al menos no muy comn de puertas adentro, que es donde cosas tan serias cuando se hablan parecen tan a menudo pura broma cuando no se ven. No recuerdo nada de lo que hablamos entonces, pero nunca se me olvidar el espumoso mensaje de su lavavajillas.2 Javier evocaba luego otro rasgo de la pareja que lo amist para siempre: la elegancia de su trato. Lo fcil es ayudar dejando ver que se ayuda, pero lo de Paco y Neus era otra cosa que si no es elegancia es santidad.

Desde nuestro presente, diez aos de trabajo intelectual y poltico de Paco, en este tiempo ominoso que es el nuestro, hubieran cundido mucho ms que veinte o treinta aos de quienes le hemos acompaado en algunas de esas tareas. No le han sido concedidos, y eso es una prdida grande para quienes le sobrevivimos. Nos corresponde a quienes an queramos seguir peleando por una humanidad libre en una Tierra habitable tratar de compensar esa prdida incrementando nuestro esfuerzo.

Hojeaba anoche cuadernos de trabajo antiguos en los mos hay muchas huellas de Paco--. Hace veinte aos, en enero de 1992, tuvo lugar una reunin una de las muchas reuniones poltico-intelectuales en las que particip Paco entre la redaccin de la revista mientras tanto y los autores del manifiesto ecosocialista militantes franceses, alemanes, portugueses-- que la propia revista haba traducido y publicado en espaol un ao antes. En cierto momento Paco dijo: El nombre del socialismo est manchado para dcadas; pero lo que su concepto representa es la nica esperanza para dos terceras partes de la humanidad, quizs. () No vale la pena abandonar las palabras, porque lo que hemos de hacer es reconstruir los conceptos (como tuvieron que hacerlo los cristianos cuando el Sermn de la Montaa se troc en poder poltico desptico).

No sabemos si habr socialismo en el siglo XXI, porque la disyuntiva socialismo o barbarie se ha entenebrecido an mucho ms desde que fue formulada, hace ms de un siglo. Pero si la humanidad supera el tiempo terrible que tenemos por delante, la Gran Prueba en la que ya estamos, podemos estar razonablemente seguros de que habr socialismo en el siglo XXII.

Siendo Paco Fernndez Buey la clase de persona que era, estando aqu reunidos tantos compaeros y compaeras suyos, no resultara extrao terminar este discurso exclamando: hasta la victoria siempre! Y por cierto que Paco sigui cordialmente cercano a la figura de Ernesto Guevara a lo largo de toda su vida. Con la edicin que prepar de Escritos revolucionarios del Che se abri en 1999, precisamente, otro de los empeos que tuve la suerte de compartir con Paco: la coleccin de Clsicos del pensamiento crtico que ha tratado desde entonces de mantener fluyentes los manantiales vivos de la inteligencia rebelde del mundo. Sobre Guevara escribi entonces Paco las siguientes lneas, que podramos aplicar tambin a Sacristn y a l mismo:

Fue un marxista y un comunista inclasificable entre las corrientes de la poca. Incmodo, heterodoxo, crtico de las burocracias y de casi todo lo que naveg en su poca bajo el rtulo de socialismo real. Nada que ver, por tanto, con el marxista acadmico ni con el estalinista de aparato. Nada que ver con ninguno de los marxismos cientificistas que dominaron en la dcada de los sesenta; nada que ver con el comunismo cristalizado en poder. () Quiso ser un hombre nuevo en un mundo todava viejo. Y lo consigui de la nica manera en que eso se puede lograr en un mundo socialmente dividido y desigual: con conciencia trgica de la contradiccin propia, con pesimismo analtico y optimismo de la voluntad, con cierto estoicismo fatalista que, contra lo que dice el tpico, no es siempre fundamento de inactividad o resignacin sino, a veces, y es el caso, fuente de rebelda.3

Pero los terribles tiempos que vivimos no son propicios para la pica de altos vuelos. Quiz hasta la victoria siempre sea un saludo, o una despedida, demasiado prometeica para esa fuerza mesinica dbil en la que con Walter Benjamin seguimos esperando. Cada vez me interesa ms la mxima que propona Samuel Beckett: fracasar mejor. Y es que estigmatizar el fracaso, o pretender eliminarlo con ilusoria inconsciencia--, equivale a desertar de la vida. Paco no estaba en eso. Igual que su maestro Manuel Sacristn, era partidario de reconocer las derrotas sin gastar eufemismos ni aplicar paos calientes eso s, sin perder por ello el buen humor. Querido Paco, amigo Paco, compaero Paco: la prxima vez en ese socialismo del siglo XXI, o del siglo XXII, que lograremos construir si no nos despeamos antes en los insondables abismos de barbarie que estn abiertos ante nosotros la prxima vez fracasaremos mejor.

