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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 25-05-2005

En torno al "republicanismo" (II)
La democracia jacobina

Joaqun Miras Albarrn
El Viejo Topo


Las revoluciones que se han sucedido desde hace tres aos, lo han hecho todo por las otras clases de ciudadanos, casi nada an por la ms necesitada quiz, por los ciudadanos proletarios cuya nica propiedad es su trabajo

Robespierre, 13 Vll 1793

La Revolucin Francesa es el acontecimiento seero que en la periodizacin histrica marca el comienzo de la Contemporaneidad. Lo que hace de la Revolucin Francesa el acontecimiento iniciador y a la vez caracterstico de nuestra Era es la irrupcin de las masas pobres en la poltica. Desde entonces, las masas populares el populacho, la plebe, el proletariado, el pueblo- no abandonarn la historia. Todas las fuerzas polticas se vern, en lo sucesivo, en la necesidad de asumir la centralidad de ese acontecimiento: para servir a su liberacin, para servirse de ellas como instrumento y aliado subalterno, o para aterrorizarlas.

Esa irrupcin de los pobres en la poltica culmina con la constitucin del primer Rgimen poltico democrtico desde la Antigedad Clsica: La Repblica Democrtica Jacobina de 1793.

Dos rasgos caracterizan la contemporaneidad de este proyecto poltico: la democracia jacobina surge en lucha, y como alternativa, contra el capitalismo, que trata de instaurar su rgimen econmico, tras la abolicin del Antiguo Rgimen seorial absolutista. La nueva Repblica Democrtica organiza un rgimen viable no para una ciudad, sino para un pas de 23 millones de habitantes.

Condiciones de posibilidad de la democracia

En Francia desde los aos treinta del siglo XVlll se haba comenzado a desarrollar, en la agricultura fundamentalmente, el capitalismo. Grandes campesinos y seores feudales aprovechaban el auge de los precios agrcolas para enriquecerse, y extorsionaban con nuevas condiciones de explotacin a los pequeos cultivadores arrendatarios, que eran los verdaderos productores. Cercaban las tierras y bosques del comn, que haban sido disfrutados hasta entonces por las comunidades campesinas, con objeto de ponerlos en arriendo como nuevas tierras de cultivo, y exportaban los productos agrcolas al extranjero, donde se pagaban mejor, con lo que se desabastecan los mercados y se encarecan los productos de primera necesidad. El capitalismo naca en el campo. Ante esta situacin, paulatinamente en las 36 000 comunas de Francia, se comenz a desarrollar una nueva cultura de lucha, que surga del tejido social cultural organizado tradicional, pero que se adaptaba al nuevo enemigo y desarrollaba nuevas prcticas y objetivos de lucha. En esta lucha por el control de los precios y de los bienes de primera necesidad, se unan en alianza los campesinos y los hombres de los oficios, as como la intelectualidad pobre abates, abogados, mdicos etc.-. A esta nueva cultura desarrollada en contra del capitalismo y de las nuevas condiciones sociales por l generadas la denominan E. P. Thompson y Florence Gauthier la Economa Moral de la Multitud[1]. La capacidad de lucha de este tejido social organizado y creativo era tal que en 1775, cuando el ministerio Turgot haba querido imponer la desregulacin total de los precios del trigo, para lo que se necesitaba romper el poder de control de las comunas mediante el decreto de la primera ley marcial de la historia, una gigantesca jacquerie, de intensidad nunca conocida hasta entonces, haba derrocado al gobierno. Fue la llamada guerra de las harinas[2]

Anlogamente, en las grandes ciudades, la plebe se encontraba organizada en gremios y asociaciones que haban luchado por el abastecimiento a buen precio de bienes de primera necesidad.

Paralelamente, desde mediados del siglo, Francia fue el nico pas en el que se desarroll una rama de la Ilustracin filo plebeya, que, en determinados casos personales lleg, incluso, a tener en cuenta las luchas populares de Rousseau a Mably y Morelli, etc-. Esta corriente se contaba entre el ala ms politizada de la Ilustracin y recoga en herencia la tradicin republicana clsica, grecolatina, devuelta a la vida intelectual por el Humanismo cvico, y en la cual, esta Ilustracin de izquierdas se inspiraba para la elaboracin intelectual de los problemas sociales y polticos de su presente[3].

