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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 07-10-2012

Tambin en Europa necesitamos la victoria de Chvez

Andrs Martnez Lorca
elaradoyelmar.tv


Faltan unos pocos das para las elecciones presidenciales en Venezuela, pero en Espaa todos los grandes medios (televisin, prensa y radio) han votado ya. Llevaban tantos meses de campaa en contra del presidente Hugo Chvez que no han podido aguantar ms. De lo que se trata ahora es de confundir al electorado venezolano mediante un tsunami de mentiras que desde la pennsula ibrica multiplique su efecto destructor al llegar a la patria de Bolvar. Por razones laborales y personales me he retrasado ms de la cuenta en expresar yo tambin mi voto como ciudadano europeo solidario con Amrica Latina y sus luchas populares, al margen de la manipulacin de las grandes empresas periodsticas.

La unanimidad es casi absoluta entre esos medios al rechazar la poltica de Chvez tanto en el plano nacional como en el internacional. Desde el monrquico ABC (s, el mismo que aplaudi en su histrica portada la destruccin fascista del Palacio de la Moneda y la muerte del presidente chileno Salvador Allende) hasta el diario global (cada da ms atlantista y agresivo contra los gobiernos populares de Amrica Latina) pasando por el derechista El Mundo y acabando por el neofranquista La Razn. La excepcin, digna de elogio, se debe a la 2 de TVE que el pasado fin de semana emiti el documental Al Sur de la frontera dirigido por el cineasta estadounidense Oliver Stone y donde se traza sine ira et odio un perfil veraz del dirigente venezolano. Escuchar por la pequea pantalla las palabras de Evo Morales, Rafael Correa, Lula da Silva, Nstor Kirchner y Ral Castro, entre otros, nos resultaba a los teleespectadores espaoles ms raro que encontrar en nuestros parques un mirlo blanco.

Los mismos medios que patrocinaron la candidatura presidencial de la Miss Universo Irene Sez (residente desde hace aos en Florida, vertedero donde confluyen en estrecha alianza viejos tiranos, empresarios corruptos y sempiternos mafiosos), los mismos medios que apoyaron sin disimulo el golpe de estado de 2002 contra el presidente constitucional Hugo Chvez, los mismos medios que celebraron el posterior bloqueo de la produccin petrolera y la huelga salvaje de PDVSA, vaticinan ahora ─ aunque sin acabar de crerselo ellos mismos─ que el lder bolivariano flaquea ante una marioneta pilotada a distancia por el imperio y sus aclitos de la oligarqua criolla siempre dispuestos a hundir el pas con tal de salvar los privilegios de su casta.

Las razones brillan por su ausencia a la hora de apoyar al esculido candidato del conglomerado de la derecha. Poco falta para pintar a un personaje tan inconsistente como Capriles como la encarnacin del Bien en suelo americano. El mismo tipo que lleg a participar el ao 2002 en el asalto a la embajada de Cuba en Caracas demostrando as su catadura poltica y moral, es pintado ahora como un hombre de dilogo y un sosegado estadista preocupado por las clases populares. Hasta dicen que dijo que se va a atrever a criticar a los Estados Unidos Qu barbaridad, qu atrevimiento de cara a la galera! Quevedo deba estar pensando en Capriles cuando escribi: Palabras sin verdad, paja sin grano (Sentencia 746).

Chvez: una lucha incansable por la paz y la cooperacin internacional

La eleccin presidencial tiene como eje central la poltica nacional que proponen al electorado los diversos candidatos. Aqu Chvez pisa firme porque gracias a la revolucin democrtica que encabeza, los intereses de las clases populares priman en la direccin del estado venezolano. Recuerdo cmo se rean de l los neoliberales de turno a uno y otro lado del Atlntico por el despilfarro que puso en marcha de los ingresos petroleros en beneficio del pueblo. A quin se le ocurra invertir en escuelas, centros sanitarios, transporte pblico y servicios sociales para mejorar la vida de unos despreciados seres, condenados a la pobreza y a la marginacin no slo en el campo sino incluso en los populosos cerros que rodean Caracas? Para las lites polticas y econmicas que gobernaban el pas como su finca particular esas clases subalternas no tenan el derecho de ciudadana. sa ha sido la primera conquista bolivariana: la recuperacin de la dignidad como pueblo.

Por otra parte, un gran partido de masas y de izquierda, el Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV) articula la vanguardia poltica y enraiza con firmeza el proyecto bolivariano en la sociedad.

