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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 28-09-2012

Venezuela proa al socialismo

Manuel Cabieses Donoso
Punto Final


Los motivos del imperio -y de sus socios y sirvientes en Amrica Latina y Europa- para librar la feroz campaa internacional de desprestigio contra el presidente venezolano Hugo Chvez son ms que evidentes. En 2004 la revolucin bolivariana proclam su carcter antiimperialista y dos aos despus, se defini socialista. Esto no ocurra en Amrica Latina -y en el mundo- desde haca medio siglo. Chvez ha reafirmado esos principios en su programa para postular a la reeleccin el prximo 7 de octubre: No queremos -dice- permanecer en el mbito del capitalismo, es indispensable que en Venezuela encarne el socialismo como el ancho y abierto camino hacia la suprema felicidad social. Y reiterando la mixtura de su ideologa revolucionaria, agrega: Combatimos por una sociedad donde se realicen plenamente los grandes valores del cristianismo.

Estas definiciones polticas, econmicas y sociales son -como sabemos los chilenos-, aspiraciones prohibidas para los pueblos de cualquier latitud y, sobre todo, para los de Amrica Latina y el Caribe. El guila imperial est alerta para caerle encima a cualquier pas que ose levantar la bandera del socialismo, o simplemente la de la independencia. El colonialismo cultural ha convertido al socialismo en algo perverso y peligroso para pueblos educados por la televisin made in USA. En Chile hasta la palabra socialismo es casi desconocida. Ha sido eliminada del lenguaje poltico y social. Se teme mencionarla e identificarse con ella. La inteligentzia ms condescendiente sita al socialismo entre las utopas inalcanzables y, por lo tanto, en una prdida de tiempo referirse a l. No aparece entre los objetivos de partidos que se dicen de Izquierda y representantes de la clase trabajadora. Ni siquiera lo menciona nuestro pintoresco Partido Socialista que, en cambio, se pavonea con su republicanismo, emulando al Partido Liberal que cumpla con ms brillo esa funcin en el siglo pasado.

Chvez y la revolucin bolivariana no slo han legitimado la palabra y el hondo significado humanista y popular del socialismo -lo que por s solo ya sera un triunfo-, sino que, adems -y esto s no le perdonan el imperio y sus secuaces- ha iniciado la construccin de una nueva sociedad en Venezuela y est cooperando para que otros pases de la regin, mediante mtodos democrticos acordes con sus propias realidades, inicien el camino de liberacin del ser humano que significa el socialismo.

Si Chvez gana el 7 de octubre, como todo parece indicar, se propone seguir construyendo y cimentando las bases del socialismo bolivariano del siglo XXI para desmontar el inhumano, depredador y belicista sistema de acumulacin capitalista y trascender la lgica del capital que lo sustenta. Ms claro no puede ser.

La valenta de su franqueza es un desafo insoportable para el imperio, las oligarquas y sus instrumentos polticos y mediticos. Eso explica porqu el PS y la Democracia Cristiana de Chile, partidos hermanos de Accin Democrtica y Copei en Venezuela, pulverizados por la revolucin bolivariana, se entrometen en forma tan descarada en el proceso electoral venezolano. Desde el ex presidente socialista Ricardo Lagos -que en abril de 2002 se apresur a reconocer al gobierno golpista que derroc a Chvez por 48 horas-, hasta senadores digitados por la Organizacin Demcrata Cristiana de Amrica Latina (ODCA), tenaz enemiga de Venezuela, Cuba, Bolivia, Ecuador, Nicaragua, etc., han asesorado a la Mesa de Unidad Democrtica (MUD), la coalicin opositora, en tcticas polticas y maniobras propagandsticas. El ex presidente Lagos fue contratado en marzo de este ao, con el espaol Felipe Gonzlez y el brasileo Fernando Henrique Cardoso -tro de esperpentos de la socialdemocracia-, a un seminario en Caracas costeado por Banesco, el mayor grupo financiero de Venezuela. Su propsito era servir de caja de resonancia anti Chvez en los medios escritos y audiovisuales opositores, que son la mayora.

