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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 02-10-2012

La influencia de EE.UU. en Medio Oriente ha perdido fuerza

Patrick Cockburn
Common Dreams

Traducido del ingls para Rebelin por Germn Leyens


Se acaban los das de la predominancia estadounidense en Medio Oriente, o simplemente adopta una nueva forma? En qu medida enfrenta Washington la misma situacin que la Unin Sovitica en 1989 cuando permiti que colapsaran los Estados policiales que sostena en Europa Oriental despus de rechazar el intento de mantener a Hosni Mubarak en el poder en Egipto?

EE.UU. es evidentemente ms dbil de lo que fue entre 1979, cuando el entonces presidente egipcio, Anwar Sadat, firm el acuerdo de Camp David y ali a Egipto con EE.UU., y 2004/2005, cuando se hizo obvio al mundo exterior que la guerra de Iraq era un desastre para EE.UU. En aquel entonces, el general William Odom, ex jefe de la Agencia Nacional de Seguridad, la mayor agencia de inteligencia estadounidense, calific correctamente esa guerra de el mayor desastre estratgico en la historia de EE.UU.

Desde entonces, el veredicto de la guerra de Iraq ha sido confirmado en Afganistn, donde otra extremadamente costosa fuerza expedicionaria de EE.UU. no ha logrado aplastar una insurgencia. Solo en las ltimas semanas, combatientes talibanes han tenido xito en su ataque contra Camp Bastion en la provincia Helmand y destruido aeronaves por un valor de 200 millones de dlares. Tantos soldados estadounidenses y aliados han sido muertos por soldados y policas afganos que los consejeros estadounidenses tienen rdenes de colocarse blindaje corporal total cuando toman t con sus aliados locales.

Los levantamientos de la Primavera rabe plantearon una nueva amenaza para EE.UU., pero tambin abrieron nuevas opciones. El apoyo a Mubarak fue retirado decisivamente en una etapa temprana, causando consternacin en Arabia Saud e Israel. Pero la Hermandad Musulmana haba estado considerando desde hace tiempo cmo poder llegar a una componenda con EE.UU. que la protegiera contra golpes militares, y la capacitara para reducir el poder de las fuerzas de seguridad egipcias. Fue algo muy parecido a la exitosa estrategia del primer ministro turco Recep Tayyip Erdogan y su partido de Justicia y Desarrollo (AKP), lo que explica el motivo por el cual estuvo dispuesto a apoyar a EE.UU. en la invasin de Iraq en 2003 y el porqu se ha convertido en el principal instrumento de la poltica estadounidense hacia Siria en el ao pasado.

Esta alianza con partidos islmicos pero democrticos y pro capitalistas en Egipto y Turqua corresponde obviamente a los intereses de EE.UU. y las potencias atlnticas. Pero su apoyo al cambio democrtico en el Norte de frica y el Oeste de frica es determinado por su propio inters. Por ejemplo, no se extiende a Bahrin, donde la monarqua sun al-Khalifa ha estado activa encarcelando a sus oponentes chies e incumpliendo sus promesas de una reforma significativa. Pero los nuevos aliados deben significar en algn momento nuevas polticas. En agudo contraste con el rgimen de Mubarak, es poco probable que un nuevo gobierno en Egipto apoye subrepticiamente acciones militares israeles como el bombardeo de Lbano en 2006 y de Gaza en 2008.

Un problema para la Casa Blanca es que los votantes estadounidenses no se han hecho cargo de la dimensin en la que se ha reducido la influencia de EE.UU. A pesar de toda la retrica de que la guerra de Iraq fue un desastre estratgico, la elite poltica y militar estadounidense no ha llegado a apreciar la dimensin y las consecuencias del fracaso. Es extraordinario descubrir, segn recientes revelaciones, que incluso en 2010 el vicepresidente Joe Biden estaba bajo la impresin de que poda decidir despreocupadamente quin sera presidente de Iraq. La comprensin de la geografa iraqu de Biden parece ser tan vacilante como su comprensin de su poltica. En una ocasin en Bagdad, elogi todo lo bueno que EE.UU. haba hecho por Baku, capital de Azerbaiyn, ya que al parecer la confundi con Basora, en el sur de Iraq.

