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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 04-09-2012

Desobediencia civil, Estado de Derecho y la izquierda

Alberto Garzn Espinosa
Pijus Economicus


Las acciones del Sindicato Andaluz de Trabajadores (SAT), y su rplica en Extremadura, han sido fenmenos polticos que han marcado la agenda meditica en las ltimas semanas, pero desgraciadamente y por lo general los debates se han limitado a aspectos superficiales de la accin. Con nimo de descender hacia el fondo terico de tales acciones el compaero Luis Felip [LF] [2] ha escrito un post en su blog en el que reflexiona sobre el binomio legalidad y legitimidad, trayendo al debate aspectos cruciales de lo que es la estrategia y tctica de la izquierda anticapitalista. El objetivo, a mi entender, es dilucidar si estas acciones son coherentes y consistentes con la accin poltica de la izquierda y, en concreto, de Izquierda Unida. Mi intencin es hacer aqu algunas aportaciones a dicho debate, tratando de justificar que estas acciones son tcticas adecuadas que se inscriben en una estrategia que busca alcanzar una democracia real y un verdadero Estado de Derecho.

La desobediencia civil

Los propios ejecutores de las acciones mencionadas han defendido su proceder basndose en que eran acciones de desobediencia civil, esto es, acciones pacficas que se sitan en la frontera externa de la ley. Como nos recuerda LF, para Rawls, la desobediencia civil significa que, asumindose lo fundamental del estado democrtico de derecho realmente existente (a pesar de sus imperfecciones), y en especial los principios de justicia que lo rigen, se lleva a cabo una forma de disensin que se situar en la frontera de la ley por su lado externo.

LF repasa los rasgos propios de una accin de desobediencia civil (entiendo que siguiendo a Fernndez Buey), y entre los cuales se encuentra la existencia de una finalidad poltica, el respeto a las reglas de juego, la aspiracin de alto consenso en la poblacin, la aceptacin de las consecuencias legales y su naturaleza pblica, pedaggica y pacfica. Naturalmente en la historia podemos encontrar muchos ejemplos de acciones que se ajustan a tal descripcin, siendo los ms citados en estos das las acciones de Gandhi y de Rosa Parks. La accin del SAT podra perfectamentetambin enmarcarseaqu.

El otro da conversando con Mximo Pradera llegamos a una analoga que a mi entender permite expresar lo anterior con claridad. En el ftbol hay unas acciones que se llaman faltas tcticas y que no persiguen ni hacer dao al rival ni negar la necesidad de existencia de un rbitro. Sencillamente son acciones sancionables, es decir, son faltas, pero que buscan un objetivo que va ms all de ese momento en el juego. En el ftbol se realizan para romper el ritmo, para recibir amonestaciones -tarjetas amarillas- que ajusten la estrategia de temporada de un equipo o para otros fines. La accin del SAT, por ejemplo, se enmarca en este tipo de tctica. Dentro de las reglas de juego es una falta que no busca hacer dao y para la cual se acepta sus consecuencias legales, pero el objetivo real es una denuncia poltica sobre un fenmeno (el hambre y falta de democracia econmica) y una percepcin (leyes injustas, reglas de juego desiguales).

Aceptado lo anterior, la pregunta que debe formularse, a mi entender, es en qu estrategia poltica se inscriben estos quebrantamientos selectivos de la ley, es decir, qu objetivo se persigue al llevarlos a cabo.

Estado de Derecho y liberalismo

LF nos recuerda que hasta el advenimiento de las revoluciones de la ilustracin y la concepcin de Estado de Derecho, esto es, del gobierno de las leyes, algunos pensadores como Toms de Aquino justificaban toda desobediencia a la ley bajo el amparo del derecho natural, la ley de Dios. En dicho contexto institucional -monarquas absolutas- la desobediencia quedaba justificada por concepciones morales derivadas de la religin.

Sin embargo, el advenimiento de la Ilustracin nos traera el concepto de libertad civil, que se resume en las palabras de Kant: nadie me puede obligar a ser feliz a su manera (tal como l se figura el bienestar de los otros hombres), sino que cada uno tiene derecho a buscar su felicidad por el camino que le parezca bueno, con tal de que al aspirar a semejante fin no perjudique la libertad de los dems. Sobre este principio naceran dos conceptos distintos: el de Estado de Derecho y el de Capitalismo. Por un lado el ideal de vivir al margen de las creencias de los dems pero de acuerdo a las leyes y a la Razn, y por otro lado el ideal de permitir que los derechos de propiedad de los medios de produccin permitan acrecentar la riqueza individual sin ningn tipo de intervencin externa.

