Portada :: Amrica Latina y Caribe
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 30-09-2012

Ambientalismos y conflictos actuales en Amrica Latina
Movimientos comprometidos con la vida

Alberto Acosta y Decio Machado
Revista OSAL


La historia de la humanidad es la historia del dominio del hombre sobre la naturaleza. Durante siglos, la relacin de las sociedades con el medio ambiente ha estado marcada por el utilitarismo y la explotacin de recursos.Bajo el orden capitalista, los efectosde este tipo de relacin, ampliamente respaldada por las ideas de progreso y desarrollo econmico, estn adquiriendo caractersticas preocupantes(contaminacin, escasez de recursos,cambio climtico) que apuntan hacia una terrible catstrofe ambiental. En este artculo, Alberto Acosta y Decio Machado, dan cuenta de la separacin entre el hombre y la naturaleza a lo largo de la historia, as como de las posibilidades de reencuentro entre ambos, a partir del surgimiento del pensamiento ambientalista y de iniciativas orientadas hacia una nueva relacin con el medio natural. De esta manera, los autores describen las circunstancias que marcaron el nacimiento de la ecologa poltica y de la crtica al modelo desarrollista, e indagan cules son las implicaciones actuales delos distintos tipos de ambientalismo en Amrica Latina.

Cuando los ricos talaron sus bosques, construyeron fbricas que vomitan veneno y recorrieron el mundo en una bsqueda insaciable de recursos baratos, los pobres no dijeron nada. En realidad pagaron el desarrollo de los ricos. Ahora los ricos reclaman tener derecho a regular el desarrollo de los pases pobres Como colonias fuimos explotados. Ahora, como pases independientes debemos ser igualmente explotados ( Mohamad Mahathir - Discurso ante la Conferencia de Naciones Unidas sobre Medio Ambiente y Desarrollo, Ro de Janeiro, Junio 13, 1992) La Naturaleza tironeada entre la amenaza y la preocupacin   En la medida que el ser humano encontr formas sedentarias de organizacin social, su deseo y su necesidad por intervenir conscientemente en los espacios naturales fue creciendo. Con el surgimiento de la agricultura, la vegetacin silvestre comenz a ser domesticada. Con este paso civilizatorio importante se ampli el nmero de habitantes del planeta y paulatinamente comenzaron a incrementarse las presiones sobre la Naturaleza.

El ser humano mantena una estrecha relacin de temor y utilidad con la Naturaleza. El miedo a los impredecibles elementos de la Naturaleza estaba siempre presente en la vida cotidiana. Hasta que la ancestral y difcil lucha por sobrevivir se fue transformando en un desesperado esfuerzo por dominar la Naturaleza. Paulatinamente el ser humano, con sus formas de organizacin social antropocntricas, se puso figurativamente hablando, por fuera de la Naturaleza. Se lleg a definir la Naturaleza sin considerar a la humanidad como parte integral de la misma. Y con esto qued expedita la va para dominarla y manipularla.

Sir Francis Bacon (1561 - 1626), clebre filsofo renacentista, plasm esta ansiedad en un mandato, cuyas consecuencias vivimos en la actualidad, al reclamar que la ciencia torture a la Naturaleza, como lo haca el Santo Oficio de la Inquisicin con sus reos, para conseguir develar el ltimo de sus secretos (1). No fue solo Bacon. Ren Descartes (1596-1650), uno de los pilares del racionalismo europeo, consideraba que el universo es una gran mquina sometida a leyes. Todo quedaba reducido a materia (extensin) y movimiento. Con esta metfora, l haca referencias a Dios como el gran relojero del mundo, encargado no slo de construir el universo, sino de mantenerlo en funcionamiento. Y al analizar el mtodo de la incipiente ciencia moderna, deca que el ser humano debe convertirse en dueo y poseedor de la Naturaleza. De esta fuente cartesiana se han nutrido otros filsofos notables que han influido en el desarrollo de las ciencias, tecnologa y tcnicas.

Por cierto que esta visin de dominacin tiene tambin profundas races judeocristianas. Recordemos aquel pasaje del Gnesis en que se establece este mandato: creced, multiplicaos, llenad la tierra y sometedla (Gnesis 1.26).Pero tambin la Biblia en varios otros pasajes establece relatos que conminan a los humanos a ser responsables con la Naturaleza.

A partir de 1492, cuando Espaa invadi nuestra AbyaYala (Amrica) con una estrategia de dominacin para la explotacin, Europa impuso su imaginario para legitimar la superioridad del europeo, el civilizado, y la inferioridad del otro, el primitivo. En este punto emergieron la colonialidad del poder, la colonialidad del saber y colonialidad del ser. Dichas colonialidades, vigentes hasta nuestros das, no son solo un recuerdo del pasado. Explican la actual organizacin del mundo en su conjunto, en tanto punto fundamental en la agenda de la Modernidad. Ya a finales del siglo XIX, el pensador, poltico y periodista cubano Jos Mart, indicaba que la independencia poltica de nuestra Amrica mestiza no conllev la liquidacin de la dependencia colonial ni en trminos econmicos ni culturales. Citndole textualmente: la colonia continu viviendo en la repblica.

Para cristalizar este proceso expansivo, Europa consolid aquella visin que puso al ser humano figurativamente hablando por fuera de la Naturaleza. Se defini la Naturaleza sin considerar a la Humanidad como parte integral de la misma. Con esto qued expedita la va para dominarla y manipularla. Se sentaron las bases para la divisin del trabajo capitalista: unos pases se especializaron en producir manufacturas y a otros se los especializ en producir materias primeras, sobre todo recursos naturales; los primeros importan Naturaleza para procesarla, los segundos la exportan. As surgi el extractivismo que convirti a Nuestra Amrica en suministradora de recursos primarios para atender las demandas del capital, no era casualidad que Cristbal Coln en su diario de viaje al continente mencionara 175 veces la palabra oro.

Por cierto se han registrado desde tiempo inmemoriales acciones de proteccin de la Naturaleza, inclusive en aquellas sociedades que se colocaron al margen de ella. El cuidado de la Naturaleza tiene mucha historia. No solo la destruccin de la misma. Sobran los registros sobre reservas naturales protegidas por diversos motivos. Pausanias historiador griego del siglo II, nos cuenta sobre la existencia de un bosque sagrado junto al templo de Apolo en Atenas. No faltaron procesos de conservacin inspirados por los privilegiados; ms de un monarca en Europa protegi sus territorios de caza y pesca, trasladando este concepto tambin a sus colonias. En muchos lugares, terratenientes marginaban para su uso exclusivo bosques y amplias reas silvestres.

A finales del siglo XIX se desarrollan concepciones romnticas sobre la Naturaleza, y es fcil encontrar literatura de viajeros al continente americano haciendo referencia a la sensualidad de sus paisajes e impulsando a protegerlos en razn estricta de su belleza. El parque nacional Yellowstone, creado en 1872, es considerado como el primero en su gnero. Jurdicamente quizs sea as. La realidad, empero, contradice esa afirmacin. A lo largo de la historia de la humanidad, una y otra vez, en distintas regiones, diversas comunidades de seres humanos establecieron reservas naturales e inclusive espacios sagrados, y defendieron la Naturaleza. Pero ser ms adelante cuando esta preocupacin cobre fuerza social.

En ese contexto, los orgenes del ambientalismo, en tanto movimiento social, se remontan a finales del siglo XIX y principios del siglo XX, teniendo sus races en la crtica naturalista (2) como respuesta a las agresiones producidas sobre el paisaje por el industrialismo y manifestndose en el marco de un proteccionismo aristocrtico, que se expres en asociaciones naturistas y conservacionistas.

Siglo XX: auge del capitalismo, mayor depredacin de recursos y deterioro ambiental

Con la llegada de la fase inicial de la revolucin industrial, a travs del carbn y de la mquina de vapor, se provocaron efectos ambientales negativos aunque limitados al mbito local sobre una poblacin planetaria siete veces menor a la actual (3). Las transformaciones del capitalismo en sus ondas largas (determinadas inicialmente por el economista ruso Nikolai Kondratieff), en el ciclo que el economista belga Ernest Mandel definira como largo perodo de la segunda revolucin tecnolgica (1894-1940) , forzaron an ms la explotacin de la Naturaleza. Su creciente mercantilizacin fue la tnica dominante. As, el paso a la produccin y consumo en masa fundamentados sobre el taylorismo-fordismo y la generalizacin de los motores de combustin (uso especialmente de recursos fsiles como el carbn y luego petrleo como fuentes energticas), que caracteriz al mencionado ciclo capitalista, determin un uso acelerado de los recursos naturales.

Tras la segunda guerra mundial, el Plan Marshall (al menos 13.000 millones de dlares inyectados por los EEUU en la economa europea entre 1947 y 1952), aplicado en el perodo de postguerra para reconstruir los pases devastados por el conflicto blico y por el cual, a travs de la apertura de los mercados y la demanda europea, la economa estadounidense obtuvo un supervit en su balanza comercial por valor de aproximadamente 12,5 billones de dlares, provoc otro notable esfuerzo por dominar los recursos naturales a nivel planetario, siempre bajo el paraguas del progreso. La vertiginosa transferencia de la industria blica estadounidense hacia la produccin industrial masiva para el consumo, vino a significar que la modernidad se identificase ineludiblemente con el concepto de desarrollo. Particularmente el petrleo fue la base energtica de uno de los perodos de ms acelerado crecimiento econmico.

Al otro lado del Teln de Acero, aunque desde esquemas sociales diferentes, la URSS desarroll una poltica de crecimiento basado en la aceleracin sin precedentes del ritmo de industrializacin, con base el autoabastecimiento energtico (4) y la produccin metalrgica (5). La explotacin de los inmensos recursos naturales de los que dispona la Unin Sovitica, incluido petrleo, gas y minera, fue la base sobre la que se sustent su poltica de crecimiento. Si bien en los pases del socialismo real no se estimul el consumo (no haba inters por el aumento de la tasa de retorno del capital privado ni necesidad de utilizar mecanismos de ampliacin de mercados), el centralismo burocrtico ningune cualquier lgica enfocada a la sustentabilidad, basando sus objetivos en el desarrollo del crecimiento de la produccin, en el marco de una competencia creciente con el mundo desarrollado capitalista. Dicha industrializacin se desarroll a costa del sector agrario, y por consiguiente se gener la imposibilidad de atender las necesidades biolgicas de la poblacin (6). El socialismo real opt por el Marx desarrollista inspirador de El Capital, para quien la futura sociedad se construye bajo la transformacin de las relaciones sociales, con la finalidad de desarrollar el crecimiento de las fuerzas productivas; en decremento del joven Marx, para quien la finalidad de la historia es la desalienacin del hombre, y no el desarrollismo productivo. Para Marx, con su triunfo el proletariado no se erige en clase universal de la sociedad, puesto que no triunfa ms que suprimindose l mismo y suprimiendo, a la vez, a la clase adversa ; en la URSS el obrero y el campesino continuaron existiendo y la burocracia ocup el lugar de la burguesa y su papel de control, convirtindose en el beneficiario de su plusvala (Marx y Engels, 1974). El socialismo no vale ms que el capitalismo si no cambia de herramientas (Gorz y Bosquet, 1975), y si no da paso a una gran transformacin desde visiones antropocntricas a visiones (socio)biocntricas.

