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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 02-10-2012

Un documental reconstruye la represin del independentismo cataln con motivo de las olimpiadas de Barcelona
La otra cara del juez Garzn

Enric Llopis
Rebelin


El magistrado Baltasar Garzn pasa por ser un campen de las reivindicaciones por la memoria histrica y la defensa de los derechos humanos. Pero es algo ms. Lejos del foco meditico, existe la otra cara del juez, retratada en el documental Operacin Garzn contra el independentisme catal, que se present en Valencia el pasado 25 de septiembre dentro de las Jornadas contra la tortura, organizadas por el Frum per la Memria del Pas Valenci y la Sociedad Coral El Micalet.

 

Corra el ao 1992, ao de grandes fastos bajo el mandato del gobierno socialista de Felipe Gonzlez. Barcelona estaba ya dispuesta a acoger los juegos olmpicos, al tiempo que se celebraba el V Centenario del descubrimiento de Amrica y Sevilla albergaba la Exposicin Universal. En este contexto, los aparatos del estado implementaron una operacin contra la izquierda independentista catalana, con el fin de desmantelarla definitivamente y garantizar la paz olmpica. El documental Operacin Garzn contra el independentisme catal relata estos hechos, con testimonios de los encausados (y tambin del juez Garzn), que en muchos casos denunciaron detenciones arbitrarias y torturas.

 

Llibertat.cat, espacio de debate y difusin de la memoria histrica nacido en 2006, ha impulsado el documental, producido por Zeba Produccions, con la colaboracin de la Asociacin Memria contra la Tortura, Alerta Solidria y ms de 200 personas y entidades que han contribuido mediante la frmula del micromecenazgo. El documental ya se ha difundido por numerosos centros sociales y por algunas televisiones locales. De momento, la televisin autonmica catalana lo tiene arrinconado, aseguran los promotores de la iniciativa.

 

Dos dcadas despus de los hechos, Llibertat.cat recuerda que un total de 38 independentistas sufrieron una persecucin indiscriminada, acusados de pertenecer a Terra Lliure , que se mantena activa a pesar de la autodisolucin de la IV Asamblea de la organizacin armada; el juez Garzn, ahora condenado a 11 aos de inhabilitacin por las escuchas telefnicas del caso Grtel, aprob la incomunicacin de los detenidos en las dependencias de la Guardia Civil, un periodo durante el cual los independentistas fueron torturados; el juez, sin embargo, ignor las torturas de las que fueron objeto los detenidos, aunque declararon delante del magistrado de la Audiencia Nacional, haber sufrido malos tratos, se explica en la presentacin del documental.

 

Asimismo, se asegura que el juez, pese a conocer las denuncias y del estado de los detenidos, se vali de las declaraciones extradas bajo tortura por parte de la Guardia Civil para instruir un sumario en el que implicaba a decenas de personas. Garzn vulner as los derechos humanos, concluye Llibertat.cat. En 2004, doce aos despus de los sucesos, el Tribunal Europeo de Derechos Humanos de Estrasburgo conden al estado espaol, y le oblig a indemnizar a las vctimas, por haberse negado a investigar las denuncias de malos tratos. Sin embargo, el aparato poltico y jurdico del momento no se ha sentado nunca, de momento, en el banquillo de los acusados, subraya la citada fuente.

 

Los objetivos del documental, son mltiples, segn sus promotores. Sealan, entre otros, mostrar la otra cara de las olimpiadas de 1992 y el movimiento de protesta a las mismas; denunciar el despliegue militar a lo largo del pas; la actuacin del juez Baltasar Garzn; el uso y la pervivencia de la tortura como sistema de destruccin de los detenidos; y dar voz a los independentistas que sufrieron la actuacin del magistrado, y que nunca contarn con espacio en los medios oficiales.

 

En las Jornadas contra la Tortura participaron tres de los encausados en el proceso abierto hace dos dcadas. Uno de ellos, Carles Bentez, record que aquella operacin pretenda cortar el independentismo de raz; pero, gracias a la perseverancia, hoy florece el movimiento; hubo, sin duda, unos juegos olmpicos con una cara oculta, que mucha gente desconoca; pero al final todo el mundo se coloca en su sitio; Bentez traza el smil entre la operacin Garzn y los hechos narrados en la Batalla de Argel, cuando llegan los paracaidistas franceses y se produce la tortura sistemtica. Recuerda, asimismo, que en el estado espaol contina hoy vigente la legislacin antiterrorista. Cmo un estado que se dice democrtico mantiene en vigor esta ley?, se pregunta.

 

Otro de los encausados, Josep Must, subray que la historia del independentismo cataln es, asimismo, la de la guerra sucia y la represin por parte del estado. Pero el tiempo nos ha dado la razn, aade. Must explica que en la dcada de los 70 y los 80 se haca referencia a organizaciones como el PSAN, MDT o Terra Lliure, pero hoy, ms del 50% del principado est a favor de la independencia y en la reciente manifestacin de Barcelona salieron a la calle ms de dos millones de personas. Vemos adems cmo el pueblo trabajador cataln est pagando la crisis en forma de despilfarro de recursos econmicos, medioambientales, recortes de todo tipo, paro, racismo y desahucios, agrega.

 

Por su parte, Toni Infante destac que no se trata de apelar a la nostalgia. Pero cabe preguntarse, segn Infante, Dnde se encuentran los mentores de la razia del 92? Personajes como Garzn, Felipe Gonzlez, Roldn o Corcuera. Adems, el estado espaol representa la quintaesencia del capitalismo ms feroz; y contra este estado que, desde su gnesis, no entiende de negociaciones- no valen autonomismos, federalismos ni otros reformismos; la nica solucin es la independencia y, para ello, han de darse dos condiciones: la construccin de la unidad popular para luchar por el socialismo, oponerse al patriarcado y defender el medio ambiente; y el encuadramiento de la gente que est dispersa y que an no tiene un referente poltico independentista.

 

El Frum Per la Memria, organizacin que impuls las Jornadas por la Tortura en Valencia, procedi a la lectura de un manifiesto en el que se trasciende lo ocurrido en la operacin Garzn, y realiza una reflexin de fondo sobre la vigente democracia espaola: Todos estos hechos hacen visible, dos dcadas despus, la impunidad de la que disfruta el aparato poltico, policial y judicial espaol; impunidad que tambin disfrutan las personas responsables, los colaboradores, empresas e instituciones implicadas en el genocidio franquista. El estado espaol es el nico que, despus de una dictadura militar de 40 aos y con centenares de miles de vctimas, nunca ha procesado ni pedido responsabilidades a las personas implicadas.

 

Adems, contina el manifiesto, la impunidad contina visualizndose dentro de las comisaras, centros de detencin, Centro de Internamiento para Extranjeros (CIE) y prisiones del estado espaol, donde se sigue practicando la tortura y el maltrato. De hecho, segn el informe de la Coordinadora para la Prevencin de la Tortura de 2011, ese ao se tuvo conocimiento de 280 situaciones (251 el ao anterior) en las que se produjeron torturas y malos tratos, y en las que se vieron afectadas 853 personas (cifra muy superior a las 540 de 2010). La citada coordinadora subraya que el incremento registrado responde, en buena medida, a las agresiones policiales perpetradas durante las diferentes movilizaciones sociales, que ha pasado de 200 personas afectadas en 2010 a 433 en 2011, lo que implica un incremento del 116%.



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