Portada :: EE.UU.
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 14-09-2012

La tortura y el mito de nunca ms
La persecucin de John Kiriakou

Peter Van Buren
Tom Dispatch

Traducido del ingls para Rebelin por Germn Leyens


Nadie excepto John Kiriakou est siendo responsabilizado por la poltica de tortura de EE.UU. Y John Kiriakou no tortur a nadie, solo denunci la tortura.

En una galaxia muy lejana

Hace mucho tiempo, con notas mediocres y sin capacidad atltica, solicit una Beca Rhodes. Supongo que el comit Rhodes en mi escuela necesitaba prctica, y me vi ante un riguroso examen oral. La ltima pregunta que me lanzaron deba probar mi capacidad de pensar moral y justamente: Eres un soldado. Tu prisionero tiene informacin que podra salvar tu vida. La nica manera de obtenerla es mediante la tortura. Qu haras?

En aquel entonces, hace un milln de aos, en un EE.UU. que ya no existe, mi respuesta obvia fue no torturar jams, no rebajarme nunca, no sacrificar jams la propia humanidad y el alma, incluso si significara la muerte. Mi reaccin visceral: convertirme en torturador era una forma propia de un muerto viviente. (Un estudiante actual, despus de los aos de interrogatorio realzado de Bush y despus de 24 [serie de televisin], probablemente detallara tcnicas especficas que deberan emplearse). Mi asesor me dijo ms tarde que mi respuesta haba sido uno de los pocos momentos brillantes en una entrevista que de otra manera haba sido espectacularmente infructuosa.

Ahora es de dominio pblico que entre 2001 y 2007 aproximadamente el Departamento de Justicia de EE.UU. (DOJ) aprob actos de tortura cometidos por miembros de la CIA y otros. Los actos tuvieron lugar en prisiones secretas (sitios ocultos) contra personas detenidas indefinidamente sin proceso. Fueron descritos en detalle y autorizados explcitamente en una serie de memorandos secretos de tortura escritos por John Yoo, Jay Bybee y Steven Bradbury, abogados de la Oficina de Asesora Jurdica del DOJ. (Los abogados de la Asesora Jurdica responden directamente al DOJ, que supuestamente es independiente de la Casa Blanca, pero obviamente no era as.) Ni uno solo de esos hombres, o sus jefes en el Departamento de Justicia, han sido responsabilizados por sus acciones.

Algunos prisioneros torturados incluso fueron asesinados por la CIA. El Fiscal General (Ministro de Justicia) Eric Holder, anunci recientemente que tampoco se responsabilizar a nadie de esos asesinatos. Sobre la base del expediente objetivo totalmente desarrollado respecto a las dos muertes, dijo, el Departamento ha renunciado al procesamiento porque la evidencia admisible no sera suficiente para obtener y sustentar una condena ms all de una duda razonable.

Jos Rodrguez, un alto funcionario de la CIA, admiti haber destruido videos de evidencia potencialmente admisible, mostrando la tortura de cautivos por agentes del gobierno de EE.UU. en una prisin secreta que se piensa que se encontraba en una base area en Tailandia de la poca de la Guerra de Vietnam. No fue responsabilizado por eliminar radicalmente esta evidencia, ni por su papel en la tortura de seres humanos.

Solo John Kiriakou

El nico hombre en todo el archipilago de los horrores secretos de EE.UU. que enfrenta un juicio es el exagente de la CIA John Kiriakou. De una cantidad innumerable de hombres y mujeres involucrados en la pesadilla de esos aos, es posible que uno solo termine en la crcel.

Y, por supuesto, no tortur a nadie.

Las acusaciones contra Kiriakou afirman que al responder preguntas de periodistas sobre sospechas de que la CIA tortur a detenidos en su custodia, viol la Ley de Espionaje, que es una oscura ley de la era de la Primera Guerra Mundial que apuntaba a castigar a los estadounidenses que dieran ayuda al enemigo. Se aprob en 1917 y desde entonces ha sido objeto de muchas dudas judiciales y parlamentarias. Kiriakou es uno de seis denunciantes del gobierno que han sido acusados bajo esa Ley por el gobierno de Obama. Desde 1917 hasta que Obama lleg al poder solo tres personas han sido acusadas de esa manera.

El Departamento de Justicia de Obama afirma que el exagente de la CIA revel informacin clasificada a periodistas, incluido el nombre de un agente encubierto de la CIA, e informacin revelando el papel jugado por otro empleado de la CIA en actividades confidenciales.