En el mal llamado Tercer Mundo, en esos aos, se consolid cual mandato universal la bsqueda del desarrollo.Los Estados Unidos y las otras naciones industrializadas estaban en la cima de la escala social evolutiva (Sachs, 1996). Y desde su visin, propuesta en enero de 1949 por el presidente norteamericano Harry Truman, en el punto cuarto de su discurso, todas las sociedades tendran que recorrer la misma senda y aspiraran a una sola meta: el desarrollo. Y, por cierto, se sentaron las bases conceptuales de otra forma de imperialismo.

Esta metfora del desarrollo, tomada de la vida natural, cobr un vigor inusitado. Se transform en una meta a ser alcanzada por toda la Humanidad. Se convirti, esto es fundamental, en un mandato que implicaba la difusin del modelo de sociedad norteamericana, heredera de muchos valores europeos. Aunque Truman seguramente no estaba consciente de lo que hablaba, sta llegara a ser una propuesta con historia, por decir lo menos.

De todas maneras, sin negar los valiosos aportes de la ciencia, la voracidad por acumular el capital -el sistema capitalista- forz a las sociedades humanas a subordinar a la Naturaleza. Con diversas ideologas, ciencias y tcnicas se intent separar brutalmente al ser humano de la Naturaleza. El capitalismo, en tanto economa-mundo (Wallerstein, 1988) , transform a la Naturaleza en una fuente de recursos aparentemente inagotable (7). Los lmites biofsicos, en algunos casos peligrosamente superados, estn a la vista. Y sus consecuencias comienzan a ser funestas. De las cerca de 1,8 millones de especies moneras, protistas, hongos, animales y vegetales- a las que se les ha asignado un nombre cientfico (se piensa que esto slo corresponde a la mitad de las especies existentes en el planeta), se estiman como extinguidas 1.159 (datos Unin Internacional para la Conservacin de la Naturaleza, 2009). Si tenemos en cuenta que el 60% de las selvas hmedas tropicales del planeta ya se han perdido, es de considerar que el 25% de los mamferos y 11% de las aves estn amenazados (Mittermeier et al., 1997), llegndose a la cifra de 17.000 especies en peligro de extincin (8). Por otro lado, basta ver los efectos del mayor recalentamiento de la atmsfera o del deterioro de la capa de ozono, de la prdida de fuentes de agua dulce, de la erosin de la biodiversidad agrcola y silvestre, de la degradacin de suelos o de la acelerada desaparicin de espacios de vida de las comunidades locales para entender el nivel de gravedad por el que atraviesa el planeta. Los efectos del cambio climtico, ms all de los efectos sobre la poblacin mundial (migraciones, empobrecimiento, alimentacin y transmisin de enfermedades) y la economa de los pases, pueden afectar en breve al 30% de las aves no amenazadas, el 51% de los corales no amenazados y 41% de los anfibios no amenazados, dado que sus caractersticas los hacen susceptibles a ese fenmeno (8).

En sntesis, la acumulacin material mecanicista e interminable de bienes, apoltronada en el aprovechamiento indiscriminado y creciente de la Naturaleza, no tiene futuro (Gudynas, 2009). En la actualidad todo indica que el crecimiento material sin fin culminar en un suicidio colectivo.

A pesar de esta constatacin, el capitalismo busca ampliar espacios de maniobra mercantilizando cada vez ms la Naturaleza. Los mercados de carbono y de servicios ambientales asoman como la ms reciente frontera de expansin para sostener la acumulacin del capital. Se lleva la conservacin de los bosques al terreno de los negocios. Se mercantiliza y privatiza el aire, los bosques y la Tierra misma. Al parecer no importa que la serpiente capitalista contine devorando su propia cola, poniendo en riesgo su propia existencia y de la Humanidad misma.

El capitalismo, demostrando su asombroso y perverso ingenio para buscar y encontrar nuevos espacios de explotacin, est colonizando el clima (Lohman, 2012). Este ejercicio neoliberal extremo, del cual no se libran los gobiernos progresistas de Amrica Latina, convierte la capacidad de la Madre Tierra en un negocio para reciclar el carbono. Y lo que resulta preocupante, la atmsfera es transformada cada vez ms en una nueva mercanca diseada, regulada y administrada por los mismos actores que provocaron la crisis climtica y que reciben ahora subsidios de los gobiernos con un complejo sistema financiero y poltico. Recordemos que este proceso de privatizacin del clima se inici en la poca neoliberal impulsado por el Banco Mundial, la Organizacin Mundial del Comercio y otros tratados complementarios.

Estos instrumentos de la denominada economa verde no evitarn la destruccin ambiental. En el mejor de los casos, apenas posponen la solucin de los problemas. Eso si garantizando al capital nuevos mecanismos de acumulacin mientras el deterioro ambiental aumenta. Bajo esta realidad, el decrecimiento en los pases desarrollados se ha convertido en un imperativo de supervivencia, mientras que para los pases del Sur, el disear una salida postextractivista se convierte en una necesidad inmediata para detener el sesgo depredador del actual extractivismo. Esta modalidad de acumulacin primario exportadora responde a las ideas contemporneas de un modelo de desarrollo que se demuestra inviable ante los lmites ecolgicos del planeta y la catstrofe climtica. En su conjunto, ambas condiciones, suponen otra economa, otro estilo de vida, otra civilizacin con otros valores y unas relaciones sociales notablemente diferentes a las que conocemos hoy en da.

Un complejo y hasta contradictorio proceso de concientizacin

A pesar de que el crecimiento econmico ha dominado y domina an el escenario de la poltica real, en esta poca, desde la postguerra, paulatinamente se desarrollaron preocupaciones y acciones respecto a la proteccin del medioambiente, fruto a su vez de la transformacin de las relaciones internacionales en su contexto global. Pero no ser hasta la dcada de los sesenta cuando el ambientalismo asume como tema central la supervivencia de la especie humana, superando sus iniciales postulados estticos y la conservacin del entorno natural y de la vida salvaje. Igualmente empieza preocupar en el mundo la amenaza de una destructiva confrontacin nuclear y los niveles de contaminacin en los pases ms desarrollados, lo que provocara diversas respuestas desde sociedades cada vez ms conscientes de los riesgos globales.Entonces emerge la nocin de catstrofe ecolgica en el seno de la contra-cultura subversiva que critica el crecimiento econmico, la sociedad de consumo, la crisis del productivismo tecnocrtico y el agotamiento de los recursos naturales. Se llega incluso a pronosticar la crisis civilizatoria hoy en curso.

Sin embargo, el ambientalismo no se conforma como una corriente de pensamiento homognea. En el ambientalismo existen diversas posturas ideolgicas y lgicas de intervencin poltica, lo cual genera diferentes tipos de ambientalismo o luchas ambientales. Bsicamente podramos resumir estas en dos grandes grupos: un ambientalismo reformista y otro radical. En el caso del ambientalismo reformista no se contempla una descripcin actualizada de la sociedad, se carece de propuestas alternativas y agenda de intervencin poltica (Dobson, 1997). A grandes rasgos, los objetivos de esta corriente podran resumirse en el control de lo peor de la contaminacin area, acutica y los usos ineficientes de suelos en los pases industrializados, con el fin de salvar lo que queda de Naturaleza bajo criterios de "reas designadas naturales" (Devall y Sessions, 1985). Por su parte, el ambientalismo radical, si contempla los elementos referenciados con anterioridad, bifurcndose a su interior entre antropocentristas -el inters humano es el eje sobre el que se articula la toma de decisiones y la accin poltica- y biocentristas -pasa a ser la vida, en sus diferentes expresiones quien define y determina- (Bellver Capella, 1997). Su diferencia fundamental con el ambientalismo reformista tiene que ver con sus mtodos de accin y, fundamentalmente, con el hecho de que se busca una nueva visin del mundo que vuelva a integrar ser humano y Naturaleza. El ambientalismo radical, al contrario del reformista, no es un movimiento pragmtico, todo lo contrario, cuestiona y desarrolla alternativas a las formas convencionales de pensamiento occidental moderno. Busca la transformacin de valores y la organizacin social, plantendose de forma antagnica con respecto al capitalismo.

Estara incompleta esta rpida revisin del surgimiento del movimiento ambientalista si no se deja constancia de que la defensa de la Naturaleza es inherente a muchas de las nacionalidades y pueblos ancestrales de nuestra regin. Sin considerarse ambientalistas o ecologistas, inclusive sin necesidad de conocer y comprender su significado y alcances, estos grupos humanos han sido portadores permanentes de la defensa de la vida.

El final de la dcada de los sesenta marcar una ruptura en los mbitos de la izquierda mundial. Las revueltas estudiantiles y sociales de 1968, que tendrn sus orgenes en Pars, pero que sern fuertemente reprimidas a bala y sangre en la Plaza de las Tres Culturas de Tlatelolco en Mxico y en la Primavera de Praga, generarn una nueva visin de la emancipacin social. Se ir conformando un mbito de accin en el cual convergern nuevos movimientos sociales compuestos por ambientalistas, feministas, pacifistas, libertarios, autnomos y marxistas democrticos cuestionando el dogma del progreso ilimitado, el consumo desenfrenado, las sociedades jerrquicas y la opresin patriarcal. Vislumbrar otra economa con otros modos de produccin, otras formas de relacionamiento social y otro modo de vida, diferenciado del capitalismo y del socialismo que hemos conocido, ha significado para los movimientos sociales precursores de tal idea la acusacin, desde ambos lados de la poltica convencional y en el ms benvolo de los casos, de irrealistas o utpicos.

La expansin por doquier del capitalismo as como su poder en todos los planos de la sociedad a escala planetaria, se debe al control sobre la produccin y el consumo, ejercido a lo largo de todo el pasado siglo y lo que llevamos de este. Se comenz despojando a los manufactureros de sus medios de trabajo y por lo tanto de sus productos, asegurndose el capital el monopolio de los medios de produccin y el control del mercado laboral. La especializacin de la produccin convirti en un imposible la reapropiacin de los medios de produccin por parte de los productores. Neutralizando el poder de los productores sobre la Naturaleza y el destino de sus productos, el capital se asegur el control de la oferta, enfocando la produccin y el consumo bajo criterios estrictamente de rentabilidad econmica. El control de la comunicacin en su vertiente publicitaria permiti de igual manera transformar los gustos, moldear los deseos de los consumidores y generar falsas necesidades, haciendo que los productos que dejaran de aparecer como simples mercancas para asumir cualidades inmateriales (se pierde el patrn para el establecimiento de una relacin de equivalencia). La innovacin deja de crear valor, pierde su lgica de proporcionalidad con respecto al trabajo que contenan y su utilidad, transformando la competencia empresarial sobre la base de incentivar nuevos deseos, con mercancas de valor simblico, asociadas a la cultura del consumo. Todo ello se articula en decremento de la autonoma de los individuos y su capacidad de reflexin colectiva. El capitalismo abstrae de las diferencias cualitativas entre las necesidades reducindolas todas a necesidades econmicas, es decir, a necesidades socialmente formadas de la existencia biopsicolgica (Heller, 1983).

