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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 08-10-2012

De la Ibero al 2 de octubre
"#Yosoy132": corte de caja

Csar Enrique Pineda
Rebelin


Un joven estudiante se detiene ante la fila de policas que custodia las instalaciones de la poderosa corporacin Televisa [3]. Junto a unas cinco mil personas, el joven participa en la realizacin de un cerco humano a la empresa que, rodeada por stos, se protege de la protesta que denuncia la manipulacin informativa de la televisora. El estudiante lee un fragmento de un texto de Andr Bretn frente a los policas. Ms tarde, hay un centenar de jvenes leyendo poesa ante ellos. Otros bailan break dance. Algunos, regalan flores a los integrantes de las fuerzas del orden. Uno ms, con altavoz en mano, cuenta chistes, uno tras otro. La multitud re a carcajadas. Entre los policas inclumes, surgen tmidamente, varias sonrisas

En cinco meses de movilizacin social, el movimiento #yosoy132 ha logrado realizar un debate indito entre los candidatos a la presidencia, cercar de manera pacfica durante 24 horas a una poderosa empresa televisiva, realizar un contrainforme indito, serio y documentado sobre la situacin nacional, movilizar a miles de personas en la zona metropolitana y en varias ciudades del pas, ha logrado realizar un paro de labores de 24 horas en una treintena de escuelas y facultades; ha reunido, adems, a centenar y medio de asambleas -la mayora estudiantiles-, que se aglutinan en la llamada Asamblea General Interuniversitaria (AGI), habiendo mantenido su unidad interna a pesar de las fuertes tensiones por la diversidad de posiciones que se expresan a su interior. Es mucho, considerando que #yosoy132 aparece para sorpresa de casi todos despus de un largo reflujo, no slo del movimiento estudiantil, sino, en general, de los movimientos sociales en Mxico. Es poco, si se considera que el movimiento juvenil ha decidido tomar como enemigos al rgimen, a las televisoras y al virtual presidente Enrique Pea Nieto.

Aclamado y hasta idealizado por la intelectualidad de izquierda; atacado por los medios dominantes y el prismo encaminado a la presidencia; amplificado y hasta magnificado por los movimientos antisistmicos europeos y estadounidense; visto con incredulidad y cuestionado por buena parte de la izquierda anticapitalista; apoyado y vitoreado por los sectores progresistas de la poblacin, #yosoy132 ha irrumpido en la escena poltica nacional de 2012, haciendo lo que los subalternos hacen cuando comienzan a dejar de serlo: constituirse como sujetos polticos. Entender a este sujeto colectivo polimorfo, diverso, contradictorio, es tarea esencial para comprender los siguientes pasos de las luchas subalternas en Mxico. Aqu, algunas notas desde el horizonte interno del movimiento para ello.

 

Colisiones

Tres procesos sociales colisionaron para formar #yosoy132. Cada colisin provoc una ola expansiva de participacin, dndole figura al movimiento. Sus efectos no han concluido hasta hoy y, a la vez, integran la potencia y los lmites del movimiento. Cada choque ocurri en una accin colectiva, desorientando a los protagonistas y arrastrando a todos a la formacin de un proceso de movilizacin social difcil de caracterizar. Son tres, los momentos constitutivos del movimiento: la protesta en la Universidad Iberoamericana el 11 de mayo de 2012; la manifestacin autoconvocada por las redes sociales contra Enrique Pea Nieto, apenas unos das despus, el 19, y la asamblea multitudinaria en Ciudad Universitaria el 30 de ese mismo mes. Atravesadas las tres por el momento simblico fundante del movimiento: la movilizacin convocada en la Estela de Luz el 23 de mayo. Revisemos cada una de ellas.

Como bien se sabe, la llama que incendi la pradera, fue la protesta de los estudiantes de la Universidad Iberoamericana [4] contra la visita de Enrique Pea Nieto a dicha institucin. No es novedoso que los chavos de la Ibero participen polticamente. Grupos cardenistas primero, y obradoristas despus, siempre han impulsado acciones en tiempos electorales. En su momento, los grupos zapatistas fueron importantes en los campus Santa Fe y Puebla. Lo novedoso, fue la inteligencia colectiva de los estudiantes, por un lado (utilizacin claramente meditica de mscaras, videos en youtube, utilizacin de las redes sociales), y la interaccin antagnica con el candidato prista, por otro. Probablemente, si el candidato no hubiera respondido y azuzado de manera equvoca a los estudiantes y, si el presidente del Partido Revolucionario Institucional no los hubiese acusado de porros [5], no se habran desencadenado los acontecimientos que provocaron la formacin del movimiento. La accin de protesta se hizo en el lugar correcto, en el momento electoral correcto, con los reflectores de los medios de por medio, con la respuesta incorrecta del candidato y con el brillante revire estudiantil de los 131 [6] estudiantes que participaron en la protesta en youtube. De ah surgira una improvisada direccin del movimiento, representada en los chavos ibero y sus audaces aliados del ITAM [7]. La primera ola de expansin haba iniciado: sin quererlo, los estudiantes haban lanzado fuego a la hierba seca. No saban que el repudio a la candidatura de Pea Nieto, provocada por la situacin de emergencia que vive el pas y por el miedo al regreso del viejo rgimen, era tan extendida. De pronto, un pequeo grupo de manifestantes, sin mucha experiencia poltica (aunque con claros liderazgos carismticos entre ellos, especialmente del ITAM), haba provocado la reaccin social generalizada que se expresara en las movilizaciones posteriores y, en especial, en la manifestacin de la Estela de Luz el 23 de mayo. Esta pequea direccin intent dirigir sus bateras contra los medios de comunicacin, a travs de su principal demanda: democratizacin. Sin embargo, la ola expansiva ya haba salido de sus manos.

De manera paralela y subrepticia, o mejor, subterrnea y subalterna, en forma independiente a los acontecimientos en la Universidad Iberoamericana, se estaba generando una segunda ola expansiva. Su extrao protagonista es, simplemente, la gente. En las redes subalternas (entre amigos, en los trabajos, en las escuelas, entre los activistas, entre los no organizados), haba crecido una certeza en medio del desastre que vive Mxico y en medio del proceso electoral: tenemos que hacer algo. No obstante, los canales para hacer algo estaban obstruidos, debilitados o en silencio, como veremos ms adelante. La segunda ola expansiva se inici con otra llama: la convocatoria a la movilizacin antipea, surgida en las redes sociales [8]. Sin centro ni organizacin, este proceso de la sociedad civil que se expresa en momentos de emergencia, se haba activado. Como en otros momentos de crisis (el levantamiento zapatista, la masacre de Acteal, el encarcelamiento de los estudiantes del CGH), la gente no organizada estaba dispuesta a movilizarse, esta vez, en medio de las elecciones, para detener el peligro del regreso del viejo rgimen representado por Pea Nieto. Esta sociedad civil -parecida a la multitud propuesta por Antonio Negri [9] -, que se moviliza en situaciones crticas, que no tiene lderes ni organizacin, pero que tambin es voltil y efmera, estaba por reaparecer en escena. Ese extrao fenmeno de participacin ciudadana que, desde 1985 aparece y se desvanece como oleadas de actividad poltica de la poblacin no organizada, estaba por activarse. Si las redes sociales (facebook, twitter) son la digitalizacin del boca en boca, lo que estaba sucediendo era la activacin de la participacin ciudadana, a partir de la politizacin de los vnculos cibernticos. La segunda ola expansiva haba comenzado con una sola consigna: N o a Pea Nieto.

