Portada :: Mundo
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 20-09-2012

Estado de derecho y el derecho del ms fuerte

Alberto Rabilotta
Alainet


La planificacin econmica por los Estados, que en los pases donde dominaba el capitalismo industrial caracteriz todo el perodo del New Deal, la llamada era del Estado benefactor tuvo por objetivo aplicar una poltica de redistribucin de la riqueza para reducir las enormes desigualdades en los ingresos que tipifican los perodos del liberalismo econmico, como sucede en la actualidad y fue el caso en el primer tercio del siglo 20, y que inevitablemente conducen a graves crisis econmicas y financieras, al desempleo y el empobrecimiento masivo, y a momentos polticos decisivos.

La planificacin de la economa en manos de los Estados, tan combatida y denigrada por las voces cantantes del sector privado que defienden la autorregulacin de los mercados, la libertad de la empresa y de la propiedad privada, no ha desaparecido del mapa, sino simplemente ha sido traspasada de los Estados al gran capital con el resurgimiento del liberalismo econmico a partir de finales de los 60.

Ahora el gran capital, o sea las grandes empresas transnacionales que abarcan todos los sectores econmicos, as como el dominante sector financiero, ha tomado el poder, el control de los Estados y de los partidos polticos de gobierno, como es claro en todos los pases del llamado capitalismo avanzado.

Dicho de otra manera, gracias al control que ejercen en todos los niveles de los Estados y al acoplamiento con los partidos polticos de gobierno, desde los conservadores a los socialdemcratas, el gran capital puede actualmente planificar y ejecutar con rigor las polticas econmicas y financieras que, a escala nacional y mundial, tienen por nico objetivo volver a concentrar la riqueza social en unas pocas manos, en ese menos del uno por ciento de la poblacin, como bien lo denuncian los ocupantes del Wall Street y los indignados de todo el mundo.

Excelente prueba de esta rigurosa planificacin al servicio del gran capital es la destruccin sistemtica de las polticas industriales, comerciales monetarias y fiscales que caracterizaron el perodo del New Deal, como actualmente puede constatarse con las polticas de austeridad aplicadas en la Unin Europea (UE), y con la creacin de los mecanismos, instituciones y legislaciones para un Estado al servicio exclusivo del gran capital (1).

Lo que no pudo entrar por la puerta se infiltr por la ventana


La razn por la cual hace agua desde finales de 1999 la Organizacin Mundial del Comercio (OMC), el navo almirante de la liberalizacin del comercio, es simple y bien conocida por quienes se interesan.

La OMC reemplaz al sistema del Acuerdo General sobre Tarifas y Aranceles (GATT, en su sigla en ingls), que en realidad permita a las grandes potencias tomar las decisiones a puertas cerradas e imponerlas a la mayora, para liberalizar acorde a sus intereses los intercambios comerciales y desmontar poco a poco las polticas industriales y de sustitucin de importaciones en las naciones subdesarrolladas o en vas de desarrollo.

Funcionando bajo las reglas de la ONU, en la OMC cada pas tiene un voto y la mayora decide. Esto, segn nos decan entonces los directores de la OMC y los ministros de Comercio Internacional de pases de la UE y Canad, permitira instaurar por decisin de la mayora de pases un nuevo estado de derecho a nivel mundial.

Un nuevo estado de derecho que permitiera que cada pas, grande o pequeo, dbil o poderoso, fuese tratado a pie de igualdad por el resto del mundo.

Como se vio en los sucesivos fracasos de las rondas de la OMC, el sistema de un pas un voto en el proceso de toma de decisiones permiti que las voces de los pases subdesarrollados y emergentes expusieran el doble rasero de las polticas de Estados Unidos (EE.UU.), la UE y Japn, como los subsidios a la produccin de cereales y alimentos en sus pases y las trabas a la importacin de tales productos. El voto mayoritario de los pases subdesarrollados y emergentes fren temporalmente, y exclusivamente en esa instancia multilateral, algunos de los peores aspectos de la liberalizacin.

Decimos temporalmente porque lo que no pudo entrar por la puerta multilateral de la OMC fue introducido por la ventana de los acuerdos bilaterales o multilaterales de liberalizacin comercial o de integracin econmica, donde los pases poderosos aquellos donde el Estado est ya al servicio del gran capital- pueden imponer sus condiciones.

Una demostracin en vivo es la actual negociacin del Acuerdo Estratgico Trans-Pacfico de Asociacin Econmica (ATP, en su abreviacin), en la cual Washington busca desde febrero del 2008 ampliar el acuerdo de liberalizacin comercial firmado en 2005 por Brunei, Chile, Nueva Zelanda y Singapur, y puesto en marcha en 2006.