Sin embargo, a inicios de la segunda mitad del siglo XX el mundo enfrent un mensaje de advertencia. La Naturaleza tiene lmites. En 1972 se publica el informe Los lmites del crecimiento (10) que fue encargado por el Club de Roma en 1970 al Massachusetts Institute of Technology (MIT), el cual aparece poco antes de la primera crisis del petrleo y dar pie en Estocolmo a la primera conferencia mundial sobre medio ambiente (11).

La realidad de los lmites del crecimiento, escamoteada por la voracidad de las demandas de acumulacin del capital, no logra consolidarse por la firme y dogmtica creencia en el imperio todo poderoso de la ciencia. As, el informe Meadows, que desat diversas lecturas y suposiciones, aunque no trascendi mayormente en la prctica, dej plantado en el mundo por un lado una seal de alerta, por otro, una demanda: no podemos seguir por la misma senda, al tiempo que requerimos anlisis y respuestas globales.

A pesar de las resistencias en las corrientes polticas de la izquierda tradicional, la sensibilidad sobre el tema ecolgico se reforzar tras la primera crisis del petrleo de 1973.Cuando los pases rabes dentro de la OPEP emplean el petrleo como arma estratgica seevidencia la brutal dependencia de los pases desarrollados al oro negro. Por vez primera, se ponen en marcha planes energticos para ahorrar energa y diversificar sus fuentes, medidas en gran medida archivadas una vez superada la crisis.

En 1984 el thinktank ultraconservador The Heritage Foundation auspiciar la publicacin La Tierra repleta de recursos (Simon y Kahn, 1984) donde se niega la existencia de lmites en la utilizacin de los recursos naturales necesarios para la expansin econmica y el crecimiento progresivo de las economas del planeta. Sin embargo, accidentes como el de Seveso en 1976, Three Miles Island 1979, Bhopal en diciembre de 1984, Chernobyl en abril de 1986 o el hundimiento del Exxon Valdez en marzo de 1989 entre otros, evidenciaron ante el conjunto de la sociedad planetaria la degradacin ambiental y la emergencia de los nuevos movimientos sociales ambientalistas.

Algunas organizaciones ambientalistas se hicieron tan molestas que incluso los departamentos de espionaje y seguridad de los Estados ms poderosos emprendieron acciones contra stas. Uno de los incidentes ms sonados fue el hundimiento del Rainbow Warrior (12) (buque insignia del Greenpeace) por parte de agentes de la Direccin General de Seguridad Exterior francesa en 1985 para impedir sus acciones de protesta ante las pruebas nucleares que peridicamente realizaba Francia en el atoln de Mururoa, en el sur del Ocano Pacfico.

Enmarcando el anlisis en lo estrictamente ambiental, podramos decir que el metabolismo del capitalismo global no es comprensible sin el consumo creciente de recursos de todo tipo (inputs biofsicos), en concreto materiales y energa que son obtenidos de la Naturaleza. Estos materiales y recursos son procesados masivamente por un sistema tecnolgico y organizativo -capital productivo-, con la participacin del trabajo humano -asalariado o dependiente-, que provoca una produccin que en parte es acumulada -infraestructuras-, al tiempo que produce tambin una diversidad de mercancas que son destinadas al consumo (Fernndez Durn, 2009). Este sistema hace que en ambos procesos se generen a su vez importantes residuos o emisiones de muy diversa naturaleza (outputs biofsicos) que son devueltos al medio natural (Murray et al., 2005). Todo esto genera notables impactos sobre el entorno. Algo por lo dems propio del capitalismo, un sistema en esencia depredador y explotador. Un sistema que vive de sofocar a la vida y al mundo de la vida (Echeverra, 2010).

El sistema mundo capitalista ha vivido hasta hace muy poco negando un hecho incuestionable, la creciente degradacin ambiental planetaria. En gran medida todava lo sigue haciendo a travs de las herramientas de control del pensamiento que el propio sistema genera. Sin embargo, ha sido la cruda realidad la que ha obligado a asumir, tanto a gobernantes como corporaciones, los lmites biofsicos al modelo de desarrollo, una de las causas principales de la actual crisis global multifactica (13) (Tortosa, 2011). Sin embargo, las soluciones propuestas, como veremos ms adelante, se enmarcan en la lgica de mercado, es decir dentro del mismo capitalismo.

A esto hemos de aadir que los impactos ambientales propiciados por el sistema mundo capitalista se recrudecen en las reas perifricas, mientras su impacto suele ser relativamente menor en las reas centrales, fruto de las relaciones de poder existentes. Es de esta manera, que los pases centrales se especializan en las actividades de mayor valor aadido, tercerizando progresivamente sus economas, mientras que los pases perifricos perpetan su rol tradicional respecto a los procesos industriales, de manera especial en aquellos de menor valor aadido, y fundamentalmente en actividades extractivas (Fernndez Durn, 2009), incrementndose as la ya existente e incuestionable asimetra mundial. Adems, cada vez se trasladan ms actividades contaminantes e incluso desechos txicos desde el Norte global al Sur global.

A finales del siglo XX es evidente que el capitalismo global estaba modificando nocivamente el clima planetario. Este mrito cuya responsabilidad recae de manera principal sobre pases industrializados del Norte global, encuentra en la actualidad nuevos aliados, como son los grandes Estados emergentes, liderados por China, que avanza de forma acelerada a su propio desastre ecolgico.

Es por ello que el informe Nuestro Futuro Comn, mas conocido como informe Brundtland (14), introdujo en 1987 la nocin de desarrollo sustentable, bajo el criterio de que Satisfacer las necesidades de las generaciones presentes sin comprometer las posibilidades de las del futuro para atender sus propias necesidades (Comisin Mundial para el Medio Ambiente y Desarrollo, 1987), buscando amortiguar el cuestionamiento creciente al esquema clsico de desarrollo basado sobre el crecimiento permanente. El objetivo del informe era acercar y tejer alianzas entre ambientalistas y agentes del crecimiento econmico.

En ese contexto tendra lugar la Cumbre de la Tierra de Ro de Janeiro en 1992, la cual se da poco despus de la primera Guerra del Golfo y del derrumbe sovitico. Uno de sus resultados fue dar pie al proceso que dara lugar en 1997 al frustrante y frustrado Protocolo de Kyoto (15). En Ro se aprob la Declaracin sobre Medio Ambiente y Desarrollo y la Agenda 21, ambas impregnadas del nuevo discurso sobre desarrollo sostenible el cual pocas novedades ofreca, dado que planteaba resolver la pobreza mundial y la problemtica ambiental nuevamente a travs del crecimiento econmico. En 1994 se aprobarn los Convenios de la Biodiversidad y el de la Lucha contra la Desertificacin. El primero de ellos termin por abrir el camino hacia el acceso comercial a los recursos provenientes de la biodiversidad que en principio decan defenderse; mientras el segundo no ha tenido aplicacin real habiendo quedado como letra muerta.

Desde entonces hasta hoy apenas ha cambiado el panorama internacional de las Cumbres Ambientales al respecto. Mientras se agudiza la degradacin planetaria, el desarrollo sostenible (concepto hbrido fruto de una combinacin entre economa neoclsica, desarrollo, con una idea vinculada a la modernizacin, predominio de la tcnica y la tecnologa sobre la Naturaleza) no deja de ser un posicionamiento ideolgico que implica que la nica va civilizatoria para sociedades en desarrollo es el capitalismo, en algunos casos con un rostro algo ms humano, y por lo tanto el desarrollo-progreso no puede ser otra cosa que crecimiento econmico (16).

Desde la mitad del siglo XX empezaron a aparecer varias instancias preocupadas por la Tierra: la Unin Mundial para la Conservacin de la Naturaleza (UICN), en 1948; la Conferencia para la Conservacin y Utilizacin de los Recursos, en 1949; el Convenio de Ginebra sobre el Derecho del Mar, en 1958; o, el Tratado Antrtico en 1959, para citar algunas de las organizaciones ms destacadas. Como se puede apreciar, la toma de conciencia a nivel mundial sobre los problemas ambientales globales (o la simple constatacin de que estos problemas son cada vez ms frecuentes y costosos) tiene historia.

Es en ese contexto en donde una parte de los movimientos ambientalistas, devenidos ecologistas, se radicalizan planteando nuevas lgicas de vida y alternativas globales a la sociedad industrial, presentndose como un paradigma ideolgico autnomo respecto a la vieja izquierda tradicional. Estos procesos de radicalizacin se acentan y plantean un nuevo pensamiento crtico, global y transformador: la ecologa poltica. Y es partiendo de la crtica del capitalismo como se llega inevitablemente a la ecologa poltica que, con su crtica indispensable de las necesidades, lleva a radicalizar una vez ms la crtica del capitalismo (Gorz, 2008). Si queremos y necesitamos pasar del producir y consumir cada da ms al producir mejor y con menos, estaremos hablando de otro modelo civilizatorio antagnico sin dudas respecto al capitalismo. A nivel mundial y con sus limitaciones, la ecologa poltica se ha ido afirmando como un planteamiento capaz de generar confluencias entre la mayora de movimientos sociales y polticos que luchan por la transformacin social y econmica del planeta, haciendo vigente la consigna alterglobalizacin de piensa global, acta local.

En la base del ecologismo actual hay una comprensin cientfica de la Naturaleza y al mismo tiempo una admiracin, una reverencia, una identidad con la Naturaleza, muy lejos de sentimientos de posesin y dominacin, muy cerca de la curiosidad y del amor.

Desarrollismo, deterioro ambiental y contradicciones

En Amrica Latina algunas organizaciones ambientalistas surgieron a partir de la dcada del cincuenta, y la mayora de ellas enfocaron su eje de accin hacia la conservacin de la Naturaleza. En la dcada de los setenta, dichos movimientos tuvieron fuerte implantacin en pases como Brasil, Mxico y Venezuela. Su desarrollo ha sido constante y en la actualidad podramos cartografiar la existencia de dicho movimiento en cada uno de los pases latinoamericanos aunque con diferentes formas organizativas.

