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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 12-09-2012

El precio de la desigualdad segn Joseph Stiglitz: ineficacia y democracia en peligro

Estelle Leroy-Debiasi
El Correo


Hay momentos en que los pueblos se alzan y dicen esto no va ms, esto debe cambiar Ahora, estamos en eso. Joseph E. Stiglitz, premio Nobel de economa, hace mucho tiempo que viene previniendo los desvos del actual sistema y de la financierizacin de la economa. En su nuevo libro se centra en el precio de la desigualdad

Hace veinte aos que vienen aumentando las desigualdades y no solo son socialmente inaceptables sino ms nefastas un desde el punto de vista econmico. Los indignados lo ponen muy bien en evidencia enarbolando los colores del 99% con referencia al 1% que ya haba estigmatizado el antiguo director del Banco Mundial y Premio Nobel de economa Joseph E. Stiglitz.

Fracaso de los mercados, fracaso de los sistemas polticos que no corrigen los excesos de los mercados y de los injustos sistemas econmicos y polticos. El actual sistema multiplica y mantiene los fracasos y de golpe se agravan las desigualdades. Pero lo que mucha gente ignora es que las desigualdades cuestan muy caro, porque participan directamente al deterioro de la economa y a sus desvos, que Stiglitz llama subversin de la democracia .

Ms all de la muy interesante y fundamentada comprobacin que plantea, el economista muestra como la desigualdad es la causa y la consecuencia del sistema que provoca un crculo vicioso y genera inestabilidad y cmo el actual sistema econmico ha llegado a su fin.

Su comprobacin parte de la situacin de los EE.UU. en donde, desde hace dos dcadas, el poder de compra de las clases medias no ha hecho sino disminuir. Los EE.UU tiene el problema del 1% , una clase media presionada debido a que las desigualdades en los ingresos se han agravado y las ganancias de la recuperacin se le han esfumado ; el 93% de los ingresos suplementarios creados en 2010 han sido acaparados por el 1% de la poblacin de clase alta . De modo que en el transcurso de los ltimos treinta aos los Estado Unidos se han convertido en un pas dividido : la clase alta ha progresado rpidamente y el pas ha retrocedido. Los salarios bajos aumentaron en treinta aos un 15% mientras que los del 1% del nivel superior aumentaron un 150%. Esta situacin es an ms flagrante si observamos la distribucin de los ingresos del capital.

Y en todo su libro, Stiglitz no dejar demostrar y demostrar que las desigualdades son causa de inestabilidad econmica y derrota los argumentos de quienes hacen la apologa de la desigualdad como base del crecimiento, segn la tesis de la economa del derrame porque eso no funciona as.

Por el contrario los efectos nefastos de las desigualdades son claros : descenso del nivel de vida, consecuencias de deterioro de la salud, la de educacin, de la vivienda, deterioro de las relaciones sociales entre los jvenes ya adultos atrapados en la casa de sus padresel mito de unos Estados Unidos justos y con igualdad de oportunidades se muestra sin eufemismos.

El libro didctico y voluntariamente dirigido al gran pblico permite comprender aun cuando uno no sea muy ducho en economa los diferentes mecanismos y sus perversos efectos. Es cierto que Stiglitz se apoya en muchos ejemplos usamericanos la campaa electoral obliga pero su razonamiento es absolutamente benchmarkable y pr otra parte no se priva de mostrar que ms all de los EE.UU. las limitaciones del actual sistema afectan a numerosos pases comenzando por los europeos. Porque las mismas recetas generan los mismos males, aunque si bien es cierto en Francia se disfruta an hoy de un sistema de redistribucin un poco ms logrado que el sistema estadounidense.

La Democracia en peligro

 

Adems como lo seala claramente, los EE.UU. han jugado un papel central en la creacin de las actuales reglas de juego que han fracasado. La globalizacin tal como est siendo actualmente administrada no facilita el progreso ni de la eficacia mundial, ni de la justicia, Sino que lo que es ms grave es que pone en peligro a la democracia. Este es seguramente uno de los puntos ms sensibles del libro.

Una democracia en peligro, es el ttulo del captulo n 5 : la actual desigualdad existente en los EE.UU. y en muchos otros pases del mundo naci o ha sido mantenida por las abstractas fuerzas del mercado y fortalecida por la poltica. Es por eso que la batalla la ha ganado el 1%. Pero no es esto lo que debiera suceder en una democracia. En la que el 100% de los ciudadanos deberan participar del sistema una persona = un voto mientras que en la realidad sucede, como l lo recuerda un dlar = un voto . La poltica establece las reglas de juego de los mercados y ese juego esta sesgado a favor del 1%.

As a los griegos se los priv de participar de un referndum sobre el programa de drstica austeridad, dado que los dirigentes y los financistas pusieron el grito en el cielo ante esa idea. Pero sobre todo como lo subraya muy bien Stiglitz, el control de los mercados financieros no se produce solamente con los pases endeudados sino en todos aquellos que quieren ganar en el mercado de capitales. Y aunque haya elecciones libres, los mercados imponen sus leyes mediante chantajes (baja de la calificacin, nada de crditos, aumento sobre los prstamos de las tasas de inters) La eleccin de opciones econmicas es limitada. Y vale la pena recordar como en los aos 90 (pgina 205 del texto en francs), Lula pudo haber sido electo en Brasil, pero Wall Street lo objet (chantaje de por medio). En el 2002, los brasileos no se dejaron cooptar y de todas maneras eligieron a Lula.

