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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 30-08-2012

Los salarios del pecado
La guerra de Mal

Conn Hallinan

Traducido del ingls para Rebelin por Germn Leyens


Los informes que se filtran desde el norte de Mal son horrendos: una joven pareja lapidada hasta la muerte, Icnicos lugares sagrados antiguos desmantelados y unos 365.000 refugiados que huyen de las golpizas y flagelaciones por las menores violaciones de la Sharia. Pero la pesadilla que se desarrolla en ese pas africano occidental es menos el producto de una versin radical del Islam que una consecuencia de la rebatia de Occidente por los recursos en ese vasto continente y los salarios del pecado de la reciente guerra libia.

La actual crisis que se apodera del norte de Mal un reaaproximadamente del tamao de Francia tiene su origen en los primeros aos del gobierno de Bush, cuando EE.UU. declar que el desierto del Sahara era un semillero de terrorismo y lanz armas y fuerzas especiales a la zona como parte de la Iniciativa de Contraterrorismo Pan-Sahl. Pero, segn el antroplogo Jeremy Keenan, quien ha realizado un amplio trabajo sobre el terreno en Mal y el rea circundante, la etiqueta de terrorismo no tena ninguna base real, sino que se cre simplemente para justificar la militarizacin de frica.

Los militares estadounidenses afirmaron que cuando los talibanes cayeron en Afganistn los terroristas se fueron hacia el oeste, al Cuerno de frica, Sudn y el Sahara. Pero Keenan dice que: No exista absolutamente ninguna evidencia de eso en realidad fue un invento. El verdadero objetivo del aumento de la presencia militar de EE.UU. fueron los recursos petroleros y la creciente amenaza de China en el continente.

EE.UU. recibe actualmente cerca de un 18% de su suministro energtico de frica, una cifra que puede aumentar al 25% en 2015. frica tambin suministra cerca de un tercio de las necesidades de energa de China, adems de cobre, platino, madera y mineral de hierro. Segn el Financial Times, hace poco se descubrieron nuevos campos petroleros en la frontera entre Argelia y Mal.

Hahabido actos terroristas en frica. En 1998, algunos hoteles fueron atacados con bombas en Kenia yen 2002 una sinagoga en Tnez. Los atacantes del metro deMadrid en 2004 fueron asociados con el Grupo de Combate Islmico Marroqu, una organizacin que hizo estallar bombas en Casablanca en 2003.

Pero esos grupos no estaban afiliados a grupos terroristas internacionales como al Qaida y el nico del que se podra decir que estaba basado en el Sahara era el Grupo Salafista para la Predicacin y el Combate. Ese grupo cambi de nombre posteriormente por el de Al Qaidadel Magreb Islmico (AQIM).

En 2006 el Grupo Internacional de Crisis tambin concluy que el Sahara no era un semillero de terrorismo y que la mayora de los gobiernos norteafricanos consideraban que la Iniciativa Pan-Sahl era un camino para aprovecharse de la tecnologa de las armas de gama alta, como helicpteros de ataque, equipamientos de visin nocturna y redes de comunicacin sofisticadas.

Cuando el Comando Africano de EE.UU. (AFRICOM) se form en 2008, se hizo cargo de la Iniciativa y comenz a trabajar directamente con pases de la regin, incluyendo Mal, Marruecos, Tnez, Chad, Nger, Mauritania y Senegal. Por cierto, el nico pas de la regin que no tena vnculos con AFRICOM era Libia.

EE.UU. tambin tiene acuerdos de bases con Uganda, Ghana, Namibia, Gabn y Zambia. Unos 1.500 marines estadounidenses se encuentran actualmente en Lemonier, una base de la Legin Extranjera francesa en Yibuti en el Cuerno de frica.

La etiqueta de terrorismo siempre ha sido escurridiza. Por ejemplo, EE.UU. apoy la invasin etope de Somalia de 2006 que derroc el gobierno de la Unin de Tribunales Islmicos (UIC). Washington dijo que la UIC estaba asociada con al Qaida, pero nunca present alguna evidencia de ese hecho. La UIC era un movimiento islmico moderado que expuls a los seores de la guerra apoyados por EE.UU. y llev la paz a Somalia por primera vez desde 1991. Inclua grupos islmicos radicales como Shabab, pero esas organizaciones no dominaban el gobierno.

La invasin etope cambi todo eso. Para los somales, Etiopa es un enemigo tradicional y Shabab logr unir a una gran parte de la poblacin contra la ocupacin. Por lo tanto, un pequeo grupo que era marginal en la UIC se convirti en la espina dorsal de la resistencia. El resultado final de la invasin respaldada por EE.UU. fue llevar a Somalia al redil de al Qaida, dice el exministro de Exteriores de Somalia, Ismaciil Buubaa.

La crisis de Mal tiene una larga historia, arraigada en la profunda pobreza del pas por una parte, y por la otra, en un movimientotuareg un pueblo bereber nmada que controla desde hace tiempo el comercio trans-Sahara que reivindicams autonoma y ms participacin en el desarrollo. Los tuaregs han realizado revueltas frustradas cuatro veces desde que Mal obtuvo su independencia de Francia en 1960, pero la cada de Muamar Gadafi en Libia les ofreci una excelente oportunidad.