En vsperas de la Revolucin Francesa, la plebe, el inmenso campesinado, las gentes de oficio de la artes mecnicas, los obreros manuales, los pequeos comerciantes de tiendas y tenderetes, vendedores ambulantes, buhoneros y chamarileros, y los intelectuales y letrados pobres haban desarrollado una nueva experiencia exitosa de lucha, de poder de control sobre la actividad de las comunidades y de independencia frente al poder.

Del Rgimen Mixto del Tercer Estado a la Democracia del Cuarto Estado

Pero al comienzo de la Revolucin, el nico proyecto alternativo al Antiguo Rgimen suficientemente desarrollado para constituirse en alternativa inmediata era el proyecto poltico econmico burgus, de los grandes terratenientes, de los campesinos ricos, de los grandes comerciantes y armadores, de los intereses coloniales y de las finanzas.

En 1789, la monarqua absoluta, como consecuencia de la grave crisis financiera, se vio obligada a reunir los Estados Generales. La sociedad francesa se moviliz para debatir sus problemas y plantear sus agravios ante la corona les cahiers de dolances-, pero la inmensa mayora de los diputados elegidos para representar al Tercer Estado fueron burgueses. Una vez estall la Revolucin con una gigantesca Jacquerie, El gran Miedo, y se hubo asaltado la Bastilla, se impuso a la monarqua el reconocimiento de los delegados del Tercer Estado como los representantes de la nacin. Durante los primeros das los representantes nacionales titubeaban ante el empuje de la movilizacin, y para frenarla, legislaron la Declaracin de derechos del hombre y del ciudadano, as como la liquidacin del feudalismo, en agosto de 1789. Una vez remitida la movilizacin popular los representantes burgueses comenzaron a desplegar un proyecto poltico legislativo que instauraba el capitalismo, ante el desconcierto de las masas populares, carentes de proyecto alternativo. En primer lugar, se legisl la libertad ilimitada de comercio de granos y se prohibi el control pblico del mercado y la tasacin de precios, es decir, se promulgaba la libertad de los capitalistas. Como la respuesta fue inmediata, el 21 de octubre se proclamaba la Ley marcial contra los tasadores, y se desataba una masiva, sistemtica y duradera oleada de terror blanco. Otras cuatro leyes marciales perfeccionaran a la mencionada. Adems, la Constitucin de 1791, en contravencin con la Declaracin de los derechos del hombre, exclua del acceso a los derechos polticos a los ms pobres; se proclamaba ciudadanos activos, con derecho a sufragio, tan slo a aqullos ciudadanos que haban pagado impuestos por valor no inferior a tres das de trabajo.

El rgimen poltico del Tercer Estado era una oligarqua o Regimen mixto, en el que una nueva aristocracia, la aristocracia del dinero, instauraba su poder. Esta nueva clase se propona tener en cuenta la voz y los problemas de determinados sectores de las masas populares, una vez excluidos de la ciudadana los ms pobres, pero siempre que las masas delegaran en ella la direccin poltica, y no amenazasen su poder, tal como hubiera deseado Aristteles. Si el lector compara este proyecto con la actualidad, se har cargo de que ste es el rgimen que impera en nuestros das. Una plutocracia dirigente, aliada con una clase poltica profesional, que, una vez excluida una parte de la sociedad, a la que se le niegan los derechos emigracin, etc.- acepta tener en cuenta ciertas necesidades de los dems grupos subalternos, siempre que stos acepten su liderazgo indiscutible: la democracia oligrquica, o rgimen mixto segn la denominacin de los clsicos.

