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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 25-09-2012

Daos colaterales
La cara oculta de un terrorismo de Estado

Guillaume de Rouville
Lidiot du village

Traducido Para Rebelin por Guillermo F. Parodi y revisado por Caty R.


Durante las guerras libradas por Estados Unidos desde la cada del Muro de Berln, y en nombre de una cierta idea de su poder, los rganos de relaciones pblicas del Pentgono comenzaron a usar la nocin de "daos colaterales" para justificar y hacer aceptar a la opinin occidental actos de guerra que provocan vctimas civiles. Los daos colaterales no seran deseados por los militares que deploran esos trgicos errores, frutos de informacin equivocada, o fruto de fallas tecnolgicas.

Ahora bien, al analizar ms de cerca los eventos, se percibe que la mayora de esos actos de guerra que segaron la vida de millares de civiles en Afganistn, Irak y Libia en los ltimos aos [1], no provienen de errores, de verdaderos daos colaterales, de una accin militar emprendida contra tropas uniformadas del bando enemigo, sino que fueron actos deliberadamente destinados a matar mujeres, nios y hombres indefensos.

Podramos preguntarnos con qu objeto se cometieron tales horrores. La doctrina militar responde: para imponer el terror fuente de toda obediencia.

La doctrina militar desmiente aqu de manera brutal la propaganda poltica: hacer sufrir a la poblacin civil es uno de los medios de ganar la guerra; torturar sus cuerpos es uno de los medios para someterlos; llegar a su conciencia es uno de los medios para ganar su alma (los bombardeos aliados a finales de la Segunda Guerra Mundial lo certifican ampliamente (la cuestin de si los fines los fines justifican los medios es un debate aparte).

Algunos todava tendrn dudas y pensarn que tales medios no harn sino incitar a los no combatientes a tomar las armas y a reforzar las fuerzas en la sombra [2]. Los soldados del mundo entero lo saben bien y responden impunemente: las vctimas del terror humano no se vengan, sufren en silencio y no suean ms que con una paz que les permita enterrar a sus muertos y hacerles el duelo. Pero todava van ms lejos: las vctimas inocentes terminan a menudo reclamando proteccin a sus verdugos. Llegadas al lmite, desmoralizadas por tanto sufrimiento y violencia, terminan tomando la mano que les tiende el enemigo desde atrs del fusil.

Fue durante la guerra de Argelia cuando os militares franceses (principalmente los coroneles Trinquier y Lacheroy) elaboraron una doctrina que colocaba en el centro de los conflictos armados a la poblacin civil [3] (los ingleses ya haban aplicado esta idea en Kenia a comienzos de los aos 50, masacrando voluntariamente aldeas enteras de no combatientes, pero no haban tenido la idea de elaborar con esa experiencia una doctrina digna de ensearse en las escuelas militares).

No ms blancos involuntarios en una guerra inhumana, ahora las poblaciones civiles se convierten en el objetivo militar que se debe conquistar y destruir en nombre de objetivos humanos, demasiado humanos. La tortura, las ejecuciones sumarias, los bombardeos de civiles ya no solo son crmenes de guerra, sino que adems son medios militares al servicio de una causa poltica. Los Coroneles Trinquier y Lacheroy exportarn esta doctrina a las escuelas militares estadounidenses que sabrn hacer buen uso en los pases de Amrica Latina, y muy especialmente en Centroamrica, en los cincuenta aos siguientes a la guerra de Argelia [4].

