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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 19-09-2012

El difcil control de los disturbios en el Mar del Este de China

Jens Kastner
Asia Times Online

Traducido del ingls para Rebelin por Germn Leyens


Taipei.- Desde que el gobierno japons firm este mes un acuerdo con un terrateniente privado por la compra y nacionalizacin de las Islas Senkaku (llamadas Islas Diaoyu en Chino) en el Mar del Este de China, controladas por Japn, pero sujetas a reivindicaciones contrapuestas de Pekn yTaipei, las aguas en el rea han presenciado una rpida acumulacin de fuerzas semimilitares pertenecientes a las tres potencias que tienen relaciones inmensamente complejas entre ellas.

Mientras incluso los observadores ms experimentados en asuntos de seguridad asiticos tienen dificultades para imaginar las consecuencias producidas por el primer tiro que se dispare, es obvio que mientras ms guerreros y material militar sean enviado al lugar pos los dirigentes que quieren salvar su prestigio en el interior de sus pases, mayor ser la probabilidad de una matanza.

El 7 de septiembre, el presidente taiwans Ma Ying-jeou trat de subrayar la soberana de Taiwn sobre las islas en disputa mediante una visita relmpago al Islote Pengjia, que a 140 kilmetros es el punto ms cercano a las Senkaku de suelo controlado por Taiwn. En Pengjia el dirigente taiwans, amistoso hacia Pekn, atac el plan del gobierno japons de nacionalizar las islas como una invasin del territorio de la Repblica de China (nombre oficial de Taiwn), y alzando su puo, hizo que un puado de Mirage 2000 y cazas F-16 de la Fuerza Area de la Repblica de China volaran sobre la escena.

Unos pocos das despus, orden que dos barcos guardacostas con caones de 20 milmetros y de 50 mm partieran a las aguas alrededor de las Senkaku para proteger los barcos pesqueros taiwaneses, que en el pasado han sido frecuentemente expulsados por los guardacostas japoneses cuando pescaban en el lugar.

Esto, por cierto, significa que los barcos guardacostas taiwaneses interferirn en el futuro con sus armas cada vez que sus equivalentes japoneses traten de expulsar a las personas que consideran pescadores furtivos extranjeros. En vista de que Taipei orquest el viaje de Ma a Pengja, as como el envo de los barcos guardacostas con tanta fanfarria militar como era posible y las operaciones taiwanesas de patrullaje cerca de las Senkaku ahora se realizan a todas horas, la vecindad de las islas en disputa no solo se convierte en un sitio ms abarrotado, sino que adems se incrementa la barrera. Si alguna vez los guardacostas taiwaneses no logran proteger a los pescadores contra la accin japoneses habr crticas en la poltica interior de Taiwn en detrimento del partido gobernante, el Kuomintang de Ma.

Todas las seales indican que el gobierno taiwans querr impedir un resultado semejante aumentando la presin sobre sus guardacostas, creando as un crculo vicioso.

No cabe duda de que se prepara un desastre del lado de China continental. La estatal Agencia Noticiosa Xinhua inform de que cerca de 2.000 barcos de pesca chinos han salido de los puertos esta semana para dirigirse a las aguas de las Diaoyu. Esto seguramente har que la situacin sea an menos controlable. Los medios chinos proclaman que ms de 1.000 barcos de pesca chinos pescan cada ao 150.000 toneladas de pescados en las aguas en disputa, y tienen pleno derecho a seguirlo haciendo, ya que segn la fraseologa habitual de China las Islas Diaoyu y sus islotes adyacentes han sido territorio de China desde la antigedad.

Antes y a partir de la compra de las Senkaku, violentas protestas estallaron en numerosas ciudades chinas contra los japoneses, que en general son detestados en China porque fueron los brutales ocupantes del pas en la Segunda Guerra Mundial. Mientras tanto Pekn, desesperado por no aparecer dbil y cobarde en el interior al enfrentar a Tokio, actu ordenando que seis barcos de vigilancia martima entraran en aguas japonesas en una accin importante que provoc escalofros en todo el mundo.