La democracia jacobina, el poder poltico de los pobres

Pero a pesar de la sorpresa y de carecer de un proyecto claro, las masas populares de campesinos y sansculottes comenzaron de inmediato la movilizacin y la deliberacin a partir de la nueva experiencia organizativa y de lucha, por una parte, y de la tradicin intelectual demo republicana que la ilustracin de izquierdas pona a su disposicin. Entre 1789 y 1792 las 36 000 comunas, sede del poder consuetudinario de la Economa Moral se convertan en nuevos poderes polticos democrticos, asamblearios, locales. Las comunas se coordinaban a travs de las asambleas primarias y de los clubes polticos, principalmente el jacobino, y de la figura y la voz de Robespierre y de su pequeo grupo, que durante todos aquellos aos haban asumido la tarea de someterse a la voluntad popular y ser su voz orgnica en las instituciones. Se fraguaba as un nuevo espacio pblico, una nueva opinin pblica popular autnoma, emancipada de la oligarqua. Se fracturaba el tercer estado, base de la hegemona burguesa y del rgimen mixto.

Entre 1792 y 1794, el cuarto estado, los pobres: el campesinado y la sansculotterie, esto es, el proletariado, de forma autnoma, elaborarn paulatinamente otro proyecto de sociedad, basado en el derecho a la existencia, y, en palabras de Robespierre otra economa poltica popular -10 V 1793-, cuyo fin es la igualdad de todos.

La democracia es un rgimen poltico cuyo fundamento es la igualdad sustantiva, real, de todos los ciudadanos, o igual libertad para todos. En consecuencia, como segunda caracterstica, la democracia es el rgimen en que los pobres, las clases subalternas, constituidas en movimiento poltico, organizan el poder poltico y establecen las condiciones materiales que posibilitan realmente la igual libertad. El fin de la democracia es el desarrollo pleno de cada individuo para que alcance la felicidad. As, escriba Robespierre: La libertad es el poder que es propio del hombre de ejercer, a su libre arbitrio son gr- todas sus facultades. Ella tiene la justicia como norma, los derechos del otro como lmites, y la ley como salvaguarda[4].

La felicidad consiste precisamente en la posibilidad de libre desarrollo de cada cual, una vez removidas las condiciones que imponen a los pobres la necesidad de depender de los dems e impiden su autodesarrollo libre. Por ello la democracia, y la jacobina en consecuencia, legisla sobre el acceso a los bienes materiales que permiten a cada individuo ser independiente, es decir, libre, de la coaccin y de la dominacin del potentado que lo asalariza y esclaviza de este modo: La propiedad es el derecho que tiene cada ciudadano de disfrutar y disponer de la porcin de bienes que le est garantizada por la ley. El derecho de propiedad est limitado, como todos los dems, por la obligacin de respetar los derechos de los dems. No puede acarrear perjuicio ni contra la seguridad, ni contra la libertad, ni contra la existencia, ni contra la propiedad de nuestros semejantes[5]

En consecuencia con lo dicho, la democracia legisl el reparto entre los pobres de los bienes confiscados a los enemigos de la Revolucin, poniendo as en pie una gigantesca reforma agraria; la devolucin de los bienes comunales al poder de las comunidades, la tasacin de los precios tanto de los bienes de primera necesidad denres- como de los materiales y dems medios necesarios para el trabajo productivo de los artesanos, la abolicin de la libertad de comercio de los bienes de primera necesidad ,y los salarios mnimos. El proletariado, las nueve dcimas partes del pueblo, acceda as, verdaderamente, sustantivamente, a las condiciones que le permitan ser ciudadana y disfrutar de la igual libertad.

El proyecto democrtico llevado a la prctica por Robespierre, rechaza la autonoma de la economa respecto de la poltica y propugna que debe estar subordinada a la sociedad civil.

Pero la democracia jacobina tambin evit la independizacin de la poltica respecto de la ciudadana. Cre para ello un poder poltico que no se basaba en el modelo burocrtico de estado, elaborado por el feudalismo durante el periodo absolutista, y que, posteriormente recuperara Napolen.

