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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 28-09-2012

Los dilemas de octubre

Nstor Kohan
Debate Socialista

La derecha argentina viaja a Venezuela a empujar contra Chvez.


El PRO, partido liderado por el empresario Mauricio Macri, que aglutina lo ms rancio del viejo videlismo (referencia a la dictadura militar del general Videla) junto con todo lo nuevo del empresariado capitalista que supo promover el neoliberalismo de los ltimos 20 aos, se juega abiertamente a voltear a Chvez.

Hacen mal? No! Hacen muy bien. De forma transparente admiten pblicamente que en Venezuela se juega una batalla internacional. La derecha es ntida, definida y no se confunde. La izquierda del continente debera hacer exactamente lo mismo en un sentido opuesto. No perder el rumbo ni paralizarse ante lo borroso de la letra chica o confundirse con las limitaciones del proceso bolivariano. La disyuntiva es clara y no es vlido mirar para el costado. Hay que apoyar a Chvez y el proceso bolivariano profundizando las transformaciones en direccin al socialismo.

Pero la urgencia de las elecciones de octubre y la necesidad imperiosa de la victoria electoral no deben confundirnos. El combate en Venezuela no es slo electoral. El imperialismo estadounidense (bajo el disfraz sonriente y multicultural del presidente Obama, igual de guerrerista que los anteriores mandatarios yanquis), la gran burguesa venezolana y sus socios polticos estn desplegando un plan extra-electoral destinado a sabotear el proceso y/o desconocer los resultados. Planean desestabilizar hasta lograr los mismos objetivos intervensionistas que en Libia o en Siria. Por ello mismo, la solidaridad con la revolucin bolivariana debe expresarse en todos los escenarios de lucha hasta garantizar la derrota definitiva de esos esfuerzos sediciosos y la profundizacin y extensin definitiva del trnsito hacia el socialismo.

Los dilemas de octubre se inscriben en un condensado nudo geopoltico. El imperialismo y sus burguesas serviles quieren barrer completamente del mapa la insolencia de un militar latinoamericano, mestizo y bolivariano, antimperialista y admirador del Che Guevara, que los desobedece y los desafa desde hace dos dcadas. Necesitan imperiosamente recuperar la renta petrolera y ordenar el norte de Sudamrica, desplazando a Chvez, neutralizando y desarmando de una buena vez a las FARC-EP y regando el continente de nuevas bases militares que garanticen su monopolio sobre los recursos naturales. Frente a esa ofensiva imperial, la geopoltica bolivariana no debera quedar satisfecha con el UNASUR y la unidad institucional de los estados. A largo plazo, lo que definir la pulseada ser la unidad de los pueblos (incluyendo a sus expresiones sociales e insurgentes), no slo los pactos entre los estados. Los apretones de mano con Santos, presidente corrupto y asesino, no frenarn el paramilitarismo y el lumpenaje de la burguesa colombiana ni garantizarn una estabilidad duradera en la regin mientras las fuerzas armadas colombianas sigan manteniendo medio milln de soldados criollos dirigidos en vivo y en directo por generales yanquis y asesores israeles que amenazan con invadir Venezuela si se profundiza el camino al socialismo. Que siga existiendo el bolivarianismo de las FARC-EP como punta de lanza del movimiento popular colombiano es la mejor garanta para que Venezuela no sea invadida por Estados Unidos a travs del vecino ejrcito colombiano.

La unidad continental de los pueblos es la clave del triunfo bolivariano a escala internacional (ninguna revolucin puede triunfar aislada, en un solo pas). En lo nacional, en cambio, la lucha de clases se expresa en todos los terrenos, no slo en lo electoral (sin duda el ms visible). La segura victoria de Chvez en octubre no debe hacernos olvidar que al interior del proceso bolivariano tambin hay conflicto. Un segmento que apoya al lder histrico de la revolucin bolivariana, aun manteniendo la retrica oficial, hace todo lo que puede (y ms) para retardar o esquivar la opcin socialista. Da a da pretende inventar seudo alternativas, siempre calificadas como populares, autogestionarias y bolivarianas para no profundizar el camino al socialismo. Como si se pudiera marchar al socialismo siendo amigo de todo el mundo y socializando slo los mrgenes de la sociedad (aquellos que no molestan al mercado ni interesan a las grandes empresas porque no son rentables). Como si se pudiera construir la transicin al socialismo sin confrontar con los millonarios de la burguesa y el empresariado.