Ambas olas colisionaron. Las llamas se confundieron, pero el proceso ms poderoso, el movimiento del NO a Pea Nieto, absorbi a los desconcertados estudiantes. Trataron de no ser subsumidos, deslindndose de la marcha anti Pea Nieto. Era tarde. El movimiento haba comenzado. En las siguientes semanas, a regaadientes, los estudiantes de las escuelas privadas tendran que aceptar (aunque nunca pblicamente, como lo sostienen hasta ahora), que su accin de protesta se haba mezclado, de manera indisociable, con el sentimiento popular generalizado anti Pea Nieto.

Sin embargo, la tercera accin colectiva, que tambin definira el carcter y rumbo del movimiento fue, sin lugar a dudas, la emblemtica asamblea multitudinaria en Ciudad Universitaria [10]. El movimiento antipea y el movimiento de las escuelas privadas, colisionaran con un tercer actor: los estudiantes de la Universidad Nacional Autnoma de Mxico y de otras universidades pblicas. La colisin gener una tercera ola expansiva. El movimiento creca en cuestin de das. Nadie poda controlar lo que estaba sucediendo.

Precedida la asamblea en Ciudad Universitaria por la movilizacin masiva del 23 de mayo cuyo punto de partida era la Estela de luz [11] donde todos los estudiantes se encontraron cara a cara por primera vez, sorprendidos de su propia convocatoria en esa accin colectiva emblemtica que formara de manera incipiente al corazn del movimiento.

Desde 2011, se perciba que el reflujo estudiantil estaba por terminar. Las acciones de coordinacin y movilizacin de la Coordinadora Metropolitana contra la militarizacin (COMECOM), entre numerosos y diversos grupos estudiantiles, anunciaban el fin del largo letargo estudiantil post huelga universitaria 1999-2000. Aunque pequeas, las movilizaciones hacan evidente que los ltimos trastornos de la huelga haban pasado y que una nueva generacin de activistas y de estudiantes estaba dispuesta a actuar. Con ellos y con muchos otros no organizados, colisionaron. De stos y de dicha asamblea multitudinaria en las llamadas islas de Ciudad Universitaria, surgira menos visiblemente la tercera caracterstica del movimiento: su posicin antineoliberal que dara un importante giro a la orientacin inicial del movimiento.

El movimiento del NO (no a la manipulacin meditica, no a Enrique Pea Nieto y, en menor medida, no a las reformas neoliberales), haba surgido. De cada uno de los procesos, brotaron sus componentes y sus demandas:

Una pequea e improvisada direccin estudiantil, que funcion en la integracin de la llamada Coordinadora y que despus de que sta se disolviera, algunos de sus integrantes siguieron fijando posiciones importantes de #yosoy132, aunque con una influencia relativizada.

Las asambleas -que apareceran despus de que fueron convocadas en la manifestacin de la Estela de luz-, expresndose en la UNAM e integrndose a la asamblea interuniversitaria, al momento de escribir estas lneas siguen funcionando, con un difuso programa de lucha y como espacio fundamental de decisin poltica y organizativa, recuperando la larga e histrica tradicin asamblearia del movimiento estudiantil mexicano y anclando la participacin en la democracia directa ms que en la estructura organizativa de #yosoy132.

Por ltimo, el movimiento popular y de la sociedad civil anti pea nieto (probablemente, en forma mayoritaria juvenil), que respondi a la convocatoria de #yosoy132; ms amplio que la estructura estudiantil, tiene una lgica propia, demostrada en las numerosas movilizaciones autoconvocadas sin la participacin formal de #yosoy132, con una nica demanda visible: No a Pea Nieto.

La emergencia de este complejo actor ha sido aplaudida por buena parte de la izquierda y ha generado amplias simpatas, quiz no tanto por su elocuencia ni por la complejidad de sus propuestas, sino por aparecer como smbolo de esperanza en medio de la incertidumbre y de la catstrofe nacional, as como por estar encabezada por ese otro emblema en los procesos sociales: la juventud.

 

De vacos y ausencias. Los estudiantes al rescate

#yosoy132 aparece en el contexto del vaco de direccin y de inmovilizacin que ha dejado la ausencia, la incapacidad y la debilidad de las izquierdas [12] y de los movimientos sociales en Mxico. Aparece entonces, llenando un espacio difcil de ocupar: orientar la oposicin al rgimen.

Y es que la lucha callejera y de antagonismo frente a los poderosos -debemos reconocer-, ha venido a menos en los ltimos aos, a partir de una serie de errores y de derrotas de los principales referentes articuladores de las izquierdas en Mxico, dejando al menos, seis visibles vacos y ausencias.

Despus del movimiento contra el fraude en 2006, el lopezobradorismo abandon el campo de impugnacin y resistencia popular al rgimen calderonista basado en la movilizacin (representada simblicamente en las acciones colectivas de las Adelitas [13] ), para concentrarse en la organizacin de una estructura de vigilancia electoral. Dej las calles para afiliar uno a uno a sus seguidores, no con el fin de resistir la guerra calderonista, su gobernabilidad y su hegemona, sino para enfilarse en la contienda electoral, quiz desde entonces con la pretensin de construir una nueva expresin partidaria [14] . El campo de accin popular fue hecho a un lado para centrarse en la accin electoral, dejando el camino libre al gobierno de ignominia del derechista y conservador Felipe Caldern. Esta decisin generara un vaco poltico estratgico. Aunque Lpez Obrador se mantendra vigente como alternativa poltica electoral, los referentes y formas de participacin (el Movimiento de Regeneracin Nacional, el voto, los partidos de su coalicin), no podan ni alcanzaban a encauzar la indignacin popular por la situacin del pas; ms bien, buscaban organizar la estructura de vigilancia electoral acorde a las necesidades de su candidatura. A pesar de la simpata hacia estas formas de participacin, mucha gente no poda acceder a las jerrquicas, burocrticas, clientelares y, en ocasiones, poco atractivas y esclerotizadas formas de participacin de esta expresin.

Por otro lado, el zapatismo y la izquierda anticapitalista representada en La Otra Campaa [15], quedaron neutralizados y en silencio despus de la terrible represin en Atenco [16] y del profundo cuestionamiento a su legitimidad por su ruptura con la izquierda institucional. La ausencia y el silencio de estas fuerzas ha dejado libre el campo de accin poltica nacional a otros actores; por lo que, las propuestas, discursos y procesos autonomistas, anticapitalistas, libertarios y de los pueblos originarios, ciertamente quedaron ocultos para buena parte de la poblacin dispuesta a movilizarse y para una nueva generacin que desconoce muchos de estos procesos radicales de largo aliento.

En su momento, la Asamblea Popular de Pueblos de Oaxaca (APPO) signific un referente de accin poltica que muchos intentaron emular [17], reproduciendo su forma en otros estados distintos a Oaxaca. El cercenamiento de tajo de la direccin del alzamiento popular de 2006 por la represin y la persecucin generalizada en ese movimiento, aceler las contradicciones internas que ya eran fuertes en el proceso [18]. La derrota de la APPO y su desaparicin como opcin social, denota un tercer elemento de vaco en el antagonismo frente al rgimen. Lo mismo sucedera con los trabajadores del Sindicato Mexicano de Electricistas quienes, a pesar de su heroica resistencia, no pudieron encauzar la enorme simpata y solidaridad de los sectores de izquierda que inundaron las calles para apoyarlos cuando se produjo la desaparicin de Luz y Fuerza del Centro [19].

