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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 08-09-2012

Muchas armas, violencia y poderosos intereses van de la mano en EEUU

Txente Rekondo
Boltxe


Cuando en Europa se cumpla el primer aniversario de los atentados de Oslo y Utoya, en Estados Unidos se produca una nueva masacre en un cine de Aurora (Colorado). Unos das ms tarde se repeta la historia en un ataque contra un templo sij en Oak Tree (Wisconsin) y esta misma semana otro tiroteo, esta vez en Texas, ocupaba los titulares de la prensa.

Si bien estos han sido los acontecimientos ms recientes, desde principios de ao en EEUU se han producidos hechos similares. As, en marzo tuvo lugar un tiroteo en un hospital en Pittsburgh; en abril en las calles de Tulsa; en mayo en un caf de Seattle, y en julio, das antes de la matanza de Aurora, en un bar de Tuscaloosa.

En ese escenario confluyen diferentes factores, desde intereses polticos y econmicos, hasta una visin romanticista y distorsionada de la historia del pas o el individualismo caracterstico en EEUU, pasando por una situacin donde la adquisicin de armas de fuego por parte de la poblacin es relativamente sencilla.

Los datos son estremecedores. A da de hoy en Estados Unidos se calcula que hay ms de trescientos millones de armas de fuego, y uno de cada cuatro adultos posee una. Adems, a partir de los veintin aos es relativamente sencillo conseguir una en al menos treinta y nueve estados, y no es extrao encontrar en pequeos comercios del oeste y centro americanos armas entre otros productos de pesca, de deportes, e incluso de comida! Toda una paradoja que encontramos tambin al comprobar que la oficina oficial que se encarga del control y supervisin de las armas de fuego recibe el nombre de Oficina de Alcohol, Tabaco, Armas y Explosivos.

Pero la otra cara de esa realidad nos muestra que cada ao se producen ms de treinta mil muertes como consecuencia de ataques y heridas producidas por armas de fuego, a lo que habra que aadir las consecuencias fsicas y mentales que debern sufrir decenas de miles de personas heridas. Segn Robert Matthews, que trabaja para el Centro de Consolidacin de la Paz de Noruega (NOREF) en Oslo, algunos anlisis ms recientes sobre los datos de 23 pases industrializados muestra que el 87 por ciento de los nios menores de 15 aos muertos por armas de fuego en estas naciones vivan en los Estados Unidos. Cerca de 3.000 nios menores de diecinueve mueren por armas de fuego al ao (ms que el total de bajas de la coalicin en Afganistn desde 2001), entre los adolescentes negros, arma el homicidio es la principal causa de muerte.

El debate poltico ha brillado por su ausencia cuando se trata de abordar el control de armas. Tanto Demcratas como Republicanos, as como los principales medios de comunicacin del pas, prefieren mirar hacia otro lado, tanto por sus propios intereses polticos o econmicos, como por las presiones de poderosos grupos y lobbys.

Hace bastantes dcadas s que se produca un importante consenso en torno a la necesidad de controlar la venta y posesin de armas (se da la paradoja que Nixon y Reagan, republicanos referenciales, apoyaron medidas en ese sentido), sin embargo con el paso de los aos las cosas han cambiado sustancialmente, y polticos que han apoyado el citado control han visto cmo sus carreras polticas tocaban a su fin.

Y hoy en da, en plena campaa hacia la Casa Blanca, ninguno de los candidatos presidenciales, ni Obama ni Romney, quieren afrontar la situacin. El actual mandatario norteamericano, que en el pasado se mostr favorable a un control de las armas, prefiere centrar sus esfuerzos en otros temas y evitar que los electores ms derechistas pongan en marcha una campaa en su contra, que podra restarle determinados apoyos.

Por su parte, Romney, cuya base electoral se nutre en buena medida de los partidarios de las armas de fuego, y a pesar de querer mostrar una imagen moderada o centrista, no quiere tener que enfrentarse a poderosos lobbys, como la Asociacin Nacional del Rifle (NRA) o los Propietarios de Armas de Amrica (GOA).

La fuerza e influencia de empresas y lobbys. La alianza estratgica que mantienen a da de hoy los fabricantes y vendedores de armas con los citados grupos de presin son un factor clave para entender la situacin que se vive en EEUU en torno al control de las armas. Aunque la mayora de la poblacin, segn las encuestas, se muestra favorable a medidas para controlar la venta de armas, la pasividad o desorganizacin les impiden enfrentarse adecuadamente a la bien estructurada y articulada NRA o GOA.

El discurso de la NRA se aferra a la Segunda Enmienda (algunos los definen como fundamentalistas de la misma), y lo aderezan adems con referencias a la libertad, los valores tradicionales, la autodefensa. Para este poderoso grupo de presin, se debera vivir en un pas donde los buenos, armados, podran detener a las malas personas con armas. El problema para la NRA es que no hay suficientes buenas personas armadas.

Adems, resaltan que slo los criminales se benefician del control de armas y cuando se prohban las mismas, tan slo aquellos podrn tener armas. Esa suma de distorsiones y manipulaciones conforman buena parte de la base de su discurso demaggico. Su objetivo es evidente, a travs de generar miedos y paranoias, buscan evitar cualquier control y restriccin sobre la adquisicin y venta de armas, poniendo todo su aparato ideolgico y econmico (las ingentes sumas econmicas que reciben de fabricantes y vendedores de armas) para lograr su fin.

En estos ltimos aos al menso tres acontecimientos han favorecido las posiciones de estos grupos. El temor del Partido Demcrata a perder las elecciones (como le ocurri a Al Gore, partidarios del control, en el ao 2000), la poltica de George W. Bush, considerado como el presidente ms partidario de las armas en la historia del pas, y la decisin de la Corte Suprema en 2008 de que es un derecho individual de los ciudadanos de EEUU poseer armas.

Tambin encontramos otros dos factores en torno a las armas, que por lo general pasan ms desapercibidos. Por un lado, desde hace tiempo, y tal vez al amparo de esa cultura de las armas, la violencia policial est provocando lo que algunos definen como una avalancha de muertes annimas, que apenas tiene repercusin en los medios.

En torno a los das de la masacre de Aurora, la polica de San Francisco dispar y mat a Pralith Pralourng, un enfermo mental; la polica de Tampa mat a Javon Neal, de 16 aos; un polica fuera de servicio dispar a Pierre Davis, 20 aos, en Chicago; la polica de Miami-Dade dispar y mat a un sospechoso no identificado , un agente fuera de servicio del FBI le dispar a un hombre no identificado, en Queens; Kansas City la polica de Kansas City mat a, Danny L. Walsh (58); en Lynn , la polica mat a Brandon Payne, de 23 aos , y padre de tres hijos; la polica de Henderson, dispar y mat a Andy Puente Soto, de 42 aos, en los desiertos cercanos a Las Vegas.

Y por otro lado est la amenaza que representan los movimientos extremistas a favor de la supremaca blanca o las llamadas milicias, en torno a los que se han producido algunos de los acontecimientos ms violentos de la reciente historia de EEUU.

Algunos autores han llegado a sealar que la violencia es a Amrica como el pastel de manzana, y la cierto es que en ese pas todava hay muchos individuos armados y peligrosos que se identifican con la biblia y el rifle, un pasado que para ellos no es tan lejano.

Fuente: http://boltxe.info/?p=49959



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