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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 28-05-2005

Lecciones de historia

Ignacio Ramonet
Le Monde Diplomatique


Hace 60 aos, el 8 de mayo de 1945, con el derrumbe del III Reich alemn, terminaba la II Guerra Mundial en Europa. Proseguira en Asia hasta el 2 de septiembre de 1945, cuando, sobre el puente del acorazado estadounidense Missouri, los representantes de Japn, abrumados por las primeras bombas atmicas, firmaran la rendicin de su pas.

Es necesario seguir hablando de este conflicto, en un momento en que el gran coro de los medios nos asesta, en ocasin de las mltiples ceremonias conmemorativas (1) por el desembarco de Normanda, la liberacin de Pars, la entrega de Auschwitz y luego la de Buchenwald, la cada de Berln, imgenes pletricas y comentarios interminables sobre sus principales episodios? La respuesta es s. Por una razn simple: el propio ceremonial de las conmemoraciones entierra y ahoga el sentido del acontecimiento. La paradoja es que los medios recuerdan... para hacer olvidar mejor.

El historiador Eric Hobsbawn nos ha puesto en guardia: Hoy afirma la historia es ms que nunca revisada o incluso inventada por personas que no desean conocer el verdadero pasado, sino solamente un pasado que est de acuerdo con sus intereses. Nuestra poca es la poca de la gran mitologa histrica (2).

A medida que el tiempo nos aleja de los hechos, los testigos directos desaparecen y las enseanzas obtenidas en caliente de los acontecimientos se desdibujan y se confunden. Y los grandes medios, que no tienen el rigor de los historiadores, reconstruyen, segn las modas, un pasado que muchas veces est determinado, corregido, rectificado... por el presente. Un pasado expurgado, depurado, lavado de todo lo que podra, hoy, generar desorden. En este sentido, y esta es otra paradoja hay pocas diferencias entre esta nueva historia oficial y la censura del Estado en los pases no democrticos. En ambos casos, lo que reciben las jvenes generaciones es ese pasado revisado. Debemos rebelarnos contra tal distorsin de la historia.

La II Guerra Mundial fue el momento central del siglo XX. Uno de los acontecimientos ms violentos y ms destacados de la historia de la humanidad. En primer lugar por su desmesura, su amplitud sin igual. Con la extensin y la intensificacin progresiva del conflicto, el campo de batalla se extendi a todo el planeta y afect a todos los continentes, salvo la Antrtida. En 1945, casi todos los Estados independientes se encontraban implicados en la guerra. Las grandes potencias imperiales haban arrastrado al enfrentamiento, por las buenas o por las malas, a sus colonias de frica y Asia. Y todos los pases de Amrica Latina se haban comprometido en favor de la causa aliada (3); Brasil lleg incluso a constituir un cuerpo expedicionario que combati en Italia. En el momento de la cada del Reich hitleriano, slo nueve Estados del mundo (Afganistn, Dinamarca, Espaa, Irlanda, Mongolia, Nepal, Portugal, Suecia y Suiza) seguan siendo oficialmente neutrales.

La cantidad de soldados movilizados super todo lo que se haba conocido anteriormente. Mientras en Asia los japoneses proseguan una guerra sin fin para aduearse de China, Alemania moviliz en 1939 a 3 millones de soldados de la Wehrmacht para ocupar Polonia. Y pronto iba a alistar a 6 millones para emprender una guerra preventiva contra la Unin Sovitica, que a su vez iba a oponer fuerzas que superaban los 11,5 millones de hombres... Y, cuando Estados Unidos entr en la guerra, despus de haber sido vctima de unataque preventivo de los japoneses en Pearl Harbour el 7 de diciembre de 1941, moviliz no menos de 12 millones de soldados...

