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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 24-05-2005

Crnica de la sesin plenaria del Tribunal Internacional sobre Iraq del sbado 21 de mayo
Testimonios de un pas ocupado

Montse Santolino
Iraq-Solidaridad


Barcelona, 21 de mayo.- El Tribunal Internacional de Iraq ha analizado la situacin del pas desde el inicio de la ocupacin hasta la actualidad y los procesos que han tenido lugar de desmantelamiento del estado y la economa, induccin al conflicto civil, y generalizacin del miedo y la violencia.

A lo largo de las tres sesiones celebradas en el Aula Magna de la Universidad de Barcelona se han juzgado los decretos Bremer, el proceso de cesin de la soberana, el proceso electoral y las nuevas instituciones iraques. Se han analizado asimismo las condiciones de vida de la poblacin bajo la ocupacin y las violaciones del derecho humanitario. En todas las sesiones se ha seguido el mismo esquema: los testigos iraques han sido interrogados despus de las exposiciones de los relatores. Durante el da se han presentado adems las conclusiones de las sesiones preliminares de Asturias, Valencia, Mlaga, el Pas Vasco y Madrid.

Antoni Pigrau, profesor de Derecho Internacional, ha dejado claro que Bremer ha violado la legalidad internacional al no respetar las leyes vigentes, cambiar el estatuto jurdicopoltico del pas y asegurarse de blindar sus decisiones durante un largo perodo. Aunque desde agosto de 2004 tcnicamente no hay ocupacin, el gobierno provisional que ha pedido la continuacin de la fuerza multinacional, ha sido designado directamente por ella y, en la prctica, la autoridad ltima est en manos del mando unificado militar.

En relacin a las elecciones los testimonios iraques han manifestado su desconfianza respecto a los resultados oficiales de participacin, porque no fueron unas elecciones libres y, adems, no haba prensa independiente ni observadores internacionales, aunque el Congreso Nacional Fundacional Iraqu los solicit expresamente a las Naciones Unidas. El imn al-Jalisi ha afirmado que no cree que la participacin haya sido del 59% sino, como mximo, del 30%, y que no entiende como los norteamericanos podan cuestionar las elecciones en Lbano, por ser un pas ocupado, y considerar legtimas stas. Al-Jalisi ha explicado tambin la impotencia que sienten algunas personas que forman parte del gobierno electo, al no poder hacer nada para acabar con la ocupacin.

Guerra civil o guerra de religiones

El mismo al-Jalisi, como imn de la mezquita de al-Khadimiya objeto de un ataque con misiles, ha tenido un papel destacado a la hora de contestar todas aquellas preguntas relacionadas con la posibilidad de un conflicto civil o religioso en Iraq. Ha recordado que en la historia de Iraq no hay ningn episodio de guerra civil y que, en contra de lo que se pretende hacer creer, las dictaduras no trabajaron para evitar el conflicto religioso sino para alentarlo.

Al-Jalisi est convencido de que el proyecto de los norteamericanos, desde los aos 80, consiste en dividir el estado iraqu en varios estados, a travs de la divisin de sus religiones y etnias. Segn l, el actual Consejo de Gobierno y la ley de administracin del Estado, creados sobre la base de la representacin religiosa, contienen muchas "minas" que pueden explotar en cualquier momento, y cuyo nico objetivo es debilitar el pas. La divisin artificial entre sunitas, chitas y kurdos, mezclando lo tnico con lo religioso, sera la mejor muestra de que lo que pretenden es desactivar la conciencia de ciudadana iraqu. Los ocupantes pretenderan as romper la resistencia social, econmica y moral del pueblo iraqu para dominarlo, y la idea del federalismo sera, segn sus palabras "el principio de la fragmentacin".

La periodista Iman Jams, por su parte, ha insistido en que la mayora de la poblacin es religiosa en un mbito personal pero que no vive volcada en la religin, y en que los chitas y sunitas viven absolutamente mezclados en las familias. Las fuerzas de ocupacin intentan, por lo tanto, atizar el conflicto alimentando el discurso de varios partidos que llegaron con ellos. Segn la seora Jams, la mejor demostracin de que en Iraq no existe el extremismo es que despus de una intensa presin durante estos dos aos, el conflicto civil o religioso no ha estallado.

Los testigos iraques han sido contundentes a la hora de afirmar que la resistencia no tiene ninguna relacin con el terrorismo y los ataques a civiles, y han explicado algunos casos en los cuales la poblacin entera de una ciudad ha salido con piedras y palos a enfrentarse a los ocupantes, aunque eso no haya sido retransmitido por los medios de comunicacin.

La vida bajo la ocupacin

Los profesionales de la educacin, la sanidad y el sector petrolero han dado mltiples detalles sobre la situacin de destruccin absoluta de la economa y los servicios bsicos.