El poder poltico organizado en aparatos especficos y desempeado por magistrados en los que se delegaban funciones o por funcionarios, era denominado por los jacobinos gobierno y abarcaba tanto al poder legislativo como al ejecutivo. La historia de la Modernidad haba enseado, desde los orgenes del estado moderno, que, al lado del egosmo y las riquezas, el gobierno era el agente del peor mal de la sociedad, al que se denominaba con una palabra pavorosa: Despotismo. Identificado con esta tradicin republicana ilustrada, Robespierre escribe. Jams los males de la sociedad vienen del pueblo, sino del gobierno (.) la miseria de los ciudadanos no es otra cosa que el crimen de los gobernantes (.) el primer objetivo de toda constitucin ha de ser defender la libertad pblica e individual contra el gobierno mismo[6]

En consecuencia con esto, la constitucin jacobina de 1793 estableca un poder central, que era la Convencin, elegida por el pueblo soberano reunido en asambleas primarias, anualmente (art 32 de la Constitucin[7]); sta era el verdadero poder ejecutivo. Pero la funcin legislativa de este organismo central, consista tan slo en que El Cuerpo legislativo propone las leyes(art. 53 y dicta rend- decretos: instrumento legal que determina quin ejerce el gobierno diario). Los proyectos legislativos deban ser impresos y enviados a las comunas para que fuesen discutidos. Art. 59: Cuarenta das despus del envo de la ley propuesta, si en la mitad de los departamentos, ms uno, el dcimo de las Asambleas primarias de cada uno de ellos (.) no ha reclamado, el proyecto (.) se convierte en ley. Art. 60: Si hay reclamacin, el Cuerpo legislativo convoca a las Asambleas primarias. Dichas asambleas, constituidas por los ciudadanos, tenan adems capacidad de auto convocatoria, a peticin de un quinto de los ciudadanos con derecho a voto (art. 34). Por ello, cuando muchos aos ms tarde Buonarrotti escribiera su obra con la que pretenda restablecer la continuidad de la tradicin y salvar la memoria histrica, registr: Democracia en Francia: lo que es. No hay que creer que los revolucionarios franceses hayan atribuido a la democracia que ellos exigan el sentido que le atribuan los antiguos. A nadie se le ocurra en Francia convocar al pueblo entero a deliberar sobre los actos de gobierno Para ellos la democracia es el orden pblico en el que la igualdad y las buenas costumbres ponen al pueblo en condicin de ejercer tilmente el poder legislativo[8]. La ciudadana ejerca directamente las tareas legislativas. La primera democracia de la contemporaneidad, inspirada en la tradicin demo republicana, elaboraba alternativas polticas novedosas, que daban salida a nuevas situaciones histricas de explotacin y dominacin el capitalismo- y organizaba una constitucin en la que cupiera la deliberacin y la soberana de la ciudadana, no de una pequea polis, sino de una sociedad de 12 millones de cabezas de familia. Era una democracia para la nueva era.

Como vemos, no todo poder poltico era un poder delegado o constituido por aparatos especializados de profesionales: tambin la sociedad civil es sede de poder poltico, y la democracia jacobina hace que ste asuma la mayor parte del protagonismo poltico. Robespierre exige: Dejad en los departamentos, y bajo la mano del pueblo, la porcin de los tributos pblicos que no sea necesario depositar en la caja general, y que los gastos sean pagados en las propias localidades, siempre que ello sea posible. Rehuid la mana antigua de los gobernantes de querer gobernar demasiado: dejad a los individuos, dejad a las familias el derecho de hacer lo que no molesta a otro, dejad a las comunas el poder de reglar ellas mismas sus propios asuntos, en todo aquello que no concierna muy esencialmente a la administracin de la repblica. (.) Respetad sobre todo la libertad del soberano en las asambleas primarias[9].

Comunas y asambleas son poderes polticos de enorme peso segn la constitucin, pero no son considerados gobierno, porque no son delegados. Las comunas, convertidas por la constitucin en municipalidades, eran la sede de la soberana local y el instrumento de aplicacin local de las leyes promulgadas. No exista burocracia alguna que ejecutase capilarmente las leyes aprobadas por la ciudadana, ni, por supuesto exista cuerpo de polica invento posterior, hazaa del liberalismo-. El poder poltico tena su sede en la sociedad civil democrticamente organizada. El estado, era un instrumento dcil sometido a su Soberano, el pueblo, lo mismo que en la actualidad lo est al suyo: la plutocracia capitalista.

Dos apuntes sobre teora poltica republicano democrtica jacobina

La constitucin jacobina declara que la universalidad de los ciudadanos franceses son el pueblo soberano (art. 7) y que l delibera sobre las leyes ( art. 10); Sapere aude!.