El ambientalismo latinoamericano, en la actualidad, se caracteriza por preocuparse del medio ambiente y el ser humano inserto en l. Sobre todo considera la articulacin ambiente-desarrollo, la generacin de alternativas productivas a escala ecolgica, la armona del ser humano con la Naturaleza, la vinculacin de problemas sociales con los ambientales. Particularmente reniega del progreso en su deriva productivista y del desarrollo en tanto direccin nica, sobre todo en su visin mecanicista de crecimiento econmico. Este movimiento tiene un aceptable dinamismo organizativo y en el mbito acadmico, al tiempo que reniega de la neutralidad tica para situarse en el compromiso por la vida (Gudynas, 1992).

La reduccin del Estado a su mnima expresin durante la etapa neoliberal hace que estos se abandonen muchas de sus funciones histricas, lo que origin la intensificacin de conflictos entre grandes empresas versus comunidades y movimientos sociales. La privatizacin -en muchos casos vergonzosa- de las empresas de servicios pblicos, se da de forma paralela a la disminucin de la importancia relativa de la industria productora de bienes de consumo durables, reforzndose las industrias productoras de bienes cuya demanda no depende directamente de la capacidad de consumo de grandes masas de la poblacin. El empobrecimiento de la poblacin latinoamericana conllev el agotamiento de la sociedad de consumo, lo que se compagin con un marcado deterioro de la situacin ambiental, lo que se convirti en muchos casos en un crculo perverso por el cual la primera genera efectos negativos en el ambiente y, a la par, la prdida de la calidad del ambiente genera pobreza. Esta situacin alcanz en diversos lugares niveles de degradacin social y ambiental que se crean superados desde el siglo XIX.

En la dcada de los noventa, tras la Cumbre de la Tierra en Ro de Janeiro en junio de 1992, varias constituciones latinoamericanas se modifican con la ligera inclusin de la garanta de los derechos ambientales. La aprobacin de la Agenda 21 en dicha cumbre signific tambin que ingresaran a la poltica institucional algunas temticas ambientales, acordndose al menos desde el mbito formal, una metodologa para actuar frente a los conflictos ambientales.

En Amrica Latina la propuesta de desarrollo sustentable, sobre todo en los ltimos aos, ha sido un factor permanente de discrepancias. Varias son las explicaciones. Por un lado la creciente degradacin ambiental, que ha ocasionado y ocasiona cada vez ms respuestas y resistencias sociales. Por otro la indefinicin o incluso manipulacin de tal concepto, lo que explica que este tema ni siquiera se plasma en las polticas de integracin que se estn desarrollando actualmente en la regin, a pesar del discurso ambientalista de los dirigentes latinoamericanos en general, y el especial nfasis realizado en este aspecto por los mandatarios supuestamente ms radicales de la regin territorio andino.

Los medios de comunicacin latinoamericanos por su parte, a pesar del ferviente debate social existente en la actualidad, se limitan a enumerar las consecuencias de los impactos ambientales en la actual etapa desarrollista. Ignorando las causas de tales polticas y el porqu de la existencia de la crisis global multifactica, hecho que sin duda tiene relacin con el criterio mercantilista que domina en dichos medios de comunicacin, los cuales responden a intereses empresariales con conexiones a grandes grupos de capital nacional y en diversos casos internacional.

En la actualidad nuestra Amrica se enmarca en un contexto sociopoltico en el cual el desarrollo econmico pretende encaminarse hacia sociedades modernas constituidas sobre criterios de eficacia, eficiencia, capacidad productiva, modernizacin tecnolgica e interconexin de diversa ndole. Todo ello articulado bajo el falso criterio de sociedad moderna igual a racionalidad. De hecho, el cambio poltico acontecido en gran parte de los pases sudamericanos, a pesar de los avances existentes en materia de erradicacin de la pobreza (17), no est significando la transformacin del modelo de acumulacin heredado de etapa anterior , ni tampoco la eliminacin del amplio esquema de exclusin social existente, a pesar de los actuales discursos acentuadamente populistas en la regin (18).

Desde esa perspectiva, la creciente demanda de bienestar por parte de las sociedades latinoamericanas pretende ser paliada a base de productividad, competitividad, sustitucin de las personas por mquinas y el control social en todas sus vertientes. Esto implica, entre otras cuestiones, mayor depredacin de recursos naturales y fuerte impacto ambiental en el territorio consecuencia de la puesta en marcha de numerosos megaproyectos. En este sentido cabe destacar tambin el hecho de que gran parte de estos megaproyectos tienen financiamiento chino, la direccin de la obra y las empresas ejecutantes suelen ser chinas lo que genera un fuerte deterioro en el mbito de los derechos laborales para los trabajadores locales contratados en dichas obras. El conjunto de estas situaciones se da bajo el argumento de la necesidad de mayor generacin de recursos econmicos con la finalidad de paliar demandas sociales y construccin de infraestructuras.

Se posiciona as el progreso tecnolgico como un elemento al servicio de la Humanidad, ignorndose las contradicciones que se generan en el mbito de la inequidad social, la degradacin ambiental, el desempleo y subempleo, y otros elementos que ponen en peligro la continuidad de la vida en el planeta. En ese sentido cabe recordar la clebre frase de uno de los grandes racionalistas de la filosofa del siglo XVII, el holands Baruch de Spinoza, quien nos indicara hace ya ms de trescientos aos y en contraposicin al actual terica sobre la racionalidad, que cualquier cosa que sea contraria a la Naturaleza lo es tambin a la razn, y cualquier cosa que sea contraria a la razn es absurda.

Los gobiernos progresistas no han sido en este sentido una excepcin. Mientras articulan una retrica antimperialista, nacionalista y populista, enfocada hacia el consumo interno de sus respectivas sociedades, fomentan la expansin del capital extractivo internacional a travs de iniciativas conjuntas con los nuevos Estados rearticulados tras dos dcadas y media de neoliberalismo, as como con una nueva burguesa creciente a nivel nacional (Petras, 2012). Mientras nuevos y poderosos aparatos de propaganda estatales en pases como Argentina, Brasil, Bolivia, Ecuador o Uruguay hacen apologa del socialismo -en algunos casos del llamado socialismo del siglo XXI-, sus realidades prcticas es que fomentan polticas de desarrollo vinculadas a la concentracin de capitales en decremento de la participacin social y la democracia directa, manteniendo fuertes conflictos con las comunidades afectadas y las organizaciones ambientales, indgenas y polticas que ejercen su resistencia ante las lgicas polticas en curso.

Es en este sentido en el que a pesar del discurso emancipador que en la actualidad se articula desde muchos gobiernos del subcontinente, la regin sigue siendo un territorio estratgico para la economa capitalista global, incrementndose su potencial como proveedora de recursos hacia los pases centrales. Esto tiene afectacin tambin en el mbito de las infraestructuras donde se desarrollan importantes inversiones cuyo objetivo es reducir costos y tiempos de transporte de las materias primas, particularmente.

El motor de crecimiento para el conjunto de gobiernos progresistas latinoamericanos es la apuesta por el extractivismo en todas sus vertientes minera, petrleo y productos para la industria agropecuaria-, sin hacer ascos a los biocombustibles (soja, caa de azcar y otros) especialmente por parte de los dos gigantes sudamericanos (19).

Desde una perspectiva ideolgica podramos afirmar que las polticas neoextractivistas (20) que desarrollan los gobiernos latinoamericanos estn en lnea con la lgica de la globalizacin, donde la exportacin de naturaleza extractivista es un medio privilegiado para el crecimiento econmico y que la premisa del crecimiento material no est en cuestin.

En paralelo, la situacin ambiental en Amrica Latina empeora a ritmos acelerados consecuencia de un acelerado proceso de apropiacin de recursos naturales. En la investigacin realizada por Bradshaw y colaboradores (2010), se elabor un ranking de impacto ambiental entre 228 pases. Dicho estudio Brasil ocupa el puesto N1 por sus impactos ambientales absolutos -por delante de EEUU y China-, debido a su alta tasa de prdida de bosques, deterioro de hbitats naturales, al ndice de especies amenazadas y un exagerado uso intensivo de fertilizantes. Entre los primeros veinticinco pases con los ms altos niveles de impacto ambiental a nivel global, tambin se encuentran Per (puesto 10), Argentina (puesto 11), Colombia (puesto 20), Ecuador (puesto 21) o Venezuela (puesto 22); y una situacin similar se repite si consideramos los impactos ambientales relativos a la extensin de reas silvestres y recursos disponibles dentro de cada pas, donde el pas sudamericano con el ms alto nivel de impacto relativo es Ecuador (en el puesto 22), seguido por Per (puesto 25).

Los efectos del cambio climtico, que en la actualidad se producen en Amrica Latina, encuentran al subcontinente en condiciones de total desamparo. El aumento de fenmenos naturales extremos como huracanes, inundaciones, sequas, as como los cambios en la temperatura transformarn drsticamente las condiciones de vida y las condiciones econmicas de una regin con unos gobiernos que demuestran escasa capacidad de reaccin hasta el momento. Segn un informe del Intergovernmental Panel on Climate Change (IPCC, 2007), estamos abocados a que la frecuencia de extremos del tiempo aumente (tormentas de viento, tornados, granizo, olas de calor, precipitaciones intensas, temperaturas extremas); que la frecuencia e intensidad de huracanes en el Caribe tambin aumente; que el aumento del nivel del mar y (ms huracanes) afecte notablemente a las zonas costeras; que suframos un fuerte extincin de especies en muchas partes de Amrica tropical (ejemplo en bosques nebulosos por cambio en la altura de nubes); que desde 2020 el nmero neto de personas sufriendo estrs por falta de agua probablemente aumente entre 7 a 77 millones (desde 2050 entre 60 a 150 millones); tengamos una reduccin significativa de nuestros glaciares; y suframos puntos de inflexin (tippingpoint) transformndose el bosque lluvioso Amaznico: reas extensas podran cambiar a otro estado permanente.

Esta realidad tendra notables impactos. En el caso de las mujeres, su impacto sera mayor dada la vulnerabilidad de estas (el 67% de la poblacin pobre son mujeres, tienen mayores condiciones de exclusin social, mayor grado de desnutricin, poco acceso a ttulos de tierra, mayor endeudamiento en caso de falla de la cosecha y menor acceso a la educacin), a pesar de ser las responsables del aprovisionamiento de recursos vulnerables (agua y combustible). Bajo el efecto de las migraciones, las mujeres tienen mayor responsabilidad y mayor peligro.

El IPCC nos alerta de que sufrimos el riesgo de una notable reduccin de disponibilidad de agua (incremento de la evapotranspiracin, prdida de glaciares y disminucin de la cobertura de nieve, as como agudizacin de conflictos entre formas de uso del agua -agua potable, riego, industria, etc.-). De igual manera, los cambios de temperatura conllevarn que la produccin de carne y leche disminuya ostensiblemente. El aumento de riesgos de incendios en la regin vendr de la mano del sumatorio entre calentamiento y cambios de uso de la tierra, que es la causa de la mayor emisin de gases de efecto invernadero en Amrica Latina. Sufriremos mayor riesgo de salinizacin y desertificacin de tierras hoy agrcolas que pasaran a ser tierras secas, y se reducir el rendimiento de los cultivos que estn al borde de su tolerancia al calor.

