Portada :: Palestina y Oriente Prximo :: Israel
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 03-10-2012

El gran error

Uri Avnery
Gush-shalom

Traducido para Rebelin por J. M. y revisado por Caty R.


Estoy sentado aqu escribiendo este artculo a 39 aos desde el momento en que las sirenas comenzaron a gritar, anunciando el comienzo de la guerra.

Un minuto antes, reinaba total tranquilidad, igual que ahora. No hay trfico, no hay actividad en la calle, a excepcin de unos pocos nios montados en sus bicicletas. La sacralidad del Yom Kippur, el da ms sagrado para los judos, reinaba. Y entonces...

Inevitablemente, la memoria comienza a trabajar.

Este ao se liberaron muchos documentos nuevos para su publicacin. Abundan los libros y artculos crticos.

Los culpables supremos son Golda Meir y Moshe Dayan.

Han sido acusados ​​ antes, desde el da despus de la guerra, pero slo por los superficiales delitos militares conocidos en ese momento como El fallo. As se llam por el fracaso en la movilizacin de las reservas, y no mover a tiempo los tanques al frente, a pesar de los muchos indicios de que Egipto y Siria estaban a punto de atacar.

Ahora, por primera vez, se est investigando el verdadero error: el trasfondo poltico de la guerra. Los resultados tienen una relacin directa con lo que est sucediendo ahora.

Se tiene constancia de que en febrero de 1973, ocho meses antes de la guerra, Anwar Sadat envi a su ayudante de confianza, Hafez Ismail, al todopoderoso Secretario de Estado de EE.UU., Henry Kissinger. El delegado ofreci el inicio inmediato de las negociaciones de paz con Israel. Haba una condicin y una fecha: todo el Sina, hasta la frontera internacional, tendra que restituirse a Egipto sin ningn tipo de asentamientos israeles y el acuerdo tena que alcanzarse en septiembre, a ms tardar.

A Kissinger le gust la propuesta y la transmiti de inmediato al embajador israel, Yitzhak Rabin, quien estaba a punto de terminar su mandato. Rabin, por supuesto, inmediatamente inform a la Primera Ministra, Golda Meir. Ella rechaz la oferta rpidamente. Se produjo una acalorada conversacin entre el embajador y la Primera Ministra. Rabin, que estaba muy cerca de Kissinger, estaba a favor de aceptar la oferta.

Golda trat la iniciativa en su conjunto como otro truco rabe para inducirla a abandonar la pennsula del Sina y eliminar los asentamientos construidos en territorio egipcio.

Despus de todo, el verdadero propsito de estos asentamientos -incluida la brillante ciudad blanca nueva, Yamit- era precisamente para evitar el retorno de toda la pennsula a Egipto. Ni ella ni Dayan soaban con abandonar el Sina. Dayan ya haba hecho la declaracin la famosa que l prefera "Sharm al-Sheik, no a la paz sin Sharm al-Sheik" (Sharm al-Sheik, que ya haba sido rebautizado con el nombre hebreo Ophira, se encuentra cerca de la punta sur de la pennsula, cerca de los pozos de petrleo a los que Dayan tambin estaba poco dispuesto renunciar).

Incluso antes de las nuevas revelaciones, el hecho de que Sadat haba hecho varias gestiones de paz no era ningn secreto. Sadat haba manifestado su voluntad de llegar a un acuerdo en sus negociaciones con el mediador de la ONU, el doctor Gunnar Jarring, cuyos esfuerzos se haban convertido en una broma en Israel.

Antes de eso, el anterior presidente egipcio, Gamal Abd-al-Nasser, haba invitado a Nahum Goldman, presidente del Congreso Judo Mundial (y por un tiempo presidente de la Organizacin Sionista Mundial) a entrevistarse en El Cairo. Golda haba impedido esa reunin, y cuando el hecho se supo se levant una tormenta de protestas en Israel, incluyendo una famosa carta de un grupo de estudiantes de duodcimo grado diciendo que sera difcil para ellos servir en el ejrcito.

Todas estas iniciativas egipcias pudieron rechazarse como maniobras polticas. Pero no corri la misma suerte un mensaje oficial enviado por Sadat al Secretario de Estado. As, recordando la leccin del incidente Goldman, Golda decidi mantener en secreto todo el asunto.

As se cre una situacin increble. Esta desafortunada iniciativa, que podra haber sido un punto de inflexin histrico, se puso en conocimiento solo de dos personas: Moshe Dayan e Israel Galili.

El papel de este ltimo necesita explicacin. Galili fue la eminencia gris de Golda, as como de su predecesor, Levy Eshkol. Conoc a Galili bastante bien y nunca entend el de dnde vino su fama de brillante estratega. Ya antes de la fundacin del Estado fue el mximo representante de la organizacin militar ilegal Haganah. Como miembro de un kibutz, era oficialmente socialista pero en la realidad era un nacionalista de lnea dura. Fue quien tuvo la brillante idea de levantar los asentamientos en territorio egipcio, con el fin de imposibilitar la devolucin del norte del Sina.

De manera que la iniciativa de Sadat era conocida slo por Golda, Dayan, Galili y Rabin y el sucesor de Rabin en Washington, Simcha Dinitz, un don nadie que era lacayo de Golda.

