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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 25-09-2012

Qu se juega en Venezuela en las elecciones presidenciales

Marcos Roitman Rosenmann
La Jornada


Queda menos de un mes y todo parece indicar que el triunfo de Hugo Chvez no se cuestiona. Ms all de la guerra de encuestas, las cartas estn sobre la mesa. Aun as, vale la pena recapitular. Siempre hay lugar para imprevisibles. En estas elecciones, Venezuela se juega seguir avanzando en el proyecto popular, nacional, antimperialista y democrtico iniciado en 1998. Pero tambin entra en liza dar un paso de gigantes en la construccin de un proyecto regional cuyo organigrama no contempla la presencia de Estados Unidos. De ganar el candidato de la derecha, el proceso de involucin est garantizado. La oposicin venezolana, hoy agrupada en torno a Henrique Capriles, no encuentra la hora de acabar con todo lo que huele a Chvez y el proceso bolivariano.

La revolucin genera odio, resentimiento y desafeccin. Odio en la vieja clase poltica, los grandes empresarios y las elites dominantes, acostumbradas a mandar sin contrapesos. Resentimiento y desafeccin entre una izquierda vulgar cuyo imaginario de cambios se afincaba en el manual de estilo de la revolucin. En este contexto combate la propuesta bolivariana. Polticas sociales populares, inversiones pblicas, redistribucin de la riqueza, nacionalizaciones, reforma agraria, acceso a la vivienda, salud, educacin. Vorgine democrtica que pone en cuestin la estructura social y poder tradicional, removiendo los cimientos de una sociedad piramidal y excluyente.

El desarrollo de la alternativa tuvo que vencer temores, convocar una asamblea constituyente y plebiscitar el proyecto democrtico. El 15 de diciembre de 1999, por primera vez en la historia poltica del pas, sera aprobada, en referndum, con 71.78 por ciento de votos afirmativos, la nueva Constitucin. Y lo hizo marcando diferencias con su predecesora, vigente desde 1961 aprobada en el seno del Parlamento, sin un refrendo popular.

La promulgacin de la Carta Magna ha sido el primer triunfo de la revolucin en marcha. Sin embargo, la derecha tardar en reconocer el nuevo marco constitucional. Pasar un lustro y entre medias, el frustrado golpe de Estado de 2002, cuyo fin era, entre otros, aparte del magnicidio, derogar la Constitucin de 1999, cuyo fundamento la diferencia de la mayora de las existentes en la regin, al subrayar el carcter fundante de la democracia participativa bajo la construccin de una ciudadana integral. As lo destacan dos cientfico-sociales venezolanos, Edgar Lander y Margarita Lpez Maya: La bsqueda de la igualdad social como objetivo explcito es una de las diferencias que tiene la actual democracia venezolana con otras democracias de la regin, y es uno de los sentidos que se le puede dar al trmino 'revolucin' con que se auto-identifica esta experiencia. Es as como la Constitucin de 1999, establece en su segundo artculo, los principios fundamentales de la repblica: "Venezuela se constituye en un Estado democrtico y social de derecho y de justicia, que propugna como valores superiores de su ordenamiento jurdico y de su actuacin la vida, la libertad, la justicia, la igualdad, la solidaridad, la democracia, la responsabilidad social y en general la preminencia de los derechos humanos, la tica y el pluralismo poltico".

Con este marco se han creado las misiones, herramienta fundamental para resolver y definir proyectos tendentes a la inclusin, la transformacin econmica y social. Asimismo, el control de los recursos naturales y energticos, como el petrleo, han permitido tener los fondos necesarios para llevar a cabo las polticas redistributivas. A lo que debe sumarse, en poltica exterior, el carcter antimperialista y emancipador que hunde sus races en el pensamiento de los libertadores.

