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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 01-09-2012

El festn de los caverncolas

Lzaro Farias
Rebelin


Con mucha pena y con muy pocas glorias, acaba de terminar en Tampa, Florida, la fanfarria de los caverncolas norteamericanos, eso que se conoce como la Convencin Nacional del Partido Republicano de Estados Unidos. Tan a la derecha se ha ido el partido al cual perteneci Abraham Lincoln, que ya habitan en la caverna obscura de la poltica. Poco a poco, los ultraderechistas del Tea Party han ido secuestrando dicha organizacin, hasta llegar al extremo de que muy pocos dentro del partido se atreven a denunciarlos por el temor a ser castigados por este grupo de trogloditas radicales.

Las posiciones polticas republicanas se han convertido, cada vez ms, en anti inmigrantes, anti negros, anti hispanos, anti femeninas y anti homosexuales. El porciento de estos grupos que an apoyan a este partido se ha ido reduciendo, de tal forma, que se calcula que en estas elecciones llegue a un punto record. La seleccin de Paul Ryan, como candidato a la vice presidencia, es una concesin del candidato Mitt Romney a los radicales de derecha, los cuales desconfan de las credenciales conservadoras de este. Fue una decisin arriesgada la que hizo el candidato republicano, ya que con ella se puede enajenar a gran parte de la poblacin mayor de sesenta y cinco aos, debido a que las propuestas de este caballero sobre el sistema de salud, Medicare, as como sobre el Seguro Social, no son nada agradables para ese importantsimo sector de los votantes norteamericanos. Como se sabe, Ryan, como presidente de la Comisin de Presupuesto de la Cmara de Representantes, ha propuesto en el congreso limitar sustancialmente los beneficios del sistema de salud, as como tambin reestructurar y recortar el Seguro Social, nica entrada econmica de millones de ancianos que dependen de l para su subsistencia.

Ryan, en su discurso de aceptacin como candidato a la vice presidencia, alter toda una serie de hechos y tergivers otros. Entre otras cosas, acus al presidente Obama de haber prometido salvar una fbrica de la General Motors en Wisconsin cuando estaba aspirando a la presidencia y de haberla cerrado despus que lleg a la misma, cosa totalmente incierta, ya que dicha fabrica haba sido cerrada durante la administracin del republicano George Bush en el 2008, y Obama nunca haba prometido salvarla.

El mentir, entre los polticos norteamericanos, es algo tan natural que, si el cuento de Pinocho hubiese sido cierto, la mayor parte de ellos tuvieran una nariz tan grande como la Torre de Pisa. Mienten, aunque la prensa inmediatamente les descubran sus mentiras. Todo lo que les importa es el impacto que crean al decirlas, y es, precisamente en estos festines partidistas que se llevan a cabo cada cuatro aos en este pas, en donde las mentiras se desbordan como los ros en la primavera.

As es que, en esta oportunidad, los caverncolas salieron de las cavernas para proclamar que ellos tienen las verdaderas respuestas a los grandes problemas por los cuales est atravesando la Nacin, tratando de convencer a los votantes de que ellos no son los culpables de haber hundido a este pas en guerras innecesarias y en el desastre econmico, tratando que los ciudadanos se olviden que fue la administracin republicana de George W Bush la que cre la debacle en sus ocho aos en el gobierno.

Entre pitos, globos y matracas, los polticos se dirigen a los all reunidos para contarles cuentos de hadas y hacerles promesas grandilocuentes sobre un futuro que nunca llega a ser realidad. A no ser a dos o tres discursos de importancia, nadie le hace caso a los que all hablan por los micrfonos, as es que los delegados se pasan tres o cuatro das de fiesta en fiesta, disfrutando de los buenos vinos y de las muy suculentas comelatas.

Esta vez le toc a los trogloditas republicanos realizar primero su fiestecita. Dentro de unos das, sern los demcratas los que llevarn a cabo la suya. Como en el fondo ambos partidos son del pjaro las dos alas, en el nuevo festn se oirn las mismas mentiras que se acaban de or en este que acaba de ocurrir. Promesas y ms promesas sobre futuros mejores, que al final se disuelven en el espacio infinito.

Al finalizar el festn de los demcratas, y de ah en adelante, es que de verdad empieza el carnaval. Espero que, para noviembre, los trogloditas regresen a las cavernas y no puedan volver a La Casa Blanca a seguir hundiendo la Nacin.


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