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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 25-09-2012

Resea de "De la vanguardia al cyborg", de Juan Manuel Arags Estragus
La posmodernidad cepillada a contrapelo

Miguel Len
El Viejo Topo

Publicado en El Viejo Topo n 296, pp. 75-77.


De la vanguardia al cyborg: aproximaciones al paradigma posmoderno1 es el tipo de libro al que uno se acerca con cierta reticencia cuando, como es el caso de quien escribe estas lneas, el trmino posmodernidad nunca le ha convencido demasiado. Nocin esquiva y ciertamente difusa, plantea sobre todo el problema de que es imposible determinar el sentido del pos-; la superacin, la quiebra al menos, de la modernidad que de alguna forma se expresa en la nocin est siempre imbuida de una ambigedad nada fcil de incorporar al anlisis de lo social. Si, por un lado, el trmino puede ser entendido como un neologismo que sirve para designar una realidad efectiva que es, comienza a ser, sustantivamente distinta de la que llamamos moderna, por otro puede ser empleado para designar un conjunto de teoras que ms que aprehender una realidad constitutivamente posmoderna lo que hacen es enunciar vas potenciales de escape, movindose de la descripcin del es al diseo intelectual del debe. Primer problema, por tanto, la equivocidad del trmino.

Segundo problema, la definicin del concepto raz a partir del cual se construye el neologismo. La era moderna no se concibe de la misma manera en Espaa que en el mundo anglosajn, del cual viene en realidad la idea de lo posmoderno. Las convenciones de la historiografa hispana plantean que la Edad Moderna comienza en torno a la segunda mitad del siglo XV (con la cada de Constantinopla o la llegada de Coln a Amrica segn el caso) y termina con la Revolucin Francesa. Sin embargo, desde el punto de vista filosfico, el trmino modernidad se emplea en su sentido anglosajn y tiene una proyeccin cronolgica que abarcara la Edad Moderna pero tambin, y especialmente, la Contempornea. Se trata por tanto de un concepto forzosamente fluido, vago, definible en el mejor de los casos como la combinacin de un conjunto de procesos que tienen que ser a su vez igualmente definidos, tales como la secularizacin, el desarrollo del capitalismo o la progresiva conformacin del Estado como forma de dominacin. Defname, por tanto, lo que entiende por modernidad, y le dir si seguimos o no inmersos en ella.

Tercer problema, su aplicabilidad a la historia del pensamiento. Otra costumbre muy anglosajona, pero no slo, y desde luego poco empleada en Espaa, es la de clasificar a los autores de acuerdo con el -ismo en el que encajaran. El posmodernismo sera entonces una de esas etiquetas, paradjicamente usada con una ligereza e indeterminacin abrumadoras. As, por un lado, no todos los autores considerables posmodernos se han etiquetado a s mismos de esa manera; por otro, el trmino es usado indistintamente por los defensores y los detractores de lo posmoderno como un concepto til. Calificar a un autor de posmoderno puede significar alabarlo por rupturista o criticarlo por banal, y ello sin que sea necesario clarificar el sentido de lo moderno o lo posmoderno, ni la relacin que existe entre ambos, ni si el segundo concepto es vlido frente al primero ni de qu manera.

Es por todos estos motivos, suponemos, por los que Carlos Fernndez Liria y Santiago Alba Rico decidieron escribir, en un librito que no est del todo desfasado a pesar del tiempo transcurrido, que la posmodernidad era un fantasma que recorra Europa, pero que, en aquella ocasin, se trataba slo de un fantasma. Ni ms ni menos.

Y no es casualidad por eso que sea ahora, transcurridas dos dcadas de posmodernidad y casi cinco aos de crisis econmica que han permitido el retorno al anlisis acadmico espaol de palabras como capitalismo, clases sociales, plusvalor o conflicto poltico, no es casualidad, decimos, que sea ahora cuando aparezca el libro que estamos reseando.

El texto supone, ese es su mayor mrito, una presentacin clara, sistemtica y crtica de eso que se ha dado en llamar el paradigma posmoderno. Defendiendo su existencia pero no imponindola como un hecho. Clarificando su contenido pero asumiendo las ambigedades arriba mencionadas. Y, tal vez lo ms importante, hace con la posmodernidad lo nico que se puede hacer, siendo intelectualmente serios, para convertirla en una herramienta de anlisis: anclarla en sus races, devolverla a sus orgenes, demostrar su inevitable dependencia, su incuestionable vnculo, con aquello de lo que pretende ser una superacin por la va del es o la del debe: con la modernidad.

