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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 12-09-2012

Desde Mieres hasta Marinaleda

Jos Mara Prez Bustero
Gara


En el movimiento abertzale fueron tensiones bsicas desde el primer momento la percepcin de la historia vasca y un profundo sentimiento de temor-odio al opresor. Junto a ellas asom pronto un tercer elemento tambin esencial. La necesidad de recapacitar, pues las perspectivas y riesgos se renovaban continuamente. Actualmente se repite esa necesidad. Sigue habiendo temas que se vuelven trabas de no ser percibidos correctamente. Uno de ellos es nuestra concepcin de Espaa que, junto con Francia, son la red en que estamos atrapados.

Vamos a quedarnos hoy con Espaa. Desde que surge el nacionalismo espaol con el levantamiento contra la ocupacin napolenica -como otros nacionalismos en Europa-, la palabra Espaa ha sido talismn para muchos peninsulares y fbica para el nacionalismo vasco. Ese agregado de temor-odio es lo que necesitamos analizar hoy da, ya que estamos en una fase en que, ms pronto o ms tarde, vamos a discutir y decidir la autodeterminacin vasca. En estos cuatro territorios de Hegoalde el interlocutor es doble. Al otro lado de la mesa, no solo tendremos la Espaa-Gobierno con su estructura represiva, su aparato penal y su instrumental informativo, sino tambin la constituida por ciudadanos, pueblos y sectores. Ellos tambin nos van a or y se van a decantar en pro o en contra nuestra. Desde luego, al aparato de poder le encantara tener el aplauso de sus sbditos.

Ahora bien tendremos a nuestro favor esos pueblos y ciudadanos contenidos en el Estado espaol? Pensando en fro, nos toca esperar que nos devuelvan los sentimientos y comprensin que les dediquemos. En ese sentido, lo tenemos claro porque, a cuanto nos suena, no parece que nos conozcan de forma objetiva. Vale... pero, y nosotros, conocemos de verdad a los pueblos peninsulares que van a ser testigos y partidarios/contrarios? Los diferenciamos realmente del aparato estatal? En estos ltimos 16 meses se han dado sucesos muy significativos que nos han hecho volver los ojos, sorprendidos. A destacar las audaces acciones reivindicativas de Andaluca y Extremadura, las marchas mineras de Asturias, Len y Teruel, y el Movimiento 15 de mayo. Son as los espaoles que tenamos en mente?

Las audaces acciones del Sindicato de Obreros del Campo en Andaluca, con el lenguaje de Juan Manuel Snchez Gordillo, alcalde de Marinaleda, y de Diego Caamero, portavoz del SAT, sindicato andaluz integrado en el SOC, han logrado abrirse paso a los medios de comunicacin estatales e internacionales. No debieran constituir, sin embargo, tanta sorpresa. La lucha en el campo andaluz, zona de grandes latifundios desde su conquista, tiene una larga historia. En el siglo XIX, con el paulatino deterioro del comercio con Amrica, Andaluca pas a ser una regin fracasada y se convirti en zona conflictiva para el Estado. Cabe recordar el levantamiento de Loja en 1861 contra el Gobierno de Isabel II, que fue sofocado a sangre. O la revuelta general de 1933, cuya represin culmin en el pueblo gaditano de Casas Viejas con una cruel matanza de campesinos. La cada de la repblica desat una gran emigracin andaluza, mxime a Catalua y Madrid. Pero ya en 1977 se cre el SOC que recogi la tradicin de lucha.

Desde Extremadura, por su parte, llam la atencin de los medios la irrupcin en Carrefour de Mrida, el 14 de agosto, de 70 parados, que denunciaban la poltica estatal. Si no hay pan para el pobre no hay paz para el rico, afirmaban. Continuaron las concentraciones y denuncias en las fechas siguientes, y el 8 de septiembre se celebr un encuentro estatal para analizar el paro, la precariedad, la pobreza y las perspectivas de lucha social, con la participacin de colectivos de Canarias, Andaluca, Catalua, Valladolid entre otros. Hechos impensables? Hay que recordar que Extremadura ha sido tierra de latifundio con una mayora campesina de jornaleros y, durante siglos, de miles y miles de emigrantes. La Ley de Reforma Agraria de 1932 supuso una gran expectativa, pues abri la posibilidad de expropiar las tierras que trabajaban. Pronto creci el descontento general al atrasarse la prctica de esa ley, y se produjeron invasiones de las fincas a las que iba a afectar la expropiacin. Esa lucha campesina se torn tragedia cuando el general franquista Yage se veng al invadir la provincia en 1936, llenando de muertos las zonas que atravesaba. En Badajoz fueron miles los fusilados y ametrallados en pocos das.