Esta guerra planetaria fue tambin una guerra total, que se caracteriz por la extensin de la zona de destruccin mucho ms all del campo de batalla propiamente dicho. Las poblaciones civiles de toda Europa, de Rusia occidental y de Asia oriental sufrieron operaciones militares, las consecuencias de la proximidad con los diversos frentes, batidas y registros, y represiones y bombardeos sistemticos. Sin hablar de las persecuciones y masacres por motivos ideolgicos o a causa de polticas raciales de las que fueron vctimas millones de civiles (en particular los judos europeos, los gitanos, los chinos y los coreanos) por parte de los Estados del Eje (Alemania, Italia y Japn), sobre todo en Europa oriental y en China.

El coste en vidas humanas fue el ms elevado de la historia. Se estima la cantidad total de muertos en alrededor de 50 millones. El balance fue ms desfavorable en Europa que en Asia, y mucho ms en el este europeo que en el oeste. El ejrcito sovitico el Ejrcito Rojo perdi por s solo unos 14 millones de hombres: 11 millones en los campos de batalla (de los cuales 2 millones en los frentes de Extremo Oriente) y 3 millones en los campos alemanes de prisioneros... Algunas grandes batallas como Stalingrado (septiembre de 1942-febrero de 1943), el desembarco de Normanda (junio de 1944) o la toma de Berln (20 de abril-8 de mayo de 1945) resultaron ser ms mortferas que los peores enfrentamientos de la I Guerra Mundial.

Entre los Aliados, el total de muertos en combate fue de 300.000 estadounidenses, 250.000 britnicos y 200.000 franceses. Japn perdi un milln y medio de combatientes. Pero una de las principales causas de prdidas de vidas humanas fue el enfrentamiento, en el Este de Europa, entre la Wehrmacht y el Ejrcito Rojo, que termin con la muerte de por lo menos 11 millones de soldados de ambos campos y produjo ms de 25 millones de heridos...

Por primera vez en el curso de una guerra, la cantidad de vctimas civiles super con mucho la de los militares muertos en combate. Adems, los civiles fueron frecuentemente vctimas de atrocidades cometidas para aterrorizar al adversario. De esta manera, en Asia, Japn, que haba invadido el norte de China desde 1937 y ocupado Pekn, lanz su ejrcito sobre Nankn, donde tena su sede el gobierno chino, que decidi resistir. Una vez tomada Nankn, el ejrcito japons se entreg a una verdadera masacre. Los 200.000 chinos que se encontraban todava en la ciudad fueron todos ejecutados en condiciones atroces. Las mujeres fueron salvajemente violadas, los hombres y nios enterrados vivos o torturados segn directivas precisas. La ciudad fue saqueada y luego quemada completamente.

Al prncipe Asakasa, primer responsable de esta carnicera, jams se le molest despus de la guerra. Todava hoy algunos manuales escolares japoneses minimizan este crimen. Lo que con razn pone furiosos a los chinos y coreanos, como pudo verse el pasado abril en Pekn, durante las grandes manifestaciones antijaponesas. Contrariamente a Alemania, Japn no reconoci nunca de manera convincente sus abominables crmenes de guerra contra los civiles chinos y coreanos.

En todas partes, el hambre diezm a las poblaciones asediadas. As, en Leningrado (hoy San Petersburgo), ms de 500.000 civiles perecieron por las privaciones entre noviembre de 1941 y enero de 1944. Y tambin hubo bombardeos intensivos de las ciudades. Todos los beligerantes abandonaron cualquier escrpulo en relacin con las grandes aglomeraciones indefensas. Comenzando por las fuerzas hitlerianas que, desde el 10 de septiembre de 1940 hasta el 15 de mayo de 1941, multiplicaron las incursiones areas contra las ciudades inglesas (entre las cuales estaba Coventry) provocando ms de 50.000 muertes civiles. Como muchas otras ciudades, Varsovia fue enteramente destruida de noviembre a diciembre de 1944 por las tropas alemanas en retirada. Los Aliados replicaron el 13 de febrero de 1945 con la destruccin de Dresde, generando decenas de miles de vctimas civiles, muchas de ellas refugiados. Luego, el 8 y 11 de agosto de 1945, las ciudades japonesas de Hiroshima y Nagasaki fueron eliminadas del mapa por los primeros bombardeos atmicos de la historia.

