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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 18-09-2012

Seguimos indefensos ante otro tsunami financiero

Carlos Enrique Bayo
Pblico.es


El timo global contina. Y lo seguimos sufragando entre todos.

Cuatro aos despus del colapso de Lehman Brothers, los contribuyentes de todo el mundo tendremos que seguir pagando las consecuencias de esa colosal estafa financiera porque nuestros gobiernos continan demorando la entrada en vigor de regulaciones que impidan que los costes del hundimiento de un gigante bancario tengan que ser pagados con fondos pblicos. En todo este tiempo de continuas promesas de refundacin del capitalismo, slo EEUU, Suiza y Reino Unido (este ltimo, el mes pasado) han diseado planes de contingencia para evitar que desastres como el de Bankia acaben siendo costeados por las arcas del Estado. Pero como el resto de los pases ricos no estn por la labor, esos proyectos de prevencin de nuevos cataclismos econmicos quedan en papel mojado, ya que la inextricable interrelacin del sistema globalizado inutiliza cualesquiera medidas que se adopten a escala nacional, aunque las tome la mayor de las superpotencias.

Y son precisamente los miembros de la tambaleante Eurozona, que tanto insisten en castigar a la poblacin con recortes y austeridad, los que han bloqueado todo avance en ese camino de proteccin del dinero de los ciudadanos frente a los desmanes de banqueros y especuladores. Con la excusa de que es necesaria una legislacin internacional comn, que obligue a todas las entidades del continente, para hacer frente con xito a la amenaza de otro crash, casi todos los pases europeos han aplazado las necesarias reformas normativas internas y despus se han dedicado a pelearse entre ellos por intereses nacionales hasta paralizar el proceso.

Tanto es as, que el Consejo de Estabilidad Financiera (FSB, en sus siglas inglesas), creado en abril de 2009 cuando ya era innegable la magnitud de la Gran Recesin, ha emplazado a las naciones del G-20 a poner sobre la mesa este mismo mes sus estrategias para intervenir grandes bancos fallidos sin recurrir a gigantescas inyecciones de fondos pblicos, como se ha hecho hasta ahora. En realidad, se trata de un ultimtum ante la constatada inaccin de los gobiernos implicados, cuando ya han pasado once meses desde que el FSB dictase las atribuciones clave que deban entregar a los organismos reguladores, que denomin Effective Resolution Regimes.

Es decir, los gobernantes que no cesan de recortar programas sociales, prestaciones y subsidios para financiar los rescates bancarios, incumplen las instrucciones que les imparte el organismo internacional que ellos mismos crearon con la pretensin de que sus recetas evitaran nuevas catstrofes financieras. Igual que los 29 mayores bancos del mundo deberan entregar al FSB en diciembre sus propias voluntades anticipadas (living wills, como se han dado en llamar, ya que prcticamente es un testamento en previsin de que fallezcan) explicando cmo superaran un nuevo crash de los mercados sin recurrir a fondos estatales. Pero nadie confa en que sean capaces de cumplir ese plazo.

En resumen, tras cuatro aos de penurias y promesas vacas, estamos exactamente igual de inermes ante los peligros de la codicia de los especuladores que cuando estall la crisis. Adems, hasta los medios neoliberales como el Financial Times ya reconocen que tienen razn Carmen Reinhart y Kenneth Rogoff cuando predicen (en su libro This Time is Different ) que la recuperacin ser mucho ms larga y dolorosa de lo que nos haban prometido las autoridades hasta ahora.

Aunque est claro que algunos (pocos) no sentirn dolor. En julio de 2008, el ex senador y asesor de John McCain, candidato republicano a la Casa Blanca, Phil Gramm (quien logr revocar nueve aos antes las regulaciones de la Glass-Steagall Act para legalizar con carcter retroactivo la fusin bancaria ilegtima que dio origen a Citigroup) asegur que estbamos slo en una recesin mental, no real, y despreci las protestas por las crecientes dificultades que padecan los trabajadores: Parece que nos hemos convertido en una nacin de quejicas.

Hoy, los economistas apuntan a aquella revocacin de la ley Glass-Steagall como el origen de la nefasta desregulacin financiera que permiti el casino burstil de los derivados y las subprime, cuyas consecuencias todava estamos pagando. Claro que Phil Gramm nunca tendra motivos para quejarse, ya que despus de su maniobra parlamentaria para beneficiar a Citigroup fue premiado con un altsimo cargo directivo en la madre de todas las entidades financieras: la Unin de Bancas Suizas (UBS).

Hace cuatro aos, la actual directora del FMI, Christine Lagarde, advirti al entonces secretario del Tesoro de EEUU, Henry (Hank) Paulson, de que si permita el hundimiento de Lehman Brothers se producira un colapso financiero global. Largarde, que era en 2008 la ministra de Economa y Finanzas de Francia, confesara despus en el documental Inside Job: Recuerdo claramente que le dije a Hank: Estamos viendo cmo llega este tsunami y lo nico que me propones es que nos planteemos qu baador nos vamos a poner. La respuesta de su buen amigo Paulson fue: Estamos estudiando cuidadosamente la situacin y la tenemos bajo control.

A la vista de la situacin actual, las aseveraciones de gobernantes como Rajoy de que saben perfectamente lo que hacen, y lo hacen por nuestro propio bien, slo nos pueden despertar desconfianza y alarma.

Fuente: http://blogs.publico.es/eltableroglobal/seguimos-indefensos-ante-otro-tsunami-financiero/372



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