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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 19-09-2012

En la muerte de Santiago Carrillo, ex secretario general del PCE

Salvador Lpez Arnal
Rebelin


No se trata de lanzarse corvinamente sobre la figura y la obra de una persona recientemente fallecida. En absoluto. Tampoco de construir pueril y falsamente una apologa sin grietas que ni a l mismo le hubiera interesado en lo ms mnimo.

No entro en el papel de SC en algunos sucesos -que siguen siendo discutidos por los historiadores- de nuestra mal llamada guerra civil (me refiero obviamente a lo sucedido en Paracuellos). No entro en dar cuenta del papel de Carrillo en las luchas internas en el principal partido de la lucha antifranquista. Tampoco en los motivos de su marcha del PCE (ni en sus malas prcticas polticas de aquellos aos) ni en su posterior aproximacin al PSOE ni siquiera en sus curiosos enamoramientos polticos. Dejo aparte sus intervenciones en una de las tertulias vespertinas de la cadena SER en compaa, siempre entre colegas, de uno de los polticos franquistas y neofranquistas que ms mal han hecho a las clases populares de este pas (y de pases latinoamericanos). Hablo, claro est, de Martn Villa.

No entro en ello. Quiero referirme muy brevemente al papel de SC en la transicin-transaccin espaola sin olvidar, por supuesto, un nudo esencial de su biografa: como muchas otros ciudadanos y ciudadanas, como muchos otros militantes republicanos y antifranquistas, Santiago Carrillo fue perseguido duramente por el fascismo espaol y, como otras (muchas, muchas menos de las que dicen ser y se ubican en la cmoda y vergonzosa etiqueta de la resistencia silenciosa) el autor de Eurocomunismo y Estado combati, en la medida de sus fuerzas, desde sus anlisis y con sus posiciones, y, desde luego, con una indudable voluntad de poder -y con mtodos y procedimientos no siempre admirables- contra un rgimen y una de las etapas ms sangrientas, represivas y antidemocrticas de un pas cuya historia sigue siendo una de las ms tristes e injustas de la Historia.

Lo esencial del papel de SC, de la lnea poltica que defendi y fue mayoritaria -pero no nica ni sin crticas ni sin disidencias notables- en el PCE y PSUC en los aos de la Inmaculada Transicin (Jorge Riechmann) lo dijo, una vez ms, un ex miembro del Comit Central del PCE, Manuel Sacristn (y Francisco Fernndez Buey con l, quien me habl repetidas veces del artculo de su amigo y compaero que l consideraba un clsico de la buena literatura anticapitalista [1] y de la aproximacin crtica y temperada (pero sin complejos ni medias verdades) que en l poda leerse al papel de la tecnociencia en la sociedad contempornea [2]).

Tras comentar crticamente algunas aproximaciones insustantivas y con escaso coraje politico a lo que subyaca tras la barbarie modernizadora del aceite de colza, el ex dirigente comunista que en su da apoyara la idea de reconciliacin nacional sealaba que a estas alturas de la historia escriba en 1981- era aburrido y tambin triste no poder comentar nada de la vida cotidiana espaola sin aludir crticamente a los partidos obreros. Pero es evidente que stos no hacen prcticamente nada por contrarrestar la intoxicacin moral de las masas que acompaa y facilita su otra intoxicacin, la del aceite en este caso. Igual que al tratar la crisis econmica, sealaba Sacristn y el comentario encaja muy bien en nuestra hora, han aceptado la lgica del sistema y acusan exclusivamente al gobierno de los burgueses, el cual no es por s mismo culpable ms que de los particulares refinamientos que una mala administracin aade a torturas fundadas en ltima instancia ltima pero nada lejana ni inescrutable- en el sistema econmico-social, es decir, en el capitalismo de 1857 y en el de 1981.

El traductor de El Capital conclua su reflexin indicando que para empezar a salir de este basurero letal hay que intentar subir por un camino distinto del crculo sin pendiente elegido por el PSOE y el PCE. Y hay que llamar a las cosas por su nombre fuerzas productivas, relaciones de produccin, clases sociales, explotacin, capitalismo- y rerse de la risa de los que estn de vuelta sin haber ido ms all de la Carrera de San Jernimo o del Parc de la Ciutadella.

Santiago Carrillo, entonces secretario general del PCE (quien por cierto aos despus particip en los documentales sobre Manuel Sacristn dirigidos por Xavier Juncosa [3] aceptando algunas de las crticas formuladas en su da por el editor de la gran Antologa de Gramsci a quien conoci al regresar del Instituto de lgica de Mnster en la primavera de 1956), el malogrado Santiago Carrillo, deca, acaso fuera ms all en muchos momentos de su vida de la Carrera de San Jernimo pero no dej de rerse de las razonables y documentadas disidencias republicanas y honradamente comunistas que surgan en su propio partido; transit por ese crculo sin pendiente del que hablaba Sacristn y, sobre todo, se dej deslumbrar -de derecha a izquierda y de abajo a arriba- por valores, halagos, premios y falsas ensoaciones de esta civilizacin capitalista cuyos nudos esenciales estaban y estn a la vista de todos. Algunas de sus argumentos a favor de los Pactos (imposiciones) de la Moncloa, por ejemplo, esos que precisamente han sido elogiados tras su muerte (y ya en vida) por la derecha extrema espaola y la Casa Real borbnica, no pasarn, sin atisbo para ninguna duda, a la historia de las intervenciones polticas revolucionarias.

Notas:

[1] Manuel Sacristn, Intoxicacin de masas, masas intoxicadas. Pacifismo, ecologismo y poltica alternativa. Icaria-Pblico, Barcelona, 2009, pp. 97-103.

[2] Hay huellas de todo ello en las entrevistas, escritos y conferencias que el autor de La ilusin del mtodo y Albert Einstein: ciencia y consciencia, escribi e imparti en los quince ltimos aos de su vida.

[3] Xavier Juncosa, Integral Sacristn. El Viejo Topo, Barcelona, 2006. Santiago Carrillo tuvo la amabilidad de recibir, sin plantear ningn problema, al director de los documentales y aceptar una entrevista en la que algunas preguntas contenan algn punto crtico (superables, desde luego, por un viejo zorro de la poltica como era Santiago Carrillo).

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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