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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 08-10-2012

Secularistas turcos
La culpa de todo es de los musulmanes

Andre Vltchek
CounterPunch

Traducido del ingls para Rebelin por Germn Leyens


En muchos aspectos, Turqua se parece mucho a Indonesia sobre el papel el crecimiento econmico del pas es verdaderamente impresionante-, pero hablad con la gente y os dirn que el lugar colapsa, que se hace inaguantable vivir en l, que es demasiado caro y que la vida diaria es extremadamente brutal. En ambos pases, una buena parte de la riqueza desaparece en los profundos bolsillos de las sper-ricas elites gobernantes: en muelles y drsenas de yates obscenamente ostentosos esparcidos alrededor de Estambul y en los deslumbrantes centros comerciales de Yakarta.

Hay clera y frustracin reprimida en las calles de Estambul. Un buen amigo escritor result herido recientemente en un autobs pblico cuando dos buses se lanzaron a una carrera por las estrechas calles, con total desprecioporlos pasajeros a bordo. Anoche presenci que una mujer con velo fue casi aplastada por las puertas del metrobs; rog y grit que la soltaran mientras el conductor pareca disfrutar con su agona, y todo a plena vista de los pasajeros. Haba varias personas cerca de las puertas, pero nadie acudi a ayudarla.

Aqu la gente no grita, pero se da de codazos, se choca en las aceras y a menudo muestra un desprecio absoluto hacia otros ciudadanos. En general hay mal humor por doquier en el mbito callejero; hay una evidente disminucin de la gentileza, algo que solo podra definirse como fatiga crnica.

Si vas de turista, a ver las grandes mezquitas antiguas y palacios, museos y baos tradicionales, te enamorars de la ciudad en un instante, pero si vives en ella una temporada es probable que pronto te sientas agotado y derrotado.

Estambul es una ciudad ferozmente dividida. Existe una clara distincin entre los que piensan que el mayor derecho humano es poder emborracharse al aire libre, en mesas colocadas directamente en la acera, y alos que eligen la fe por sobre los placeres mundanos.

Para ser preciso la ciudad est dividida entre las clases seculares (que histricamente han gobernado aunque no en los ltimos tiempos), la clase alta y la clase media ysus odiados adversarios: los musulmanes practicantes de Turqua, la mayora de la nacin.

Las mujeres que llevan velo no tienen cerebro, me grita una conocida autora turca, y sobra decir, secular. Estamos a la orilla del Bsforo en un sitio pblico, un caf. La gente nos mira y me siento embarazado. Ni siquiera exista la menor posibilidad de comenzar a argumentar con ella. Le haba dado uno de esos ataques tpicos de Estambul, un estallido familiar de: No siento ninguna simpata, no me sirve para nada la religin musulmana. Ha ledo el Libro?.

Lo haba hecho. Y hace pocos das tuve el gran placer de discutir el Libro con el gran erudito musulmn britnico Ziauddin Sardan en Londres. Ms vale que me guarde el hecho para m, por temor a que me descuarticen y arrojen mis pedazos a la oscuridad de la legendaria va fluvial que divide Europa y Asia.

No es la nica persona que conozco en Estambul que sufre esos ataques. Mostrar desdn hacia el Islam y los musulmanes practicantes en la Ciudad de los Sueos es claramente una contrasea secreta comnmente utilizada para ingresar en el universo que es aceptable aqu como inteligente y en la onda.

Mientras ella habla, un Ferrari acelera a lo largo de la estrecha calle que conecta dos vecindarios elegantes en las orillas del Bsforo, Arnavutky y Bebek. Solo reduce la velocidad cuando se enfrenta a un atestado autobs pblico. Si pudiera torpedear al bus, lo hara. Despojado de su silenciador, el coche suelta un rugido intolerable que asusta a las gaviotas, a los nios y a los ancianos que caminan por la calle.Obiviamente, el hombre que lo conduce no es un tipo religioso, luceun corte de pelo al rape y el aspecto de un aburrido actor italiano de los aos sesenta, a su lado va sentada una mujer con los cabellos flotando al viento, con una blusa sin mangas, gafas designer sobre la frente y un cigarrillo entre sus dedos delgados.