Sin olvidar el lado caprichoso de los mercados que juegan con las calificaciones para actuar en el corto plazo, la presin de las multinacionales contina especialmente a travs de la OMC. Dado que las multinacionales se hallan administradas por un 1%, las reglamentaciones favorecen a ese 1%. Otro mundo es posible pero con otras formas de administrar la globalizacin, que no admitan una globalizacin sin trabas. Porque para preservar la democracia, es necesario moderar la globalizacin afirma.

Terminar con la reduccin del Estado.

 

Y defender por lo tanto una justa distribucin de los roles tanto del mercado como del Estado, y no acentuar sobre todo la reduccin del Estado sino una estimulacin de la economa. Ahora bien, explica Stiglitz, los programas anti-dficit y de austeridad tienen a menudo por objeto aumentar y preservar las desigualdades.

Por otra parte la historia nos demuestra que la austeridad casi nunca funcion y que el gasto pblico, en cambio, puede ser muy eficaz. Sin embargo resulta siempre sorprendente, subraya Stiglitz, ver que muchos expertos (banqueros, polticos) o ciudadanos que se dejan seducir por el mito de la austeridad como tambin por el mito de comparar el presupuesto del Estado con el de un hogar Un gobierno gastando ms de lo que gana puede incentivar la produccin y la generacin de empleos. La creacin de riquezas derivada de esa poltica puede llegar a ser muchas veces superior a los gastos realizados.

Ahora bien el 1% a captado y distorsionado el debate presupuestario sobre la base de un chantaje sobre el exceso de gastos pero que solo oculta su deseo de achicar el estado.

Stiglitz nos conduce de este modo al terreno de la poltica macroeconmica, de la poltica monetaria (captulo 9). Tal como ha sido delineada por los monetaristas, ocn Milton Friedman a la cabeza campen del libre mercado y toda la escuela de Chicago cuyos perjuicios se conocenen todo el mundo especialmente en Amrica Latina.

Si los Bancos Centrales se interesaran en los empleos

 

Las teoras de Friedman reflejaban su intencin de achicar el Estado y limitar su libertad de decisin La moderna concepcin de la poltica monetaria ha daado al 99% prosigue Stiglitz. Negando la importancia de la distribucin de los ingresos, centrndose en las tasas de inters como nica palanca y partiendo de la desregulacin. El economista nos muestra muy bien los lmites del concepto de Banco Central independiente tal como funciona en nuestros pases puesto que son cautivos de los mercados financieros. Estigmatiza tambin la falta de fe en el control democrtico de los que defienden la independencia de los bancos centrales. Y sin embargo debera inquietarlos. Y seala con el dedo el ambigo papel del BCE en la crisis griega en beneficio de los bancos (pag. 349).

Pero lo ms importante, es que una vez ms, detrs de la poltica monetaria se esconde una lucha de ideas, una batalla sobre la concepcin de la economa y de que lo que es bueno para ese 1% que toma las decisiones, lo sea forzosamente para el 99% que las sufre. Si el monetarismo ha sido dejado de lado, los bancos centrales se han centrado en las tasas de inflacin como nico objetivo.

Esto se ha convertido en una verdadera obsesin. Pero lo que ha desviado la atencin de los problemas ms serios, como son las desigualdades y la baja de los salarios. Y la conclusin de que luego de 25 aos las polticas macroeconmicas y monetarias no han aportado ni estabilidad, ni crecimiento permanente, ni una mejor distribucin de la riqueza entre las mayoras. Ha llegado por lo tanto el tiempo de encontrar otro marco. Pero los bancos y los mercados mantienen la resistencia.

Otro camino es posible. A travs de un programa de reformas econmicas (que Stiglitz detalla en su ltimo captulo) en el que debe intervenir el Estado, regulando los bancos, las empresas, los parasos fiscales Corrigiendo los excesos y fiscalizando en mayor medida los altos ingresos, promoviendo la inversin pblica, mejorando la proteccin socialny tendiendo al pleno empleo otorgndole un papel ms responsable al banco central abandonando su excesiva concentracin sobre la inflacin para interesarse de manera ms equilibrada en el empleo, el crecimento : lo que trata por otra parte de hacer la Argentina a travs de una poltica considerada heterodoxa en cuanto a las funciones del banco central (ver : Desaceleracin del crecimiento, la Argentina elige ser contracclica ).

Las reformas descritas y propuestas se hallan destinadas a los EE.UU. en plena campaa electoral - pero es comprensible que son comunes a muchos pases. El anlisis de Stiglitz sugiere que los EE.UU. podra usar su podero y su influencia aunque ahora sea menor que antes a favor de nuevas regulaciones que generen una economa mundial ms justa. Una visin posiblemente ms hegemnica en un mundo en el que se disean nuevos contornos, en el que las relaciones de fuerza evolucionan.

Traduccion del franais para El Correo de : Susana Merino

 

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso de la autora mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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