Las acusaciones resultan de una investigacin de la CIA. La investigacin fue provocada por la interposicin de una demanda en enero de 2009 por cuenta de detenidos en Guantnamo que contena informacin clasificada que la defensa no haba recibido a travs de canales gubernamentales, y por el descubrimiento en la primavera de 2009 de fotografas de presuntos empleados de la CIA entre los materiales legales de algunos detenidos en Guantnamo. Segn una descripcin, Kiriakou otorg varias entrevistas sobre la CIA en 2008. Documentos del tribunal imputan que suministr nombres de agentes clandestinos de la Agencia a un periodista, quien supuestamente las entreg a un equipo legal relacionado con Guantnamo. El equipo trat de hacer que los detenidos identificaran a los funcionarios especficos de la CIA que participaron en sus entregas y torturas. Kiriakou est acusado de suministrar las identidades de agentes de la CIA que puedan haber permitido vincular nombres con las fotografas.

Sin embargo muchos observadores creen que la verdadera ofensa ante los ojos del gobierno de Obama fue bastante diferente. En 2007 Kiriakou se convirti en un denunciante. Declar como primer (aunque ex) funcionario de la CIA que confirm el uso de waterboarding [asfixia inducida artificialmente mediante el uso de agua N. del T.] en prisioneros de al Qaida como tcnica de interrogatorio, y luego la conden como tortura. Mencion especficamente el waterboarding de Abu Zubaydah en una prisin secreta en Tailandia. Se pensaba que Zubaydah era un lder de al Qaida, aunque es ms probable que fuese solo un operador a nivel medio. Kiriakou tambin entr en conflicto con la CIA debido a sus esfuerzos para conseguir la aprobacin de la publicacin de un libro que haba escrito sobre el trabajo de contraterrorismo de la Agencia. Sostiene que su caso es realmente un caso de Primera Enmienda en el cual se castiga al denunciante, que se trata de un procesamiento selectivo para atemorizar a poseedores de informacin del gobierno a fin de que guarden silencio cuando vean algo malo.

Si Kiriakou hubiera torturado a alguien personalmente, incluso hasta la muerte, no habra ninguna posibilidad de que enfrentara problemas. John Kiriakou tiene 48 aos. Se enfrenta a un largo tnel con una sentencia potencial de hasta 45 aos de crcel porque en el Estado de seguridad nacional que manda en Washington, apartarse de la lnea al hacer declaraciones sobre un crimen se ha convertido en el nico crimen posible.

Bienvenidos a la selva

John Kiriakou y yo compartimos abogados a travs del Proyecto de Responsabilidad Gubernamental y he tenido la oportunidad de hablar con l en numerosas ocasiones. Es de voz suave, pensativo, y se re rpidamente ante un chiste malo. Pero cuando el asunto se vuelvehacia su caso y la forma en que lo ha tratado el gobierno su humor cambia. Sus frases se acortan y la rpida sonrisa desaparece.

Comprende el papel que el gobierno ha elegido en su caso: la cabeza empalada en una pica, el ejemplo, el mensaje para cualquiera que haya estado involucrado en los horrores de EE.UU. despus del 11-S. Haz el trabajo sucio del pas, secuestra, mata, encarcela, tortura y te encubriremos. Destruye la evidencia de todo eso y te recompensaremos. Pero habla explcitamente y cuenta con que te castigaremos.

Como tantos de los que hemos servido honorablemente al gobierno de EE.UU. solo para que toda su fuerza se vuelva contra nosotros por un acto o actos de conciencia, duele el intento de tratar de reconciliar las dos imgenes del gobierno de EE.UU. en tu cabeza. Es como tratar de procesar las acciones de un padre abusivo al que quieres amar a pesar de todo.

Uno de los representantes de Kiriakou, la abogada Jesselyn Radack, me dijo: Es un error judicial que John Kiriakou sea la nica persona inculpada en relacin con el programa de tortura de la era de Bush. La significacin histrica no puede subestimarse. Si un crimen tan horrendo como la tortura patrocinada por el Estado puede permanecer impune, perdemos todo el prestigio moral para condenar las violaciones de los derechos humanos de otros gobiernos. Al mirar hacia adelante, no hacia atrs hemos dado un gigantesco salto hacia el pasado.

Un exagente clandestino de la CIA, que utiliza el seudnimo deIshmael Jones, propone una potencial defensa para Kiriakou: Un testigo trasotro podran explicar al jurado que se est procesando aKiriakouselectivamente, que sus filtraciones no son nada en comparacin con filtraciones de funcionarios del gobierno de Obama y altos burcratas de la CIA. Un testigo tras otro podran mostrar al jurado que por cada material secreto publicado por el seor Kiriakou, los libros de altos burcratas de la CIA contienen muchas veces lo mismo. El exjefe de la CIA George Tenet escribi un libro en 2007, aprobado por los censores de la CIA, que contiene docenas de casos de informacin clasificada con nombres y suficiente informacin para encontrar nombres.

