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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 06-09-2012

Necesitamos una poltica para una revolucin democrtica?

Emilio Pizocaro
Socialismo 21

S la izquierda quiere seguir siendo izquierda requiere con urgencia de un concilio vaticano segundo con su respectivo agiornamiento. Urge abrir las ventanas a polticas que razonen una revolucin democrtica.


Es hora de mirar con atencin lo que ocurre ante nuestros ojos. El malestar est en el aire. Este caluroso verano nos propone de un turbulento otoo. La legendaria dignidad rebelde de los pueblos de Espaa ha vuelto caminar por tierra Andaluza. Esta vez lo ha hecho de la mano del sindicato alternativo de Snchez Gordillo y Caamero.

Es el renacer de unos movimientos sociales que nacen desde abajo. El punto de arranque fue del 15M. A partir de ese hito, un variopinto conjunto de movimientos sociales, empiezan a actuar de manera independiente de las cpulas polticas y sindicales tradicionales. La marcha obrera del SAT, la acciones de desobediencia civil, el movimiento de los constituyentes y el todava incierto 25-S son parte del mismo proceso.

Los polticos tradicionales, de toda el espectro, se han visto sorprendidos por estos nuevos movimientos que desbrozan el camino para polticas de insumisin y rebelin popular.

Lo que pasa es que la crisis que en sus inicios fue econmica, ha devenido en crisis poltica. Las encuestas de opinin revelan, como para un porcentaje mayoritario de la poblacin, el poder constituido pierde legitimidad por los cuatro costados. Esto incluye a los partidos polticos del sistema, al gobierno, a la monarqua, a la judicatura, en definitiva a todo el rgimen.

En este escenario, de por s inquietante para el poder, debemos aguzar los sentidos y descubrir el rol que juega cada uno de los actores de un proceso que da recin sus primeros pasos.

Los sobrinos del To Sam.

El imperio sabe muy bien que los pueblos se ponen muy peligrosos cuando son capacesde auto-organizarse y crean sus propias estructuras de participacin democrtica.

Hace unos pocos das la embajada de Estados Unidos mostr pblicamente su nerviosismo por la situacin poltica. Lo hizo dando una seal; remiti a sus ciudadanos residentes una carta en la que advierte de conflictos y se les insta a alejarse de las manifestaciones que pese a poder tener intenciones pacficas, pueden terminar en confrontacin.

Barruntamos que este es el primer sntoma manifiesto que como el Imperio muestra su preocupacin por los acontecimientos. Entre bambalinas su embajada hace saber al gobierno su inquietud . Sus agentes de la calle Serrano empiezan a mover peones ante cualquiera eventualidad y a estudiar el futuro teatro de operaciones.

Por su ubicacin geogrfica, Espaa, puerta del mediterrneo, siempre ha sido relevante para las estrategias geopolticas de Estados Unidos y la OTAN. El ltimo episodio de la importancia geo-estratgica de Espaa la escenific Rodrguez Zapatero. El ex-lder socialista autoriz, a la hora nona y sin consultas al Congreso, la instalacin del escudo antimisiles en la base de Rota.

La transicin modlica puede estar en peligro conjeturan. Norteamrica y sus servicios de inteligencia se la jugaron a fondo, hace ms de 30 aos dirigiendo con esmero el relevo bipartidista del franquismo. Ahora de nuevo estn al cateo de la laucha . No pueden permitir que se les arranque un pajarito tan sabroso.

Como era de esperar aqu en casa, el poder financiero nativo ha tomado debida nota de la situacin. Alarmados, su prensa ya no puede esconder el descomunal desprestigio de un rgimen con una clase poltica que vegeta a la sombra de una corrupta promiscuidad con la banca y las grandes finanzas.

Por el momento el imperturbable Rajoy y su gobierno se desprestigia a la velocidad del rayo. Su poltica hace gala de una tremenda insensibilidad social. Los politlogos progresistas elaboran teoras acerca de un Rajoy que no terminar su periodo legislativo.

Lo ms probable es que el enfoque de estos especialistas sea apresurado. Sacan cuentas alegres. Sin embargo, lo que se puede verificar es que los piezas del tablero del ajedrez empiezan a moverse.

En el lado ms oscuro del cuadrante -y siempre con el respaldo de Estados Unidos- se mueven las fuerzas de ultraderecha que trabajan para imponer una salida antidemocrtica a la crisis poltica y econmica

El peridico Alerta Digital es un buen ejemplo de como el fascismo est vivito y coleando. Estos elementos estn conspirando y muestran abiertamente el trabajo de zapa que realizan hacia las fuerzas armadas.