El asesinato del embajador de EE.UU. en Libia, Christopher Stevens, y el incendio del consulado estadounidense en Bengasi podran haber sido un peor desastre para el presidente Barack Obama de lo que fueron. Destacaron que los rebeldes que derrocaron a Muamar Gadafi no eran exactamente lo que haban dicho el gobierno de EE.UU. y los medios durante la guerra del ao pasado. El Departamento de Estado de EE.UU. parece tener una enfermiza creencia en su propia propaganda, al no ver que su consulado en Bengasi se encontraba en uno de los lugares ms peligrosos del mundo. El asalto no surgi de la nada. Combatientes haban disparado contra el convoy del embajador britnico, Sir Dominic Asquith, en Bengasi, unas pocas semanas antes. En julio del ao pasado, el propio comandante de los rebeldes, Abdel Fatah Younis, fue secuestrado y asesinado por hombres que tericamente estaban bajo su comando en venganza por acciones represivas que realiz antes de desertar de las fuerzas de Gadafi.

Diplomticos y soldados son a menudo curiosamente ciegos ante los peligros que los enfrentan. Podra ser que ambos viven en comunidades muy encerradas en s mismas, y que de alguna manera son incapaces de interiorizar cmo alguien afuera pueda pensar y actuar. Recuerdo que en 1983 en el Lbano, habl con un inteligentsimo comandante de marines de EE.UU., cuyos soldados estaban basados cerca del aeropuerto de Beirut. En trminos tericos, poda ver claramente que las fuerzas estadounidenses tenan algunos enemigos muy peligrosos y que eran vulnerables a ataques, pero inexplicablemente no tom medidas efectivas que podran haber impedido que un camin repleto de explosivos matara a 241 marines cuando su base fue destruida. Del mismo modo, la Zona Verde en Bagdad tuvo complicadas fortificaciones desde 2003, pero en algn momento sus defensas exteriores estuvieron defendidas por ex policas peruanos de Lima y, en otro, por ex soldados de Uganda contratados a bajo precio por una compaa de seguridad.

Un oponente poltico ms efectivo que Mitt Romney podra seguramente haber infligido dao a Obama por la debacle de Bengasi. Una medida de la ineptitud de Romney es que no pudo hacerlo y, en lugar de ganar puntos, se present como oportunista e ignorante. Despus de todo, Obama ha estado realizando una poltica de retirada en Iraq, Afganistn y Egipto sin explicarla. La denuncia de Obama por Romney por disculparse por EE.UU. fue pura demagogia barata, aunque no hay que desdear con demasiada facilidad la retrica de la derecha estadounidense. Los partidarios de George W. Bush solan emitir estupideces semejantes, pero solo despus del 11-S qued espantosamente claro que crean gran parte de lo que estaban diciendo.

Suponiendo que Obama sea reelegido en noviembre, cambiar en algo la posicin de EE.UU.? La interminable repeticin de las amenazas israeles de lanzar ataques areos contra Irn, siempre me ha parecido como un bluf que cuenta con posibilidades de ser altamente exitoso, ya que solo las amenazas han servido las intenciones de Israel, aislando econmicamente Irn y desviando la atencin de los palestinos.

De un modo ms inmediato, actuar EE.UU. despus de la eleccin, posiblemente a travs de Turqua, para emprender una accin militar para desplazar a Basher al-Asad en Siria? Hay algo engaoso cuando David Cameron implica que Rusia y China son responsables por la matanza de nios sirios.

Un problema central al desembarazarse del presidente Asad y del rgimen baasista es que la guerra en su contra no es solo por o contra la autocracia. Si fuera el nico problema cmo es posible que las monarquas absolutas sunes en la Pennsula Arbiga sean los enemigos ms feroces de Asad? La lucha es entre chies y sunes y entre Irn y sus enemigos, lo que garantiza que Asad cuente con apoyo en Tehern, Bagdad y Beirut. La manera ms rpida de terminar la guerra es dar confianza a los aliados de Asad en el interior y el exterior de que no son los prximos en la lnea para ser eliminados.

2012 The Independent

Publicado el 30 de septiembre de 2012 por The Independent/UK

Corresponsal para Medio Oriente del peridico britnico The Independent, Patrick Cockburn recibi el premio Martha Gellhorn de 2005 por corresponsala de guerra. Su libro sobre sus aos cubriendo la guerra en Iraq, The Occupation: War and Resistance in Iraq (Verso) fue finalista en el National Book Critics Circle Award para no ficcin.

Fuente: http://www.commondreams.org/view/2012/09/30-6?print



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