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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 21-09-2012

Los padres de la patria

Hernan Soto
Punto Final


No es extrao que en 1810 toda la Amrica subordinada a las coronas de Espaa y Portugal se haya agitado por profundos cambios polticos que se transformaron en procesos independentistas. 1810 era una fecha mgica. Una fecha comn a todos y un ao general de las insurrecciones, un ao como un poncho rojo de rebelin ondulando en todas las tierras de Amrica, escribi Neruda. La causa inmediata estuvo en la invasin de Espaa por las fuerzas napolenicas, la prisin del rey Fernando VII, el traslado de la corte portuguesa a Brasil y la reaccin de los pueblos ante los invasores. Se produjo un vaco de poder que debi ser llenado con el funcionamiento de cabildos y Juntas de gobierno, que rpidamente se centralizaron.

Los americano-criollos buscaron una solucin parecida. Todos entendan que era transitoria. Para algunos hasta que el rey volviera a gobernar una vez derrotados los franceses, para los ms, las Juntas de gobierno deberan llevar a la independencia. Comenz pronto una guerra que tuvo caractersticas de guerra civil. La metrpolis debilitada, luchando por su existencia y sometida tambin a presiones internas, no pudo despachar a Amrica fuerzas que le permitieran una rpida victoria militar. La guerra dur hasta 1824, cuando la batalla de Ayacucho puso fin al dominio espaol en el continente. Entretanto, el desarrollo del capitalismo industrial y el creciente podero de Inglaterra cambiaba el panorama mundial.

El historiador americanista Manfred Kossock, teniendo en cuenta las caractersticas y debilidades del proceso de emancipacin, escribi: Las rebeliones en la Amrica hispano portuguesa fueron movimientos anticolonialistas de liberacin nacional que, por su carcter histrico, ocupan un firme lugar entre las revoluciones burguesas de los siglos XVIII y XIX. Citando a William Foster, en su Historia poltica de ambas Amricas (1957), agreg El ncleo de ese gran movimiento era el ataque revolucionario contra el sistema feudal. Fue la amplia revolucin burguesa americana en su conjunto, esto es la revolucin capitalista, una parte de la gran revolucin capitalista mundial. Prosigue Kossock: El resultado decisivo que ya se sealaba en el futuro de Latinoamrica residi en la demolicin del viejo sistema colonial que liber el camino para la independencia poltica y la realizacin del ser nacional. Un nuevo mundo de Estados se hizo presente en el escenario de la historia. () Con el derrumbe del dominio de Espaa y Portugal en Latinoamrica desaparecieron muchas inhibiciones econmicas, sociales y espirituales en el camino hacia la formacin de un orden burgus capitalista de la sociedad. La inconsecuencia de la revolucin que trasmiti la maldicin del latifundio privado al periodo de la independencia pudo deformar, mediante la conservacin de elementos feudales y semifeudales, su desarrollo, pero no detenerlo.

 

PROCESO EMANCIPADOR

 

El largo proceso de emancipacin puede dividirse en dos periodos. El primero llega hasta 1815, marcado por movilizaciones de distinto carcter que inician procesos de independencia. En Mxico y Venezuela fueron, desde el principio, violentos y con fuertes contenidos de cambio social. Decenas de miles de indios y mestizos formaron las tropas, primero, del cura Miguel Hidalgo que exigan libertad y tierras, bajo el estandarte de la Virgen de Guadalupe y despus, bajo el mando de Jos Mara Morelos, tambin sacerdote. En Venezuela tambin se iniciaron hostilidades de gran envergadura que culminaron en una guerra sin cuartel. En los dems pases hubo primero Juntas que reivindicaron el derecho del pueblo a gobernarse directamente mientras Fernando VII estuviera en cautiverio. Detrs de esa reivindicacin era lgico que existiera el deseo de independencia de la corona espaola, incapaz de modernizarse, abrirse a las ideas liberales y, sobre todo, de posibilitar una economa concordante con el creciente impulso que el capitalismo adquira en Inglaterra y otros pases.