Asimismo, el movimiento de base de comunidades en defensa de la tierra, el territorio y los bienes naturales -representado por unas 200 resistencias locales ubicadas en buena parte del pas-, opositor a megaproyectos depredadores de minera a cielo abierto, de construccin de represas, carreteras, proyectos tursticos y otros proyectos de infraestructura o depredacin ambiental, no ha logrado consolidarse como un actor poltico nacional unificado. A pesar de que las comunidades en resistencia contra el despojo y la depredacin aumentan, su atomizacin y dispersin es an muy profunda. No ayuda tampoco la incomprensin de los movimientos sociales de izquierda que no alcanzan a dimensionar ni la catstrofe ambiental ni las demandas de todas estas resistencias. Por otro lado, los intentos realizados para aglutinarse en la Asamblea Nacional de Afectados Ambientales [20] y otros espacios y plataformas de articulacin, han sido insuficientes para visibilizarlas como un movimiento en comn, por lo que han quedado ocultas, tambin, para la base del movimiento Anti Pea y para la mayora de los estudiantes de #yosoy132, que ignora la amplitud y diversidad de las resistencias socioambientales.

Por ltimo, la creciente indignacin por la violencia y la guerra calderonista vivida en una gran parte del pas, tuvo un momento de brillo cuando surgi el Movimiento por la Paz con Justicia y Dignidad en 2011 [21], el cual encauz la protesta en las movilizaciones que, en mayo de ese ao, reunieron a casi cien mil personas. Sin embargo, la estrategia de dilogo con el Ejecutivo en Chapultepec, muy pronto desmotiv a miles de ciudadanos que se sentan convocados por la emergencia de detener la violencia. Aunque con completa legitimidad y con una crtica certera a la clase poltica a pesar de las antipatas del lopezobradorismo-, el Movimiento por la Paz con Justicia y Dignidad no logr articular las indignaciones ni las rabias provocadas por el desastre del gobierno calderonista. En buena medida, ello se debi a un acelerado proceso de deslegitimacin generado por su estrategia y por su forma de dilogo con el poder, as como por la incapacidad para evaluar que, una de las prioridades del movimiento, era ser la expresin masiva y popular de la indignacin contra la violencia y la guerra en la calle, fielmente representada en el estamos hasta la madre y no ms sangre, reduciendo la rabia generada y su potencia como sujeto poltico nacional contra la guerra al discurso subalterno de las vctimas de ella.

En suma, a pesar del enorme descontento contra el rgimen, evidenciado una y otra vez en movilizaciones y en abucheos contra el presidente, en el enojo al interior de los movimientos sociales, en las reacciones frente a la situacin de crisis econmica, de caos por la violencia y de numerosas acciones autoritarias, los distintos esfuerzos y procesos sociales no haban podido dar cauce y expresin a la energa social que vena creciendo, al menos, desde 2009. Por ello, la sociedad civil, la multitud, no haba encontrado espacio ni convocatoria para expresar su repudio. Ninguna de las izquierdas la convoc. Ninguno de los procesos tuvo la capacidad de mostrarse como alternativa de participacin. La represin, la desarticulacin, y tambin las diferencias internas e ideolgicas, as como profundos errores estratgicos, impidieron que estos importantes procesos sociales pudieran encauzar la energa anti-rgimen que se iba acumulando. La sociedad civil, esas miles de personas sin organizacin, no haban sido convocadas, como haba sucedido una y otra vez en el pasado.

Lo novedoso es que hoy, sin convocatoria central, esa sociedad civil [22] se auto-convoc en medio del proceso electoral, considerando que tena que actuar. A finales de mayo, se deton un movimiento de la sociedad civil claramente expresado en las movilizaciones realizadas sin centro, sin organizacin ni partido, y tambin, sin la convocatoria formal de la direccin asamblearia de #yosoy132; el movimiento estudiantil, representa el sector organizado que intenta expresar la direccin poltica de ese movimiento ciudadano ms amplio. El movimiento estudiantil es la forma ms organizada y ms clara de expresin del descontento social, que se articula como sujeto autnomo en torno a la coyuntura electoral y de manera totalmente independiente a todos los procesos sociales que hemos descrito.

De manera que, #yosoy132 viene a ocupar un difcil lugar: el de enfrentar cara a cara al rgimen, en un momento de reflujo importante de la movilizacin social, en el que las resistencias como las de los pueblos indios y las de las luchas socioambientales-, no se expresan en el escenario nacional sino en sus localidades. Tarea titnica que se antoja inviable, reconocida en la consigna repetida desde hace meses en el movimiento estudiantil: los estudiantes no podemos solos.

Sin embargo, el movimiento estudiantil no ha comprendido que slo es una parte la orgnica- de un movimiento sui generis de la sociedad civil. El peligro radica en que, as como ese movimiento se activ y se autoconvoc de manera espontnea, puede desvanecerse y desaparecer de la misma manera, como al parecer ha estado sucediendo ya en la ms reciente etapa del movimiento.

Por otro lado, los lmites de la capacidad de #yosoy132 son evidentes, ya que no ha provocado una crisis en el rgimen, as como tampoco ha logrado- hay que decirlo-, una adhesin importante por parte de las resistencias sociales existentes ni una participacin popular desbordante o abrumadora [23].

Curiosamente, buena parte del destino de un movimiento estudiantil que defiende rigurosamente su autonoma, depende hoy de la reaccin y de la accin de las izquierdas y de las resistencias sociales y populares.

Para #yosoy132, el peligro no slo es enfrentar al nuevo rgimen; tambin, que el movimiento de la sociedad civil se desvanezca o bien que los estudiantes no logren articularse con las resistencias y los movimientos mexicanos, quedndose solos. De ello depender la nueva correlacin de fuerzas entre el prismo en el poder y las luchas subalternas en la nueva etapa que comienza a partir del 1 de diciembre.

 

La novedosa biosntesis de los elementos de #yosoy132: juntos y revueltos por el cyberdesmadre

Ciberpoltica, poltica estudiantil asamblearia y poltica de la multitud, son los componentes que constituyen su potencia pero, al mismo tiempo y de manera cada vez ms riesgosa, sus lmites y debilidades. Veamos cada uno de ellos.