No deja de ser curioso que varios de nuestros gobiernos mantengan planteamientos estratgicos por los cuales identifican como una fase transitoria al actual momento de desarrollismo y neoextractivismo, entendindola como una primera etapa para posteriormente llegar al postextractivismo. Por poner un ejemplo, en la actualidad Ecuador fomenta la megaminera y estima su potencial -con cifras proporcionadas por las propias empresas mineras- en ms de 50 millones de toneladas en cobre fino, ms de 100 millones de onzas de oro y ms de 300.000 toneladas de plata fina (21), los cuales pretende explotar de la mano de grandes transnacionales del sector, fundamentalmente de capital chino y canadiense. Recursos que sern exportados en forma de materia prima.

De igual manera, Ecuador exporta en la actualidad unos 500.000 barriles de crudo diario lo cual financia el 35% del presupuesto estatal. Una vez puesta en marcha las explotaciones de la onceava ronda petrolera, la cual tendr afectacin sobre 3,8 millones de hectreas de bosque primario y varias nacionalidades indgenas (22), se estima que dicha produccin pudiera incrementarse. En resumen, es tan difcil de entender como a travs de multiplicar la extraccin de recursos naturales se pretende llegar al postextractivismo, como difcil es imaginar que el socialismo en Amrica Latina se construye alimentando el sistema mundo capitalista de sus principales necesidades, sobre todo de acumulacin especulativa.

Citando a Marx, cabe recordar que los hombres hacen su propia historia, pero no la hacen a su libre arbitrio, bajo circunstancias elegidas por ellos mismos, sino bajo aquellas circunstancias con que se encuentran directamente, que existen y les han sido legadas por el pasado. La tradicin de todas las generaciones muertas oprime como una pesadilla el cerebro de los vivos (Marx, 2003).

En este sentido es destacable el hecho de que lejos de los postulados de Maritegui (1928) - no queremos, ciertamente, que el socialismo sea en Amrica calco y copia. ().Tenemos que dar vida, con nuestra propia realidad, en nuestro propio lenguaje, al socialismo indoamericano"-, el conjunto de gobiernos progresistas latinoamericanos no ha roto desde la crtica la visin eurocntrica y el modelo heredado de la modernidad, mostrndose incapaces de generar una nueva matriz civilizatoria que conlleve a la necesaria transformacin el mundo. Progreso, crecimiento y desarrollo, son los pilares en los cuales incluso los gobiernos considerados ms radicales en la regin basan sus esquemas de futuro.

Momento actual del ecologismo en Amrica Latina

Histricamente el modelo de desarrollo dirigido a la explotacin de los recursos naturales se ha convirti en generador de conflictos socio-ambientales, donde confluyen causas estructurales en el orden poltico, econmico, jurdico, ambiental, social, cultural, etc. Estas circunstancias encuentran como caractersticas comunes la degeneracin de dinmicas y tejidos sociales locales -dado el tipo de relacin impuesta entre empresa versus comunidad-, la marcada ausencia del Estado en los territorios afectados, los problemas y daos ambientales que se ocasionan en dichos territorios y que han de sufrir sus poblaciones.

Los conflictos socio-ambientales involucran a diferentes tipos de actores: las compaas extractivas, el Estado y las comunidades, en donde aparecen los actores sociales organizados (organizaciones vinculadas a la comunidad -en muchas ocasiones indgenas- y organizaciones sociales).

El concepto de desarrollo sustentable en estos casos es objeto de interpretaciones contradictorias entre las partes en conflicto. Para las comunidades y organizaciones sociales el desarrollo se interpreta desde la perspectiva de que debe estar subordinado a la voluntad de las poblaciones locales; mientras que para el Estado, el desarrollo est basado en el mbito de polticas enfocadas en la lucha contra la pobreza, con el fin de satisfacer las necesidades de las poblaciones nacionales, careciendo de importancia si hay vctimas locales en dicha estrategia nacional.

As, en muchas ocasiones las comunidades indgenas involucradas en un conflicto ambiental ms all de defender su entorno, defienden su prctica cotidiana, sus formas de organizacin y de vida articuladas en una lgica de relacin comunidad y ambiente (Folchi, 2001), mientras las organizaciones ambientalistas defienden una apuesta de carcter tico-poltico, la empresa su inversin y beneficio, y en el caso del Estado esto se expresa en supuestos trminos de orden, control y racionalidad cuyo objetivo final es hacer factible su proyecto econmico nacional.

El espacio poltico abierto por la crisis ambiental genera la necesidad de que los Estados se doten de ordenamientos jurdicos que permitan la expresin y concertacin de estos actores sociales emergentes, propiciando la resolucin pacfica de los conflictos a travs de la democracia participativa con sostn en procedimientos legales adecuados (Demirovic, 1989).

La cuestin ambiental no concierne solamente a los rganos administrativos del Estado y a sus aparatos ideolgicos -escuela, universidad, sistema jurdico y medios de comunicacin-, sta transciende hacia una amplia participacin de la sociedad civil en la configuracin de nuevos estilos de vida, relaciones de poder y modos de produccin (Leff, 1986). A la vez que ha ido emergiendo una nueva conciencia social al respecto, los problemas ambientales van apareciendo en toda su dimensin: deforestacin devastadora, prdida de fertilidad de los suelos, congestin urbana, efectos sobre el ser humano de diversas formas de contaminacin, y el ms reciente de todos, los efectos del cambio climtico, lo que llama irremisiblemente a un nuevo orden social planetario. En el mbito de los conflictos socio-ambientales podramos utilizar la clasificacin hecha por Bebbington y Humphreys Bebbington (2009) para clasificar a los ambientalismos en torno a los conflictos mineros en Per. Esto sirve para posicionar los diferentes tipos de organizaciones y las lgicas de conflicto que se dan en el entorno ambiental latinoamericano. As encontraramos:

Un primer ambientalismo de carcter conservacionista, cuyo enfoque tiende hacia las necesidades de proteger los ecosistemas existentes. Este ambientalismo tiene tendencia a la resolucin de conflictos en base a la negociacin con los actores (empresas y organizaciones sociales) generadores de estos, llegando incluso, al trmino de la negociacin, a generarse marcos de colaboracin en el mbito de asesoramiento para una adecuada gestin del proyecto.

Una segunda categora de ambientalismos englobara lo que podramos llamar organizaciones de perfil nacional-populista, las cuales buscan un mayor control nacional sobre los recursos naturales y su rentabilidad econmica, con el fin de destinarlo a proyectos populares y subsidios sociales dirigidos a los sectores sociales histricamente excluidos en nuestras sociedades. La resolucin en torno a los conflictos que se generan con este tipo de ambientalismos tienden a la solucin negociada, habitualmente sobre sistemas impositivos ms rigurosos para las compaas o travs de medidas de nacionalizacin con correspondencia para las transnacionales articuladas sobre justiprecios.

En tercer lugar estara el ambientalismo que se identifica con el ecologismo de los pobres (Martnez Alier, 2005), el cual se encuentra fuertemente enraizado en las formas de vida de poblaciones humildes donde prima el deseo de mantener dichas formas de vida y sostener los medios con los que dichas comunidades han subsistido histricamente ante las amenazas e impacto generados por el desarrollismo neoextractivista. En estos casos la envergadura del conflicto toma mayor cariz dado que la poblacin afectada requiere acceso al mismo recurso sobre el cual se aplica la explotacin intensiva, lo cual genera un pulso de difcil salida negociada.

La cuarta categora reconocible es definida por los Bebbington como "ambientalismo de justicia socio-ambiental" y tiene su eje fundamental en la desigualdad y enfocando su inters sobre quienes quedan ms expuestos a los riesgos, costos y beneficios de la actividad relacionadas con el neo-extractivismo. Este tipo de ambientalismo prioriza la defensa de los Derechos Humanos y reivindica prcticas de consentimiento previo libre e informado, zonificacin ecolgica socioeconmica, participacin de las comunidades en la toma de decisiones que le son de inters y endurecimiento de la regulacin aplicable a corporaciones y Estados con el fin de garantizar los derechos de las poblaciones afectadas. Estos sectores suelen ser calificados desde gobiernos y empresas transnacionales como extremistas o ms recientemente como ecologistas infantiles.

La quinta y ltima categora es definida como "ecologismo profundo", el cual se articula a grandes rasgos sobre la tesis de que la Naturaleza tiene el mismo derecho a la existencia que los seres humanos. En la medida que el extractivismo desarrollista, en cualquiera de sus vertientes y formas, destruye Naturaleza, el conflicto se convierte en irreversible y sin vas para la solucin.

Cabe indicar a este respecto que clasificacin no tiene un carcter estanco, y a pesar que unas apunten al conservacionismo y otras a los temas ambientales ampliados a sus dimensiones sociales, estas tendencias en la prctica, estn superpuestas sobre la base de como entienden la sustentabilidad. En resumen, si estas se articulan sobre conceptos de reforma del actual sistema capitalista y el orden social que este genera, o si lo cuestionan desde la perspectiva de que las soluciones pasan por cambios transformadores del actual orden constituido y por ende de la vida. Sin embargo y en parte por el conjunto de diferencias descritas con anterioridad, se hace difcil hablar de un movimiento social ambientalista coordinado y estructurado orgnicamente en los diferentes pases del subcontinente, a pesar de la conflictividad socioambiental cada vez es ms relevante a nivel regional.

Los diversos gobiernos nacionales de la regin, empezando por los considerados progresistas, han ido desarrollando en los ltimos aos estrategias encaminadas a doblegar a las poblaciones locales a sus intereses, generando clientelismo en territorios y comunidades donde esta prctica poltica no es lejana a su historia. De igual manera se han construido, desde los diferentes gobiernos, polticas de criminalizacin que tienen como objetivo el resquebrajamiento al interior de las resistencias al proyecto neoextractivista a escala regional, lo que habitualmente suele coincidir con territorios de identidad indgena.

Y es aqu, como anotamos brevemente con anterioridad, donde el movimiento indgena sin ser organizaciones estrictamente socio-ambientales, ejercen un papel predominante en la defensa de la Naturaleza, el control de los territorios frente a la embestida transnacional y la resistencia frente a las poltica desarrollistas impulsadas por los actuales gobiernos. Es por ello que se convierten en un referente a ser batido desde los poderes institucionales, tengan estos el perfil poltico que tengan.