En los ltimos das han publicando dos amenazantes cartas; una de un militar en activo y otra de un coronel retirado. Os ofrecemos un par de titulares para considerar: la lealtad a Espaa es ms importante que ser lacayo de un partido que la est destrozando y han intentado convertir al ejercito en una agrupacin pacifista de ilotas sometidos a los herederos polticos que derrotamos en 1939

(Mirad con cuidado estos enlaces : 1.-La lealtad a Espaa es ms importante que ser lacayo de un partido que la est destrozando 2.- http://www.alertadigital.com/2012/08/28/carta-de-un-coronel-de-artilleria-al-jemad-han-intentado-convertir-al-ejercito-en-una-agrupacion-pacifista-de-ilotas-sometidos-a-los-herederos-politicos-que-derrotamos-en-1939/ )

Quien lea este peridico digital ver que los neo-falangistas no se quedan en chicas. En el mismo diario se ofrece tribuna a la UPyD y al novsimo partido de Mario Conde. Ningn anlisis debe subvalorar el rol asignado a las nuevas caras de la demagogia y el populismo de derecha. Al parecer estos partidos estn jugando un juego siniestro. Mario Conde y Rosa Diez son las tpicas piezas de recambio que en su momento pueden prestarse para una turbia maniobra actuando de consuno con los fascistas.

La CEOE, ms conservadora y hbil, no cambia su proyecto propio. Se trata de repetir, llegado el momento oportuno, el golpe de estado blando al estilo de Italia y Grecia. Es decir gobiernos encabezados por tecncratas con el apoyo abierto o encubierto de partidos de derecha y de izquierda como el Pasuk griego y el Partido Demcrata Italiano

En otro lado del tablado, pero subordinado al mismo patrn, est Rubalcaba -hombre educado en Estados Unidos- y la actual directiva del PSOE. Su oposicin soft, no disimula una apuesta estratgica parecida ; formar un gobierno de concentracin nacional con el PP y los partidos nacionalistas de derecha , para salvar lo que queda del capitalismo rentista de la banca ibrica y de la transicin amaada.

A que juegan los sindicatos mayoritarios?

Actores importes en la crisis, los sindicatos mayoritarios han desilusionado a los trabajadores que dicen representar. En la cabezas de los mximos dirigentes sindicales tienen solo una triste y derrotada estrategia ; el pacto con el rgimen para salvar lo poco que va a quedando del estado de bienestar.

La ltima de sus tragaderas ha sido particularmente sangrante. Despus un larga y combativa marcha minera, estas las glorias sindicales terminaron pidiendo la vuelta al trabajo sin dar explicaciones ni haber ganado nada.

En efecto, las directivas de los sindicatos mayoritarios se mueven a dos bandas; mientras por un lado visitan a Frau Merkel y se renen con el monarca, por el otro organizan la cumbre social llamando a una marcha de protesta sobre Madrid para el 15 de septiembre.

Sin embargo la poltica de negociar y negociar hasta la derrota final ya no engaa a nadie. Los asociados de los grandes sindicatos han perdido la confianza en sus cpulas y estas lo saben. Aunque la Cumbre Social es un paso adelante, en realidad la movida habla del miedo que tienen de ser superadas por las mareas del descontento popular. Est por verse s son capaces de seguir avanzando al ritmo que marcarn los movimientos sociales.

Precisa la izquierda una concilio vaticano segundo?

El cuadro sera incompleto sin el discurso y la actuacin de la izquierda institucional. Mientras la militancia de izquierda. sin atender diferencias de enfoque, trabaja duro volcndose con toda sus fuerzas en las movilizaciones organizadas o espontneas , la cpula de la izquierda institucional y sus parlamentarios son superados por los hechos.

Aunque comienzan a utilizar con timidez palabras como rebelin todava no se escucha en las altas esferas el vocablo revolucin. Se conforman con salir en la foto, cuando en realidad van a la zaga de las acciones de rebelin popular y no tiene poltica para los nuevos tiempos.

El apoyo de la directiva de la izquierda institucional a las movilizaciones auto-convocadas tiene mucho de contradictorio. Su respaldo a basculado desde la incomprensin hasta la intencin de capitalizar la accin de las masas para intereses meramente electorales.

Como en todos los procesos de conflicto social y poltico tampoco en el caso espaol faltan aquellos que solo quieren un cambio cosmtico. Una parte de la izquierda institucional est esperando compartir el poder con el PSOE(como en Andaluca) sin medir los efectos que para lo propia izquierda tendra una alianza de este tipo y en este momento.