Por increble que pueda parecer, el Ministro de Relaciones Exteriores, Abba Eban, jefe directo de Rabin, no fue informado. Tampoco lo fueron todos los dems ministros, el Jefe de Estado Mayor y los dems lderes de las fuerzas armadas, incluidos los jefes de Inteligencia del Ejrcito, as como los jefes del Shin Bet y el Mossad. Era un secreto de Estado.

No hubo debate al respecto, ni pblico ni secreto. Septiembre lleg y pas, y el 6 de octubre, las tropas de Sadat golpearon en el canal y lograron una exitosa sorpresa que sacudi el mundo (igual que los sirios en los Altos del Goln).

Como resultado directo del gran error de Golda, 2.693 soldados israeles murieron, 7.251 resultaron heridos y 314 fueron hechos prisioneros (junto con decenas de miles de egipcios y sirios muertos).

Esta semana varios comentaristas israeles lamentaron el silencio total de los medios de comunicacin y de los polticos de la poca.

Bueno, no tan as. Varios meses antes de la guerra, en un discurso en la Knesset, advert a Golda Meir de que si el Sina no se devolva pronto, Sadat iniciara una guerra para salir del callejn sin salida.

Yo saba de lo que estaba hablando. Por supuesto, no tena ninguna idea acerca de la misin de Ismail, pero en mayo de 1973 asist a una conferencia de paz en Bolonia. La delegacin de Egipto estaba dirigida por Khalid Muhyi al-Din, un miembro del grupo original Oficiales Libres que hicieron la revolucin de 1952. Durante la conferencia me llev aparte y me dijo en confianza que si no le devolvan el Sina antes de septiembre Sadat iniciara una guerra. Sadat no se haca ilusiones de victoria, dijo, pero esperaba que una guerra obligara a los EE.UU. e Israel a iniciar las negociaciones para la devolucin del Sina.

Mi advertencia fue completamente ignorada por los medios de comunicacin. Ellos, como Golda, tenan por el ejrcito egipcio un desprecio abismal y a Sadat lo consideraban un imbcil. La idea de que los egipcios se atrevieran a atacar al invencible ejrcito israel pareca ridcula.

Los medios de comunicacin adoraban a Golda, igual que el mundo entero, en especial las feministas. (Un famoso cartel mostraba su cara con la inscripcin: "Pero ella puede escribir?") En realidad, Golda era una persona muy primitiva, ignorante y obstinada. Mi revista, Haolam Hazeh, la atacaba prcticamente todas las semanas, lo mismo que yo en la Knesset. (Me pag con el cumplido nico de declarar pblicamente que estaba lista para "montar las barricadas" para sacarme de la Knesset).

La nuestra era una voz que clamaba en el desierto, pero al menos hemos cumplido una funcin: En su Marcha de la Locura", Barbara Tuchman estipulaba que una poltica podra ser calificada como una locura si hubiera habido al menos una voz de alerta en contra de ella en tiempo real.

Tal vez incluso Golda habra reconsiderado si no hubiera estado rodeada de periodistas y polticos que le cantaban alabanzas, celebrando su sabidura y coraje y aplaudiendo cada una de sus estpidas declaraciones.

El mismo tipo de personas, incluso algunas de las mismas personas, ahora estn haciendo lo mismo con Binyamin Netanyahu.

Una vez ms, estamos mirando el mismo magnfico error de frente.

Una vez ms, un grupo de dos o tres estn decidiendo el destino de la nacin. nicamente Netanyahu y Ehud Barak toman todas las decisiones, "manteniendo sus cartas cerca de su pecho". Atacar o no atacar a Irn? Mantienen a los polticos y a los generales en la oscuridad. Bibi y Ehud lo saben mejor. No hay necesidad de ninguna otra opinin.

Pero ms revelador que las amenazas que hielan la sangre sobre Irn es el silencio total sobre Palestina. Las ofertas de paz de los palestinos se ignoran, igual que las de Sadat en su poca. Los diez aos de la Iniciativa de Paz rabe, avalada por todos los rabes y todos los Estados musulmanes, no existen.

Una vez ms florecen y se expanden los asentamientos con el fin de impedir la devolucin de los territorios ocupados. (Vamos a recordar a todos los que decan en aquellos das, que la ocupacin del Sina era "irreversible". Quin se atrevera a levantar Yamit?)

Una vez ms, una multitud de aduladores, estrellas de los medios y polticos compiten entre s en la adulacin de "Bibi, el Rey de Israel". Qu bien puede expresarse en ingls estadounidense! Cmo convencen sus discursos en la ONU y en el Senado de los EE.UU.!

Bueno, Golda, con sus 200 palabras de mal hebreo e ingls primitivo, era mucho ms convincente, y le gustaba la adulacin de todo el mundo occidental. Y al menos ella tena el tino de no impugnar al presidente estadounidense en ejercicio (Richard Nixon) durante una campaa electoral.

En aquellos das, llam a nuestro gobierno la nave de los locos". Nuestro gobierno actual es peor, mucho peor.

Golda y Dayan nos llevaron al desastre. Despus de la guerra, su guerra, fueron echados, no por elecciones, no por ninguna comisin de investigacin, sino por las masivas protestas populares que acumul el pas.

Bibi y Ehud nos estn llevando a otro desastre mucho peor. Algn da, sern expulsados ​​ por las mismas personas que los adoran ahora, si sobreviven.

 

Fuente: http://zope.gush-shalom.org/home/en/channels/avnery/1348845384/



Envía esta noticia
Compartir esta noticia: delicious  digg  meneame twitter