Portada :: Opinin
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 28-09-2012

Self Made Man

Juan Jos Colomer Grau
Rebelin


En la mitologa del Self Made Man normalmente nos encontramos con personas de origen humilde que logran, con tiempo y esfuerzo, una acumulacin de riqueza. Ms llanamente pasan de pobres a millonarios. El origen humilde condensa todas las dificultades con las que tuvo que enfrentarse hasta convertirse en un hombre rico. El origen humilde en este caso acreditara y legitimara la acumulacin de riqueza.

Ahora bien, no todos los que son de origen humilde logran el ttulo de Self Made Man, de tal modo que a ste habra que atribuirle un impulso de distincin, el cual, en tanto que relacionado con la acumulacin, engarza con lo que Max Webber denomin como filosofa de la avaricia.

En este impulso de distincin podemos encontrar el supuesto de un nacimiento errneo, es decir, que se ha nacido en la clase incorrecta y en la que el esfuerzo propiciara una restitucin a la clase a la que se pertenece. As, la acumulacin de riqueza actuara como seal de que se es de una clase y no de otra, y de que la perteneca a una u otra se realiza de forma natural.

Y es esta carta de naturalidad la que hace que desde las clases humildes se acepte la acumulacin de riqueza. Aceptacin y admiracin, hay que aadir, ya que desde la humildad se es consciente de las dificultades para el vivir, de manera que si alguien consigue sobrepasarlas se le impone como modelo.

Este ver como modelo supone considerar como a un igual al Self Made Man triunfador, de tal modo que desde la perspectiva de las clases humildes no se tratara de un error en el nacimiento, sino una especie de lotera del nacimiento. Que un igual acumule riqueza no es sino un golpe de suerte, un golpe de suerte que por otra parte reparte la esperanza y quizs no yo, pero s mi hijo, sea el que se erija como el prximo Self Made Man. As, el Self Made Man formara una especie de bisagra democratizadora de la riqueza, bisagra que entra dentro del juego y de la esperanza de las clases bajas, y que en las clases altas se concibe como un error subsanado.

Durante el apogeo del estado del bienestar pareci que el nmero de Self Made Man se expandi, de tal modo que en mayor o menor medida todos participaban de la idea, lo cual diluy la percepcin del error en el nacimiento y se habl de democratizacin. Fue en esta democratizacin en donde el Self Made Man adquiri centralidad en la surgiente clase media occidental keynesiana, lo cual hizo que algunos apresuradamente empezaran a hablar de fin de las clases y de la historia.

La democratizacin de la idea de Self Made Man vino de la mano de una ilusoria acumulacin de riqueza por parte de las clases ms humildes gracias a un trabajo que adems de cubrir las necesidades bsicas arrojaba un excedente que permita adquirir ocio y bienes de consumo. Asimismo, la figura del Self Made Man se expandi del mbito estrictamente econmico y propio del burgus, hacia el mbito del espectculo.

Ya en el mbito del espectculo la sensacin de lotera y las posibilidades de ganar que tienen las clases ms humildes se acenta. Es en el mbito del espectculo en donde el Self Made Man nacido en las clases humildes tiene ms probabilidades de triunfar. No hay que olvidar que es en el espectculo en donde aparecen los hroes deportivos, cantantes pop, estrellas de cine, modelos de pasarela, el pequeo y mediano empresario, los cuales en su mayora surgen de las denominadas clases medias y bajas.

No obstante, la encarnacin del Self Made Man sigue siendo limitada, pese a esta ampliacin democrtica de su espectro; lo cual no rompe con la exclusividad de la que gozan las clases adineradas. As, con esta limitacin se mantiene la separacin de clases, cimentada por unos puentes azarosos que oscilan desde un buen toque de baln a una belleza anorxica. Al hablar de limitacin nos referimos a una acumulacin de riqueza que podra corresponderse con la mgica cifra del milln de dlares o de euros o de francos suizos.

Pero no hay que perder de perspectiva ese aumento del poder adquisitivo, al que se le complement el desarrollo de crditos al consumo, los crditos hipotecarios y los crditos personales. As, si el Self Made Man tena casa y coche, las clases medias tambin. Es obvia la diferencia de metros cuadrados y caballos disponibles, pero al fin y al cabo fomenta la ilusin de que se participa de la idea, lo cual generaliz la sensacin de que todos los participantes de las sociedades occidentales liberales eran o podan llegar a ser Self Made Man.

Esta sensacin de participacin de la idea de Self Made Man por parte de las clases ms humildes no se articul en lo econmico por una acumulacin de riqueza sino por una acumulacin del consumo a travs de la acumulacin de crdito. Y es en la acumulacin del consumo en donde las clases ms humildes llevaron a cabo la divisa del hacerse a s mismo, lo cual lleva implcito el actuar en beneficio propio y que se tradujo en yo compro lo que quiero. En otras palabras se asumi el individualismo asociado al Self Made Man, el impulso de distincin del que hablbamos al principio, sin por ello alcanzar las excelencias de la acumulacin de riqueza, en la cual el consumo se excede en formas de capricho y poder.

Una de las consecuencias que trajo consigo la generalizacin de sensacin del Self Made Man, ese ir por cuenta propia, ese impulso de distincin, esa filosofa de la avaricia, fue la insercin de la competencia entre los miembros de las clases ms humildes. Cierto es que las cosas no ocurrieron de golpe, pero podemos afirmar que dicha generalizacin fue un golpe al principio de solidaridad.