Hemos visto que este principio no era una mera fictio iuris escrita para legitimar el ejercicio de la funcin legislativa por parte de un organismo electo, y cmo el ejercicio de este principio por parte de la ciudadana era desarrollado minuciosamente. A ello se refera precisamente la frase precitada de Buonarrotti, en la que apareca una enigmtica apostilla o es tal vez un circunloquio huero?-: la democracia es el orden pblico en el que la igualdad y las buenas costumbres ponen al pueblo en condicin de ejercer tilmente el poder legislativo. Costumbres es una palabra de fuerte contenido poltico para este periodo, y lo mismo, por supuesto, igualdad. Ambas hacen referencia a condiciones garantizadas por el orden poltico, con objeto de que se pueda ejercer de verdad la soberana prescrita por la constitucin. Los robespierrianos registraban dos peligros: el clientelismo y el federalismo.

La reflexin sobre el clientelismo no es nueva; procede de la vieja tradicin republicana y nace de las consideraciones que esta tradicin hace sobre la historia de la cada de la Roma republicana. Lo que sta haba enseado es que personas que dependan de otras para su existencia no eran libres verdaderamente, aunque se les considerase ciudadanos, y que su situacin de falta de libertad dependencia- haca que su voto quedase en manos del patrn a cuya clientela pertenecan. Escribe Saint Just:"Creo reconocer que la desaparicin de todas las repblicas ha venido de la debilidad de los principios sobre la propiedad. Un pacto social se disuelve necesariamente cuando uno posee mucho y otro demasiado poco. (.)Todo ciudadano debe vivir de su campo y enriquecerse de su oficio o de su industria. (.) Y en vano la ley positiva garantizar esta libertad del dbil contra el fuerte, de aquel que no tiene nada contra aquel que lo tiene todo. (.) En nuestros lares de Europa la masa del pueblo es tan estipendiaria del resto del pueblo que si la porcin rica viaja o atesora el estado morir pronto de hambre. (.) La primera de todas las leyes sociales es la garanta y la independencia de la vida. Este objeto no debe entrar en el comercio que no es posiblemente ms que el uso de lo superfluo[10]

Los jacobinos eran conscientes de que la ley positiva no basta para garantizar la libertad o independencia del individuo, sino que est en relacin con las condiciones materiales de su existencia, pues quien depende de la voluntad ajena para poder vivir no es libre. Adems en Europa los jacobinos registran que se han venido desarrollando unas novedosas relaciones materiales entre pobres y ricos, basadas en el capital de stos la nueva aristocracia del dinero-, cuyo uso depende de la voluntad y de la presencia del poseedor, pues el capital, al contrario que la tierra, se mueve y traslada junto con su propietario. Estas relaciones entraan una novedosa y perversa caracterstica: la ausencia del nuevo seor del dinero, su desinters por explotar al esclavo de nuevo tipo, contrariamente al caso del seor de la tierra, acarrea la muerte del siervo; esta nueva situacin de este nuevo tipo de esclavo, distinta de la del siervo de la tierra tradicional, es la del asalariado, el cual, desarrolla el inters asombroso, antes nunca visto, de que se le explote: comparte el inters por la suerte de la empresa de su dueo, y hasta ese extremo es esclavo. Por ello, escribe Saint Just: La soberana del pueblo es indivisible, incomunicable, inalienable: es la fuerza por la que resiste a la opresin. Hay otra soberana que no es menos indivisible, incomunicable, inalienable, es la soberana particular de todos los hombres por la cual la propiedad, la posesin se mantiene. Esta soberana es lo que se llama independencia. Este es el mismo espritu con el que el pueblo es soberano. Lo es para mantener su propiedad y su posesin. [11]

Slo la libertad material garantiza verdaderamente la ciudadana y la soberana, la libertad del juicio y del sufragio, y los jacobinos pusieron manos a la obra.