El detonante de la bomba opositora en Venezuela consiste en desconocer, si le son desfavorables, los resultados del 7 de octubre. Para eso hay que crear en forma anticipada la imagen de un posible fraude. Henrique Capriles, el contendor de Chvez, se ha negado a firmar un compromiso para reconocer el resultado que proclamar el Consejo Nacional Electoral, la institucin ms prestigiada de Venezuela. Chvez, en cambio, no slo acepta firmarlo sino que decenas de veces ha repetido que respetar los resultados sean cuales sean. El periodista Jos Vicente Rangel, ex vicepresidente de la Repblica, ha advertido que el fantasma de la violencia que se pasea por el escenario podra materializarse, dramticamente, en el momento que el CNE anuncie los resultados.

El fraude anticipado -que en Chile encuentra eco cotidiano en los medios escritos y audiovisuales- carece de verosimilitud. El Centro Carter, nada sospechoso de chavismo, ha declarado que el sistema electoral venezolano -electrnico y manual simultneamente- es el mejor del mundo. Las elecciones y plebiscitos -incluyendo la envidiable revocacin del mandato de autoridades- tienen lugar con frecuencia desde que Chvez lleg al gobierno hace catorce aos. Al ritmo promedio de un evento por ao, Chvez slo ha perdido -por 0,53%- el referndum constitucional del 2 de diciembre de 2007. En cambio, el referndum revocatorio del 15 de agosto de 2004, que intent sacar al mandatario por la va electoral, lo gan con el 59,09% de los votos. La confrontacin electoral ms reciente -elecciones parlamentarias del 26 de septiembre de 2010- dio alas a las esperanzas opositoras de derrotar a Chvez. En esa oportunidad, el PSUV y sus aliados obtuvieron el 48,13% y la MUD 47,22%; y el Partido Patria para Todos (opositor) logr el 3,14%. No obstante, el bloque de gobierno eligi por cuociente 98 diputados; la MUD 65 y el PPT 3.

La lluvia de encuestas en Venezuela indica, en su mayora, que Chvez ser reelegido. Consultores 30-11, por ejemplo, sostiene que Chvez recibir 57,2% de los votos y Capriles 35,7%. Desde luego, hay enorme entusiasmo por votar y el 63,9% cree que ganar Chvez. Pero tan importante como esos pronsticos es que la mayora dice estar de acuerdo con el socialismo que Chvez y el PSUV proponen para Venezuela. Hace catorce aos ese pas estaba tan minado por el capitalismo y su ideologa como Chile de hoy. Sin embargo, el 51,2% de los encuestados sealan ahora estar muy de acuerdo (21,8%) o de acuerdo (29,4%) con el socialismo bolivariano. Un 39,6% est en desacuerdo o muy en desacuerdo.
El periodista Eleazar Daz Rangel, director del diario Ultimas Noticias de Caracas, ha hecho ver que hasta la Conferencia Episcopal apoya con eufemismos la estrategia subversiva de la oposicin. Daz Rangel dice que sectores azuzados por el imperio podran intentar acciones desestabilizadoras, como disturbios en las crceles y ataques a recintos militares y aeropuertos. Todo es posible, cuando EE.UU., sus socios y sirvientes se juegan la vida. Lo demostraron en Chile en 1973. Y todava ms cerca, en Honduras y Paraguay.

El presidente Chvez no deja lugar a dudas. Anuncia con claridad el rumbo de su gobierno en el periodo 2013-2019: La crisis que actualmente sufren los llamados pases desarrollados -sostiene en su programa- es consecuencia de los desequilibrios y contradicciones intrnsecas al sistema capitalista. La voracidad por acumular cada vez mayor riqueza est originando no slo la destruccin irreversible del medioambiente, sino la multiplicacin de incontables sufrimientos y penalidades sobre millones de seres humanos. Nunca antes la Humanidad haba padecido una desigualdad tan atroz. Mientras tanto, unas pocas personas y empresas monopolizan gigantescas fortunas creadas a travs de manipulaciones financieras y especulaciones desmedidas, a costa de la miseria de la mayora de la Humanidad.

Un lder con este lenguaje, que levanta sin miedo el proyecto socialista, merece el respeto y solidaridad de Amrica Latina. Sobre todo de Chile. Porque Hugo Chvez, en definitiva, no ha hecho sino recoger la bandera de Salvador Allende y sostener su accin de gobernante en principios democrticos con el respaldo mayoritario de su pueblo y de la Fuerza Armada Nacional.


Editorial de Punto Final, edicin N 767, 28 de septiembre, 2012. www.puntofinal.cl


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