Haca ya ms de treinta aos que en Amrica se haba independizado Estados Unidos y en Francia, la revolucin haba producido cambios gigantescos. El deseo de independencia era muy fuerte. En Chile, por ejemplo, en 1812 se hizo una gran celebracin oficial por el segundo aniversario de la Junta del 18 de septiembre de 1810, que segn se dijo haba sido una declaracin de independencia. Camilo Henrquez compuso un poema alusivo. En los aos siguientes hubo tambin operaciones militares de menor envergadura que en Mxico y Venezuela, y en la mayora de los casos significaron derrotas para los patriotas. Hacia 1815 solamente Argentina se mantena libre como un bastin que ayudara en forma decisiva a la libertad de Chile a un equilibrio con las fuerzas del virreinato que controlaban el Alto Per (actual Bolivia).

En 1815, los aos de lucha haban producido contingentes de patriotas fortalecidos por las persecuciones. Cambiaba, por otra parte, la situacin en Europa. La derrota de Napolen y el surgimiento de la Santa Alianza producan consecuencias. La posible invasin de fuerzas europeas al continente se debilitaba ante la inquietud de Estados Unidos y el inters que demostraba Inglaterra por los nuevos Estados, mercados potenciales para sus manufacturas y abastecedores de materias primas, eventuales deudores de emprstitos y posibles contratantes de barcos mercantes para agilizar el comercio. Para la burguesa europea, la naciente constelacin de nuevas naciones ofreca oportunidades no imaginadas. Por otro lado, numerosos oficiales sin trabajo desde el final de las guerras europeas se alistaban en los ejrcitos patriotas.

 

LUCHA CONTINENTAL

 

Uno de los rasgos principales de las luchas independentistas latinoamericanas fue la actuacin unitaria de los pueblos que actuaban contra un enemigo comn y con la compartida voluntad de ganar la libertad y la soberana. Francisco de Miranda pensaba en una Amrica unida bajo el nombre de Colombia, con Venezuela y Nueva Granada como elemento central en torno al cual se agruparan otras naciones, y que estara gobernada por un Inca. (Esos resabios monrquicos que incluso contaminaron a San Martn, no existieron en Bolvar ni tampoco en OHiggins, republicanos hasta su muerte). En la guerra lucharon juntos venezolanos y colombianos. En el sur, lo hicieron argentinos y chilenos luchando codo a codo en Chacabuco y Maip, viviendo la derrota de Cancha Rayada y tres aos despus en Per en el Ejrcito Libertador. San Martn comand la expedicin compuesta por algunos cientos de argentinos y por unos cinco mil chilenos. Muchos militares y civiles actuaron indistintamente en sus propios o diferentes pases, como Camilo Henrquez en Per, Chile y tambin en Argentina. Gregorio Las Heras y Manuel Blanco Encalada, argentinos, hicieron brillante carrera en Chile, como tambin Antonio Jos de Irisarri, guatemalteco y el sacerdote chileno Jos Corts de Madariaga en Venezuela. Los ejemplos son mltiples, explicables todos porque las nacionalidades no estaban bien definidas y, adems, unan en vez de dividir.

En el norte del continente empezaron las definiciones. Mxico consolid su independencia. En Venezuela fue mucho ms complejo. Bolvar sufri varias derrotas y debi refugiarse en Jamaica, donde escribi su famosa Carta en que planteaba la necesidad de una confederacin de pases americanos. Vuelve al continente, a reiniciar la lucha. Logra una gran victoria en Boyac, que significa la liberacin de Colombia, y anticipa la siguiente victoria del prcer en Carabobo, sellando la independencia de Venezuela y la posterior formacin de la Gran Colombia, con ambos pases unidos. En el discurso de Angostura, Bolvar traza su proyecto poltico unificador.

La correlacin de fuerzas ha cambiado. Las tropas grancolombianas con Bolvar, Santander y Sucre a la cabeza, inician la campaa hacia el sur. Se suceden los triunfos, de los cuales el principal es la batalla de Pichincha, en los Andes ecuatorianos. Bolvar llega a Ecuador y toma el control de Guayaquil, tambin pretendido por Per. Ese ao, 1822, se renen Bolvar y San Martn, Protector del Per, quien decide ceder el campo al Libertador, estimando que est en mejores condiciones para culminar en el campo de batalla la lucha por la independencia de la corona espaola. A las tropas colombianas y venezolanas se suman argentinos, chilenos, peruanos de la costa y el altiplano, uruguayos y paraguayos, conformando un ejrcito ms numeroso y experimentado. La batalla de Junn, resuelta con la victoria de los patriotas, anuncia el triunfo en la planicie de Ayacucho, el 8 de diciembre de 1824, de las tropas comandadas por Antonio Jos de Sucre. La victoria coincide con la fundacin de la Repblica de Bolivia. Y con la formalizacin de la invitacin de Bolvar para que los pases americanos enviaran representantes al congreso de Panam, en 1826, que debera echar las bases de la confederacin continental. Nada de eso ocurri. Incluso hubo pases que se restaron, como Chile y Argentina. Los que asistieron no lograron acuerdos sustantivos despus de interminables discusiones.