Discuten por las redes sociales temas sustantivos; utilizan innumerables plataformas cibernticas que los ayudan a recaudar recursos para conciertos, a difundir videopropaganda, a disear y manipular creativamente imgenes, a divulgar, a crear y a editar audios, as como a construir documentos a la manera wiki. Se llevan a cabo reuniones virtuales y surgen iniciativas en red, que fluyen por las canales del ciberespacio. Es una nueva generacin, con nuevas herramientas, y tambin, con una nueva inteligencia colectiva (general intelect? [24]), que aglutina una diversidad de capacidades, saberes y haceres.(cognitariado? [25]) La red permite crear grupos y subgrupos de afinidad, de trabajo, ofreciendo una rica multiplicidad de posibilidades. Tiene lugar una interaccin sin precedentes, que permite que el movimiento contine fuera de las asambleas y de las movilizaciones. La discusin, el intercambio y la creacin de iniciativas crecen geomtricamente en la matrix. Hay un cibermovimiento. Arde la red de opiniones, iniciativas y propuestas

Pero, no todo es potencia y posibilidad. Parcialmente determinadas por la estructura comunicativa de las redes, las discusiones son fragmentarias, caticas, efmeras. La ruptura de la linealidad intersubjetiva es potencia y, a la vez, peligro, ante el hecho de que las decisiones polticas sean tomadas de manera abigarrada a punta de twits y likes; que lo banal y lo superficial de la estructura de las redes sociales comerciales determine la forma de la discusin; que las iniciativas surgidas de la red se vuelvan una ciberdictadura activista que lleve a numerosos excesos, impulsando actividades riesgosas a las que acuden slo unos pocos; a movilizaciones desgastantes, sin organizacin ni objetivos claros; a iniciativas polticas sin previo convencimiento ni consenso, que favorecen el establecimiento de protagonismos y liderazgos sin consulta.

La sntesis es que existe una ambivalencia de la ciberpoltica: potencia creativa en red, que anuncia una nueva forma de libertad y de hacer poltica, pero tambin, atomizacin y babel, que no permite coordinar ideas ni acciones, que slo posibilitan que cada quien haga lo que quiera, en ocasiones, con sentidos mutuamente excluyentes y contradictorios, y que se valore ms la libertad individualizante de cada iniciativa que la deliberacin para impulsar la coordinacin colectiva. Est claro que las redes sociales se politizan y politizan pero de ninguna manera son el origen sino el vehculo del movimiento. Este se expresa de manera viral (como todos los movimientos sociales [26]) pero estas redes subalternas estn ancladas en lo virtual, en la mquina-red, por lo que #yosoy132 como muchos movimientos recientes- tienen tambin un carcter cyborg, dependiente de la red virtual y es a la vez, potencia descomunal de accin poltica colectiva.

En lo que a las asambleas se refiere, existe una complejidad y una diversidad mucho ms grande que la que se expresa pblicamente y, mucha menos organizacin y coordinacin de la que se aparenta. Tambin hay que decirlo, existe una tensa y, a la vez, inteligente unidad de un variopinto espectro de ideologas y posiciones polticas. stas son, al menos, ocho.

Identificamos una primera posicin quiz la dominante frente los medios de comunicacin, pero no necesariamente en el movimiento en su conjunto-, a la que claramente podramos caracterizar como liberal progresista. Insisti en la lucha por la creacin de una tercera cadena televisiva; habla de no desconocer las instituciones, de no salirse del cauce legal ni de la va institucional; propone que el horizonte del movimiento sea la contralora ciudadana, la vigilancia permanente al gobierno y sus instituciones. No le gusta el carcter antineoliberal del movimiento acordado en la asamblea multitudinaria de las Islas. Aunque esta posicin se encuentra ms o menos representada en las ms activas escuelas privadas, no es exclusiva de ellas. Vigila siempre, sin embargo, la autonoma del movimiento, especialmente la de la izquierda institucional.

Una segunda posicin, que goza de gran simpata entre muchos, es la que podramos enmarcar en las expresiones que apuntan al lopezobradorismo. Sin hacerlo explcito por el carcter apartidista del movimiento y, sin ser parte orgnica de los partidos ni de las plataformas ciudadanas como MORENA , esta posicin se alinea con las demandas y propsitos de lo que fue el movimiento progresista; muchos de sus seguidores percibieron como una alternativa ms incluyente y novedosa de participacin a #yosoy132 que las estructuras abiertamente lopezobradoristas. Sin embargo, las simpatas deben ser guardadas celosamente, debido a que al interior del movimiento existe el tab explcito de hacer pblicas las preferencias electorales. Es una posicin ciudadana que, no obstante, confluye con los tiempos y ritmos de la izquierda institucional. Tambin ha tenido visibilidad y direccin meditica. Asimismo, se debe dejar claro que algunos comits u organizaciones de corte tradicional y ortodoxo de izquierda forman parte de esta posicin, complejizando la adhesin al lopezobradorismo, que va desde posiciones acrticas hasta una demanda de radicalizacin de la posicin del excandidato. Muchas son las tonalidades con que estas posiciones se expresan.

Un tercer componente al interior del movimiento estudiantil, son los grupos organizados de la UNAM, con orientacin socialista de larga tradicin activista en dicha universidad y en otros grupos y comits estudiantiles. Al tener mayor experiencia, influyen en el movimiento pero no lo conducen -como todos los dems-. Su crtica antisistmica ha ido ganando terreno en un movimiento reacio a debatir a profundidad; con el pasar de las semanas y despus del fiasco del proceso electoral, sus opiniones y propuestas han comenzado a ser respetadas. Para estos grupos fue difcil incorporarse a un movimiento que rechazaba las injerencias de los colectivos organizados, y que incluso, mostr numerosas actitudes intolerantes y excluyentes. Si bien alguno de estos grupos impulsan una clsica, ortodoxa y aburrida estrategia de ganar las asambleas, lo cierto es que la madurez en la mayora de ellos se ha hecho presente, guardando ciertos lmites en su actuacin, y an, aportando al proceso en su conjunto. La leyenda negra sobre estos grupos y su supuesta confabulacin para tomar la conduccin del movimiento (repetida por los comunicadores televisivos y radiofnicos, teniendo eco en un sector del movimiento), ha sido slo parte de las tensiones internas que detallaremos ms adelante. A pesar de que algunos de estos grupos, en efecto, intentaron hegemonizar la conduccin estudiantil, hubo cautela frente a una respuesta inequvoca del resto de los estudiantes que les impuso a estos grupos un veto y rechazo contundente sobre una posible conduccin hegemnica.

En la misma tendencia, pero de manera independiente a los procesos organizativos e ideolgicos de estos grupos, las facultades y escuelas tradicionalmente politizadas han tomado algunos roles importantes para el movimiento estudiantil pero ancladas en conducciones colectivas y cambiantes que han mutado a lo largo del movimiento tanto por su composicin como por sus liderazgos.

Por otro lado, algunas escuelas pblicas, aliadas de asambleas populares callejeras, han comenzado a tener un rol protagnico, proponiendo acciones directas como tomas, cierres y levantamiento de plumas carreteras, integrando un pequeo pero significativo bloque duro que privilegia ms este tipo de acciones.

Aunque en el ambiente se percibe una amplia simpata con los pueblos indios y sus luchas, lo cierto es que las posiciones autonomistas y libertarias son reducidas o minoritarias. Dispersas aqu y all, no influyen en la orientacin del movimiento en su conjunto. Algunos grupos y activistas intentan tender puentes, discursivos y en la accin. Sin embargo, la ausencia de organizaciones que visibilicen y expongan dichas posiciones de manera organizada y sistemtica, hace que aunque presente, esta posicin sea secundaria y minoritaria.

Empero, la ltima posicin, la ms importante, es la que llamara la de los indignados: miles de jvenes no organizados, hartos de la situacin del pas, de las evidentes mentiras televisivas, cansados de violaciones y arbitrariedades del poder, los indignados no tienen referencialidad ideolgica nica. Indignados por la represin en San Salvador Atenco, o por las miles de muertes por la guerra contra el narcotrfico, no haban encontrado mecanismo de participacin ni de expresin; #yosoy132 apareci como la mejor forma de hacerlo: cercana, novedosa, fresca, irreverente, y adems, polticamente correcta, moderada, pero crtica, independiente. Estn a la vez, cansados de las direcciones y organizaciones tradicionales estudiantiles, con severas crticas, la mayora de ellas acertadas y algunas ms, desproporcionadas.