Uno de los grandes desafos del presidente Chvez y de todo el proceso bolivariano, posterior al seguro triunfo electoral de octubre, consiste en apoyarse en la organizacin poltica de las clases populares, explotadas y sulbalternas (su principal y ms leal fuerza de lucha) e ir encontrando formas concretas de gestin de la propiedad estatal o nacionalizada que debiliten socialmente el enemigo esculido y sienten las primeras bases econmicas de la transicin socialista. Hay que golpear y debilitar a los esculidos no slo en la retrica, en la comunicacin, en las urnas y en la sensibilidad cultural (algo fundamental e imprescindible) sino tambin en las columnas vertebrales del mercado capitalista de la economa venezolana. Para vencer al tigre hay que animarse a ponerle sal en la cola. O se enfrenta a la burguesa debilitndola socialmente o la burguesa terminar por devorarse al proceso bolivariano como le ocurri a la revolucin sandinista en 1990. No se puede civilizar a la burguesa (expresin poco feliz de Toms Borge en 1986). Hay que enfrentarla y derrotarla!

Chvez lo puede hacer. Le sobra energa, proyecto, valenta y decisin poltica. Incluso puso en riesgo su propia vida (recordemos el golpe de estado y la digna actitud que entonces asumi, tan distinta de la pusilanimidad y la cobarda de la mayor parte de la elite poltica de Amrica Latina). Su decisin personal no es lo nico que aqu juega. La revolucin bolivariana se apoya en muchos logros que van ms all del liderazgo carismtico de un individuo:

* Internacionaliz la disputa poltica y cultural al punto de involucrar a todo un continente en cada una de las peleas sociales internas de Venezuela.

* Politiz completamente a la sociedad: hasta el ms indiferente o distrado hoy debe pronunciarse (a favor o en contra). Qued atrs la era del pragmatismo eficientista y la despolitizacin posmoderna de las masas populares que recorri no slo Venezuela sino toda Nuestra Amrica en los aos 90.

* Recuper una mirada histrica (bolivariana) de nuestra identidad popular poniendo en crisis el individualismo cnico del posmodernismo que nos invitaba tramposamente a desconfiar de los grandes relatos y a vivir al da, pensando nicamente en consumir, sin ideales, sin historia y sin proyectos colectivos.

* Relegitim los smbolos, la cultura y la tradicin poltica del socialismo, que eran una mala palabra demonaca en los aos 90.

* Redistribuy la renta petrolera en los sectores populares y en proyectos polticos regionales, cuando antes era un botn de guerra de la burguesa venezolana destinado a su consumo frvolo y suntuario.

* Reinstal una opcin antimperialista a nivel regional y continental, incluso diramos mundial, estableciendo vnculos con muchos pueblos y gobiernos del mundo (los malos en el lenguaje hollywoodense de las administraciones norteamericanas), desde Amrica Latina hasta frica y Asia.

Por todo eso, resulta vital apoyar resueltamente la continuidad del proyecto encarnado por Chvez al mismo tiempo que se torna impostergable la profundizacin de la revolucin bolivariana apuntando a la expropiacin de las grandes fortunas, las grandes firmas, los grandes bancos y las grandes empresas (nacionales y extranjeras). Si la revolucin bolivariana no marcha al socialismo de una vez por todas socializando en serio las grandes empresas, nacionalizando las palancas fundamentales de la economa y estableciendo, contra la regulacin mercantil, una planificacin socialista de gran escala, ms all incluso del mbito nacional hacia lo regional a travs del ALBA, necesariamente retroceder y ser derrotada por sus enemigos histricos, internos y externos.

No ser tendindole la mano al presidente Santos, vecino perverso, hipcrita y siniestro, ni poniendo nuevamente la mejilla a las amenazas golpistas esculidas de la derecha venezolana que amagan con patear el tablero si no ganan las elecciones, como se profundizar la revolucin. No es hora de prestar la oreja a los mansos y tramposos socialdemcratas que en nombre del realismo siempre aconsejan aminorar la marcha como hicieron en Chile en 1973, en Nicaragua en 1990 y as de seguido para terminar, invariablemente en la derrota. No. El comandante Chavez y la revolucin bolivariana deben aprovechar esta crisis mundial del capitalismo y la actual debilidad de los EEUU y de Europa occidental para apretar el acelerador. No slo el pueblo venezolano sino todos los pueblos del mundo estamos atentos. Lo que se juega en esta disputa tendr sin duda repercusiones mucho ms all de la tierra natal de Simn Bolvar.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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