Tambin hubo xodos o marchas forzadas que produjeron innumerables vctimas entre los prisioneros de guerra, los deportados y las poblaciones desplazadas; slo en el ao 1945, por ejemplo, ms de dos millones de alemanes encontraron la muerte mientras huan a pie, hacia el Oeste, ante el avance de las fuerzas soviticas. Y hubo tambin, y sobre todo, el crimen de los crmenes, la exterminacin sistemtica por parte de los nazis, por razones de odio antisemita, de seis de los doce millones de judos europeos.

Por sus dimensiones apocalpticas, y por los huracanes de violencia, de crueldad y de muerte que desat sobre el mundo, la II Guerra Mundial cambi profundamente no slo la geopoltica internacional, sino tambin, las mentalidades. Para las generaciones que vivieron esa guerra y sobrevivieron a sus violencias, ya nada poda ser como antes. Durante este conflicto el hombre se sumergi en una suerte de abismo del mal y, de alguna manera, lleg a deshumanizarse.Muy particularmente en Auschwitz. Por eso era necesario proceder, una vez terminada la guerra, a una regeneracin, una reconstruccin del espritu humano. Una rehumanizacin del hombre.

Tal como lo conocemos hoy, el mundo sigue estando fuertemente modelado por el traumatismo causado por esta guerra. Se han obtenido algunas enseanzas, dos especialmente:

En primer lugar, que es necesario evitar a cualquier precio un conflicto de la misma naturaleza; lo que llev a la comunidad internacional a constituir, a partir de 1945, un instrumento indito: la Organizacin de las Naciones Unidas (ONU), cuyo primer objetivo sigue siendo impedir las guerras;

En segundo lugar, que las teoras fascista y nacionalsocialista, as como el militarismo imperial japons, siguen siendo culpables de haber arrojado al mundo al abismo de una guerra tan abominable; y que los regmenes polticos basados en el antisemitismo, en el odio racial o en la discriminacin constituyen peligros no slo para su propio pueblo sino tambin para toda la humanidad. Esta es la razn por la que, muy naturalmente, la II Guerra Mundial fue seguida del nacimiento de Israel y del gran despertar de los pueblos colonizados de frica y Asia.

Pero los propios vencedores parecen haber olvidado las enseanzas de esta guerra. As, por ejemplo, la Rusia del presidente Vladimir Putin se deshonra con su represin ciega y su abuso de la fuerza en Chechenia. Y en Estados Unidos, la administracin del presidente George W. Bush ha utilizado los odiosos atentados del 11 de septiembre como pretexto para cuestionar el estado de derecho. Washington ha restablecido el principio de la guerra preventiva para invadir Irak, ha creado campos de detencin para prisioneros despojados de sus derechos y tolera la prctica de la tortura.

Estas gravsimas desviaciones no impedirn de ninguna manera a Putin y Bush ocupar el 8 de mayo el primer lugar en el centro de las ceremonias en recuerdo de la derrota del III Reich. Pocos medios se atrevern a recordarles que estn usurpando ese lugar, por haber traicionado los grandes ideales de la victoria de 1945.

NOTAS:

(1) Vase Dominique Vidal, Abandonar la tribu, Le Monde diplomatique, edicin espaola, marzo de 2005.
(2) Hobsbawm Eric, Aos Interesantes. Una vida en el siglo XX, Editorial Crtica, Barcelona, 2003.
(3) La II Guerra Mundial enfrent a los Aliados (los Estados democrticos reunidos en torno a Estados Unidos y el Reino Unido) ms la Unin Sovitica, con los pases del Eje (Alemania, Italia y Japn).




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