Pueden tomar posicin por una u otra de las tendencias, o bien, dar la razn, en algunas ocasiones a unos, y en otras, a los contrarios; son quienes desconfan de las prcticas de la izquierda ortodoxa, y muchos de ellos tambin de la izquierda institucional; quienes no tienen una claridad poltica ni estratgica, pero estn enojados y quieren dejar de ser subalternos, quieren expresar su indignacin actuando. Aquellos que no saben claramente cul es la accin correcta, pero se atreven a desafiar el conformismo, saliendo a la calle, acudiendo a su asamblea, aprendiendo. Muchos de ellos confiaron en la eleccin, y se han ido desencantando del proceso electoral; con el pasar de las semanas han ido cuestionando al sistema democrtico en su conjunto; quienes -como plantea el historiador E.P. Thompson- se han ido politizando y concientizando a partir de la lucha misma. Los que van conociendo experiencias indgenas como la de Chern, campesinas como la de Atenco, socioambientales como la de Huexca y enseguida se organizan para apoyarlas. Son los que creativamente participan, aprenden no sin errores- a conducir una mesa asamblearia, a deliberar en colectivo, a organizar y organizarse. Sin embargo, son tambin los que con una desconfianza exacerbada en la organizacin y en los discursos antisistmicos sobrevaloran las acciones mediticas y creativas, y menosprecian en ocasiones la organizacin de base, la politizacin y el anlisis anclados en cierta ideologa con tintes posmodernos que lleva al delirio la utilizacin de las redes sociales como innovacin en las formas de hacer poltica.

Son los que, literalmente, se ponen la camiseta de #yosoy132 (que se vende en marchas y otras actividades masivas), porque se ha formado una identidad poltica juvenil que grita: estoy indignado! Quiero hacer algo! Quiero participar! Esa parte del movimiento es la ms interesante, porque representa el fenmeno de la indignacin, de la accin colectiva, de la naciente poltica subalterna que busca horizontes, que quiere aprender, que se politiza y radicaliza.

Sin embargo, no hay que confundirse. Aunque existen estas posiciones, no aparece la poltica de corriente, grupo o tendencia, vista en el Consejo General de Huelga. Estas racionalidades conviven, se toleran y actan conjuntamente. Existen varias razones para ello.

A diferencia del movimiento estudiantil de 1999-2000 en la UNAM , el origen de este nuevo proceso tiene lugar fuera de ella, en medio del contexto electoral. El cariz e identidad prcticamente indeleble de #yosoy132, anclado en la ciberpoltica y en las posiciones de las escuelas privadas, marc al movimiento en su conjunto y el resto de los grupos respetan dicha identidad.

Un factor insoslayable para que estos grupos - aunque tensos entre s- no hayan llegado a la disputa abierta, es que ninguno es tan fuerte como para imponerse a los otros. Para todos los grupos, tendencias y posiciones, el movimiento es ms grande e incontrolable que sus propias fuerzas. La dispersin organizativa es tambin la dispersin de poder, por lo que, aunque algunos tienen ms influencia que otros, lo cierto es que nadie puede tomar por completo la conduccin, tanto por debilidad, como por el carcter y estructura del propio movimiento. Los intentos al inicio del movimiento de ganar la hegemona de la conduccin por varios bandos resultaron en una especie de equilibrio inestable, donde se detuvieron unos a otros las exacerbaciones de conduccin. La desconfianza entre todos los grupos hace que cada uno de ellos accione polticamente con prudencia y ante la posible respuesta del resto.

Existe, adems, cierto temor (que incluye a todas las posiciones) de repetir las divisiones vistas en el movimiento del CGH. Es tab catalogar a unos u otros de ultra o de moderado (aunque se haga en privado en ambos bandos, nunca se argumenta dicha etiqueta en pblico).

Por ltimo, las posiciones se equilibran por algo que no haba existido en otros momentos: sensatez. Para quienes militan en organizaciones de la UNAM, es claro que la participacin de los estudiantes de las escuelas privadas ha sido piedra de toque para el xito del movimiento; por ello, aunque con enormes diferencias, la necesidad de mantener la unidad es un consenso. De igual forma, si bien los grupos de las escuelas privadas y los grupos de la UNAM no comparten la visin e influencia de la izquierda institucional, saben que en la coyuntura y dentro del sentimiento popular anti Pea, esta posicin tiene un lugar dentro del movimiento. De manera que, aunque -de nueva cuenta- con tensiones, stas no llevan a la ruptura. Por ltimo, los estudiantes de las escuelas privadas entienden que el fenmeno de #yosoy132 se masific con la participacin de las universidades pblicas, que son las que empujan la movilizacin callejera y la participacin estudiantil mayoritaria. Todos, en resumen, son sensatos y no slo saben que se necesitan unos a otros, tambin, que no desean erosionar la unidad del movimiento.

A pesar de esta tensa unidad interna, existen profundas contradicciones en la direccin del movimiento. Una es vertical y otra horizontal.

La contradiccin de carcter vertical se expresa en el desfase entre direccin y movimiento, en un proceso en el que existen distintos niveles de participacin del fenmeno de movilizacin popular-civil.

El primer desfase y desarticulacin se produce entre el movimiento amplio y ciudadano anti pea nieto y el movimiento estudiantil. El primero, no reconoce por completo las directrices marcadas por el segundo y, este ltimo, no tiene propuestas ni capacidad para organizarse con los que no son estudiantes. Para cuando escribimos estas lneas, la movilizacin popular-no organizada y no estudiantil prcticamente se ha desvanecido a pesar de su importancia durante los meses de mayo, junio, julio y agosto.

La segunda contradiccin est dada por la existencia de un desfase al interior del movimiento estudiantil en su expresin orgnica (las asambleas), reducida en comparacin con la participacin y movilizacin estudiantil que es mucho ms amplia. No todos los estudiantes reconocen las directrices emanadas de las asambleas coordinadas en la Asamblea General Interuniversitaria (AGI). Varias asambleas rebasan al rgano de direccin. Pero tambin hay que decirlo, la mayora de los estudiantes no participa tampoco en las asambleas.

Por ltimo, aunque no menos importante, si bien las asambleas reunidas son formalmente el espacio de orientacin poltica del movimiento, el origen y desarrollo de #yosoy132 marc algunas influencias y la visibilidad de ciertos actores que han tenido mayor peso poltico. Algunas asambleas y comisiones de trabajo han tenido un rol conductor, el cual, despus del primero de julio, se relativiz. A pesar de ello, existen tensiones entre lo que mandata la AGI (que casi siempre es un mandato incompleto, o parcial e incluso confuso) y lo que dicen, opinan, operan e impulsan muchas asambleas y comisiones de trabajo por su cuenta (que no siempre representan el espritu general de la discusin o que deben llenar los vacos dejados por la propia AGI).