Apenas por citar un par de casos puntuales y actuales de estas tensiones auspiciadas desde los gobiernos en contra las organizaciones indgenas y las resistencias locales a los proyectos de expansin desarrollista, cabe recordar que: en mayo del ao 2012 el gobierno de Evo Morales en Bolivia auspici la convocatoria a una reunin no orgnica de presidentes de organizaciones regionales afiliadas a la Confederacin de Pueblos Indgenas de Bolivia (CIDOB) en Santa Cruz con el fin de desarticular y debilitar tanto a la confederacin indgena como a la IX marcha que estos protagonizan en defensa del Territorio Indgena y Parque Nacional Isiboro Scure (Tipnis), los cuales han sido definidos por el gobierno boliviano como movimientos que responden a lgicas desestabilizadoras y golpistas. De forma paralela en el tiempo, el gobierno de Rafael Correa en Ecuador, quien mantiene una poltica fuertemente agresiva contra el movimiento indgena, al que considera junto al ecologismo e izquierdismo infantil como los peores enemigos del proceso, propici que dirigentes a nivel nacional del Pachakutik (agrupacin poltica vinculada a la Confederacin Nacional de Organizaciones Indgenas del Ecuador CONAIE-) hayan sido agredidos recientemente en la provincia de Chimborazo por minoritarios sectores indgenas afines al oficialismo que estn bajo la direccin de lderes expulsados del propio movimiento, a la par que fomenta la ruptura al interior de sus organizaciones ms importantes a travs de la captacin de lderes indgenas con un controvertido pasado poltico (casos de Miguel Lluco, Antonio Vargas y otros).

Y es en este mbito de conflicto entre las centro-izquierdas burocratizadas en el poder y los movimientos sociales alternativos, en especial el movimiento indgena, donde se visualiza con claridad hasta donde estn llegando las contradicciones de la izquierda institucional latinoamericana. Esta, enmarcada en una contienda de tal magnitud contra el movimiento indgena que ni el neoliberalismo lleg a protagonizar, ignora de manera intencionada que el movimiento indgena latinoamericano es quizs uno de los elementos ms transformadores de la realidad latinoamericana contempornea. Desconoce que dicho movimiento asumi una dimensin regional y se dot de un profundo contenido universal y una visin global de los procesos sociales y polticos a escala internacional. Y que dicho movimiento explica, en muchos casos, por ejemplo en Ecuador, que se haya podido configurar, inclusive, los gobiernos de centroizquierda en la actualidad.

Desde la crtica y ruptura con la visin eurocntrica, sus lgicas y el modelo filosfico, historiogrfico y sociolgico derivado de la modernidad, el movimiento indgena latinoamericano recupera los legados de civilizaciones originarias para re-elaborar las partes de las diferentes identidades existentes en el subcontinente. Desde el movimiento indgena, a pesar de sus respectivas crisis internas, expresadas de diferentes maneras en cada uno de los pases donde tienen realidad, se plantea el rescate de todas las formas de conocimiento y produccin de saberes que han convivido y resistido a la larga noche colonial la cual sigue muy vigente en nuestros das y posteriormente al imperialismo en la regin. Sus organizaciones abarcan un amplio espectro del territorio latinoamericano, el cual se extiende a travs de la Cordillera de los Andes y aledaos por territorios y pases como Argentina, Colombia, Bolivia, Chile, Ecuador o Per; con singular importancia poltica en varios de ellos, as como en los diferentes pases centroamericanos y Mxico.

Es aqu donde vale recuperar un elemento que fue de fundamental importancia en la reconfiguracin de las izquierdas alternativas mundiales al postestalinismo: el surgimiento del Ejrcito Zapatista de Liberacin Nacional (EZLN),que aparece pblicamente en 1 de enero de 1994 con la toma de San Cristbal en Chiapas, el mismo da por cierto que entraba en vigor el Tratado de Libre Comercio de Amrica del Norte (TLCAN). Ese reactualizado zapatismo, que se configur con inspiracin poltica en la vieja lucha de Emiliano Zapata por la Tierra y la Libertad, el marxismo y el socialismo libertario, se constituy con el objetivo de subvertir el orden hegemnico y construir una sociedad ms justa en Mxico. El neo zapatismo plante una forma diferente de llegar al socialismo, va que fue despreciada por la izquierda institucional y convencional posiblemente por temor a un proceso que aunque se configuraba como ms autntico, era imposible de ser controlado por parte de la institucionalidad, es decir, estaba fuera de las reglas de juego marcadas por la democracia burguesa (23). Desde esta perspectiva, y ms all de la realidad actual de Mxico, se abre un mundo de desencuentros entre los gobiernos latinoamericanos, incluidos entre ellos los considerados ms progresistas, y el movimiento indgena. Los principales ejes de desencuentro son tres:

1. La demanda por parte del movimiento indgena de Estados plurinacionales (modelo ya incorporado en las Constituciones de Bolivia y Ecuador aunque con escasos avances en materia de polticas concretas). Frente a este reclamo histrico la izquierda tradicional evidencia su incapacidad para entender de que se trata esta cuestin. Hablar de Estado plurinacional significa poner en cuestin el Estado-nacin y con ello la tradicin poltica occidental de la que derivan estas izquierdas de Amrica Latina, un listn demasiado alto para los actuales gobiernos latinoamericanos, los cuales se encuentran muy lejanos del anteriormente mencionado socialismo indoamericano propugnado por Mariategui.

2. La defensa por parte del movimiento indgena de los recursos naturales y energticos, el agua y la tierra. Esta vertiente ambiental del conflicto Estados versus movimiento indgena genera un enfrentamiento de raz con las polticas desarrollistas y por ende neo-extractivistas alzadas como bandera del desarrollo y la lucha contra la pobreza. Y en el caso de los gobiernos progresistas del continente, es precisamente este el eslabn que les engarza las polticas aplicadas en las dcadas del neoliberalismo.

3. Las demandas del movimiento indgena sobre los derechos colectivos de las comunidades indgenas y la autodeterminacin de los pueblos como principio fundamental. Sin duda, otro reto imposible de superar para una izquierda que, en su ya largo recorrido, nunca entendi sobre semejante reivindicacin a pesar de que la Constitucin de 1924 de la Unin Sovitica fuera la primera en el mundo en reconocer dicho derecho para sus repblicas, aunque no para las regiones autnomas (24). Esto explica las deportaciones de chechenos, ingushes, trtaros de Crimea y otros poblaciones a las entonces repblicas socialistas de Kazajstn y Siberia en la dcada de los 40 en la Unin Sovitica de Josep Stalin; o como en la Nicaragua sandinista de los aos 80, cuando el gobierno revolucionario intent vincular a la costa atlntica a su estructura administrativa siguiendo los mismos lineamientos que en el resto del pas, ignorando sus particularidades tnicas, sociales, idiomticas e incluso religiosas. Las demandas de los miskitos en torno a la asociacin tnica fue definida en aquel entonces por el comandante Toms Borge como una resistencia sectaria, lo que conllev a la represin sobre las comunidades alzadas, derivando a la postre en que los contras de la Fuerza Democrtica Nicaragense generarn bases de apoyo en territorios miskitos con la aquiescencia de sus moradores.

Adems de estas, otras demandas indgenas tambin se convierten en elementos de difcil comprensin para los actuales gobiernos de Amrica Latina. Entre otros puntos podemos sealar: la reivindicacin de respeto a las diversas espiritualidades desde lo cotidiano y lo diverso; la extincin de toda forma de discriminacin racista o etnicista; la reivindicacin de formas colectivas de decisin sobre la produccin, los mercados y la economa; la descolonialidad de las ciencias y las tecnologas; y la reivindicacin de una nueva tica social alternativa a la del mercado.

Es as que volviendo a Bolivia y Ecuador, los pases con textos constitucionales ms avanzados en los cuales incluso se incorporan el objetivo del Buen Vivir -suma qamaay sumak kawsay en Bolivia, as como sumak kawsay en Ecuador-, se terminan aplicando polticas que estn en esencia en contra de dicho concepto del Buen Vivir. Propuesta civilizatoria que emerge desde la periferia de la periferia, proviniendo del vocabulario de pueblos otrora totalmente marginados (Tortosa, 2011), no como una alternativa de desarrollo, sino como una alternativa al desarrollo (Acosta, Galeano aet al., 2009).

Expresin partidista ecologista en la regin

Por ltimo y en el mbito de las estructuras polticas que consideran lo socioambiental como de fundamental importancia, se hace necesario radiografiar de forma bsica los referentes de los Partidos Verdes latinoamericanos. La red internacional de partidos verdes, la Global Greens (25), federa a 12 partidos verdes en Amrica Latina y Caribe, incluyendo el partido Puertorriqueos por Puerto Rico, primer y nico partido poltico puertorriqueo de base ambiental.

Sobre esta realidad valoraremos las tres organizaciones de mayor importancia: el Partido Verde de Brasil donde en la ltima eleccin y con la ex ministra lulista Marina Silva se obtuvieron casi veinte millones de votos, Colombia donde el Partido Verde alcanz en el ltimo sufragio cuatro millones de votos y Mxico, donde la opcin verde se estima que cuenta con dos millones de votos y quienes en las ltimas elecciones presidenciales, montados sobrecaballo ganador, han corrido de la mano en alianza electoral con el tan cuestionado Partido Revolucionario Institucional (PRI).

El Partido Verde brasileo, con 26 aos de historia, recibi un 19,55% de los votos en la primera vuelta de las ltimas elecciones presidenciales -el voto del Partido Verde fue el que impidi que Dilma Rousseff ganara en primera vuelta-, convirtindose de esta manera en la tercera fuerza electoral del gigante del sur. Sin embargo, el Partido Verde brasileo no ha tenido histricamente gran fuerza electoral, siendo su nico representante en el congreso nacional durante dos legislaturas su diputado por el Estado de Ro de Janeiro, Fernando Gabeira (1995-1998 y 1999-2002) (26).

El Partido Verde fue una de las organizaciones polticas que apoyaron al gobierno lulista, rompiendo dicha alianza en la segunda mitad del mes de mayo de 2005 fruto de divergencias en la poltica ambiental. En 2008, los verdes brasileos haba presentado 10.540 candidatos para las municipales en listas verdes autnomas, consiguiendo entonces 2,6 millones de votos (hasta un 23% en Ro de Janeiro). La incorporacin de una lder emblemtica como Marina Silva les permiti acercarse a los 20 millones de votos en las ltimas presidenciales, recibiendo tanto los votos del ambientalismo conservador como de una parte del electorado del Partido de los Trabajadores decepcionado por la poltica desarrollista de Lula: reinicio del programa nuclear, apertura de Brasil a los transgnicos, destruccin de la Amazona a favor de los agrocombustibles y nefasta poltica dirigida a los pueblos indgenas entre otras cuestiones.

Fruto de los resultados en las ltimas elecciones, pudimos ver cmo en los diferentes estados federales los cabezas de listas verdes transaron alianzas carentes de contenidos ideolgicos o programticos con derecha y oficialismo indistintamente en busca de cargos polticos e institucionales.

