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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 24-09-2012

Rajoy y la legitimacin de la desigualdad

Antoni Jess Aguil
Rebelin


Que los efectos de la crisis y los recortes han aumentado la desigualdad en Espaa no es una apreciacin subjetiva, sino una evidencia emprica constatada, entre otros informes, por la Memoria sobre la situacin socioeconmica y laboral de Espaa 2011, elaborada por el Consejo Econmico y Social. El impacto social de la crisis en Espaa se est traduciendo en el claro empeoramiento de las condiciones de vida de la poblacin, el aumento de la desigualdad y el debilitamiento del Estado de Bienestar, afirma en la pgina 571.

Todas las ideologas polticas cuentan con discursos ms o menos elaborados sobre la desigualdad. El discurso dominante en una determinada poca y sociedad depende de una pluralidad de factores econmicos, sociales y polticos, pero como ensearan Marx y Engels [1], las ideas dominantes de una sociedad en realidad son las ideas de la clase dominante, reiteradas por el discurso neoliberal. El aumento de la desigualdad en Espaa no es un efecto no deseado o coyuntural de la eufemsticamente llamada poltica de austeridad, sino su componente ms impactante y dramtico. Se nos dice que lo que ocurre es culpa de la herencia recibida, que no hay dinero en las arcas pblicas, que hemos vivido por encima de nuestras posibilidades, que la austeridad es la nica solucin y que vamos en la buena direccin, pero no nos dicen que, en el fondo, lo que late tras una austeridad que sobrepasa los lmites de lo tolerable es la creencia en la desigualdad social como algo normal y natural, slo que se presenta camuflada con la retrica pblica del sacrificio colectivo y la inevitabilidad.

El neoliberalismo es la versin del capitalismo ms radicalmente opuesta a la igualdad que ha existido en las ltimas dcadas. Hayek y otros economistas neoliberales legitiman la desigualdad en trminos sociales y econmicos fundamentndola en la desigualdad natural de talento, capacidades y aptitudes que existe entre los seres humanos para procurarse el bienestar y acceder a la posesin y disfrute de bienes materiales. En unas declaraciones de 1981 concedidas a un semanario alemn [2], Hayek afirma que en una sociedad la desigualdad no es lamentable, sino extremadamente deseable e incluso necesaria, ya que es el mecanismo que garantiza el dinamismo econmico y el funcionamiento del libre mercado.

En un articulo de 1983 publicado en el peridico Faro de Vigo bajo el ttulo Igualdad humana y modelos de sociedad [3], Rajoy, por entonces diputado autonmico de Alianza Popular, haca una encendida defensa de la admirable bsqueda de la desigualdad entre los seres humanos y criticaba los ideales igualitarios de las sociedades que suprimen el natural instinto del hombre a desigualarse, que es el que ha enriquecido al mundo y elevado el nivel de vida de los pueblos. Un ao despus, en otro artculo de opinin, La envidia igualitaria [4], publicado en el mismo medio informativo, Rajoy se reafirmaba en sus posiciones polticas antiigualitarias (la igualdad implica siempre despotismo) en materia econmica y social, abogando por un sistema de relaciones sociales jerrquicas y desiguales: La igualdad biolgica no es pues posible. Pero tampoco lo es la igualdad social: no es posible la igualdad del poder poltico. Y un poco despus, invocando la idea de la superioridad natural de unos individuos sobre otros, concluye que, dado que la naturaleza es jerrquica, engendra a todos los hombres desiguales, la igualdad social slo puede ser el resultado de la imposicin de la dictadura igualitaria.

La primera fuente del mal es la desigualdad, escriba Rousseau [5], que distingue entre dos tipos de desigualdad: la desigualdad fsica o natural (edad, salud, fuerza, etc.) y la desigualdad moral o poltica, un fenmeno social consistente en los diferentes privilegios de que algunos disfrutan en perjuicio de otros, como el ser ms ricos, ms respetados, ms poderosos, y hasta el hacerse obedecer [6]. Las polticas neoliberales de austeridad son una fuente de desigualdades crecientes que significan, entre otras cosas, el despojamiento gradual de derechos de la poblacin y el secuestro de la soberana popular por parte de lites econmicas y polticas. El resultado nos es familiar: cientos de miles de desempleados, enfermos y pensionistas con dificultades pagar sus medicamentos, miembros de la empobrecida clase media que acuden a los comedores sociales, duermen en las calles o que, cuando la solidaridad del entorno familiar o vecinal no da ms de s, se ven obligados a robar para sobrevivir, inmigrantes privados de atencin sanitaria pblica, etc. Casi treinta aos despus, el elogio de la desigualdad de Rajoy no poda ser ms actual.


Notas

[1] Vanse La ideologa alemana (1845-46) y el Manifiesto del Partido Comunista (1848).

[2] Wirtschaftswoche, edicin del 6 de marzo de 1981.

[3] Faro de Vigo, edicin del 4 de marzo de 1983.

[4] Faro de Vigo, edicin del 24 de julio de 1984.

[5] Rponse au roi de Pologne [Respuesta al rey de Polonia], en Rousseau, J-J., Oeuvres compltes, volumen 1, Pars: Armand-Aubre, 1832, pg. 63.

[6] Rousseau, J-J., Discurso sobre el origen de la desigualdad entre los hombres, Alicante: Biblioteca Virtual Miguel de Cervantes, 1999.


*Antoni Jess Aguil es investigador en filosofa poltica del Ncleo de Estudios sobre Democracia, Ciudadana y Derecho (DECIDe) del Centro de Estudos Sociais de la Universidad de Combra (Portugal).


Artculo publicado originalmente en <http://www.diariodemallorca.es/opinion/2012/09/20/rajoy-i-legitimacio-desigualtat/795107.html>. Rebelin lo ha publicado con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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