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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 13-09-2012

Los ingenieros han concebido y fabricado una maquinaria que son incapaces de manejar en caso de accidente grave
La peligrosa impostura nuclear

Jean-Jacques Delfour
Le Monde

Traducido del francs para Rebelin por Carmen Garca Flores


La informacin empieza a salir a la luz: en la central nuclear de Fukushima, la piscina del reactor 4, llena de centenares de toneladas de combustibles muy radioactivos, encaramada a 30 metros sobre un edificio en ruinas, provista de un improvisado circuito de enfriamiento, amenaza a la humanidad con una catstrofe peor an que la de Chernbil. Una catstrofe que se aade a la de marzo de 2011 en Fukushima: 3 reactores abiertos que vierten su contenido mortal por tierra, mar y aire.

Los ingenieros de la nuclear no saben qu hacer frente a todos estos problemas. Han clamado tanto que la seguridad en la nuclear era, es y ser total que, cuando la gran catstrofe ha sucedido, nadie tena una solucin que proponer. Tal es la aterradora realidad que revela Fukushima. A Chernbil se le haba atribuido la incompetencia tcnica de los soviticos. Imposible servirse de nuevo de la misma fbula poltica.

Si usamos su razonamiento, no queda ms que una sola conclusin: la incompetencia de los ingenieros de la nuclear. En caso de avera del circuito de refrigeracin, si el calentamiento del reactor alcanza un umbral de no retorno, escapa del control y origina un magma fusionando radionucleidos de metal fundido y de cemento disuelto muy txico e incontrolable.

La verdad, planteada por Three Miles Island, Chernbil y Fukushima, es que una vez que el umbral ha sido superado, los ingenieros son incapaces. Ellos han concebido y fabricado una mquina nuclear pero ignoran qu hacer en caso de accidente grave, es decir fuera de su alcance. Son unos presuntuosos ignorantes, fingen saber pero no saben. Los petroleros saben apagar un pozo de petrleo encendido, los mineros saben buscar a sus compaeros atrapados en un tnel a centenares de metros bajo tierra. Ellos no, porque ellos han decretado que no habra jams accidentes graves.

En su dominio, ellos son ms incompetentes que los obreros de un garaje. Si es necesario cambiar el cilindro de un motor, estos obreros saben cmo hacerlo: la tecnologa existe. Si la cuba de un reactor nuclear se abre y si el combustible sale al exterior, los nuclearistas no saben qu hay que hacer. Se objetar que una central nuclear es ms compleja que un coche. Cierto, pero es tambin ms peligrosa. Los ingenieros de las nucleares deberan ser al menos tan competentes en su propio dominio como los que se ocupan de la reparacin de los motores de los coches averiados: este no es el caso.

Aqu el hecho fundamental es alarmante e incuestionable: las radionucleares sobrepasan las capacidades tecnocientficas de los mejores ingenieros del mundo. Su maestra es parcial y se vuelve nula en caso de accidente fuera de su alcance, all donde se espera una mayor competencia: tal es la realidad, la incuestionable realidad. Como si los ingenieros y los especialistas fuesen un adivino con su bola de cristal. La contaminacin nuclear? Sin peligro, afirman, cuando no saben nada. El estado del reactor destruido bajo el sarcfago de Chernbil? Estabilizado, claman los que no saben nada. La polucin nuclear en el Ocano Pacfico? Diluida, sostienen los que no saben nada.

Los efectos de los radionucleidos diseminados por el medio ambiente para las futuras generaciones? Ninguno, claman los que no saben nada. El estado de las regiones prohibidas alrededor de Chernbil y Fukushima? En absoluto nocivas para la salud, tanto hoy como en decenios, proclaman los que no saben nada. Para quin sern nocivas las radiaciones? Solamente para los tristes, adelantan los que no saben nada. Son adivinos. El arte de las nucleares es el arte de la adivinacin. Es decir, un engao.

Las nucleares, que se anuncian como lo ms puntero del saber tecnocientfico, ahora se presentan como una suerte de religin del saber absoluto, se revelan con una extremada flaqueza, no por la debilidad humana sino por la falta del saber tecnocientfico. Cualquiera que sea la causa contingente de la superacin del umbral de no-retorno (atentado terrorista, inundacin, sesmo), la incapacidad de reparar y de controlar la diseminacin de radionucleidos manifiesta una laguna en el saber que amenaza la evidencia de la propia modernidad. Los modernos pretendan haber roto con los conductos mgicos. La nuclear es la experiencia de una brutal herida narcisista en la armadura del saber con la que se cubre el hombre moderno: un sufrimiento an mayor porque es su propia invencin quien lo coloca en un lugar de vulnerabilidad mxima.

En efecto, el rechazo de considerar la posibilidad real de un accidente no previsto, tiene como consecuencia la negligencia prctica y la indisponibilidad de poner los medios tcnicos adecuados para estas situaciones imprevistas. Estos medios no existen, y nadie sabe si se pueden fabricar. Quiz un reactor excursionista sea incontrolable o irrecuperable.

Yo no lo s, y ningn nuclearista lo sabe; pero es seguro que nadie lo sabr jams si no se intentan fabricar los instrumentos tcnicos. Ahora bien, la afirmacin de la infalibilidad impide su concepcin. Sin duda abrir esta leonera implicar reconocer una peligrosidad hasta ahora acallada y programar costes adicionales para evitarla. La infalibilidad de los papas de la nuclear tiene muchas ventajas: apagar las conciencias e incrementar los beneficios, al menos mientras todo vaya bien; el mayor inconveniente es el de no exponer ningn recurso a estos riesgos extremos.

Todo saber cientfico o tecnolgico es por definicin incompleto y susceptible de modificacin. Afirmar la infalibilidad de un saber tecnocientfico o comportarse como si esta infalibilidad fuera adquirida, es ignorar la naturaleza del saber y confundirlo con una religin secular que destierra la duda y niega el fracaso. De ah el efecto psictico de sus discursos (infalibles y ciertos) y sus prcticas (chapuceras y falsas). A todo observador le afecta esta contradiccin y ms an su negacin. Cada uno es conminado, por un lado, a reconocerles una ciencia y una tcnica consumadas y, por otro, a callar a pesar de la constatacin de su fracaso. En resumen, lo nuclear vuelve loco. Pero esto no es ms que un aspecto de nuestra condicin nuclear. Contaminados de todos los pases, unos!

Jean-Jacques Delfour es profesor de filosofa en CPGE y antiguo alumno del ENS de Saint Cloud.

Fuente: http://www.lemonde.fr/idees/article/2012/09/07/la-dangereuse-imposture-nucleaire_1757119_3232.html



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