Fracasar mejor no es una consigna derrotista, sino una propuesta de accin desde la finitud humana en la que, creo, Paco se reconocera. Sin resignacin, sin desencanto y sin dejar de llamar mierda a la mierda. Porque, como saba Manuel Sacristn, una cosa es la realidad y otra la mierda, que es slo una parte de la realidad, compuesta, precisamente, por los que aceptan la realidad moralmente, no slo intelectualmente. 4

En uno de sus artculos para el diario Pblico, hace tres aos, Paco recordaba el refrn castellano no puede ser el cuervo ms negro que sus alas. Con l, otro humorista grande, Mateo Alemn, daba a entender que, tras un gran mal, los que vinieran seran llevaderos o, en cierto modo, menores. Es lo que corresponde al optimismo de la voluntad que acompaa al pesimismo de la inteligencia de los de abajo. Nunca sabemos del todo lo que el capitalismo es o puede llegar a ser. Pero hemos visto muchas veces las alas del cuervo y parece que, efectivamente, el cuervo mismo no puede ser ms negro que sus alas.5

Desde cierta tradicin comunista se ha podido decir: lo que importa de un hombre son sus consecuencias. Es un punto de vista comprensible desde el crujir de dientes que generaban las terribles experiencias del siglo XX pero demasiado limitado. Para empezar, deja de lado a las innumerables vctimas de la historia pasada y su insatisfecho anhelo de justicia al que otra parte de la tradicin comunista fue tan sensible. Diramos, quiz, que lo que importa de un ser humano son sus vnculos en presente, pasado y futuro; ms all de etnocentrismos, sexismos y otros egosmos de grupo; ms all, incluso, de los lmites de nuestra especie. En todas estas dimensiones, y en crculos concntricos, Paco fue, es y ser un ser humano muy importante. Tambin para mucha gente que no lo conoci en vida, pero que seguir calentndose en la brasa de su inteligencia cordial, a travs de la lectura, dentro de muchos aos.

Uno de los sabios de quienes se senta cerca Paco igual que su maestro Manuel Sacristn--, el griego Epicuro de Samos, escribi en uno de los escasos fragmentos suyos que nos han llegado--: Nacemos una sola vez y dos no nos es dado nacer, y es preciso que la eternidad no nos acompae ya. Pero t, que no eres dueo del da de maana, retrasas tu felicidad y, mientras tanto, la vida se va perdiendo lentamente por ese retraso, y todos y cada uno de nosotros, aunque por nuestras ocupaciones no tengamos tiempo para ello, morimos. 6

Paco ha tenido tiempo para bien vivir, casi siete decenios, y ahora, en este verano de 2012, ha tenido tiempo para morir. Lo ha hecho con una discrecin y serenidad que han revelado, otra vez, su temple admirable.

Un verso ms, el ltimo que les propongo, del poeta dans Henrik Norbrandt: Nuestro abrazo roba un milenio a una vida que dura un segundo. Tu segundo de vida, tus fecundos 69 aos de vida, enriquecieron la vida de mucha gente, querido Paco. Te damos las gracias y un ltimo abrazo. Los latinos, ya se sabe, se despedan de los suyos diciendo: que la tierra te sea leve. Nos encontraremos otra vez, amigo, en la respiracin del mundo. En la tierra, en el aire, en el agua, en la vida que sigue alentando, en el fuego del dolor y del amor compartido.


En el tanatorio de Les Corts, Barcelona, 27 de agosto de 2012

Jorge Riechmann


Notas:

1 Poesa indgena de la altiplanicie (edicin de ngel M Garibay), UNAM, Mxico DF 1962, p. 132.

2 Javier Delgado, Paco es un to muy serio, texto escrito para Paco Fernndez Buey en su sexagsimo cumpleaos, en un homenaje organizado por Neus y otros amigos/as.

3 Francisco Fernndez Buey, Ernesto Che Guevara, ayer y hoy, introduccin a Guevara, Escritos revolucionarios, Los Libros de la Catarata, Madrid 1999, p. 17.

4 Manuel Sacristn: M.A.R.X. (Mximas, aforismos y reflexiones con algunas variables libres), edicin de Salvador Lpez Arnal, Los Libros del Viejo Topo, Barcelona 2003, seccin I, aforismo 16.

5 Francisco Fernndez Buey, Rebelda en horas bajas, Pblico, 13 de marzo de 2009.

6 Epicuro, Sentencias vaticanas, 14. En Cartas y sentencias, Olaeta, Palma de Mallorca 2007.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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