Esta es precisamente la tesis de actuales ybrillantes filsofos marxistas como Carlos Fernndez Liria y Lus Alegre Zahonero [2], quienes denuncian que la ideologa dominante pretende hacer creer que Estado de Derecho y Capitalismo son la misma cosa, a la vez que critican las experiencias polticas del llamado socialismo real precisamente por olvidar que el fin ms alto del ser humano es el de convertirse en un ciudadano en el marco de un verdadero Estado de Derecho: un Estado de Derecho socialista.

Lo que Liria y Zahonero nos recuerdan es que el ideal del ciudadano de la ilustracin y del liberalismo -la defensa de lo expresado por Kant y que se refleja en el libertad, fraternidad e igualdad de la Revolucin Francesa de 1789; es decir, la utopa liberal- es incompatible con el capitalismo. Bajo el capitalismo el Estado de Derecho se convierte en una mentira, en una apariencia, en una simulacin. El ideal de la ilustracin aplicada al mbito econmico -el famoso laissez faire y el papel dela mano invisible- anula el concepto de ciudadano libre. Como asegura Naredo, la principal contribucin de esa utopa liberal al mantenimiento y expansin del capitalismo fue la de permitir la mxima libertad de accin a aquellos que detentaban el poder econmico, lavndoles la conciencia de todo escrpulo para que guiaran su actuacin exclusivamente con arreglo a sus intereses ms inmediatos de lograr un enriquecimiento rpido [3]. Bajo el capitalismo los ciudadanos no existen como se espera de ellos en el ideal liberal, sino que nicamente existen trabajadores forzados a ser alquilados por algn poseedor de medios de produccin; trabajadores esclavos de su situacin dedesposedos.

La traicin de ese ideal liberal, de ese proyecto de la Ilustracin, llev por ejemplo a los anarquistas a buscar un nuevo neologismo que se ajustara a sus pretensiones reales. Los anarquistas acogieron el trmino libertario para expresar la necesidad de seguir buscando el ideal del hombre y mujer libre [4]. Noam Chomsky tambin reclama para s el concepto original del pensador liberal [5], de la misma forma que nosotros podramos alzar nuestra voz y decir: los liberales no son los verdaderos liberales; son unos farsantes que aprovechando su poder econmico han usurpado nuestro lenguaje en su beneficio. Por estas razones Liria y Zahonero consideran que el proyecto de la Ilustracin muri con la ejecucin de Robespierre en 1794 y que completar el proyecto de la ilustracin slo puede lograrse con el socialismo, es decir, con la democracia econmica y con la supresin del ideal liberal aplicado a la economa.

No obstante, la ideologa dominante, y tambin las prcticas del llamado socialismo real, han llevado a una impresin generalizada de que las pretensiones comunistas son opuestas al ideal de la ilustracin. Nada ms lejos de la realidad.Como recuerda Erik Hobsbawm en su magnfico Historia del Siglo XX, la medalla conmemorativa del Partido Socialdemcrata alemn exhiba en una cara la efigie de Karl Marx y en la otra la estatua de la libertad. Lo que rechazaban era el sistema econmico, no el gobierno constitucional y los principios de convivencia. Por entonces el movimiento obrero socialista defenda, tanto en la teora como en la prctica, los valores de la razn, la ciencia, el progreso, la educacin y la libertad individual. Pero fueron las contradicciones propias del sistema econmico las que llevaron a tal crisis econmica -la Gran Depresin- y a tal conmocin en las masas, por lo general poco o nada instruidas, que el crecimiento de movimientos fascistas permiti derribar las instituciones liberales y sumir a la humanidad en la fatdica II Guerra Mundial.

En definitiva, el Estado de Derecho y la democracia que tenemos actualmente slo son apariencias de lo que deberan ser. De la misma forma que no existe una democracia real -porque la ciudadana no tiene capacidad de decidir sobre el poder econmico- tampoco existe un Estado de Derecho real. Y es a partir de este punto argumental donde yo entiendo que puede conectarse toda la tradicin del marxismo y socialismo clsico (Marx, Engels, Bakunin, etc.) con los movimientos sociales actuales (decrecimiento, democracia real ya, etc.). No se trata de superar el Estado de Derecho por algo mejor sino precisamente de alcanzarlo, para lo cual es necesario superar el capitalismo.