 

BERNARDO OHIGGINS, REVOLUCIONARIO

 

En ms o menos 25 aos, entre 1799 y 1823, Bernardo OHiggins realiz lo fundamental de su obra: la causa de la independencia y construccin de Chile republicano. Las fechas se extienden desde el momento en que en Londres el chileno conoce a Francisco de Miranda, el gran precursor de la liberacin continental, y el ao en que para evitar una guerra civil renuncia a su cargo de Director Supremo, bloqueado por la oligarqua.

En 1802, con veintids aos, volvi a Chile despus de seguir estudios en Lima, Espaa e Inglaterra. Lo marcaba su condicin de hijo natural de un alto funcionario irlands al servicio de Espaa, que lleg a ser virrey del Per, y una joven acomodada de familia chillaneja, Isabel Riquelme. Lleg, adems, convertido en un rico terrateniente. Su padre, que lo haba reconocido, le dejaba en herencia la hacienda de Las Canteras. Pero sobre todo, volva convertido secretamente en revolucionario comprometido con la causa de la emancipacin de las colonias espaolas.

Antes de 1810 se dedic a la agricultura y a establecer relaciones de amistad en la sociedad de la regin. Conspir contra la dominacin espaola. Fue diputado por Los Angeles al primer Congreso Nacional, elegido en 1811. Se aline entre los partidarios de la independencia, cuando comenz la guerra provocada por la decisin del virrey del Per de aplastar al movimiento independentista que se aceleraba bajo el gobierno de Jos Miguel Carrera. En el sur, OHiggins tom parte en diversos combates. Se hizo conocido por su valenta, capacidad de organizacin y fuerte voluntad. Su comportamiento en el combate de El Roble lo convirti en un autntico lder militar, que fue rpidamente ascendido. En 1814, enfrentando a la tercera expedicin realista encabezada por el brigadier Mariano Osorio, que marchaba sobre Santiago, se atrincher en la ciudad de Rancagua donde lider una resistencia desesperada, simbolizada en las banderas negras que flameaban sobre sus posiciones. La resistencia patriota dur dos das. Finalmente, un puado de sobrevivientes, con OHiggins a la cabeza, se abri paso a sable y lanza arrollando las trincheras espaolas en una cabalgata que tena por destino algn punto que permitiera otra base de resistencia ante los invasores. No fue posible. La derrota de los patriotas constituy un desastre. En pocas horas, una vez recibida la noticia en Santiago, estall el pnico. Comenz el xodo de soldados y civiles hacia Argentina.

 

SOLIDARIDAD DE SAN MARTIN

 

En Mendoza, OHiggins fue bien recibido por el gobernador y jefe militar, Jos de San Martn, el ms prestigioso de los generales argentinos. Tena un notable proyecto emancipador en el que OHiggins poda tener un papel trascendental: expulsar a los realistas de Chile, y despus expedicionar al Per por mar hasta Lima. El golpe al virreinato sera mortal para la dominacin espaola en el sur de Amrica. Chile, Argentina, Uruguay y Paraguay, se veran libres de la amenaza de invasin.

OHiggins y los restos de fuerzas chilenas se sumaron al proyecto. Se unieron a los miles de soldados que se entrenaban en Plumerillo, cerca de Mendoza. A comienzos de 1817 el Ejrcito de los Andes, bsicamente argentino, estuvo en condiciones de atravesar la cordillera. Lo hizo en varias columnas por distintos pasos: el grueso de las tropas por Uspallata y Los Patos. Luego de una escaramuza en Las Coimas, el ejrcito libr una sangrienta batalla con las fuerzas realistas, a las que derrot en la cuesta de Chacabuco, el 12 de febrero de 1817. La victoria abri las puertas de Santiago. Un cabildo abierto quiso elegir Director Supremo a San Martn, en seal de reconocimiento. Este declin el honor. OHiggins, que haba tenido una actuacin heroica y decisiva en la batalla, fue el elegido.