Y sobre el federalismo. El temor hacia el estado, al que se considera la fuente del despotismo o dominacin (despots/dominus/dueo), esto es, de la esclavitud o sometimiento a la voluntad de otro, est en la matriz del pensamiento republicano cvico humanista desde que esa nueva mquina de hacer poltica denominada estado surge a fines del siglo XV. Y este temor se convierte en argumento central del pensamiento republicanista ilustrado, compartido por los jacobinos. Pero la experiencia poltica revolucionaria hizo que los jacobinos desarrollaran una novedosa reflexin crtica, que resulta de suma necesidad para nosotros. Es la polmica contra el federalismo. El lector debe ser prevenido de que este trmino no posee el significado que se le torga hoy da.

Como sabemos, la constitucin del ao l consagra que el pueblo delibera sobre las leyes (art. 10) Para hacer efectiva esta norma constitucional, la propia constitucin legisla dos medidas. La primera tiene como fin evitar que, en la prctica, la legislacin quede en manos de representantes. El representante nombrado para legislar por procuracin, debe responder ante un grupo de ciudadanos que lo han elegido en funcin de las necesidades e intereses colectivos de esa comunidad. El xito del representante consiste en poder demostrar que ha defendido bien los intereses y aspiraciones de sus electores. Por tanto, la legislacin en cuya elaboracin participa es el resultado de una negociacin estratgica con los representantes de otros intereses colectivos locales o particulares, para tratar de sindicar o federar los diversos puntos de vista particulares encontrados. Las decisiones y leyes elaboradas como resultado de la negociacin estratgica a partir del conjunto de intereses particulares se desvan de forma aberrante de las decisiones posibles como consecuencia de la deliberacin sobre el inters general de la comunidad republicana el bien comn, o bien pblico republicanos-. Adems, la especializacin activa de un pequeo grupo de ciudadanos en las tareas de negociacin y legislacin, y el abandono de estas funciones por parte de la mayora, que juzga la poltica en funcin de la solucin de sus intereses particulares, implica que el poder y los recursos del estado quedan en manos de ese pequeo grupo que controla y gestiona el poder poltico. Esta organizacin convierte a la mayora en ciudadanos pasivos, en sbditos clientelares, y a la minora en un patriciado con intereses propios que se perpeta como tal; es nuestra propia experiencia. Como escribe Saint-Just, ese tipo de funcionamiento federalizador de intereses particulares no define a un Cuerpo Legislativo, sino a un Congreso.

Para evitar la independencia y profesionalizacin de los diputados la constitucin legisla: Cada diputado pertenece a la nacin entera (art. 29). Cada circunscripcin puede elegir como diputado a cualquier ciudadano de todo el estado, y no hay campaas electorales con candidatos locales por lo dems hay elecciones cada primero de mayo- .

Adems los ciudadanos no eligen representantes porque es el ciudadano directamente el que debe participar en la deliberacin sobre la legislacin.

Pero surge un segundo problema. Una vez la ciudadana se constituye realmente en legislador, es decir, en poder soberano real, hay que evitar que abandone su misin de expresar la voluntad general sobre la comunidad republicana en general cuando legisla. Para ello la constitucin determina cules son los asuntos que Estn comprendidos bajo el nombre general de ley (art. 54) y qu asuntos Son designados con el nombre particular de decreto (art. 55). Las leyes son normas legales universales que afectan por igual a todos los ciudadanos. Los decretos, por el contrario, son normas particulares que deben desarrollar la ley, aplicndola de forma diferenciada a distintos colectivos y territorios; su elaboracin es un cometido que queda encomendado al gobierno. La ciudadana tiene el cometido de deliberar y legislar leyes. Los intereses particulares de cada ciudadano legislador slo pueden ser atendidos por l mismo en la medida en que quedan comprendidos en la legislacin de leyes universales. La ley universal concierne a todos por igual sin hacer divisiones. Se evita as la cristalizacin en el seno del legislador, en el ejercicio de la su funcin deliberante y legislativa, de intereses colectivos locales o particulares, y la negociacin conforme a juegos de estrategia resuenan aqu los ecos del Contrato Social-.