La revolucin bolivariana marcha a contracorriente. En Amrica Latina y el mundo tiene enemigos que insisten en minimizar sus logros tachndolos de populismo, sin diferenciar lo popular-nacional, la construccin de un sujeto poltico autnomo, de lo que configura el populismo, un discurso obrerista, que renegocia la dependencia y cuyo liderazgo est en manos de las burguesas criollas que no altera la estructura de poder ni ataca las desigualdades en su raz. Pinsese en Berlusconi, Aznar en Espaa, Putin en Rusia, Caldern en Mxico, Uribe en Colombia y Piera en Chile.

Las polticas implantadas en Venezuela son populares ni populistas ni calla bocas, no busca comprar votos. Es una accin tendiente a erradicar la miseria, devolver la dignidad a un pueblo y hacerlo partcipe de su destino. As lo demuestran los datos econmicos durante estos 10 aos de cambios democrticos. La lucha contra la desigualdad, la pobreza y marginalidad social rinden frutos. Durante el periodo 1999-2010, la inversin social acumulada se ubica en 330 mil millones de dlares (20 por ciento del PIB), mientras que en la dcada de 1988-1998 slo alcanz 8 por ciento. Segn el Banco Mundial, la pobreza disminuy de 70 por ciento en 1996 a 23.9 en 2009 y la pobreza extrema se redujo de 40 por ciento a 5.9. El ndice de Gini, para medir la desigualdad, se redujo en un punto, situndose en 0.4068, el ms bajo de toda Amrica Latina. La tasa de desempleo no supera 6.2 por ciento y el salario mnimo pas de 185 dlares en 1998 a 462 en 2010. En 1998 los beneficiarios del sistema de pensiones alcanzaba a 387 mil personas, hoy suman un milln 916 mil 618, con una pensin homologada al salario mnimo, inexistente hasta la revolucin. Igualmente el crdito a microempresarios y sectores populares ha tenido un gran impulso. En 2011 la banca pblica aument 50 por ciento sus fondos de prstamos, pasando de 40 mil 200 millones de bolvares a 60 mil 346 millones. En salud, en 2011 se realizaron 113 obras de nueva construccin, cuatro hospitales, nueve maternidades y se increment en 21.1 por ciento el nmero de camas. Por otro lado, la Misin Milagro, programa conjunto cubano-venezolano, cuyo lema es "una visin solidaria del mundo" , que desde 2004 opera a la poblacin de bajos recursos en patologas oculares de cornea, cataratas, glaucomas, oftalmologa peditrica y oncolgica, ha devuelto la visin a un total acumulado de un milln 413 mil 708 personas de casi todo los pases latinoamericanos. Venezuela tiene hoy una deuda externa saneada y sus reservas mundiales acumuladas se han duplicado en 10 aos, aproximadamente de 30 mil millones de dlares. Pero sus logros se volatilizan en medio de una propaganda espuria que oculta la realidad y presenta un pas sumido en la violencia, el caos y la represin. Su control sobre los medios de comunicacin es abrumador. De 111 estaciones televisivas, 61 son privadas, 13 pblicas y 37 comunitarias con alcance limitado. En las emisoras de radio AM, 87 por ciento pertenecen al sector privado, 3 por ciento a comunitarias y 10 por ciento es pblica. Y en FM, 57 por ciento son privadas, 31 por ciento comunitarias y la minora es pblica. Y en la prensa escrita 80 por ciento est en manos de la oposicin. Pero la imagen es la contraria.

La derecha venezolana reconoce la Constitucin con la boca chica, pide referndum y se autodefine moderada. Su candidato, Henrique Capriles, se presenta bajo la etiqueta de "progresista" y hombre de "centro" , a pesar de su beligerante accin en el golpe de 2002, asaltando la embajada de Cuba, sin ir ms lejos. No olvidemos que Capriles es el representante de una amalgama de organizaciones, ms de una docena, en la cual mayoritariamente se incluyen personas cuyo objetivo es reconquistar, para las clases dominantes tradicionales y el capital transnacional, su poder hoy en manos del pueblo venezolano. En conclusin, en estas elecciones se juegan dos opciones, mantener la senda del proyecto democrtico o retornar al pasado neoliberal.

Fuente original: http://www.jornada.unam.mx/2012/09/22/opinion/022a1mun


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