En el caso del Partido Verde colombiano, su construccin deviene de apenas dos aos y medio, careciendo de historia propia aunque provenga de la refundacin de la antigua organizacin poltica de centro derecha Partido Verde Opcin Centro.

En septiembre de 2009 se adhieren al Partido Verde colombiano tres notables figuras de la poltica nacional, los ex alcaldes de Bogot Antanas Mockus, Luis Eduardo Garzn y Enrique Pealosa. El Partido Verde sirvi como plataforma electoral a Mockus para la disputa de la Presidencia frente al conservador Juan Manuel Santos o a Pealosa para disputarle la alcalda de Bogot al Polo Democrtico Alternativo, aunque en ninguno de los dos casos con xito. De esta manera, el Partido Verde colombiano present en los ltimos comicios electorales programas poco vinculados a la problemtica ambiental y los efectos de las polticas desarrollistas aplicadas por el gobierno de Uribe Vlez y reforzadas en la actualidad por Juan Manuel Santos. El Partido Verde colombiano qued limitado a una plataforma electoral a travs de la cual se agruparon polticos de diferentes tendencias ideolgicas con la finalidad de postular a cargos pblicos en la actual legislatura.

En la actualidad, tanto el Partido Verde brasileo como el colombiano ya no cuentan en sus filas con su candidato presidencial en los comicios anteriores, Marina Silva y Antanas Mockus (27), lo cual muestra a dichas organizaciones como herramientas bsicamente electorales al servicio de determinados personajes pblicos.

En el caso del Partido Verde Ecologista de Mxico, organizacin fundada en 1986 que lleg a ser la cuarta agrupacin poltica mexicana en nmero de representantes en el congreso del pas, basta con ver sus ltimas alianzas electorales para entender su lgica poltica vital: en las elecciones del 2000 form junto al conservador Partido Accin Nacional (PAN) la Alianza por el Cambio, la cual posicionara a Vicente Fox en el Palacio Nacional; en las elecciones del 2003 hizo alianza electoral con el PRI, situacin que se repiti en elecciones del presente ao, que le dieron el triunfo a Pea Nieto.

Como conclusin, cabe indicar que las estructuras polticas articuladas en torno a la Global Greens y el mundo verde institucional carecen de posicionamientos programticos que incorporen coherentemente alternativas a las realidades anteriormente descritas y la problemtica existente en la situacin actual. La mayora de los Partidos Verdes no son actores de cambio ni agentes de transformacin social, en definitiva, no son herramientas de transformacin del sistema capitalista. Su existencia responde a lgicas electoralistas y su desconexin con el frente social ambiental es evidente.

Ms all de estos partidos, la irrupcin de gobiernos progresistas en Latinoamrica ha generado la aparicin de alternativas, la mayora de ellas en construccin desde la izquierda poltica y social, en muchos casos fruto de rupturas desde el mismo oficialismo en diferentes pases. La novedad de estas nuevas izquierdas es la incorporacin en sus actas fundacionales y programas en elaboracin de un fuerte contenido socio-ambiental que pretende ser rupturista con las lgicas actuales.

La ruptura con sus correspondientes gobiernos, o bien el distanciamiento, se ha ido haciendo mayor en funcin del ejercicio gubernamental, que ha significado para algunas de estas nuevas agrupaciones un factor de aislamiento sociopoltico. Este podra ser el caso del Partido Socialismo y Libertad (PSOL) (28), una organizacin poltica de 11 mil miembros constituida en 2004 que nace a partir de la expulsin del Partido de los Trabajadores de varios de los dirigentes de su tendencia interna trotskista, denominada Democracia Socialista.

En contraposicin a este hecho est la experiencia ecuatoriana. Bajo el nombre de Coordinadora Plurinacional para la Unidad de las Izquierdas, se han articulado hasta ahora siete organizaciones y frentes polticos, algunos provenientes de rupturas desde el corresmo, que articulan en este momento un candidato nico y un programa comn junto a los movimientos sociales combativos del pas (mujeres, indgenas, ambientalistas, campesinos, organizaciones barriales, sindicatos y organizaciones estudiantiles). Esta agrupacin pretende ser una conformacin transformadora de cara a la renovacin de las actuales izquierdas latinoamericanas y un elemento referencial ante la disputa electoral que tendr lugar en Ecuador el prximo mes de febrero. Lo fundamental de este proceso en construccin es entender que no habr una izquierda con capacidad de cambiar el sistema si sta no aborda tambin el tema ambiental, entre otras cuestiones fundamentales como son por supuesto las cuestiones polticas, culturales, sociales y econmicas, as como las demandas de gnero, tnicas, intergeneracionales, entre otras.

A modo de conclusin

El conflicto irresoluble entre los gobiernos de Amrica Latina y las izquierdas sociales y polticas no puede devenir en otra cosa que la reconfiguracin de una nueva izquierda social y poltica que incorpore en sus programas las alternativas a las polticas que han significado su distanciamiento del oficialismo y de los tericos gobiernos revolucionarios existentes en la actualidad.

En el caso de los gobiernos de perfil progresista de nuestro continente, la miopa avanzada, cercana ya a la ceguera total, respecto a la problemtica ambiental, podra resumirse en las palabras de mandatario ecuatoriano Rafael Correa, cuando en una entrevista el pasado mes de mayo a un medio de comunicacin chileno, declaraba: Dnde est en el Manifiesto Comunista el no a la minera? Tradicionalmente los pases socialistas fueron mineros. Qu teora socialista dijo no a la minera? Son los pseudointelectuales postmodernistas los que meten todos estos problemas en una interminable discusin. No hay dnde dudar: salir del modelo extractivista es errneo (29). As, el presidente ecuatoriano olvidaba que si de hecho hay un error en la ley del valor desarrollada por primera vez por Marx en su obra Miseria de la filosofa (1847) texto que se desarroll como respuesta a la Filosofa de la Misera de Proudhon-, es precisamente no haber contemplado en dicha ley el impacto ambiental de la produccin sobre el planeta. En descargo del viejo intelectual, filsofo y pensador alemn, podemos alegar que dicha obra se remonta a 165 aos atrs, cuanto era aun difcil prever la situacin actual del planeta.

Dicha reconstruccin de la izquierda se hace fundamental al momento de refundar alternativas y resistencias a polticas que no dan solucin al problema global (no solo ambiental) y que por sus estilos, formas y contenidos actan en decremento de la participacin social, la democracia directa y el respeto al conjunto de pueblos y nacionalidades indgenas existentes a lo largo y ancho del subcontinente.

Para concluir, citando nuevamente a Bolvar Echeverra (2010), el modo capitalista vive de sofocar a la vida y al mundo de la vida, ese proceso se ha llevado a tal extremo, que la reproduccin del capital solo puede darse en la medida en que destruya igual a los seres humanos que a la Naturaleza. Lo que equivale a afirmar que no habr alternativas a la crisis global multifactica al interior del sistema capitalista.

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Notas

1 Sobre esta afirmacin, se puede consultar la conferencia dictada por Manfred Max Neef en la Universidad EAFIT, de Medelln, Colombia, en.

2 La crtica naturalista se asent sobre tres principios bsicos: la reivindicacin del higienismo, que reclama mejores condiciones de vida para los trabajadores y su entorno urbano; el naturismo como reivindicacin de un rencuentro entre el ser humano y la Naturaleza; y el conservacionismo que se plasma en las primeras asociaciones proteccionistas de animales y hbitats naturales.

3 Para el ao 1800 se estima una poblacin mundial de mil millones de habitantes con respecto a los 7 mil millones censados a finales de 2011.

4 La capacidad de produccin energtica de la URSS pas de 46 millones de toneladas en 1913 (dependiente bsicamente del carbn) a 238 millones de toneladas en 1940. Las hidroelctricas generaron 6 millones de kilovatios en 1955 y 33 millones en 1971(quedando el combustible vegetal reducido al 6% del total). La extraccin de petrleo del Cucaso y del gas natural tom fuerza a partir de 1950, lo que situ ala URSS como un pas puntero en la produccin petrolera. El desarrollo energtico de la URSS se asent sobre la explotacin de su riqueza en recursos naturales, lo que le convirti en el nico pas desarrollado con capacidad de autoabastecimiento energtico.

5 La URSS desarroll una importante industria siderrgica con base en la explotacin de sus importantes reservas del material ferroso, hulla y manganeso, convirtindose en el pas lder de la produccin mundial de hierro y uno de los ms importantes pro-ductores de acero del planeta.

6 Fue Nikita Kruschev, responsable de la desestalinizacin parcial de la URSS, quien revelara, entre otras cuestiones, el estancamiento y en algunos casos retroceso de la produccin agrcola sovitica entre 1913 y 1950. Aunque entre el ao 1950 y el de 1965 la produccin agropecuaria aument a un ritmo de 1.5% al ao, se mantuvo por debajo del ndice de crecimiento poblacional. Posteriormente, Brezhnev y Kosyguin reformularon mtodos de produccin socializada y de distribucin de mercado.La reforma de 1965 ampli las primas y los estmulos individuales para incentivar la produccin, y posteriormente, durante el mandato de Gorbachov, se impuls una poltica de apertura sobre los rgidos esquemas del estalinismo. A la llegada de la Perestroika, la URSS produca el doble de fertilizantes qumicos que EE.UU., cuadruplicaba el nmero de vacas lecheras respecto a los estadounidenses y utilizaba cinco veces ms tractores en labores agrarias que su rival, sin embargo su produccin se mantena estancada, el sector rural en crisis y se importa bancada vez ms alimentos.

7 El socialismo realmente existente, en realidad, formaba parte de dicha economa-mundo. Nunca logr erigirse como una alternativa en trminos civilizatorios.

8 Datos de la Lista Roja de Especies Amenazadas,que publica la Unin Internacional para la Conservacin de la Naturaleza (UICN). Estos datos apenas realizan una mirada general sobre lo que est ocurriendo respecto a las diferentes formas de vida en el planeta, pues slo analizan el 2,7% de las especies conocidas, lo que significa que el nmero de especies en peligro de extincin puede ser mayor. Segn el informe, en relacin a las especies de agua dulce,el 38% de los peces estn amenazados en Europa,mientras que en frica oriental se encuentran en peligro el 28%. En los ocanos, el panorama es igual de sombro. Muchas especies marinas estn sufriendo una prdida irreversible debido a la sobre pesca,el cambio climtico, las especies invasoras, el desarrollo costero y la contaminacin, destaca la publicacin. Adems, seala que las aves marinas estn mucho ms amenazadas que las terrestres, con un 27,5% en peligro de extincin, frente al 11,8% de las aves terrestres en la misma situacin.