En el caso de la economa, y segn los testigos, el objetivo ha sido la destruccin de toda capacidad de produccin y, al tiempo, la "fabricacin" del capitalismo. Afirman que aunque todas las empresas pblicas son susceptibles de privatizacin, este proceso se est llevando en secreto y sin informar a la poblacin iraqu. Hamid Mousa, perteneciente a un sindicato de trabajadores del petrleo, ha explicado la ocupacin y posterior inutilizacin de las plantas petrolferas para justificar su nueva administracin.

Respecto a las condiciones de vida bajo la ocupacin, se ha certificado desde el intento de eliminar la cartilla de abastecimiento a la imposibilidad de producir suficiente energa elctrica para las ciudades, por falta de generadores, o la destruccin del sistema sanitario. Los testigos han relatado como lo primero que hacen los ocupantes cuando entran en una ciudad es atacar los hospitales y las ambulancias, y cmo, en el momento de la invasin, protegieron el Ministerio del Petrleo pero no as el de Sanidad, donde fueron destruidos todos los registros, informes y estudios de los ltimos 35 aos. La clera y la tuberculosis, antes enfermedades erradicadas, vuelven a tener incidencia y el acoso a los profesionales mdicos (secuestros, robos etc.) ha provocado la salida del pas de muchos de ellos, que son considerados de los mejores de la regin. La seora Araibi, responsable de la seccin farmacutica de un hospital de Bagdag, se interrogaba sobre qu significaba la reconstruccin despus de solicitar material sanitario bsico, y serle negado alegando falta de presupuesto porque era para la reconstruccin.

Derechos humanos y culturales

Iman Jams ha afirmado que aunque el discurso de la ocupacin es de defensa de los derechos de la mujer, su situacin real y cotidiana ha empeorado ya que la mitad de las vctimas de la invasin son mujeres y, adems, ahora, no salen a la calle o van a la universidad sin un acompaante masculino.

Respecto a los derechos humanos Imn Jams ha explicado que los iraques han presentado miles de quejas que han sido ignoradas y el seor Yasin Muhammad, de un comit de derechos humanos de Adamiya, ha explicado las violaciones de derechos antes de llegar a las prisiones, (cercos de un km cuadrado para entrar en un casa a las dos de la maana, puertas dinamitadas, malos tratos en el momento de la detencin...) y dentro de ellas. Las familias slo tienen derecho a un nmero de identificacin del preso, a los tres meses de la detencin, nmero que les sirve para pedir informacin.

El profesor de la UAM, Joaqun Crdoba-Zoilo, que durante varios aos trabaj en el Museo de Bagdad, ha documentado la destruccin del patrimonio histricocultural del pas. Este experto ha confirmado que el mercado de antigedades est inundado en un 90% por piezas provenientes de Iraq.

Faluya como paradigma de la invasin

El ataque a la ciudad de Faluya ha centrado una de las sesiones del Tribunal. El imn al-Jalisi ha explicado como el jefe de los marines le confirm que el ataque era para capturar a los responsables de la muerte de los cuatro constructores americanos, y como, teniendo fotos de los responsables, optaron por destruir la ciudad entera. El balance segn los diferentes testigos es de 3000 muertos, entre 500 y 1000 desaparecidos y miles de heridos, 9000 casas destruidas y, en el momento del ataque, 300.000 personas desplazadas.

La ciudad se ha cerrado tambin para las organizaciones internacionales y se ha impedido el acceso de ayuda humanitaria. El seor Tariq Abd Allah, director de un centro de derechos humanos en esta ciudad ha denunciado la desatencin econmica y diplomtica por parte de las NNUU, a las que ha calificado de rehn de los pases que forman parte del Consejo de Seguridad, y ha explicado que existe la sospecha de que los americanos tuvieron algo que ver con el ataque que sufri, precisamente, un equipo de NNUU. Este testigo ha hablado de la ciudad como de una gran crcel sin servicios donde el uso de bombas de fragmentacin ha sido habitual, y existen adems evidencias de uso de armas qumicas como el entierro de cuerpos quemados en fosas comunes, o el nacimiento de un nmero importante de nios con nuevas enfermedades o sin ojos. Ejemplos como ste o como el de la circulacin de un DVD con fotos de 500 cadveres para que sus familias pudieran identificarlos, han aportado a esta sesin una fuerte carga emocional. La doctora Araibi, despus de dejar claro que su pas no pide limosna porque es rico, ha solicitado la ayuda internacional recordando que no slo se trata de Faluya sino que, ahora mismo, otras ciudades, como Adamiya o Ramadi, estn siendo atacadas de la misma manera, y que su poblacin permanece en el desierto a 50 grados, sin alimentos ni medicamentos.

 



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