Gadafi apoyaba desde haca tiempo a los tuaregs en su guerra por la independencia, y muchos tuaregs sirvieron como mercenarios pro gubernamentales en Libia. Con la cada de Gadafi se abri una cornucopia de armas para los tuaregs, quienes rpidamente utilizaron su recin adquirido poder de fuego contra el poco efectivo ejrcito de Mal.

Los denominados grupos terroristas, como Ansar al-Din, al-Tawhid wa al-Jihad y AQIM, solo llegaron despus de que el Movimiento Tuareg por la Liberacin Nacional de Azawed expuls al ejrcito mal del norte y declar un pas separado. Estos grupos son los que lapidan a la gente hasta la muerte, destrozan lugares sagrados sufes e imponen rgidamente la Shara. Los tuaregs han sido en gran parte apartados, y muchos de ellos han vuelto al desierto, abandonando ciudades como Timbuktu, Gao y Kidal a los grupos islmicos.

Aparte de los protagonistas originales en el norte de Mal, existe una creciente tensin entre los islamistas y los songhai, el mayor grupo tnico de Mal. Hay rumores de que las aldeas songhai estn organizando milicias, agregando una dimensin ms de posibles problemas.

No era necesario que sucediera esto.

Cuando el Consejo de Seguridad de la ONU aprob la Resolucin 1973 el 17 de marzo del ao pasado, fue para proteger a los civiles de Libia. Entonces la Unin Africana (UA) de 53 miembros estaba tratando de negociar una solucin poltica de la crisis, pero dos das despus de la aprobacin de la resolucin de la ONU, la OTAN lanz la Operacin Odisea que destruy la fuerza area y los blindados de Gadafi.

El 20 de marzo, la UA se reuni en Mauritania en un esfuerzo para detener los combates. Nuestro deseo deca una declaracin conjunta de la UA es que se respetenla unidad e integridad territorial de Libia, as como que se rechace cualquier tipo de intervencin extranjera. La UA se daba cuenta perfectamente de que las delicadas fronteras postcoloniales de frica tienen un enorme potencial de crear inestabilidad y que Libia podra terminar siendo un domin que se derrumba.

Sea cual sea la motivacin de los principales beligerantes de la OTAN [al derrocar a Gadafi], la ley de las consecuencias inesperadas est provocando graves daos en Mal en la actualidad, dijo el exenviado regional de la ONU, Robert Fowler, al Guardian (Reino Unido) y los seguir provocando en todo el Sahl ya que se estn esparciendo las vastas existencias de armas libias en una de las regionales ms inestables del mundo.

Una dcada de creciente intervencin militar de EE.UU. en el continente no solo no ha logrado limitar la inestabilidad y el crecimiento de los denominados grupos terroristas, las acciones de EE.UU. en Somalia y Libia han alimentado directamente la formacin de tales organizaciones. Y no se puede decir que el entrenamiento haya estabilizado las cosas. Por cierto, el capitn del ejrcito de Mal Amadou Sanogo, quien derroc el gobierno civil el hecho que llev a la exitosa ofensiva de los tuaregs fue entrenado por los militares estadounidenses. Sanogo asisti al Instituto de Lenguaje de la Defensa en 2005 y 2007, un programa de inteligencia del ejrcito de EE.UU., y a un curso de entrenamiento de oficiales en 2010.

El terrorismo en frica est alimentado por las condiciones locales, no por una agenda yihadista internacional. Boko Haram en Nigeria refleja la tensin entre la pobreza del norte del pas, la mayora islmico, y el sur cristiano ms prspero. Ese tipo de divisiones se extiendenpor Nger, Costa de Marfil y Camern. El terrorismo en Argelia y Marruecos refleja economas incapaces de asegurar puestos de trabajo a una gran parte de sus poblaciones, en combinacin con estructuras polticas autoritarias que ahogan todo intento de hacer algo al respecto. Somalia fue primero un pen de la Guerra Fra y luego la definicin misma del caos. Cuando un gobierno islmico comenz a controlar ese caos, EE.UU. lo derroc lanzando al Shabab.

Cientos de millones de dlares de ayuda se han dirigido a la lucha contra el terrorismo en el continente y los militares estadounidenses entrenan a las fuerzas armadas de docenas de naciones africanas. Un capitn del ejrcito de Mal utiliz esa ayuda para perpetrar un golpe que ahora amenaza con convertirse en una guerra regional.

Utilizar Marruecos la ayuda estadounidense para combatir el terrorismo o reforzar su control sobre el Sahara Occidental rico en minerales y reiniciar su guerra con el Frente Polisario? Combatir Nger a los terroristas o aplastar la resistencia tuareg en la minera de uranio francesa en el Sahara? Perseguir Argelia a AQIM o a sus propias organizaciones islamistas ilegalizadas? Se desviar la ayuda para combatir el terrorismo en Nigeria para aplastar la resistencia de la poblacin ala produccin de petrleo en el Delta del Nger?

Las bayonetas no derrotarn la fuente del terrorismo y de la inestabilidad en frica. Por cierto, las soluciones militares tienden a actuar como sargentos reclutadores para grupos como AQIM. frica no necesita ms armas, sino ms bien ayuda, desarrollo y programas para sacar de la pobreza a una parte significativa de la poblacin del continente.

Se puede leer a Conn Hallinan en dispatchesfromtheedgeblog.wordpress.comy middleempireseries.wordpress.com. Colabora con Hopeless: Barack Obama and the Politics of Illusion.

Fuente: http://www.counterpunch.org/2012/08/28/the-war-in-mali/

rCR



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