9 Todas las plantas y los animales que habitan en el planeta tienen un papel especfico y sirven para conseguir alimentos, medicamentos, oxgeno y agua pura, y para la polinizacin de los cultivos, el almacenamiento de carbono en el suelo y la fertilizacin.

10 La autora principal del informe, en el que colaboraron 17 profesionales, que la estadounidense Donella Meadows, biofsica y pionera cientfica ambiental, especializada en dinmica de sistemas.

11 La Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Medioambiente de Estocolmo, de junio de 1972,que permitir la creacin del Programa de las Naciones Unidas por el Medioambiente (PNUM-UNEP), son sus siglas en ingls).

12 El Rainbow Warrior era utilizado como barco soporte para las manifestaciones de protesta organizadas por Greenpeace contra diferentes actividades realizadas por diversos pases contrarias a la proteccin del medio ambiente y de las especias marinas.

13 La Crisis Global Multifactica es fruto de la combinacin e interconexin de siete crisis: la econmica, la ideolgica, la energtica, la alimentaria, la medioambiental, la democrtica y la de hegemona.

14 Informe socioeconmico elaborado por distintas naciones en 1987 para la ONU, por una comisin en cabezada por la doctora Gro Harlem Brundtland, una poltica noruega miembro del Partido Laborista que ocup el cargo de primera ministra de Noruega en tres ocasiones (1981, 1986-1989 y 1990-1996).

15 El Protocolo de Kyoto sobre el cambio climtico es un protocolo de la Convencin Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climtico (CMNUCC), y un acuerdo internacional que tena por objetivo reducir las emisiones de seis gases de efecto invernadero que causan el calentamiento global: dixido de carbono (CO2), gas metano (CH4) y xido nitroso (N2O), adems de tres gases industriales fuorados: Hidrofuorocarbonos (HFC), Perfuorocarbonos (PFC) y Hexafuoruro de azufre (SF6), en un porcentaje aproximado de un 5%, dentro del periodo que va desde el ao 2008 al 2012, en comparacin a las emisiones al ao 1990.

16 Hay visiones alternativas del concepto de sustentabilidad, como la del pedagogo y filsofo brasileo Moacir Gadotti (2002), quien indica que el desarrollo podra ser un proceso integral que incluyera dimensiones culturales, ticas, polticas, sociales y ambientales, y no slo econmicas.

17 Utilizando como ejemplos los datos de Venezuela, Bolivia y Ecuador, podemos indicar que, segn datos del Instituto Nacional de Estadstica de Venezuela (INE), la pobreza se redujo en dicho pas del 49% en 1998 al 27%, mientras la pobreza extrema pas del 22% al 7%. De igual manera, segn datos de la CEPAL, desde 2007 la pobreza en Bolivia baj del 61 al 49%, mientras la pobreza extrema baj del 34 al 25,4%. Por ltimo, segn datos del Instituto Nacional de Estadstica y Censo (INEC), en Ecuador,entre los aos 2006 y 2011, la pobreza se redujo del 37, 6 al 28,6%, mientras la extrema pobreza se redujo del 16,5 al 13,2% en 2010.

18 Tres casos significativos son los de Venezuela,Bolivia y Ecuador: a) Venezuela: la Superintendencia de las Instituciones del Sector Bancario (Sudeban) defini el pasado mes de abril a este perodo como el mejor momento de su historia, haciendo referencia ala situacin actual de la banca. As, los primeros siete bancos privados, en ganancias, para abril de 2012,obtuvieron unos resultados netos de 4.951 millones de bolvares. Segn fuentes oficiales, en julio del 2011, la banca privada haba ganado ya un 81,7% ms que en el mismo perodo del ao anterior, pasan-do de 498,5 millones de dlares a mediados de 2010 a 846,2 millones doce meses despus, todo ello a pesar de que la economa se haba contrado un 7,1%;de igual manera, el mismo presidente Chvez declar el pasado 18 de mayo que el crecimiento del sector privado est por encima del pblico. Pero no slo es que ms crece el sector privado, sino que si consideramos el excedente de explotacin venezolano,concepto que comprende los pagos a la propiedad(intereses, regalas y utilidades) y las remuneraciones a los empresarios, as como los pagos a la mano de obra no asalariada, veremos que este pas del 49,02 en 1999 al 61,30% en el 2010. Segn los datos del Instituto Nacional de Estadstica (INE) de Venezuela,y a pesar de las mejoras respecto al ndice de Gini en el pas, tras ms de una dcada de gobierno revolucionario, el 20% de los hogares con mayores ingresos econmicos devenga el 45,56% del ingreso total, mientras el 40% de los hogares ms pobres apenas se apropia del 15,1% del ingreso; b) Bolivia: en Bolivia, segn datos de la Autoridad de Supervisin del Sistema Financiero (Asf) se revela que las utilidades que obtuvieron las entidades pertenecientes al sistema financiero a junio de 2011 fueron de 172,2 millones de dlares, superando en 7,88% las obtenidas por este sector durante toda la gestin 2010. Son 21 grupos corporativos, empresariales y de inversiones los propietarios de todo el sistema bancario boliviano. Paralelamente, hasta noviembre de 2011, las recaudaciones fiscales lograban un rcord histrico. El ingreso tributario ms importante es el Impuesto a las Utilidades Empresariales (IUE), que representa el 24% del total de las recaudaciones impositivas. Dicho monto representa prcticamente un cuarto delos ingresos de impuestos que recibe el Tesoro, y est generado por las utilidades proporcionadas por el sector privado. El ministro de Economa y Finanzas, Lus Arce, se congratulaba de dicha situacin indicando que le est yendo muy bien al sector privado,porque estn pagando grandes cantidades por el IUE. Y nos alegramos que les vaya bien a los empresarios privados, porque mientras sigan contribuyendo [...] alas recaudaciones tributarias, el pas seguir teniendo estos rcords de recaudaciones impositivas; y c) Ecuador: el crecimiento acumulado del sector bancario privado fue durante los tres primeros aos del gobierno de Correa (2007-2009) un 70% superior al de los gobiernos neoliberales anteriores en el mismo perodo. En 2010 el sector bancario privado alcanz un 15,4% de utilidades ms que en el ejercicio 2009, y en el 2011 un 52% que en el ejercicio 2010,aproximndose sus utilidades a 500 millones de dlares. Tras ms de cinco aos de gobierno de la revolucin ciudadana, 62 grupos econmicos concentran el 41% el PIB, teniendo el sector privado un beneficio superior al 54% del que obtuvo durante los mismos perodos de los gobiernos inmediatamente anteriores a Correa, los cuales eran de perfil neoliberal.

19 Brasil es el segundo productor de bioetanol del mundo, con 33,2% de participacin en el mercado detrs de Estados Unidos, responsable del 54,7% dela produccin mundial, segn datos de 2009. Colombia, a su vez, figura en el dcimo lugar de los pases productores, con el 0,4%. Argentina, por su parte, es el segundo productor mundial de biodiesel, con el 13,1% del mercado, tambin despus de Estados Unidos, que lidera con el 14,3%. Brasil se ubica en quinto lugar, con el 9,7% de la participacin (datos de la CEPAL, 2011).

20 El neoextractivismo difiere del anterior extractivismo respecto al papel otorgado al Estado y a su legitimacin social y poltica, lo que implica resultados econmicos sustancialmente diferentes para los pases.

21 Extrado de la conferencia dictada por el experto Dr. Jos Frutos, gelogo chileno, invitado al Seminario Internacional Adelantos de la Exploracin de Yacimientos Aurferos, el 27 de noviembre de 2009, en Quito.

22 La onceava ronda petrolera afectar al 100%de los territorios de los indgenas andoas, zparas y shivias, al 93% del de los achuar, al 73% del de los kichwas amaznicos y al 38% del de los shuar.

23 Utilizamos la perspectiva de la democracia burguesa definida por Rosa Luxemburg (brgerliche Demokratie), para quien dicho trmino significaba lo mismo que para Engels y Marx, democracia pura (reine Demokratie), a saber: no el nombre de un rgimen poltico institucionalmente establecido y epocal, sino la caracterizacin de una corriente sociopoltica.

24 Lenin defendi el derecho de libre determinacin de las naciones, entendido como derecho a la secesin, aunque desde su visin, subordinndolo ala lucha de clases. Cuando los bolcheviques alcanza-ron el poder tras la Revolucin de Octubre, el principio de autodeterminacin se proclam oficialmente en la Declaracin de Derechos de los Pueblos de Rusia y en virtud de la misma se reconoci la inde-pendencia de Finlandia.

25 Global Greens naci en abril de 2001 en Canberra, Australia, y engloba a distintas federaciones de partidos verdes en los cinco continentes.

26 Gabeira fue uno de los miembros fundadores del Partido Verde de Brasil, pero abandon la agrupacin en 2002 para unirse al Partido de los Trabajadores, volviendo posteriormente al prime-ro debido a confictos con el gobierno de Luiz Incio Lula da Silva. Conocido por su libro O Qu Isso, Companheiro?, escrito en 1979, donde se narra la historia de la resistencia contra la dictadura militar en Brasil y se enfoca en el secuestro del embajador estadounidense Charles Burke Elbricken 1969 (un evento en el que Gabeira particip como miembro del MR-8), fue candidato a la alcalda de Ro de Janeiro durante las elecciones municipales de Brasil de 2008, pero perdi frentea Eduardo Paes.

27 Mariana Silva sali, a mediados del ao pasado,del Partido Verde brasileo con la intencin de conformar un movimiento social ciudadano de la misma naturaleza que los indignados espaoles; mientras que Antanas Mockus sali a mediados del ao pasa-do del Partido Verde colombiano consecuencia del conflicto interno que se gener en el partido por el apoyo recibido por Pealosa de parte del ex presidente lvaro Uribe Vlez.

28 El PSOL, en las elecciones generales de 2006, consigui, con la histrica candidatura presidencial de Heloisa Helena, un 6,85% de los votos. Sin embargo, en las ltimas elecciones presidenciales y con Helena en las filas del Partido Verde apoyando la candidatura de Marina Silva, el PSOL apenas logrel 0,87% de los votos (888 mil).

29 Vase la revista Punto Final N 758, en.

Alberto Acosta. Economista ecuatoriano. Profesor e investigador de la FLACSO-Ecuador. Ministro de Energa y Minas, enero-junio 2007. Presidente de la Asamblea Constituyente y asamblesta octubre 2007-julio 2008


Decio Machado. Socilogo y periodista de origen hispano brasileo. Cofundador y miembro del peridico espaol Diagonal. Miembro investigador de la ecuatoriana Fundacin Alternativas Latinoamericanas para el Desarrollo Humano y Estudios Antropolgicos (ALDHEA).


Fuente: Publicado en Revista OSAL N 32 (Observatorio Social de Amrica Latina - CLACSO)
ISSN 1515-3282
http://es.scribd.com/doc/107509722/Revista-OSAL-N%C2%B0-32


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