Estas ideas, que estn recogidas en la constitucin jacobina fueron defendidas por Saint-Just, encargado por el grupo robespierrista de dirigir el debate sobre el borrador constitucional elaborado por Condorcet. Dice Saint-Just: una representacin federativa que hace las leyes, un consejo representativo que las ejecuta. Una representacin general, formada por las representaciones particulares de cada uno de los departamentos, no es una representacin sino un congreso. (.) Aquel que no es nombrado por el concurso simultneo de la voluntad general, no representa ms que a la porcin de pueblo que lo ha nombrado; y los diversos representantes de estas fracciones, si se renen para representar el todo, estn aislados, sin vinculacin con sus sufragios y no forman una mayora legtima. La voluntad general es indivisible, vosotros mismos lo declarasteis anteayer: esta voluntad no se aplica slo a las leyes, se aplica a la representacin; y esto debe hacerse porque delibera en lugar del pueblo en los actos ordinarios en que su voz no es oda. La representacin y la ley tienen, por tanto, un principio comn. La primera no puede emanar ni del territorio ni de la poblacin dividida y representada por nmeros; la segunda no puede emanar de una representacin federativa, ni siquiera en los actos ordinarios, porque la mayora de un congreso no tiene autoridad ms que por la adhesin voluntaria de las partes del imperio, y el soberano ya no existe, porque est dividido..[12]

Ese tipo de rgimen en el que una ciudadana dividida por intereses colectivos locales y particulares elige representantes para que legislen, destruye la repblica, pues no existe deliberacin sobre la res pblica donde aqulla no es deliberacin general, sino sobre necesidades particulares. Todo congreso vuelve la constitucin federativa; y se haga lo que se haga, sea lo que sea lo que se finja o se imagine, la repblica debe disolverse un da, y su prdida debe salir del congreso representativo[13].

Este rgimen federativo tiene un nombre: esta autoridad (que) delibera y ejecuta, se convierte rpidamente en una independencia. (.) la realeza no es el gobierno de uno solo; se encuentra en toda potencia que delibera y que gobierna[14].

Por ello haba que evitar este estado de cosas y: (.) reducir, pues, la voluntad general a su verdadero principio, ste es la voluntad material del pueblo, su voluntad simultnea; (esto) tiene por objetivo consagrar el inters activo del mayor nmero, y no su inters pasivo[15]. Precisamente para evitar que los ciudadanos se conviertan en sbditos de facto, fueron adoptadas esa serie de medidas que daban verdaderamente fuerza de soberana a la deliberacin y al sufragio popular.

Sin embargo, sabemos que esta leccin fue olvidada. En los regmenes polticos del siglo XX, se confi a los aparatos de estado el gobierno- la funcin de organizar a las sociedades, y de representar y atender las demandas de los ciudadanos: federalismo. Esto condujo paulatinamente a la oligarquizacin de la poltica y a la despolitizacin de la ciudadana, que entenda su relacin con la poltica en trminos de solucin clientelar de intereses particulares.

Aprender de nuestro pasado

y dirigindose a ellos, pronunci estas aladas palabras

Iliada, X, 191

La participacin organizada de las masas en la poltica ha sido, por el momento, paralizada. Y sin embargo resulta imprescindible. No augura nada bueno el inters de la oligarqua capitalista por liquidar las modestas democracias parlamentarias, registradas en las constituciones surgidas del consenso de la segunda guerra mundial, y por instaurar un nuevo orden europeo, cuya acta es el Tratado Constitucional, que deja atrs no slo la democracia parlamentaria, sino el propio parlamentarismo. A contrario, el inters por eliminar la democracia parlamentaria del horizonte histrico, y destruir y corromper toda fuerza poltica autnoma, indican el peligro que entraan estas ideas para el capitalismo, la labilidad que sus agentes presienten en la situacin actual; este recelo, esta saa, revelan que slo en las mentes pusilnimes de la izquierda resulta imposible recomponer la lucha de masas.

La experiencia jacobina seala el camino e ilumina los errores. Hay que reorganizar un demos, o proletariado, un Pueblo: un sujeto autnomo, de carcter declaradamente poltico, que luche por imponer la democracia, y someter la sociedad a su soberana. Que evite la subordinacin y la dependencia respecto de los aparatos de estado y el clientelismo econmico, y luche por la propiedad como medio para lograr la libertad: por la apropiacin social de los medios de produccin y cambio por parte de los ciudadanos libres asociados.