Aunque existen estas contradicciones verticales, quiz lo ms importante es que los estudiantes han chocado con las preguntas que antes se hicieran piqueteros y asamblearios argentinos, que hace ms de un siglo se hicieran los centralizadores e impulsores de la organizacin federada, y que hoy se repiten en buena parte del movimiento independiente en varias partes del mundo. Cmo construimos la horizontalidad? [27] Cmo coordinamos nuestras autonomas? En suma, cmo se hace una nueva forma de hacer poltica. La respuesta no es sencilla.

 

La poltica de la multitud: entre el abismo de babel y una nueva forma de hacer poltica

Un joven pasa al micrfono en el pleno de la Asamblea General Interuniversitaria. El silencio es casi total e impresiona, ya que el auditorio est repleto, con ms de 500 personas entre voceros y observadores. El estudiante se pone nervioso y le tiembla la voz. Los asistentes mueven las manos a la manera que aplauden los sordomudos, agitndolas sin palmar. Es su forma de alentar, con aplausos silenciosos, al tmido orador, para que tome valor y contine su intervencin. As expresan los jvenes de #yosoy132 su consenso. Es un momento conmovedor.

Horas despus, unos cuarenta estudiantes entran rabiosos al auditorio. Exigen se les de la palabra. Despus de varios minutos de disputa por querer hablar fuera del orden temtico, acusan a todas las asambleas por dejarlos solos en su accin de levantamiento de plumas en carreteras. La asamblea se revuelve entre quienes los apoyan y quienes difieren. Junto a las manos agitadas sin palmar de los primeros, aparecen los antebrazos cruzados de muchos otros, formando una gran X que simboliza el desacuerdo; hay numerosos gritos y desorden. Cuando pasa el exabrupto continan las intervenciones.

Expresan un verdadero ametrallamiento de propuestas. Una cascada de iniciativas y creatividad se refleja en cada intervencin: algunas asambleas, desean recuperar la memoria del movimiento y proponen un archivo grfico; otras, quieren elaborar un documental; otras ms, un canal de televisin por internet; otras, movilizaciones a las embajadas para protestar; una escuela ms, anuncia un Encuentro Nacional por la Educacin; otras, hablan del boicot econmico a la empresa Soriana. Se propone la toma de la Bolsa de Valores. Otros, impulsan brigadas y actividades en los barrios populares. Algunos ms, festivales de rock y encuentros con los pueblos originarios. Las propuestas de movilizaciones van desde lecturas masivas afuera de las instalaciones del Partido Revolucionario Institucional hasta toma de carreteras y paro nacional. Se agitan las manos de muchos una y otra vez. Aparecen los antebrazos cruzados a manera de desacuerdo. Se apuntan en la lista ms de 40 oradores.

Los jvenes que integran la mesa conductora de los debates tienen cara de preocupacin. No se sabe cmo se tomar decisin entre ms de 100 propuestas de tan distinto orden, dimensin, alcance y objetivos. Todos quieren, adems, que sus propuestas sean aprobadas y todos piensan que sus acciones son centrales. No slo es un problema de mtodo. Reaparece, 110 aos despus, una vez ms, la problemtica discusin entre autonomas y centralismo.

#yosoy132 naci declarando la autonoma de cada una de las asambleas, decisin que todos compartimos, alejndonos del anquilosado centralismo de la izquierda tradicional. El movimiento rechaza, entonces, la antiqusima consigna de que las partes tenan que subordinarse al todo; de hecho, cada vez es ms claro que el todo se forma slo y nicamente por el acuerdo de las partes, es decir, de las asambleas autnomas. Esta decisin invierte el proceso de decisin que comienza en los procesos locales para llegar a la Asamblea General Interuniversitaria. No existe rgano por encima de las asambleas y nadie puede violar la autonoma de cada asamblea. La AGI slo es coordinacin, no estructura burocrtica con ms poder que las asambleas. Si a ello agregamos los grupos operativos y los grupos de trabajo que son autnomos - es decir, no dependen de la AGI para accionar-, vemos cmo el rechazo al viejo centralismo es total. Hasta aqu, #yosoy132 aparece como una forma de accin poltica radicalmente novedosa, que supera por mucho a otros movimientos estudiantiles, reivindicando mltiples formas de poder y de organizacin horizontales, venciendo el ultracentralismo dogmtico que las generaciones post-muro de Berln rechazan.

Pero, aparecen las problemticas de todos los movimientos urbanos organizados contemporneos. Y son graves.

Se manifiesta, esencialmente, el problema de la multitud: su incapacidad para lograr la sntesis de lo mltiple y lo diverso, su irrepresentatividad, las dificultades de lo central y lo comn, enfrentadas a las autonomas y lo plural o de sntesis de singularidades. Este ncleo problemtico ha provocado numerosos desencuentros y malos entendidos, en buena medida, por falta de discusin y hasta de teorizacin.

Las autonomas asamblearias defienden sus iniciativas con radicalidad frente a la que ha sido considerada una burocrtica estructura central. Sin embargo, existen varios problemas en la descoordinada polifona de la pluralidad de asambleas. La primera y ms obvia, es que muchas asambleas, cansadas de esperar a que sus propuestas sean discutidas y aprobadas por la Asamblea General, con su facultad autnoma, inician la accin por su cuenta. Esto puede interpretarse de varias formas.

La primera, reivindicar que la libertad as como la diversidad son los ejes de accin de #yosoy132; que nadie impida a otros hacer lo que quieren hacer. Aunque compartimos dicha premisa, los resultados de esa forma de accin colectiva han tenido consecuencias contradictorias. Por ejemplo, una asamblea puede decidir realizar graffitis en las calles, al mismo tiempo que otra decide borrarlos. Resulta claro que, la poltica de autonomas, debera tener como principio el lmite de lo decidido por otros espacios colectivos. Nadie debera tomar una accin que anula o viola la autonoma de otros. Tambin, han habido otras consecuencias, por ejemplo, al impulsar levantamientos de plumas en las casetas de cobro de carreteras cada asamblea por su cuenta. En tanto no cuentan con aprobacin general para dicha iniciativa, algunas asambleas las impulsan con poca participacin y con poca incidencia pblica, con importantes riesgos de seguridad. Es evidente que, tanto el levantamiento de plumas como los cierres carreteros son acciones de fuerza y, lo que finalmente se demuestra, es que no se la tiene. Las acciones de tomas y plantones impulsados por cuenta de cada asamblea, han comenzado a mostrar lmites frente a la represin, volvindose mucho ms vulnerables al no contar con participacin masiva y, adems, hay que decirlo, sin contar con el consenso general del resto de los ncleos asamblearios.

Pero an ms, mientras unos levantan plumas encapuchados, otros acuden (a veces, incluso a la misma hora, el mismo da) a un dilogo con sectores que impulsan una posible reforma sobre la legislacin en los medios de comunicacin. El resultado, ms que una guerra de guerrillas de acciones pacficas, es la pulverizacin del mensaje pblico, el cual, a todas luces, es contradictorio, tanto en sus reivindicaciones como en su tctica y en su forma de accin colectiva. En todos los casos, sea la tctica que sea, se muestra debilidad y, ms que polifona, cacofona.