Si en el principio de solidaridad reconocemos al compaero y compaera, en el principio de competitividad nos enfrentamos al adversario. La solidaridad hace comn el destino de las clases ms humildes, el destino de que en ltimo trmino estn hechas para trabajar, para lo cual conviene recordar que la ilusin del Self Made Man, que la ilusin del crdito ilimitado y el consumo compulsivo, se ha sustentando a base de trabajo.

No obstante, bajo el principio de competitividad el trabajo no es el campo de lo comn sino un campo de lucha en el que juega un papel de barricada relevante el parado, contra-imagen del Self Made Man. El parado carece de los medios para hacerse a s mismo, carece de medios para participar de la corriente de crdito y consumo en la que las clases humildes materializaron la ilusin del Self Made Man.

Y si hablamos de barricada es porque entra en juego el principio de competitividad. Pues nadie quiere ser parado y este es visto como una amenaza al puesto que ocupamos por cinco euros la hora. El parado es una amenaza para el propio parado cuando hay una vacante que ocupar y quinientos aspirantes. As, el parado bajo el prisma de la competitividad, es el adversario del pretendiente a Self Made Man. En este sentido, las jerarquas establecidas bajo el predominio del Self Made Man, ubican a las clases humildes, a aquellas impelidas a trabajar, en una fluctuacin entre la ilusin del hacerse a s mismo a travs del consumo y entre la interrupcin del trabajo sobre el que se sustenta el consumo, es decir, el paro.

Dicha fluctuacin, regida por el principio de competitividad, y lejos de ese nmero de lotera posible que te permite crear t propia empresa multimedia, regula el precio del trabajo a la baja. Y hay que tomar como trabajo a la baja el hecho de que se tenga que recurrir al crdito para, por ejemplo, disfrutar de la ferias de abril o de los mundiales en alta definicin. El crdito es el secuestro del salario.

Puede admitirse que la ilusin funciona con tasas de paro bajas. Cierto es de todos modos que la asuncin por parte de las clases ms humildes de la imagen del Self Made Man es ms propicia cuando se dispone de salarios relativamente altos que a su vez abren las vas de crdito y sobre el cual se sostiene el consumo del hacerse a s mismo all donde el salario no alcanza a corto plazo.

Bajo esta perspectiva cabe situar los Estados del bienestar, sobre todo en su fase terminal , en donde las tasas de paro no son bajas sino al contrario. Con altas tasas de paro la democratizacin del Self Made Man queda en suspenso, y la separacin original, la brecha entre la pertenencia a las clases bajas y a las clases adineradas, se acrecienta, haciendo ms difcil el error de nacimiento y el proceso de restitucin de clase. Pero ms importante que el acrecentamiento de la brecha, es el hecho de que sta se hace visible, y que esta se introduce en la ilusin del Self Made Man y la resquebraja, amenazando incluso la lotera como esperanza. En otras palabras, no hay mayor desilusin que el paro.

Ahora bien, esta desilusin puede afrontarse de dos maneras como mnimo: O bien incidiendo en el principio de competitividad y aceptar cualquier trabajo por mnimo y denigrante que ste sea y de esta manera incidir en el abaratamiento del trabajo desde una perspectiva ms clara; o bien reconocemos que es el trabajo aquello que nos hace iguales y no adversarios, que el valor del trabajo es permanente, no sometido a fluctuaciones a la baja ni condicionado por la necesidad de ser un Self Made Man con mayores o menores cuotas de riqueza o poder de consumo.

Optar por la primera opcin supone aceptar la fortuna de tener un trabajo en unas condiciones de permanente devaluacin o en su defecto un parado mismo, que busca, que est al acecho de un puesto, que espera la fortuna de tener un contrato de tres meses en el matadero. En este sentido la partida ya no se juega en la posibilidad de convertirse en un Self Made Man sino en la de tener un trabajo que reproduzca bajo mnimos la ilusin de los estados del bienestar. No obstante, ya no hay ilusin, sino nostalgia de la ilusin, la cual se traduce en muchas ocasiones en lamentos de que al menos se tiene algo mientras se asiste a la reduccin del espectro de Self Made Man a un crculo cada vez ms estrecho y que se ha identificado como uno por ciento de la poblacin mundial.

Optar por la segunda opcin pasa por una asuncin del principio de solidaridad, de tal modo que no hay adversario sino compaero, y somos compaeros en la medida en que estamos destinados a trabajar, todos por igual, sin excepcin. Y en tanto que destinados a trabajar no cabe una devaluacin del trabajo, sino al contrario, pues el principio de solidaridad debe articularse sobre la dacin al trabajo de un valor permanente, es decir, compulsado en el beneficio que para el conjunto de los trabajadores se obtiene. As, con el principio de solidaridad, la ilusin del Self Made Man naufraga de manera definitiva, no tiene cabida. Ahora bien, para hacerse esto posible hay que dejar atrs los resquicios que an colean del hacerse a s mismo, de manera individual y buscando la distincin; y pasar definitivamente al hacernos a nosotros mismos, sin nadie por encima, sin nadie por debajo y reconocindonos como trabajadores, como compaeros.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



Envía esta noticia
Compartir esta noticia: delicious  digg  meneame twitter