Turqua est segregada. De cierto modo est ms dividida que Israel o Sudfrica antes del colapso del apartheid. Pero aqu nunca se oye que alguien mencione el tema.

Tengo tres libros traducidos y publicados en lengua turca; varias estaciones de televisin turcas me han entrevistado frecuentemente. Conozco a muchos hombres y mujeres en Estambul. Algunos son seculares, otros musulmanes; pero nunca los veo mezclndose entre ellos. La mayora de los seculares que conozco aqu desprecian al Islam; y se aseguran de demostrar que son muy occidentales, muy pro occidentales, muy europeos. Segn ellos el hecho de ser religioso equivale aser degenerado, idiota e incluso antipatritico.

Tratad de definir a Turqua como un pas de Medio Oriente y perderis a todos vuestros amigos y conocidos en un instante.

Los que despotrican contra los musulmanes no ocultan sus ideas, en realidad las hacen pblicas; se animan entre ellos en lo que para un extrao puede parecer fcilmente un caso de intolerancia.

Ni mi editor ni los dems escritores conocidos o los intelectuales pro occidentales invitaron alguna vez a cenar a alguna persona religiosa. Ni una vez tuve la oportunidad de hablar en Estambul con una mujer que llevara velo. Los musulmanes practicantes son no-gente en todos esos crculos literarios e intelectuales; no se les incluye, no se habla con ellos, no se les consulta. No se puede aprendernada de ellos, me dijo una vez un poeta secular en un caf elegante que domina el Bsforo.

Para m todo esto es particularmente chocante, porque durante gran parte de mi vida he vivido en el Sudeste Asitico y en frica Oriental, dos lugares en los que la gente se mezcla fcilmente. Ser malasio es ser malayo, chino o indio; musulmn, budista o hind o secular. Por cierto, incluso all no es fcil, no deja de haber molestias, hay estallidos de intolerancia e incluso de discriminacin institucionalizada, especialmente hacia la minora india. Pero definitivamente no hay segregacin. Y si alguien ataca u ofende a otras nacionalidades o creencias religiosas en general, a esa persona se le consideraanticuada o muy mal educada. No se tolerara, especialmente en compaa de gente educada.

Lo repito: Solo he visto una segregacin semejante en Estambul, en Sudfrica antes del colapso del apartheid (y en algunas partes del pas despus del colapso), en diversas partes de Israel, y por otros motivos en Australia Central.

Los seculares sealan a los musulmanes y acusan al actual gobierno religioso de eliminar sus sagradas libertades (incluido el citado derecho citado frecuentemente de emborracharse a plena vista de los peatones).

Pero se pueden detectar problemas mucho ms serios.

Por ejemplo Occidente ha sidopatrocinador del actual rgimen turco del primer ministro Recep Tayyip Erdogan y del presidente Abdullah Gul. Ha habido masivos arrestos y desapariciones de numerosos altos generales e intelectuales kemalistas, incluidos los que han estado exigiendo que Turqua rompa con el dictado poltico y militar de EE.UU., en lugar de forjar alianzas en Oriente.

Por lo tanto tenemos una paradoja que se comprende poco en Occidente, incluso entre algunos intelectuales bienintencionados y con tendencias izquierdistas: mientras promueve ideales islmicos, el actual gobierno recibe rdenes directas de Occidente, destruyendo a intelectuales antiimperialistas y a los mximos responsables militares.

Mientras prohbe los establecimientos donde se bebe al borde de la calle y alienta a las mujeres a cubrirse el actual gobierno ayuda a entrenar la fuerza area israel en territorio turco y arma y entrena a la denominada oposicin siria en campos especialmente designados.

No solo el presente de Turqua es complejo; tambin lo es su pasado. Turqua guarda muchos agravios de pocas pasadas. Al mismo tiempo se la acusa de infligir dolor a muchos en la regin. No se puede decir que haya respuestas simples a los problemas histricos.