El primer captulo del texto es aquel que probablemente estudia con mayor claridad las races especficamente modernas del pensamiento posmoderno: Marx, Nietzsche y Freud, pero tambin Gdel, Lovachevskii, Maxwell o Planck, todos ellos reciben la atencin de Arags en este primer captulo y con ello aparecen destacados como aquellos que supieron, desde el corazn mismo de la modernidad, sealar los puntos por los que se agrietaba su dominio. Sern as el punto de partida, explcito o implcito, de las diferentes variantes de discurso posmoderno que el autor analizar en los captulos subsiguientes. Pero probablemente la aportacin ms sugerente del captulo sea la que tiene que ver con la cuestin esttica, con la forma en que el arte refleja e impulsa el resquebrajamiento de lo moderno; son pginas dedicadas especialmente a dos elementos nicos, excepcionales, pero esclarecedores, de las vanguardias de principios de siglo: la vanguardia rusa y el campo de la msica. De ambos aspectos el autor ofrece un anlisis conciso y claro, iluminador y francamente interesante.

El segundo captulo, dedicado a la cuestin ontolgica, pondr el acento en la tensin filosfica entre esencia y existencia, entre ser y devenir, y por tanto en el problema filosfico de la diferencia, de una importancia capital para la filosofa del siglo XX y tratado por autores que han sido considerados claves dentro del giro posmoderno, tales como Lyotard, Deleuze, Derrida o Vattimo. Al estudio crtico y comparado de estos autores se suma el anlisis de la forma en que este debate filosfico sobre la diferencia y, en general, sobre el problema ontolgico, es inseparable de las transformaciones sociales del siglo XX y cmo han trastocado nuestra percepcin de lo real mediatizndola (a travs de las nuevas tecnologas), acelerndola (a travs de los cambios en la percepcin del tiempo) y resignificndola (de manera que en ltimo trmino lo real es lo percibido y, por tanto, lo producido como acontecimiento meditico, con la consiguiente distorsin de nuestra imagen del mundo).

El tercer captulo est centrado en la cuestin antropolgica, que se traduce, para la filosofa del siglo XX, en el profundo debate en torno al humanismo, que resurge, dice Arags, como problemtica filosfica al finalizar la II Guerra Mundial por la necesidad inevitable de hacer frente a la desazn poltico-filosfica de los primeros aos de la posguerra. Sartre, Gadamer, figuras relevantes del marxismo crtico (especialmente Lucks y Marcuse), Althusser, Foucault, Deleuze y Guattari... todos ellos van desfilando, unos tras otros, en este captulo que es significativamente ms largo que los dems en la medida en que supone tratar uno de los aspectos fundamentales que caracterizan el giro posmoderno: la deconstruccin del sujeto cartesiano. Destacan especialmente el interesante tratamiento de la obra de Sartre, que el autor demuestra conocer muy bien, as como la aproximacin al pensamiento de Marcuse, Foucault y Deleuze, que son los autores que reciben mayor atencin y por tanto los analizados con ms detalle; es adems absolutamente divertida, original e ingeniosa, y adems tiene una gran utilidad explicativa, la forma en que Arags explica la cuestin de la subjetividad para Deleuze y la nocin de pliegue a travs de la pelcula Atrapado en el Tiempo, conocidsima pelcula protagonizada por Bill Murray.