Un segundo importante grupo de hechos ha sido la lucha de los mineros de Asturias, de Len y de la comarca de Andorra-Sierra de Arcos en Teruel. Las protestas haban empezado en mayo, y comprendieron huelgas indefinidas, encierros en minas, cortes de carreteras y vas frreas, protestas ante sedes del PP, barricadas, enfrentamientos con las fuerzas de seguridad. El da 22 de junio salieron mineros en marcha hacia Madrid desde Mieres en Asturias, desde Villablino y desde Bembibre en Len (los tres grupos se juntaron en La Robla) y desde Andorra en Teruel, para llegar el da 11 de julio a Madrid. El pensamiento de base era caminar con orgullo y no rendirse a la desesperacin. Sorprendente? Esa rebelin nos recuerda la revolucin de 1934 que result sangrienta en Asturias y cuyos protagonistas fueron precisamente los mineros. Y asimismo las huelgas de 1957 y 58 y, sobre todo, la de 1962, entre abril y junio, con repercusiones en todo el Estado, pero que tuvo su zona ms intensa en los mineros asturianos. Lo llamativo es percibir su persistencia hoy da, y comprobar las grandes expresiones de apoyo que han tenido a lo largo del recorrido por parte de la gente.

El tercer tema se refiere al Movimiento 15 mayo. A pesar de valoraciones de gente del Partido Popular, o de Rouco Varela (no conocen a Dios, no conocen a Cristo), el movimiento de indignados pidiendo democracia real ya, no ser cmplices pasivos, democracia ms participativa, ha originado entre 2011 y 2012 cientos de asambleas y se ha extendido a docenas de ciudades del Estado espaol, desde Madrid a Barcelona, y hasta Vigo, Zaragoza, Burgos, Jan, Logroo, Murcia, Palencia, Soria... Ha sido reprimido por cargas policiales, como en Barcelona, donde hubo miles de protestas formales por dichas actuaciones. En la Comunidad Valenciana fueron ms de cien mil los participantes con la consigna menos corrupcin ms educacin. Adems se hicieron marchas desde 7 regiones que acabaron en Madrid el 23 de julio. La ltima decisin es la de convocar un plebiscito que se desarrollar del 29-IX hasta el 6-X prximos, ante la extrema gravedad de la situacin. No cabe duda que esa transformacin del pensamiento-rabia individual en expresin-irritacin colectiva es un hecho de enorme significado, y que muestra profundas realidades existentes bajo la losa del aparato estatal espaol, poco imaginables para muchos.

Qu nos marcan estos hechos a los abertzales? Tareas de reflexin muy precisas y urgentes. En primer lugar, debemos diferenciar, pero muy a fondo, el aparato estatal (su sistema, sus partidos, sus militantes...) de las gentes que no constituyen esa Espaa sino que la repudian, y que suean con otra donde la democracia sea real. En segundo lugar, y partiendo de esa diferenciacin, debemos sentir y expresar una profunda empata con esos pueblos y ciudadanos. Con su sufrimiento, su rebelda, su modo de ser, su lengua y su proceso. En tercer lugar, debemos explicarles expresamente, y remarcarlo de mil formas, que no pretendemos alejarnos de ellos ni contra ellos, sino solo del aparato gubernamental y de su modelo liberal. Y que nuestra intencin y programa poltico es tener un pueblo vasco autogobernado, pero a la vez interrelacionado con ellos y con sus tierras, considerndolos como vecinos cercanos y amigos.

Estamos preparados para este reconocimiento y reformulacin? Apenas lo logremos, nos va a venir muy bien en nuestra misma casa. Este es un punto muy a tener en cuenta. Aqu tambin tenemos muchos vascos de ayer y de antesdeayer, muchos navarros, alaveses, donostiarras y bilbainos que necesitan or este lenguaje para no sentir, a su vez, fobia frente a los abertzales. Solo de esa forma desdramatizaremos la autodeterminacin, y la haremos mucho ms asimilable.

Fuente: http://www.gara.net/paperezkoa/20120911/361464/es/Desde-Mieres-hasta-Marinaleda



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