Ojal el asunto fuera realmente tan fcil.

Nunca ms

Por lo menos durante seis aos form parte de la poltica de EE.UU. torturara los enemigos y abusar de ellos, en algunos casos de simples presuntos enemigos. Ha seguido siendo una poltica de EE.UU., incluso bajo el gobierno de Obama, emplear entregas extraordinarias, es decir el envo de presuntos terroristas capturados a las prisiones de pasesconocidos por el uso de la tortura y el abuso, una subcontratacin de algo que ya no queremos hacer.

Tcnicas por las que EE.UU. ahorc a hombres en Nremberg y en Japn en la posguerra se emplearon y se declararon legales. Para lanzarse a un programa semejante bajo la supervisin del gobierno de Bush, hombres y mujeres bien informados tuvieron que tener largas discusiones y los subordinados entraban y salan de las salas con fragmentos de investigacin para respaldar las justificaciones que estaban elaborando con tanto esfuerzo. La CIA utiliz indudablemente algunos engorrosos procesos burocrticos a fin de emplear contratistas para su personal torturador. Los antiguos manuales tuvieron que actualizarse, consultar apsiquiatras, entrevistar a expertos en supervivencia militar e impartir clasesde entrenamiento organizadas.

Se grabaron videos de las sesiones de tortura y sin duda los DVD repletos de verdaderos horrores se estudiaron en la central. Segn las informaciones, incluso se mostraron tcnicas de tortura a altos funcionarios en la Casa Blanca. Torturadores individuales considerados particularmente efectivos fueron indudablemente identificados, probablemente recompensados y enviados a nuevos sitios secretos para daar a ms gente.

EE.UU. no se despert un da y comenz a aporrear a algn punk islmico. No se trat de equivalentes torturadores de policas tunantes. Se cre un sistema, un mecanismo. El que ahora solo podamos especular respecto a muchos de los detalles y la dimensin de todo el asunto es un tributo a los miles que siguen guardando silencio sobre lo que hicieron, vieron, oyeron, o con lo que estuvieron asociados. Muchos de ellos trabajan ahora en las mismas organizaciones, y siguen formando parte de las mismas firmas contratistas, la CIA, y las fuerzas armadas. Nuestros torturadores.

Qu es lo que permite que toda esa gente guarde silencio? Cuntos estn simplemente atemorizados al ver lo que le pasa a John Kiriakou y piensan: no yo, no voy a arriesgar mi cabeza solo para que me la corten? Casi son perdonables, incluso si estn colocando su propio inters por sobre el de su pas. Pero qu pasa con los otros, los que guardan silencio sobre lo que hicieron o vieron, o lo que ayudaron a cometer o lo que ayudaron o instigaron a hacer de alguna manera, porque todava piensan que era lo correcto? Los que volvern a hacerlo cuando algn presidente acobardado les diga que lo hagan? O incluso los que gozaron hacindolo?

El mismo Departamento de Justicia que est persiguiendo al nico hombre que habl contra la tortura desde adentro todava mantiene una unidad especial, 60 aos despus del final de la Segunda Guerra Mundial, dedicado a dar caza a los pocos nazis que permanecen libres. Lo hacen bajo la rbrica de nunca ms. La verdad es que habra que utilizarla contra nuestro Estado nacional de seguridad. De otra manera, hasta que tengamos un informe completo sobre lo que nuestro gobierno hizo en nuestro nombre, todo sigue organizado para que vuelva a ocurrir. Eso, si queris saberlo, es el verdadero horror.

Peter Van Buren es un veterano que durante 24 aos sirvi como Oficial de Servicio Exterior en el Departamento de Estado, pas un ao en Irak dirigiendo dos Equipos Provinciales de Reconstruccin. Ahora est en Washington y adems de colaborar regularmente en TomDispatch, escribe sobre Irak, Medio Oriente y la diplomacia estadounidense en su blog, We Meant Well. Despus de la publicacin de su libro We Meant Well: How I Helped Lose the Battle for the Hearts and Minds of the Iraqi People (The American Empire Project, Metropolitan Books) en 2011, el Departamento de Estado inici procedimientos de despido, lo reasign a una posicin de preparacin de tareas y lo despoj de su seguridad y de sus credenciales diplomticas. A pesar de los esfuerzos del Proyecto de Responsabilizacin Gubernamental y de la ACLU (Unin Estadounidense por las Libertades Civiles), Van Buren se retirar del Departamento de Estado con todos sus beneficios de servicio a finales de septiembre.

Copyright 2012 Peter Van Buren

Fuente: http://www.tomdispatch.com/post/175591/tomgram%3A_peter_van_buren%2C_our_9_11_torturers/#more

rCR



Envía esta noticia
Compartir esta noticia: delicious  digg  meneame twitter