Su obra de gobierno se realiz en medio de la guerra, lo que, sin duda, influy en todos los aspectos de su administracin. Desde el autoritarismo de que hizo gala, aunque siempre dentro de la ley que le confera atribuciones extraordinarias, hasta las precariedades derivadas de la falta de recursos debido al gasto en operaciones militares y, sobre todo, de la expedicin al Per, que debi costear Chile porque el gobierno argentino no pudo hacerlo. Luego del triunfo de Chacabuco continuaron las operaciones, incluyendo acciones guerrilleras de fuerzas realistas en retirada hacia el sur, donde eran fuertes en la zona de Chilln, Talcahuano y Concepcin, a la espera de refuerzos que deberan llegar del Per. Los realistas controlaban, adems, Valdivia y Chilo.

Un fuerte contingente comandado por Mariano Osorio desembarc pronto. Los patriotas debieron batirse en retirada, y fueron sorprendidos en Cancha Rayada, crendose un clima de terror que slo pudo ser conjurado cuando OHiggins volvi herido a Santiago y se hizo cargo de la situacin. Ni siquiera el triunfo definitivo en Maip, en abril de 1818, trajo la paz. En el sur se inici la llamada guerra a muerte, contra guerrillas realistas y mapuches que las apoyaban y elementos irregulares, que dur varios aos con impresionantes prdidas. En ese contexto, el gobierno de OHiggins debi enfrentar conspiraciones y fuerte oposicin de los crculos oligrquicos y de partidarios de Jos Miguel Carrera, enardecidos por la ejecucin en Mendoza de sus dos hermanos por el asesinato de Manuel Rodrguez y, finalmente, por el fusilamiento del propio Jos Miguel, que actuaba en Argentina como jefe de montoneras.

 

OBRA DE OHIGGINS

 

El gobierno de OHiggins -calificado como dictador patriota y progresista por el historiador conservador Francisco Antonio Encina- tuvo un claro sello antioligrquico. Proclam la independencia de Chile a comienzos de 1818 y estableci vnculos de amistad y apoyo mutuo con los patriotas de otros pases. Elimin los ttulos nobiliarios e intent, sin xito, terminar con los mayorazgos: enfrent a los obispos y sacerdotes partidarios de la Corona espaola y avanz hacia la libertad de cultos. Termin con la tortura y los tratamientos infamantes. Impuso contribuciones a las grandes fortunas para afrontar los gastos de la guerra. Refund el ejrcito y la Marina de guerra y despleg especial preocupacin por la educacin, la salud y la cultura, Dispuso que los cabildos y los conventos establecieran escuelas gratuitas. Reabri al Instituto Nacional y fund liceos en La Serena y Concepcin. Normaliz las relaciones con los mapuches, otorgndoles ciudadana chilena y reconociendo su condicin y autonoma nacional. Una gran obra fue la construccin del canal del Maipo, ampliando la superficie agrcola a las puertas de Santiago, y fund la ciudad de San Bernardo.

En 1823 la situacin hizo crisis. La expedicin al Per no haba logrado todos sus fines, aunque s haba disipado el peligro de una invasin a Chile. El descontento suba de tono, impulsado por sectores oligrquicos. Acusaciones de corrupcin y escndalos complicaban al gobierno. El general Ramn Freire se levant en Concepcin. Para evitar el enfrentamiento militar, OHiggins renunci. Quiso exiliarse en Per, luego de haber sido investigado a fondo sin que hubiera cargos en su contra. En Per se acerc a Bolvar y se puso a su disposicin para luchar en las batallas decisivas que se avecinaban. Debi conformarse con trabajos de Estado Mayor, ya que su salud no lo acompaaba ni tampoco los tiempos para internarse en las sierras. Permaneci el resto de su vida en ese pas, la mayor parte del tiempo en la hacienda Montalvn, siguiendo siempre de cerca lo que suceda en Chile. Falleci en 1842, a los 64 aos, cuando haba sido reivindicado y se aprestaba a regresar a su patria.

Publicado en Punto Final, edicin N 766, 14 de septiembre, 2012

 

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