La estrategia de la izquierda

Si no vivimos en una democracia real y si no estamos en un Estado de Derecho real, entonces cmo lo alcanzamos?LF apunta algo con lo que estoy totalmente de acuerdo y que es consistente con la exposicin anterior: la desobediencia civil slo se concibe como una ms de las herramientas de una estrategia reformista (junto con las acciones legales y su participacin en las instituciones) que, no siendo incompatible con la voluntad de transformacin radical de la sociedad, marca profundamente el sentido de esta voluntad al concebir la revolucin como un proceso dilatado en el tiempo, y no como un hecho puntual, que adems pasa a travs de las instituciones y asume las reglas del juego para dotarse de la legitimidad democrtica que haga posible la acumulacin de fuerzas y de hegemona ideolgica.

Engels apuntaba lo mismo cuando afirm que otra herramienta era igualmente fundamental: el trabajo lento de propaganda y la actuacin parlamentaria se han reconocido tambin aqu como la tarea inmediata del partido [6]. Asimismo, Engels apuntaba que con la agitacin electoral se nos ha suministrado un medio nico para entrar en contacto con las masas del pueblo all donde todava estn lejos de nosotros, para obligar a todos los partidos a defender ante el pueblo, frente a nuestros ataques, sus ideas y sus actos; y, adems, abri a nuestros representantes en el parlamento una tribuna desde lo alto de la cual pueden hablar a sus adversarios en la Cmara y a las masas fuera de ella con una autoridad y una libertad muy distintas de las que se tienen en la prensa y los mtines.

En definitiva, la estrategia de una izquierda que quiere alcanzar la democracia real y el Estado de Derecho real y que quiere ser capaz de movilizar y orientar un bloque social amplio, y capaz de hegemonizar la lucha ideolgica, ha de situar en primer plano la contradiccin entre democracia y capitalismo [LF]. Adems, esta tarea ha de hacerla tanto en la prctica como en en el discurso. Efectivamente, y como no se cansa en recordar el compaero y profesor Pablo Iglesias [7] la izquierda tiene que hablar con los conceptos que entiende la gente, aquellos que estn en su estructura mental y que no son otros que los que ha insertado la ideologa dominante. La ideologa, no lo olvidemos, se encarna en las costumbres, los modos de vida, la percepcin de lo que est bien y mal.

Dicho todo lo cual, no puede negarse que los actos de desobediencia civil son un golpe extraordinario a esa misma ideologa dominante. Son un impacto en la forma que tiene la ciudadana de comprender el mundo. Son actos que explicados de forma pedaggica son fcilmente comprensibles y sirven para desactivar la hegemona de la ideologa dominante. Son actos coherentes, consistentes con el proyecto de la Ilustracin y desde luego con la estrategia socialista.Lo que las acciones del SAT han dicho ha sido sencillamente lo siguiente: olvdese usted de las instituciones que tiene asumidas en la cabeza (propiedad privada, legalidad, etc.) y piense si es justo que la gente pase hambre cuando tenemos exceso de comida; piense si es justo que haya viviendas vacas y gente sin casa; piense en eso y reformule su ideologa y, en consecuencia, el apoyo pasivo que est haciendo al sistema econmico que no nos permite ser libres. Actos de desobediencia civil, pacficos y dirigidos por el ideal de la ilustracin, son en realidad la mejor forma de luchar en el campo ideolgico y de alcanzar la hegemona gramsciana. Han de extenderse.

NOTAS:

[1] Luis Felip, adems de amigo, es licenciado en Filosofa y responsable de formacin del Partido Comunista de Mlaga Ciudad.

[2] Fernndez Liria, C. y Alegre Zahonero, L. (2011): El orden de El Capital. Editorial Akal.

[3] Naredo, J.M. (2003): La economa en evolucin

[4] Escriba Djacque en 1851 que Le Libertaire no tiene ms patria que la patria universal. Es enemigo de los lmites: lmites-fronteras de las naciones, propiedad de Estado; lmites-fronteras de los campos, de las casas, de las fbricas, propiedad particular; lmites-fronteras de la familia, propiedad marital y paternal. Para l, la humanidad es un solo y mismo cuerpo en el cual todos los miembros tienen un mismo e igual derecho a su libre y completo desarrollo, sean los hijos de este o del otro continente, pertenezcan a uno o a otro sexo, a tal o cual raza.

[5] Chomsky, N. (2005): El gobierno en el futuro. Editorial Anagrama.

[6] Engels, F. (1895): Prefacio a las luchas de clases en Francia de 1848 a 1850. Disponible enhttp://www.marxists.org/espanol/m-e/1850s/francia/francia1.htm

[7] Iglesias, P. (2012): La izquierda ha de dirigirse a la gente comn. Disponible enhttp://www.rebelion.org/noticia.php?id=153781


Fuente: http://www.agarzon.net/?p=2041




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