No est claro si Japn tambin ha aumentado las apuestas desde entonces enviando ms personal y material a la escena. Pero en vista de la aparente determinacin de los dos competidores, es un resultado casi seguro.

Cuando se dirigen a las audiencias internacionales, los funcionarios gubernamentales y observadores afiliados de las tres partes a diferencia de lo que hacen cuando estimulan a sus propios ciudadanos tienden a sealar, en un intento de demostrar una alta base moral, que sus militares todava no juegan un papel directo en los eventos. En los casos de Japn y Taiwn, los guardacostas son agencias de mantenimiento del orden civil que dependen del gabinete, y no organizaciones que navegan bajo comando de la armada, Mientras los barcos de China continental que han estado involucrados pertenecen a la paramilitar Vigilancia Marina de China, bajo los auspicios de la Administracin Ocenica Estatal, no de la Armada de la RPC.

Sin embargo, segn expertos entrevistados por Asia Times Online, esto no hace que la situacin sea mucho ms segura. El riesgo de que estallen accidentalmente combates menores surge amenazadoramente en las Serkaku, dicen.

Todas estas maniobras constituyen amenazas que dejan algo a la suerte, dijo John Pike, director de GlobalSecurity.org, un think-tank basado en EE.UU, Pero de eso se trata: si no hubiera un riesgo de escalada accidental, nadie estara prestando atencin.

Cuando se le pregunt sobre su opinin respecto a los escenarios concretos de combate, Pike solo ve uno imaginable. A su juicio, no habr un combate entre Japn y Taiwn. Tambin desech una nocin popular ltimamente entre acadmicos taiwaneses, segn la cual si los barcos taiwaneses fueran atacados por los japoneses Pekn aprovechara la oportunidad y protegera a las fuerzas taiwaneses para promover su sagrado objetivo de unificacin a travs del estrecho.

Tampoco existe una posibilidad de que Taiwn y el continente combatan, segn Pike, ya que cada cual est ganando demasiado dinero.

Pero si China continental disparara primero contra Japn, las cosas se podran poner rpidamente muy interesantes, dijo. Es importante recordar que es la nica isla en disputa dnde EE.UU. tiene una posicin en las reivindicaciones en competencia, EE.UU. [que tiene una alianza de defensa con Japn] tiene claro que las Senkaku son japonesas.

James Holmes, profesor asociado en el US Naval War College, entr en ms detalles sobre los peligros de tener a tres gobiernos que despliegan fuerzas semimilitares.

El abarrotamiento de mares y cielos con activos de mltiples pases, y de mltiples servicios dentro de cada pas, causa una situacin voltil, dijo. No solo aumenta la probabilidad de que alguien provoque una confrontacin en pequea escala, sino tambin hace que sea difcil que cada gobierno llegue a coordinar efectivamente su reaccin.

Holmes seal que los guardacostas tienen culturas burocrticas diferentes de las de las armadas, y son todava ms diferentes de las fuerzas areas y otras fuerzas que puedan estar presentes alrededor de las Senkaku. Las organizaciones pueden reaccionar de modos diferentes ante las mismas circunstancias. Los probabilidades de una reaccin fragmentada aumentan en tiempos de tensin, y esto a su vez aumenta las posibilidades de errores de clculo y de escalada.

Concluy haciendo un paralelo histrico que es ciertamente desconcertante:

La situacin me recuerda un poco la crisis de los misiles en Cuba [1962]. Por suerte, los riesgos son menores y las armas desplegadas crean una explosin mucho menor, dijo Holmes. Pero de nuevo en este caso, aguas bastante limitadas han sido inundadas de embarcaciones navales y barcos mercantes. Las reglas de enfrentamiento de los contrincantes fueron poco claras, aumentando la incertidumbre. Ocurrieron algunas cosas verdaderamente escalofriantes. En el Mar del Este de China omos ecos de lo mismo.

Jens Kastner es un periodista basado en Taipei.

(Copyright 2012 Asia Times Online (Holdings) Ltd. All rights reserved.

Fuente: http://www.atimes.com/atimes/China/NI19Ad01.html

rCR



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