No se trata de oportunidad se trata de oportunismo. Gobernar con social-liberales, a cualquier costo, es un tremendo error. Han olvidado rpidamente la historia. Fue la socialdemocracia alemana la que al apoyar las polticas conservadores de austeridad, en la dcada del 30 en el pasado siglo, echaron en los brazos del nazismo a una descontenta clase obrera.

Hoy se empiezan abrir paso con cierta lentitud las posiciones por un cambio revolucionario. La ideologa socialdemcrata es transversal y hegemnica en la izquierda poltica y social de Espaa y de Europa . Esta es la razn de fondo porque a un nmero significativo de dirigentes y de intelectuales de la izquierda institucional ha demorado tanto en asumir la magnitud de las manifestaciones auto-organizadas y la importancia de los nuevos movimientos.

En este asunto se aprecian males endmicos como el sectarismo y un conservadurismo timorato. Son muchos los dirigentes que an no logran entender como ha sido posible que a travs de medios tan poco tradicionales -para la cultura de izquierda- como Facebook y Twitter se auto-organicen movimientos que tienen repercusiones e imitadores a nivel internacional.

Pero, el trance de la izquierda institucional es mucho ms complejo. A fin de cuentas el parlamento es un buen lugar para ser tribuno y algunos los intelectuales de izquierda han escalado puestos en las universidades. No han vivido mal en los ltimos 30 aos. Desde esta perspectiva es fcil entender que su objetivo poltico sea recuperar un nostlgico estado de bienestar que no volver.

Entonces, lleva razn Slavoj Zizek al afirmar que : El mejor indicador de la falta de confianza en s misma de la izquierda de hoy es su miedo a la crisis: esa izquierda teme perder su cmoda posicin de crtica totalmente integrada al sistema, no dispuesta a perder nada. Por lo que, ms que nunca, el viejo lema de Mao Ze Dong es pertinente:Todo bajo el sol est en un caos absoluto; la situacin es excelente.

Quienes pretenden que la refundacin de izquierda pasa por la creacin de un nuevo partido socialdemcrata, dejan de lado algo que saben perfectamente. La izquierda institucional, en la prctica, no es ms que otra representacin de polticas socialdemcratas. Su resistencia a pronunciarse por la salida del euro y a trabajar abiertamente por un proceso constituyente nacido desde abajo y con los de abajo , son las dos ltimas expresiones de la mentalidad imperante en los crculos dirigentes de esta izquierda del sistema.

En realidad todava muchos intelectuales piensan, con sinceridad, que no ha llegado la hora de un cambio de fondo. En definitiva, no creen que el capitalismo puede ser superado y que el nuevo siglo viene preado de revoluciones. No logran ver en la crisis del sistema es un coyuntura para polticas rupturistas La rmora socialdemcrata recita una letana muy conocida: la revolucin, compaero, es para cuando se den las condiciones. En buen romance; para las calendas griegas.

Ha pasado mucho agua bajo los puentes desde la poca heroica de los viejos partido obreros. Sin su pica en la segunda guerra habra sido imposible la democracia liberal y las conquistas sociales de la segunda dcada del pasado siglo. Hoy parte de esa izquierda histrica se ha institucionalizado. La mayora de sus intelectuales se formaron cuando campeaba el euro-comunismo y nunca pasaron de hacer una oposicin DENTRO del sistema.

En el nuevo siglo s la izquierda quiere seguir siendo izquierda requiere con urgencia un concilio vaticano segundo con su respectivo agiornamiento. Urge abrir las ventanas a polticas que razonen una revolucin democrtica.

Esta puesta al da implica un importante corpus terico . Se trata ni ms ni menos de cimentar la teora y la practica de las revoluciones de siglo XXI. Pensamos que las revoluciones construidas desde abajo por los movimientos emancipadores de America del Sur y la prctica de horizontalidad democrtica de los indignados son el primer paso.

Hay pequeos sntomas del cambio en algunos intelectuales. El eje de discusin debe pasar de la refundacin de la izquierda a la necesidad urgente de iniciar el debate para la revolucin democrtica.

Hasta solo algunos meses los partidarios de la refundacin aspiraban como mximo a imitar esa nueva versin de los partidos socialdemcratas europeos representados por Die Linke en Alemania y el Front de la Gauche en Francia.

Los porfiados hechos les han dado por el traste. Ambas experiencias han mostrado un reiterado fracaso para enfrentar el neoliberalismo. No terminaban los escrutinios en Francia y el lder del Front de la Gauche , Melenchn ya estaba pidiendo el voto til para Francois Hollande . Como era previsible a poco andar el nuevo gobierno socialista francs se ha alineado con firmeza con las polticas del imperialismo en Siria y el Medio Oriente.