La presencia de EE.UU. en esta negociacin a partir del 2008 atrajo a otros siete pases: Australia (noviembre 2008), Canad (junio 2012), Japn (noviembre 2011), Malasia (octubre 2010), Mxico (junio 2012), Per y Vietnam (ambos desde noviembre 2008), y segn la agencia Reuters que cita a Ron Kirk, Representante Comercial de EE.UU., Washington quisiera mucho que China se incorporase al ATP (Reuters, 8 de mayo 2012), algo dudoso si no se cambian las reglas del ATP, que dan a sus nueve participantes originales lo que excluye a los ltimos llegados, como Canad, Japn y Mxico- un derecho de veto sobre la participacin de nuevos pases en las negociaciones.

Como analiza Peter Lee (Asia Times Online), la entrada de EE.UU. en este proceso de negociacin signific, desde el 2008, que todos los pases participantes tendran acceso privilegiado al mercado estadounidense si dan plena satisfaccin a Washington y eliminan las barreras tarifarias y subsidios que afectarn a ms de 11 mil productos, y al mismo tiempo abren sus mercados (es decir los mercados pblicos y privados a escala nacional y local) a todos los proveedores de bienes y servicios, incluyendo a los financieros, y aplican con el rigor exigido por Washington el respeto a los derechos de propiedad, entre ellos el de la propiedad intelectual (2).

Para incorporarse al ATP, que est ahora bajo la egida de Washington, las naciones del Pacifico debern haber sacrificado la capacidad de defender sus soberanas frente a las intensamente competitivas multinacionales (y sus ejrcitos de abogados que sern figuras ubicuitas en las cortes de las naciones del ATP si este pacto es llevado a cabo), y esto a cambio de algo que no es abundantemente claro, como enfatiza Lee.

Canad, Japn y Mxico no podrn reabrir las negociaciones en los captulos del ATP en los cuales los nueve pases participantes ya alcanzaron acuerdos, y tampoco tendrn derecho de veto en cualquier otro captulo de las negociaciones, y tal ser la situacin de China si decide incorporarse al proceso, algo que probablemente no ocurrir.

En el caso de la proteccin de la propiedad intelectual esto significa que a travs del ATP, Washington introducir a escala regional y con perspectiva global, una interpretacin extremadamente restrictiva, como la existente ya en las leyes estadounidenses, y para aplicarla a gusto dispondr de todos los mecanismos, abogados y palancas necesarias que las grandes transnacionales de varios sectores (desde el farmacutico, las mineras y petroleras, hasta los fabricantes de productos electrnicos e informticos, entre otros ms) pondrn en accin.

La ley que se aplicar con rigor y extraterritorialmente, a travs de las cortes nacionales o de los tribunales del ATP, ser la estadounidense, que protege los derechos del gran capital.

Es as, a travs del derecho del ms fuerte como viene forjando el imperialismo y sus aliados el estado de derecho universal del liberalismo a ultranza.

Nada de nuevo en todo esto. En una crtica a las ideas del economista britnico J. Stuart Mill sobre la apropiacin de la distribucin de las riquezas y la propiedad, Karl Marx escribi en 1857 que a los economistas burgueses les parece que con la polica moderna la produccin funciona mejor que, por ejemplo, aplicando el derecho del ms fuerte. Olvidan solamente que el derecho del ms fuerte es tambin un derecho, y que este derecho del ms fuerte se perpeta bajo otra forma en su estado de derecho (3).

Alberto Rabilotta es periodista argentino - canadiense.

Notas:

1.- Karl Polanyi desarroll de manera excelente este tema en su libro La Grande Transformation, que termin de escribir en 1944, y particularmente en el ltimo captulo (La libertad en una sociedad compleja), donde seala que el liberalismo acusa a la planificacin y el dirigismo econmico de ser la negacin de la libertad. La libre empresa y la propiedad privada son declaradas partes esenciales de la libertad, algo que es una ficcin por la dura realidad de los gigantescos fideicomisos y el poder principesco de los monopolios. Y alertaba que fue a causa de este liberalismo que el gran capital se instal en varios pases de Europa as como, por otra parte, diversas formas de fascismo, y que la planificacin, la reglamentacin y el dirigismo que los neoliberales de la poca queran ver desterrados porque eran un peligro para la libertad, fueron entonces utilizados por los enemigos jurados de la libertad, los fascistas, para abolirla totalmente. Es as, segn Polanyi, que la obstruccin hecha por los liberales a toda reforma comportando planificacin, reglamentacin y dirigismo hizo prcticamente inevitable la victoria del fascismo. (pgina 330 de la edicin francesa, Edition Gallimard)

2.- Sobre este particular ver en http://keionline.org/node/1516 una fuga del texto negociado en el ATP Limitaciones y Excepciones del derecho de propiedad intelectual. Y ver crticas en https://www.eff.org/deeplinks/2012/08/new-leaked-tpp-puts-fair-use-risk

3.- Karl Marx, Introduccin de Elementos fundamentales para la crtica de la economa poltica (borrador) 1857-1858 (Grundisse), pgina 8 en la edicin de Siglo XXI Editores SA, y pgina 10 del cuaderno original.

Fuente: http://alainet.org/active/58017


Envía esta noticia
Compartir esta noticia: delicious  digg  meneame twitter