Pero nos equivocaramos si redujramos al mbito nacional el papel de Chvez. Impulsor del proceso de integracin latinoamericano, contribuy a la creacin de la Alianza Bolivariana para los Pueblos de nuestra Amrica (ALBA), integr a Venezuela en el Mercado Comn del Sur (MERCOSUR) y ha defendido con energa el orden constitucional de los pases que sufrieron los ataques del golpismo (Bolivia, Ecuador, Honduras, Paraguay). Debe subrayarse su prudencia como jefe de estado en los duros y peligrosos aos en que ejerci como presidente de Colombia el belicista lvaro Uribe. Una guerra entre ambos pases hermanos a partir de la estrategia diseada por algunos estrategas del Pentgo hubiera sido destructiva para todo el subcontinente. Su papel paciente entonces en momentos de alta tensin y su estrecha colaboracin ahora en el dilogo del gobierno de Colombia con las FARC nos muestran un dirigente que sabe asumir su responsabilidad en un futuro de paz para la regin. Deseamos una rpida recuperacin del presidente de Colombia Juan Manuel Santos con la esperanza de que, con energas renovadas, impulse el proceso de paz iniciado.

Ms all de las fronteras de Amrica, Hugo Chvez revitaliz la OPEP, adormecida por las petromonarquas del Golfo. Con una firmeza que hemos echado en falta por parte de los gobernantes rabes, ha liderado la protesta internacional contra las invasiones de Iraq, Afganistn y Gaza en el pasado y ms recientemente contra los bombardeos de la OTAN en Libia y la agresin permanente que sufre Siria por los amigos de Occidente y los strapas del Golfo. No es extrao que esa solidaridad haya trado consigo un inslito prestigio entre los ciudadanos rabes de los ms alejados pases.

En el renacer del Movimiento de Pases No Alineados (MNOAL) la participacin de Venezuela es tambin decisiva. La XVI Cumbre Internacional que acaba de celebrarse en Tehern ha incorporado a su direccin colectiva a un gran pas islmico como Irn, siempre activo en su lucha antiimperialista y en el ojo del huracn de la agresin por parte del gobierno sionista y su protector estadounidense.

El rechazo a la guerra como instrumento de dominio neocolonial, el respeto al principio de no intervencin, la desactivacin de los focos de conflicto mediante la negociacin, el fomento del comercio internacional sobre la base del mutuo beneficio y la democratizacin del Consejo de Seguridad de la ONU constituyen la lnea de fondo que gua la actuacin internacional del gobierno bolivariano. Podra considerarse como fundamento de ella este triple principio: contra el dominio de un poder imperial unilateral, por la paz en las relaciones internacionales y hacia la integracin de Amrica Latina.

Europa, mientras tanto, dirigida por los banqueros alemanes, los tecncratas de Bruselas y el infame tro del neoliberalismo rampante (Fondo Monetario Internacional, Banco Central Europeo y Comisin Europea) sigue como perrillo faldero la poltica militar de la OTAN al tiempo que pisotea los derechos sociales de sus ciudadanos del Sur en beneficio de los culpables de la crisis. Cun lejos estamos de la poltica de bienestar social y de coexistencia pacfica entre bloques defendida por el general De Gaulle, el mariscal Tito, Willy Brandt, Nikita Kruschev y Aldo Moro, entre otros. En el viejo continente cada da se liquida lo pblico desde las cmaras de diputados y las sedes de los gobiernos tteres que, sometidos al poder omnmodo del capital financiero, aparentan decidir algo.

Los griegos ─ que nos ensearon hace siglos que la poltica es lo pblico y que esto es divino [1] ─ son hundidos en la miseria desde hace varios aos por un puado de politicastros, en Italia dirige el gobierno un banquero que no se present a elecciones, los portugueses se han plantado para evitar volver a los tiempos del hambre salazarista, en Espaa gobierna un partido conservador que, siguiendo la huella del PSOE, aplica lo contrario de lo que prometi en campaa. A esta porquera llaman democracia. A veces, hasta reconozco su punto cmico en esta farsa: los mismos medios que elogian con la boca chica una monarqua hereditaria impuesta por Franco insultan a un presidente constitucional como Hugo Chvez que se ha sometido a ms elecciones que nadie dentro y fuera de Amrica, incluido un referendum revocatorio.

Por eso, yo votara a favor de Chvez, si fuera venezolano. Como espaol y europeo solidario con Amrica Latina, deseo lo mejor para ese gran pas hermano. No olvido, sin embargo, que ninguna conquista poltica puede permanecer en pie sin el aliento del pueblo: esa confianza en la participacin democrtica de las clases populares har posible una nueva victoria del candidato bolivariano.

 

[1] Hasta Santo Toms de Aquino estaba convencido de ello cuando en su Exposicin de la Poltica de Aristteles hizo esta afirmacin que hoy rechazara como polticamente incorrecta cuakquiera de los neoliberales catlicos: "El bien comn es mejor y ms divino que el bien particular".



Fuente: http://www.elaradoyelmar.tv/index.php?option=com_content&view=article&id=539:tambien-en-europa-necesitamos-la-victoria-de-chavez&catid=25:noticias&Itemid=81


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