Este asunto no es un tema menor. Por aqu pasa la lnea roja para posiciones consecuentes de izquierda. Hablar de imperialismos puede confundir y resulta obsceno para los pueblos que han sufrido y sufren las brutales agresiones del poder imperial.

Oportunamente el historiador Josep Fontana nos recuerda la Defense Planning Guidance de Estados Unidos la nueva estrategia regional de defensa exige que nos esforcemos en prevenir que ninguna potencia hostil domine una regin cuyos recursos necesitemos.

El imperialismo, en la acepcin moderna de la palabra, actualizada porSamirAminy Arrighi, es el actual mecanismo de dominacin y explotacin del Tercer Mundo por parte de las lites del Primero Mundo.

Este gigantesco poder, que organiza guerras de cuarta generacin, busca la solucin a su crisis aplicando recetas del ms puro y duro del neo-liberalismoen Europa.

Con acierto el economista Claudio Katz, afirma que el resultado de esta poltica es que el Imperio del capital ha convertido a Europa en el eslabn dbil de la cadena de una crisis que es de carcter global. Todos los datos econmicos corroboran esta afirmacin. El euro es un callejn sin salida y amenaza con contaminar a todo el sistema. Gringolandia mira preocupada al viejo continente. Lo ha dicho Obama; cuando llueve en Madrid hay que sacar el paraguas el Nueva York.

El capital financiero todava ordena y defiende sus intereses estratgicos sin contemplaciones, Ante la sola posibilidad de tener rivales de cierta importancia el imperio es cada vez ms agresivo.

Por lo tanto no nos hagamos falsas ilusiones. Transitamos una poca convulsa y hay que prepararse para galopar. En este escenario de confrontacin puede ocurrir que algunos profetas de la refundacin socialdemcrata corran el riego de quedarse predicando en el desierto. Desde sus ctedras no han logrado percibir que la verdadera refundacin de los proyectos emancipadores est pasando delante de sus ojos. La pretendida refundacin desde las alturas e institucionalizada ha dejado de tener validez.

La verdadera refundacin de la izquierda est en la persistencia de las movilizaciones populares que se auto-organizan al margen de los aparatos polticos. Lo ms probable es que tras estas movilizaciones germine una poltica de rebelin popular que logre articular un proyecto de revolucin democrtica y social.

Los tiempos que se anuncian vienen agitados. Hay una gran coincidencia que la democracia parlamentaria esta muerta. Ha sido vaciada de contenido por la globalizacin financiera.

Una vez ms Zizek tiene razn cuando asevera quelo que llamamos crisis de la democracia no ocurre cuando la gente deja de creer en su propio poder, sino, al contrario, cuando deja de confiar en las lites.Esto ltimo explica por que se han hecho carne en el pueblo las consignas no nos representan y queremos una democracia real.

El camino recin empieza. Seriamos ilusos e irresponsables sino alertamos que se trata de un ruta saturada de peligros. En los pases rabes el imperialismo ha dado clases de cmo puede aprovechar las rebeliones populares en su favor. Como siempre no han trepidado en utilizar la religin y los mtodos ms criminales.

En pocas como estas, ya no valen los sorpassos palaciegos ni las maquinaciones de los aparatos partidarios. Las revoluciones del siglo XXI se construyen con paciencia desde abajo y debern ser procesos fundados colectivamente por las mayoras. Esta es una regla de oro y tambin un seguro de vida ante las inevitables maniobras del imperio del capital.

La siguiente cita de la filsofa y activista argentina, Isabel Rauber, da algunas luces de la construccin de la revoluciones del siglo XXI:

Hacer poltica es imprescindible y fundamental. El problema radica en cmo hacer poltica de un modo y con un contenido diferente al tradicional, en no ser funcional al poder del capital y, articulado a ello, en cmo superar la desconfianza instalada en las mayoras populares hacia los partidos polticos, los polticos y la poltica.

El cambio social requiere poner fin al poder del capital, a su lgica de funcionamiento, y a sus mecanismos de hegemona y dominacinConstruir poder desde abajoreclama, por tanto, un cambio cultural y poltico prctico, indispensable para el anlisis y la prctica poltica actuales de los movimientos sociales y polticos, en tiempo de revoluciones desde abajo.

Hoy los revolucionarios no tiene otra opcin que el compromiso con una multitud que empieza a rebelarse contra el rgimen. La historia no perdonara a la izquierda si NO esta preparada polticamente para este andar con los nuevos sujetos revolucionarios que viene de camino. Ser difcil pero no utpico. Las revoluciones democrticas del siglo XXI se estn poniendo al orden del da. Todas las manos, todos los corazones y todo el pensamiento crtico debe orientarse a trabajar por ellas.



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