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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 06-10-2012

Hacia un punto de inflexin en Amrica Latina

Ral Zibechi
La Jornada


Los procesos polticos nacen, crecen, se estabilizan y decaen. En ocasiones consiguen fecundar procesos nacientes, mientras otros tienden a la esclerosis. Sin pretender establecer leyes deterministas, la historia de los procesos polticos sugiere que estas etapas o momentos se suceden con cierta regularidad. Una dcada es un tiempo suficiente para observar las grandes tendencias, al situarse en algn lugar intermedio entre la coyuntura y el largo plazo.

En Amrica Latina, y de modo particular en Sudamrica, conocimos una coyuntura relativamente breve en la que se concentraron novedades que luego pudimos visualizar como un cambio de rumbo. Entre 1999 y 2003, aproximadamente, comenzaron a instalarse una serie de gobiernos progresistas y de izquierda que cosecharon la siembra de resistencias e insurrecciones protagonizadas por los movimientos indgenas, campesinos y populares en su prologando rechazo al neoliberalismo.

Le sucedi una dcada de inusitada intensidad poltico-estatal como no haba vivido la regin desde mediados del siglo XX. Se produjo un fuerte aumento del producto interno bruto con base en la exportacin de productos naturales, se implementaron polticas sociales para reducir la pobreza, se comenz un vasto plan de obras de infraestructura y crecieron de forma sostenida los ingresos de los trabajadores. De modo desigual, los Estados-nacin adquirieron mayor capacidad de intervenir en la economa y en las sociedades, y algunos recuperaron su capacidad de planificar a largo plazo.

La regin adquiri peso y voz propia en el escenario internacional y adelant proyectos de integracin que le dieron cierta independencia respecto de las potencias del norte. Durante un tiempo se vivi un clima de mayor bienestar material y satisfaccin, en particular entre los sectores populares, que mejoraron su situacin por lo menos en la mayor parte de los pases.

En algn momento este clima comenz a cambiar. La potencia hegemnica, sobre todo durante el gobierno de Barack Obama, recuper la iniciativa que haba perdido durante la gestin de George W. Bush. Las derechas locales aprendieron a moverse en un escenario desfavorable, utilizando formas de accin que acuaron los movimientos populares. Una poltica conservadora sin centro de comando aparente comenz a ejecutarse en todos los pases, siguiendo una partitura similar, a veces casi idntica, siempre amplificada (cuando no urdida) por los grandes medios de comunicacin.

De forma casi simtrica, los sectores populares organizados en movimientos comenzaron a replegarse. En ocasiones por la eficacia de las polticas sociales que resolvieron las necesidades ms acuciantes, a veces porque los propios gobiernos desestimularon o institucionalizaron la movilizacin y otras porque la confusin poltica reinante paraliza y neutraliza.

La confusin es un arte. Las guerras sin sentido aparente, como la que algunos gobiernos llevan adelante contra el narcotrfico, tienen el objetivo de paralizar y neutralizar la accin colectiva. Pero tambin se produce un efecto desmoralizador cuando una lucha es acusada de favorecer a terceros (hacer el juego a la derecha, dicen los gobiernos progresistas), sin tomar en cuenta las razones de los que protestan.

El resultado es similar en todas partes. Desmoralizacin de los que resisten. La principal excepcin es Per, donde pueblos enteros enfrentan la prepotencia de las multinacionales y del gobierno. En general, el fervor popular tiende a desvanecerse. Esta es la principal tendencia que vivimos en la regin.

Sobre ese repliegue cabalgan las derechas y el Comando Sur, que han diseado polticas bien diversas. Golpes constitucionales en Honduras y Paraguay. Negociaciones de paz en Colombia. Cooptacin de gobiernos progresistas por las mineras. Un diseo para aceitar la acumulacin. O sea, desmovilizar a los de abajo, que es el prerrequisito para intensificar la acumulacin.

Los procesos de cambio han llegado a una suerte de meseta, mientras las derechas avanzan, en casi todas partes. En Per recuperaron el timn de mando luego de un brevsimo parntesis. En Argentina recuperaron las calles con formas muy similares a las protestas de 2001, aunque se expresan con entera libertad cuando una dcada atrs protestas similares se zanjaban con decenas de muertos.

En Brasil el PT tendr uno de sus peores desempeos en las municipales, mientras Lula ya no consigue convencer a sus votantes como antao. En Ecuador y en Bolivia una parte de los luchadores que contribuyeron a llevar a los actuales gobernantes a palacio militan ahora en la oposicin. En Uruguay la derecha recurre al plebiscito, como antes los movimientos, con posibilidades de ganar. En Venezuela la derecha crece incluso entre los sectores populares, que siempre sostuvieron el proceso bolivariano.

No es fcil identificar en qu punto estamos. Ciertamente, las primaveras quedaron atrs. Muchos sntomas indican que estamos en un recodo del camino cuando se cierra el ciclo del alza de precios de las commodities. O se avanza o se pierde. Una dcada de polticas sociales sin cambios estructurales no alcanza para modificar la relacin de fuerzas heredada. La profundizacin de la crisis mundial empieza a erosionar apoyos y lealtades y, sobre todo, abre huecos donde las clases medias juegan su partida.

Hace falta un nuevo ciclo de luchas, como el que barri el continente desde la segunda mitad de la dcada de 1990, para dar un vuelco a una situacin pautada por el crecimiento del conservadurismo de masas, alentado por el consumismo, la osada creciente de Washington y la parlisis del progresismo.

Pero los ciclos de luchas no se sacan de la galera. Se construyen contra la corriente, con base en el tesn y la entrega militante de hombres y mujeres, sobre todo jvenes, que dedican su vida a la causa de los de abajo. Lo preocupante es que esa energa ha sido cuestionada y hasta criminalizada estos aos, no slo por las derechas y el imperio.

Fuente: http://www.jornada.unam.mx/2012/10/05/index.php?section=opinion&article=025a2pol



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