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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 09-09-2012

USA en la recta final hasta noviembre

Lzaro Farias
Rebelin


Con sendos discursos de Joe Biden y Barack Obama, fue clausurada la Convencin Nacional del Partido Demcrata de los Estados Unidos y como la semana pasada se celebr la del Partido Republicano, de ahora en adelante es que empieza la rebatia poltica por ocupar la presidencia del pas. Desde este momento empieza a correr un ro de dinero que desemboca en cuanto medio radial, escrito o televisivo exista en la nacin. Se calcula que estas sern las elecciones ms caras de la historia de la humanidad. Cientos de millones de dlares sern gastados por las campaas polticas de ambos partidos para tratar de llevar a su candidato a la Casa Blanca.

Definitivamente, la fiestecita de los demcratas impact mejor en la opinin pblica que el festn de los republicanos. Los oradores fueron mejores, hubo ms variedad entre los mismos, el mensaje era ms popular, los argumentos ms contundentes y los participantes ms coloridos. Negros, homosexuales, latinos, clase media, trabajadores y variedad de otras minoras tnicas llenaron el coliseo en donde se dio la fiesta demcrata, contrastando con la de los republicanos, donde la mayora de los participantes se vean blancos, rubios y de ojos azules.

Aunque los discursos de los polticos siempre son muy parecidos, por lo menos los del Partido Demcrata tienen un mensaje ms humano y populista, en contraste con los de los republicanos, que van dirigidos a una audiencia ms elitista, intolerante y derechista. No es que alguno de los dos partidos vaya a hacer nada extraordinario en cuanto a lo que las estructuras polticas, econmicas o sociales de la sociedad norteamericana se refiere, pero por lo menos, los demcratas demuestran en sus discursos ms sensibilidad ante los ms pobres y sufridos del pas, pobres y sufridos que son la mayora de los ciudadanos que habitan en esta nacin, nacin que tiene la economa ms grande del planeta, pero en la que un pequeo porcentaje de la poblacin rene en su poder la mayor parte de las riquezas existentes.

Lo que es increble es que gran parte de esos que tanto necesitan de los programas sociales voten en las elecciones por los que quieren recortarlos. Miami es un verdadero ejemplo de lo que afirmo. Aqu se ve claramente como los viejitos de origen cubano, que necesitan del Seguro Social, el Medicare y Medicaid, los sellitos de alimentos, los comedores populares, etc., son embaucados por los politiqueros locales para que voten a favor de los republicanos. Eso es una realidad en cada eleccin que se lleve a cabo en este condado, aunque a pesar de que votan slidamente por el partido que les recorta sus beneficios, los demcratas ganan el condado en todas las elecciones presidenciales.

Nadie puede predecir en estos momentos qu partido va a ganar en noviembre. Aunque las encuestan le dan una ventaja a Barack Obama, el electorado norteamericano es muy sensible a cambiar de idea en cualquier momento e incluso, a ltima hora. La economa, que fue definitivamente el factor que le dio la victoria al presidente en las anteriores elecciones, bien puede ser el factor que se la niegue en estas. Es verdad que el desastre econmico estall das antes de las elecciones del 2008 y que eso favoreci a los demcratas, los cuales presentaban, por primera vez, a un candidato negro y al cual le iba a costar muchsimo trabajo alcanzar el triunfo electoral, no porque tuviera un mensaje equivocado, ni fuera un mal orador, ni un mal poltico, sino simplemente por el color de su piel, ya que a pesar de que el racismo ha cedido terreno en este pas, todava sigue estando bien metido en el ADN de la poblacin blanca. Por muchas leyes que se han pasado en contra de la discriminacin racial, todava esta sigue siendo un factor de importancia en esta sociedad.

A pesar de que se habla de multipartidismo en este pas, sigo afirmando que los dos que predominan y gobiernan son del pjaro las dos alas. Hay sus diferencias, algunas veces muy notables, pero estructuralmente no existe ninguna. El sistema es inalterable y no tiene alternativas evidentes. Los de arriba seguirn estando en su lugar y los de abajo seguirn el mismo camino que hasta ahora han llevado. Habrn programas sociales ms o menos avanzados, pero la enorme desigualdad entre los poderosos y los humildes continuar hasta las calendas griegas, no importando si el presidente se llama Obama y es negro o si se llama Romney y es blanco. Claro que votar por Obama en noviembre, y sin hacerle caso a mi amigo Max Lesnick, no me voy a tapar la nariz para hacerlo.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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