El cuarto y ltimo captulo se desplaza, no puede ser de otra manera, del problema del sujeto al de lo poltico, en la medida en que el sujeto no puede existir sino atravesado por las condiciones histrico-polticas que le dan forma. Aqu se manifiesta con especial intensidad una fractura en el interior del discurso posmoderno que el autor presenta en la medida de lo posible en cada uno de los captulos (especialmente en el segundo, donde la cuestin de la diferencia se anuncia ya como fundamento de una distincin con importantes consecuencias polticas). Este nfasis sobre la heterogeneidad interna del paradigma posmoderno es una cuestin de vital importancia para evitar una simplificacin excesiva del sentido que tiene la propuesta posmoderna y para complejizar lo mximo posible el vnculo que existe entre sta y la modernidad de la que parte. As, Arags distingue aqu con claridad entre propuestas posmodernas de corte liberal y a la postre conservador, propuestas que son totalmente incapaces de aprehender la intensa conflictividad del mundo moderno y los problemas que derivan de las nuevas formas que pueden adquirir los procesos de estratificacin social a escala global, de otras propuestas con un carcter netamente antagnico, centradas en la comprensin del conflicto poltico tal y como se manifiesta y desarrolla hoy en da y para las cuales el discurso liberal forma parte de aquello que es o debe ser dejado atrs. Entre los primeros, Arags atiende por un lado a la obra de Rawls y Rorty y por otro a la de Vattimo y Lyotard; entre los segundos aparecen Enrique Dussel, Paul Virilio, Antonio Negri o Boaventura de Sousa Santos. Es tambin aqu donde el autor se desplaza con ms claridad de una posicin en la que interpreta el texto a otra en que lo usa; son las pginas en que deja ms espacio para sus propias reflexiones, para proponer la aplicabilidad, la utilidad interpretativa, de las teoras posmodernas (de aquellas que tienen un planteamiento antagnico), tanto a la hora de analizar crticamente la sociedad en que vivimos como cuando se trata de empezar a pensar el mundo que querramos construir.


Toda poca engendra en su seno las semillas de su destruccin, as, con esta forma tan hegeliana, tan marxista al mismo tiempo, tan moderna en suma, comienza el autor un libro sobre el pensamiento posmoderno. Y ese esfuerzo constante por anclar los desarrollos de los llamados (por s mismos o no) posmodernos en las races modernas de las que emanan, en los problemas constitutivamente modernos a los que se enfrentan, en la obra de los gigantes modernos (Kant, Hegel, Marx, Nietzsche, Freud...) sobre cuyos hombros camina el pensamiento de estos autores, es lo ms valioso del texto y lo ms necesario desde el punto de vista intelectual.

Hacer eso significa, en el fondo, entender la posmodernidad como crtica, como anlisis de las condiciones de posibilidad y de los lmites del objeto. Y entonces uno concluye, con o sin sorpresa, que no hay nada ms moderno que la crtica. Que a la modernidad como progreso, a la modernidad como desarrollo del derecho, de la riqueza, de la ciencia, de la moral, de la racionalidad, siempre le ha ido de suyo la crtica; la Crtica de la razn pura, la Crtica de la economa poltica, la crtica (genealgica) de la moral, la crtica (psicoanaltica) del racionalismo... Es a partir de la nocin de crtica como es posible distinguir el posmodernismo que explora los conflictos constitutivos de la modernidad de aquel que los disuelve.

El libro de Juan Manuel Arags supone por eso el destilado en la teora que ha tenido probablemente en las movilizaciones sociales del ltimo ao su correlato en la prctica. Estos movimientos han desbaratado por la va de los hechos la posmodernidad no conflictiva, que ahora se enfrenta a una realidad que no slo no es interpretable desde sus presupuestos sino que adems los pone en absoluta evidencia como ideologemas desconectados de la realidad del mundo. Pero adems, y ello no es menos importante, estos movimientos tambin han demostrado la utilidad poltica de ese destilado posmoderno (llamndolo o no de esa manera), tan frecuentemente empleado por quienes participan en estos movimientos sociales para pensarse a s mismos (y el caso del 15M es paradigmtico en este sentido).

Ahora bien, cuando uno termina el texto de Arags, cuando uno ha visto fundirse modernidad y posmodernidad en el conflicto epistemolgico y poltico entre proyecto y crtica, cuando los posmodernos son modernos porque estn en deuda con su tradicin, cuando los modernos son posmodernos porque en sus obras se encuentran trazos de las crticas que vendrn, qu sentido tiene hablar de posmodernidad?

Esa es, si acaso, la cuestin que Arags no termina de resolver y la que le ronda a uno la cabeza cuando concluye la lectura.

Notas:

1Juan Manuel Arages Estragus, De la vanguardia al cyborg: aproximaciones al paradigma posmoderno, Eclipsados, Zaragoza, 2012.



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