Asimismo, podemos afirmar que #yosoy132 padece de desorganizacin crnica. Esta afirmacin puede parecer sorprendente si se considera que es ste el movimiento que ha logrado cercar Televisa durante 24 horas, que ha conseguido realizar un debate indito con los candidatos a la presidencia de la Repblica, o bien, coordinar un informe hecho a 100 manos como accin sin precedentes dentro de los movimientos sociales. Vale hacer notar que, todas esas acciones se han realizado gracias a la capacidad de ciertos grupos, liderazgos y comisiones, ms que por el nivel organizativo del movimiento en su conjunto y, muchas de ellas, estuvieron en riesgo debido a la incapacidad orgnica del proceso estudiantil. Por inexperiencia, descoordinacin y desorganizacin, pero tambin, por la falta de definicin de tareas, el movimiento desgasta a sus integrantes ya que, siguiendo a Mabel Thwaites, como en otros movimientos autnomos: la reaccin anti-jerrquica y antiliderazgos impide la definicin clara de tareas y, o se termina reemplazando esta ausencia organizativa explcita con la emergencia de caudillismos espontneos que resuelven lo que hay que hacer y/o lo ejecutan, o todo se diluye en discusiones inorgnicas e improductivas. [28]

La definicin de autonoma y diversidad de #yosoy132 ha sido un radical punto de partida en el intento de bsqueda de una nueva forma de hacer poltica. Ha permitido que la creatividad y la pluralidad se reflejen en mltiples expresiones. Apoyado en las redes sociales, el efecto rizomtico y viral de las propuestas de accin no slo se multiplica, sino que, adems, produce un efecto politizador incontenible. No obstante, la ausencia de una discusin avanzada acerca de la definicin terica y prctica del funcionamiento de las autonomas y de lo que significa hacer poltica, provoca que, entre los integrantes de #yosoy132, el movimiento se desarrolle sobre prenociones y sobrentendidos acerca de la organizacin y la poltica. La debilidad crnica de este galimatas organizacional, est llegando a niveles intolerables, reapareciendo Babel como condena de la pluralidad y la horizontalidad; condena que ya han vivido otros procesos sociales, de los cuales se podra aprender y reflexionar, para intentar experimentar sobre la sntesis y lo mltiple, sobre lo central y lo autnomo [29].

La base de los procesos locales autnomos, que siempre deben ser la plataforma principal de decisin y participacin es, sin embargo, insuficiente. Necesita un proceso de coordinacin ms slido y ms estable, que permita que la diversidad se articule cuando es necesario y cuando el movimiento requiere de una voz de conjunto. La ideologa antiliderazgo que todos compartimos, ha llevado al lmite lo que la feminista Bob Freeman denomina dictadura de la falta de estructuras [30], las cuales son obstaculizadas por un profundo sentimiento antiorganizativo supra-asambleario explicable por los excesos y errores de la forma centralizada-, que deja sin embargo en extremo descoordinadas y atomizadas las acciones, las deliberaciones y las iniciativas asamblearias. Separadas entre s, stas pueden ser experiencias muy hermosas de autonoma, pero carecen de fuerza sociopoltica que incida en la poltica nacional, llevando al desgaste y la desmotivacin, fenmeno que se est generalizando debido a la falta de efectividad de esta poltica pulverizada. Algunos abandonan la asamblea central por su ineficacia; otros, abandonan tambin las decisiones asamblearias autnomas por la misma razn. De no producirse una superacin organizativa y metodolgica de la deliberacin y de la accin, tanto central como diversificada de manera autnoma, #yosoy132 encontrar uno de sus ms graves lmites, el cual puede significarle su neutralizacin y desaparicin como alternativa poltica de participacin.

No podemos estar ms de acuerdo de nuevo con el anlisis que, en su momento se haca de los movimientos autnomos argentinos cuando se concluye que:

La autonoma no puede equivaler a atomizacin desorganizada ni la primaca de la pulsin individual, por ms libertaria que sea. La autonoma no tiene por qu renunciar a encontrar puntos de sntesis, que aunque provisorios, vivos, cambiantes, deben permitir la accin, avanzar, crear; deben evitar la parlisis de la discusin eterna o el regodeo en los matices abstractos. [31]

A pesar de estos problemas organizativos que nos llevan a una discusin sobre las formas de hacer poltica, el mayor reto de #yosoy132 es su horizonte emancipatorio, que representa el ltimo punto de nuestro corte de caja.

 

Nudos

El mayor xito de #yosoy132, ha sido haber dicho lo que un importante segmento de la sociedad quera decir, en el momento adecuado, de la manera polticamente correcta, expresando la indignacin, el malestar y la oposicin al candidato del rgimen y a sus televisoras; lo hizo, adems, constituyendo un fuerte antagonismo con el prismo, a travs de una relacin de interaccin antagnica con su adversario, que hizo crecer su impacto debido a las respuestas dadas desde el poder a los estudiantes en un periodo en el que, estar cerca del poder -de manera antagnica-, es noticia nacional.

Ese antagonismo ha vivido tres rpidas fases. Desde la impugnacin en la Universidad Iberoamericana hasta la eleccin; desde la eleccin hasta la toma de Televisa; la tercera fase se encuentra an en marcha y al parecer a terminado con el paro de una treintena de escuelas el 2 de octubre pasado.

En la primera, su fase ascendente, se vivi una explosiva y creciente participacin, tanto en las movilizaciones como en las asambleas del movimiento; un activismo compulsivo se orient en torno a la considerada urgencia de detener a toda costa la llegada del PRI a la presidencia. El movimiento antipea se expres en toda su capacidad, siendo conducido por los grupos liberales y los simpatizantes del lopezobradorismo, con una direccin ciudadana que trataba de influir en la eleccin. Sin embargo, el resultado electoral desorient a dicha direccin. Haban cometido el mismo error que el movimiento progresista: orientar todos los esfuerzos para detener un fraude en el conteo de votos y las irregularidades del proceso cuando ste se realizara a travs de la compra de los mismos. Pequeo descuido tctico. La conmocin de no haber logrado el objetivo principal de frenar al PRI el 1 de julio, los esfuerzos de vigilancia electoral relativizados por el tipo de fraude realizado, as como la dinmica democrtica interna del movimiento, determinaron que esta direccin se paralizara, perdiendo influencia en la orientacin del movimiento en su conjunto.

La indignacin generada por el resultado electoral fue dirigida, entonces, por otros grupos y tendencias de #yosoy132. El pndulo interno se canaliz hacia la movilizacin callejera y hacia la Convencin Nacional Contra la Imposicin. Los grupos de izquierda tradicional comenzaron a tener mayor influencia. Su discurso con tintes antisistmicos tomaba fuerza. El resultado electoral potenciaba la argumentacin y crtica sobre el sistema liberal democrtico en su conjunto. A pesar de la masividad de las movilizaciones (descoordinadas entre el movimiento antipea ms amplio y el movimiento meramente estudiantil) y, de su confluencia en la llamada toma de Televisa, lo cierto es que, muchos de quienes participaron en la primera etapa ascendente, no regresaron a las asambleas. Sin embargo, el impacto poselectoral de dichas acciones fue enorme, lo cual no permiti ver la existencia de cierto desgaste y de tensiones internas crecientes. Esta fase desahog la energa y la rabia por los resultados, sin construir, necesariamente, una orientacin de largo aliento.

La tercera fase del movimiento ha significado una importante contraccin de la participacin masiva original. Algunos culpan de ello a las acciones ms contundentes -como la toma de Televisa-, pensando que la radicalizacin ha ahuyentado la participacin. Otros, culpan a las asambleas, por ser largas y por entramparse en discusiones, en ocasiones, estriles. Otro ms, piensan que es necesario seguir realizando acciones mediticas, novedosas, frescas, que capturen la atencin de la sociedad.