El presente plantea un nuevo reto que no tuvieron que asumir los jacobinos: construir una nueva cultura autnoma como medio para crear el nuevo sujeto. La democracia jacobina naca de una cultura autnoma existente, que denominamos economa moral de la multitud, y que estaba dada.

Pero todo, en la historia, ha sido siempre, para bien y para mal, obra de los seres humanos. Todo lo que es pensable y proferible mediante la palabra las aladas palabras-, puede ser comunicado pblicamente, colectivamente acordado, y realizado. Y nada hay que sea ms slido que eso: poder es capacidad intelectual de orientar la actividad mediante ideas y valores. Incluso el propio leviatn no es ms que orden ideal que se realiza a travs de actos humanos[16]. Nuestros enemigos son mucho ms conscientes que nosotros de que la democracia es una idea peligrosa, cuyo conocimiento invita a su realizacin; de que democracia es palabra pblica y persuasin, de que a la democracia, y a la accin, se llega mediante la deliberacin, el debate y la palabra. Y que, de todo eso, tenemos de sobra.



[1] E. P Thompson: Tradicin, revuelta y consciencia de clase, Ed Crtica, B. 1979. Mismo autor Costumbres en comn, Ed. Crtica, B. 1995. Florence Gauthier et alt. La guerre du bl au XVlll sicle, Les ditions de la Passion, Paris 1988. Ver tambin: Florence Gauthier Triomphe et mort du droit naturel en Rvolution, PUF, Pars, 1992

[2] Vid. La guerre du blOp. Cit.

[3] A menudo, libros que pretenden se pretenden de la tradicin republicanista, son textos liberales que tratan de colar de matute falsa moneda liberal. Para una aproximacin al republicanismo desde sus propios fundamentos, se puede consultar, VV AA Republicanismo y Democracia, Ed. Mio y Dvila, Buenos Aires, 2005.

[4] Robespierre, Proyecto de declaracin de los derechos del hombre art. lV, en Robespierre, Pour le bonheur et pour la libert Antologa a cargo de Florence gauthier, et alt. Ed. La Fabrique, Paris, 2000 p. 234. En prensa por Ed. Viejo Topo, trad. castellana a cargo de Joan Tafalla.

[5] RobespierreProyecto de declaracin, Op, cit., derechos Vl, Vll, y Vlll., pp. 234, 235

[6] Robespierre, Op. Cit. , p. 239- 258

[7] Godechot, Jacques, Les constitutions de la France depuis 1789, Pars, Flammarion, 1994. Constitucin jacobina, pp 69- 92.

[8] Buonarrotti, Philippe, Conspiration pour legalit, dite de Babeuf (1828), ditions Sociales, Paris, 1957, p. 38

[9] Robespierre, Sobre la Constitucin ( 10 V 93) Op. Cit. ,p. 249, durante los debates constitucionales. Y Saint Just:La jurisdiccin municipal no es poltica. Administra las cosas, no las personas. Estos son los principios. (.) Pero si examinis la administracin municipal en su naturaleza veris que es una administracin popular, paternal y domstica. Es la parte de la legislacin que debe ser la menos confusa. Esta administracin es, por as decir, extraa al gobierno. Es el pueblo en familia quien rige sus asuntos. En Sobre los municipios, Op. Cit p.78

[10] Saint-Just, Carnet de notes en Saint Just en la revolucin democrtica popular, antologa y presentacin a cargo de Carlos Valmaseda, Ed Viejo Topo, en prensa, pp 134 y 135

[11] Saint-Just, De la naturaleza, Op. Cit. p. 93

[12] Saint-Just, Ensayo sobre la constitucin de Francia,Op. Cit. p.48

[13] Saint-Just, Ensayo sobre la constitucin de Francia,Op. Cit. p.49

[14] Saint-Just,Ensayo sobre la onstitucin de Francia, Op. Cit. p. 46

[15] Sain-Just, Op. Cit, p. 48

[16] Hans Kelsen. El estado como integracin. Ed. Tecnos, M. 1997 p. 45. El lector sabr excusar, en el eplogo de un artculo, una cita.

 



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