Las legiones atlantistas que partieron, bajo los auspicios de la OTAN, al asalto de la ex Yugoslavia, Afganistn y Libia aplicaron tambin esta doctrina para imponer el American Way of Life y el liberalismo triunfante a las poblaciones refractarias. La doctrina militar del shock and awe (choque y pavor) aplicada por los Estados Unidos en la invasin de Irak en 2003 no es ms que la reactivacin de esta doctrina por tericos preocupados de restaurar el corpus doctrinario militar estadounidense. Los autores de esta reedicin, Harlan Ullman y James Wade [5], toman como ejemplo los bombardeos de Hiroshima y Nagasaki por los Estados Unidos en agosto de 1945 y describen sin ambigedades el efecto buscado: se trata de provocar una destruccin masiva, de seres humanos o recursos materiales, con el fin de influir sobre una sociedad dada en el sentido buscado por el que aplica el choque y el pavor, ms bien que combatir directamente objetivos puramente militares [6].

Como vemos, este concepto de daos colaterales oculta realmente un terrorismo de Estado [7], un terrorismo de masa, un terrorismo occidental al que los medios de comunicacin occidentales se adaptan fcilmente puesto que es la obra de sus amos atlantistas. Para ser sinceros hacen ms que adaptarse: cometen un crimen de informacin cuando utilizan el trmino de daos colaterales para encubrir las acciones terroristas de sus dirigentes que tienen las manos sucias.

Es interesante constatar que este terrorismo de Estado occidental es, tomado globalmente, ms mortfero que el terrorismo islmico (que no tiene ms justificacin desde nuestro punto de vista), un terrorismo islmico que por otra parte se puede utilizar, como en Libia y Siria, como preciosa excusa para lograr los objetivos geoestratgicos de los Occidentales y de sus lites.

As pues, el terrorismo parece estar en el centro de la doctrina y las estrategias militares de las democracias occidentales. Para luchar eficazmente contra el terrorismo, lo que nuestros dirigentes pretenden hacer con toda energa, ser necesario atreverse a concentrar todo nuestro ardor combativo contra nosotros mismos. Ya que de otro modo, la muerte de la democracia ser (si no es ya el caso) el dao colateral de nuestro cinismo y nuestra hipocresa.


Notas:

[1] Al igual que en Vietnam, Camboya, Centroamrica y en la ex Yugoslavia, por no tomar ms que algunos ejemplos suplementarios.

[2] El Ejrcito de las Sombras, ttulo de una novela de Joseph Kessel sobre la Resistencia, es una expresin que utilizamos para designar a las diferentes formas de resistencia civil a la opresin.

[3] Para un estudio general sobre el tema de los escuadrones de la muerte, leer el libro de Marie-Monique Robin, Los escuadrones de la muerte. Tambin se puede encontrar un video subtitulado en espaol .

[4] Para un anlisis de esta doctrina militar, ver: De la guerre coloniale au terrorisme dtat, de Maurice Lemoine, Le Monde Diplomatique, noviembre 2004.

[5] Harlan K. Ullman, James P. Wade, Shock and Awe: Achieving Rapid Dominance (National Defense University, 1996).

[6] El segundo ejemplo sealado anteriormente es "Hiroshima y Nagasaki". La intencin aqu es la de imponer un rgimen de choque y pavor causando, en corto plazo, niveles casi incomprensibles de destruccin masiva dirigidos a afectar significativamente a la sociedad, es decir, a sus lderes y al pblico, en vez de dirigirse directamente contra objetivos militares o estratgicos, incluso con un nmero relativamente pequeo de efectivos o sistemas. El empleo de esta capacidad frente a la sociedad y sus valores, llamado "contravalor" en la jerga de disuasin nuclear, es enormemente destructivo, ataca directamente a la voluntad del adversario para resistir, e idealmente o tericamente, incapacitara instantnea o rpidamente esa voluntad en el espacio de unas pocas horas o das. Op. cit, captulo 2, pgina 23.

[7] Siendo el terrorismo el uso de medios violentos destinados a aterrorizar a una poblacin con fines polticos.

Guillaume de Rouville es autor de La Dmocratie ambigu, Ediciones Cheap, julio 2012.

Fuente: http://lidiotduvillage.org/2012/09/03/dommages-collateraux-la-face-cachee-dun-terrorisme-detat-par-guillaume-de-rouville/



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