Uno de los ms ardientes y controvertidos es el del PKK o el problema kurdo: realmente los kurdos son vctimas de discriminacin, brutalidad y abandono por parte de los turcos? O son aliados de Occidente y ellos mismos perpetradores del impulso de fragmentar y desestabilizar la regin, lo que incluye al Estado turco (a menudo se cita el caso del Kurdistn iraqu pro occidental)? La opinin comn de Occidente es que los kurdos son vctimas, pero si se habla con intelectuales y analistas de izquierdas en Estambul o en Medio Oriente se oir que el potencial Gran Kurdistn (con sus semillas en Irak) no es otra cosa que un siniestro complot occidental.

Tambin es verdad que los combatientes ms dedicados contra el imperialismo occidental son los generales seculares, altos oficiales e intelectuales, muchos de ellos encarcelados actualmente, en su mayora sin acusaciones o procesos.

La realidad turcacon frecuencia es paradjica.

La sociedad debera orientarse al bienestar de todo su pueblo. Es absurdo discriminar a los ciudadanos por que sean kurdos, creyentes o no creyentes, ateos o islamistas. Esas cosas deberan carecer de importancia y distraen la atencin de los verdaderos problemas que enfrenta el pas: asuntos como la privatizacin incontrolada de la riqueza nacional del pas; el aumento vertiginoso de los precios y el deterioro de las condiciones de la gente de a pie, as como los intereses imperialistas en la regin, declara Sezer (hasta l prefiere no utilizar su nombre completo), un intelectual turco que cree en la unidad de Turqua y que apoya los ideales de Kemal Ataturk, cuyas ideas nacionalistas, dice, nunca se basaron en el origen tnico del pueblo, sino en su ciudadana; en su pertenencia al pas.

No importa cun nobles sean sus ideas, parece que solo resuenan en la mente de unanfima minora de esta fragmentada nacin. Sezer expresa puntos de vista progresistas, seculares, urbanos. Pero hay muy poca comunicacin y entendimiento entre las ciudades turcas y el campo, entre los vecindarios elegantes de las orillas del Bsforo y las humildes viviendas de los desposedos, entre las personas que rezan cinco veces al da y llevan velo y las que beben vino en cafs demasiado caros y elegantes sentados con las piernas cruzadas y ataviados con ropa designer de importacin.

Es probable que al padre fundador del Estado turco, Mustafa Kemal Ataturk, le costase ajustarse a la nacin que trat tan concienzudamente de unir. No importa cun seculares hayan sido sus creencias, es poco probable que se uniera a la clase alta, al coro antiislmico del Bsforo y del Ferrari.

Pero tambin es seguro que Ataturk discrepara del actual gobierno, que combina prcticas religiosas con servilismo hacia Occidente. De hecho, ambos campos seran renuentes a aceptar a Ataturk por lo que verdaderamente crea. En el mundo actual su nacionalismo se considerara inconveniente. Ambos lados el gobierno islmico y las elites seculares colaboran de dos maneras diferentes con Occidente.

En realidad es probable que, si viviera ahora, Ataturk terminara como muchos otros valerosos oponentes tucos al imperialismo occidental, en la crcel.

Andre Vltchek (http://andrevltchek.weebly.com/) es un novelista, cineasta y periodista de investigacin. Ha cubierto guerras y conflictos en docenas de pases. Su libro sobre el imperialismo occidental en el Sur del Pacfico es llamado Oceania y est en venta en http://www.amazon.com/Oceania-Andr-Vltchek/dp/1409298035. Su provocador libro sobre Indonesia post Suharto y su modelo fundamentalista de mercado, se titula Indonesia: The Archipelago of Fear, http://www.plutobooks.com/display.asp?K=9780745331997. Recientemente produjo y dirigi el documental de 160 minutos Rwandan Gambit sobre el rgimen pro occidental de Paul Kagame y su saqueo de la Repblica Democrtica del Congo, y One Flew Over Dadaab sobre el mayor campo de refugiados del mundo. Despus de vivir muchos aos en Latinoamrica y Oceana, Vltchek vive y trabaja actualmente en el Este de Asia y frica.

Fuente: http://www.counterpunch.org/2012/10/05/blaming-it-all-on-muslims/

rCR



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