Empero, parece que pocos analizan que si bien estos factores han influido, las razones de la desmovilizacin son esencialmente polticas y derivan de la coyuntura poselectoral. Si #yosoy132 expres primero la necesidad de un sector de incidir en la eleccin, evidenciando despus la rabia por su resultado, es difcil saber qu quieren expresar ahora, tanto la sociedad movilizada anteriormente como el propio movimiento estudiantil.

#yosoy132 abri una plataforma de expresin para quienes no la tenan, amplificando la indignacin. Sin embargo, se enfrenta al desgaste de su objetivo inicial y a la desazn provocada por la relativa pasividad de la mayora de los movimientos, de la sociedad progresista y de la direccin partidaria de la izquierda institucional. Cada da que pasa, el discurso anti-imposicin y el mpetu de resistencia al hoy virtual presidente Enrique Pea Nieto, decrecen como orientacin poltica fundamental. El sentido de la emergencia poltica ha pasado, manifestndose cierta resignacin generalizada porque se ha consumado el regreso del PRI a la presidencia de la Repblica.

No obstante, si el movimiento estudiantil tiene el reto de desatar el nudo gordiano del proceso organizativo autnomo, su segundo nudo tiene que ver, sobre todo, con la forma de orientar su propia identidad y su proceso de lucha. Por un lado, aunque se ha criticado con justa razn al hiperactivismo compulsivo, este movimiento no puede detener la accin callejera. Es como andar en bicicleta. Hay que seguir pedaleando para no caer.

A pesar de ello, dicho sobreactivismo ha perdido cada vez ms horizonte en torno a un programa contra la imposicin que se ha deteriorado. Otras tendencias hablan de fortalecer el programa de lucha con seis puntos que amplan la lucha contra el neoliberalismo, en defensa de la educacin y por la transformacin de los medios de comunicacin. Sin embargo, dicho programa parece no generar mucho entusiasmo de base; son el activismo callejero y el antagonismo con el rgimen los que provocan la adhesin estudiantil.

De manera que, el origen del movimiento (el antagonismo antiprista) ha sido a la vez potencia y ancla del proceso de lucha. En esta tercera fase, la contraccin y el reflujo de la participacin masiva, han dejado en manos de los estudiantes ms comprometidos, y al mismo tiempo ms politizados, la conduccin de las asambleas. Encontrar cmo desatar estos dos nudos no es sencillo, en medio de las tensiones que, desde ambos extremos, se generan de las posiciones de #yosoy132.

El principal problema lo constituye el hecho de que la progresiva politizacin del movimiento es an insuficiente para constituir un horizonte de lucha ms amplio. Para bien y para mal, #yosoy132 sigue atado al antagonismo antiprista o peor an, anti Pea Nieto. A pesar de que existen innumerables horizontes emancipatorios que circulan a nivel de la base estudiantil, las acciones, los smbolos, los discursos, los significados estn anclados en la oposicin a Enrique Pea Nieto. Si la politizacin y la discusin dentro y fuera de la asamblea no aceleran el paso para constituir un horizonte opositor en claves ms amplias, corre el riesgo de agotarse, incluso antes del cambio de fase que sobrevendr el 1 de diciembre.

El programa de lucha, el contrainforme, las discusiones en Huexca, no han terminado de madurar un balance sobre los ejes de lucha de #yosoy132. Uno de ellos es claro: organizar la oposicin a la plataforma neoliberal del rgimen entrante. Ms all de eso pareciera que el objetivo de #yosoy132 se est disolviendo y, junto con l, la participacin estudiantil. El movimiento quiz debera hablar, pero tambin, escuchar a los estudiantes en sus centros escolares. Se requiere un poco ms que twits y likes para sostener un proceso de antagonismo contra un rgimen autoritario. Asimismo, si el movimiento no sale de las coordenadas del liberalismo progresista polticamente correcto, probablemente poco podr proponer, porque el agotamiento del discurso ciudadano-democrtico es ya tan evidente, que solo generaliza la desilusin y el desnimo. Tampoco ayudan las propuestas de accin que olvidan que no hay una insurreccin en puerta y que la participacin masiva va en descenso y no en crecimiento.

#yosoy132 ha establecido un dilogo con otros sectores movilizados. Sin embargo, la extrema desconfianza de un sector del movimiento estudiantil hacia los movimientos sociales, as como el vaco y el silencio de muchos actores en lucha, ha dejado un margen muy estrecho para analizar a profundidad la posibilidad de lanzar una verdadera plataforma, convergencia o coordinacin opositora y antagnica con el rgimen prista.

El desfase y la asintona existentes entre el movimiento estudiantil y otros sectores en lucha, antagnicos al rgimen, es el tercer y ltimo nudo que puede asfixiar a #yosoy132. Dicho desfase es generacional, poltico y de clase. Demuestra la posibilidad y, a la vez, los lmites de una posible alianza entre los hijos de las clases medias y sectores populares, los cuales en la historia mexicana haban ido de la mano y hoy manifiestan severas contradicciones en el intento de caminar juntos. Son jvenes que saben mucho de redes sociales y tienen una capacidad creativa inmejorable; no obstante, conocen poco del resto de los movimientos en lucha y su valoracin sobre ellos est plagada de prejuicios de clase. Son jvenes que, a pesar de todo, se organizan de manera ms rpida y tienen una inteligencia colectiva sin precedentes pero, al mismo tiempo, ostentan una posicin liberal que se radicaliza de manera creciente, cuyo marco ideolgico obstruye un anlisis y una estrategia ms avanzada. Los sectores populares organizados deberan reconocer la potencia y los aportes de estas muchachas y muchachos que experimentan sobre su propia forma de lucha y no esperar una conciencia de clase ideal para unir sus fuerzas con ellos. Los jvenes, quiz deberan tener una visin menos desproporcionada y hasta soberbia sobre su propio rol en los procesos de antagonismo contra el rgimen y, tal vez tendran que aprender de los sectores en lucha que mantenan procesos de resistencia, incluso, antes de que ellos nacieran.

Parece ser, entonces, que el reto del movimiento estudiantil es encontrar la forma de desatar o cortar los nudos que lo estn asfixiando: organizacin, alianzas y horizonte. El nudo organizativo puede y debe resolverse con metodologas de discusin alternativas, tanto al interior de las asambleas como en la Asamblea General Interuniversitaria (no slo es cuestin de forma, sino del contenido de la poltica que se hace en #yosoy132); en especial, abriendo dicha discusin a la consulta y a la deliberacin con las comunidades estudiantiles en cada centro educativo. Esto les permitira, no sin contradicciones, ir reflexionando y madurando su horizonte de lucha y su horizonte programtico, los cuales, sin metodologas de intercambio, de dilogo y de decisin alternos, quedarn neutralizados. Todo ello resulta urgente para comprender al movimiento dentro del amplio espectro de las luchas subalternas en Mxico. Aunque en reflujo, debilitadas o en silencio, stas constituyen factores decisivos para mantener la impugnacin y la resistencia al rgimen; tambin, para que #yosoy132 tenga una definicin ms clara en cuanto a avanzar con los sectores populares en la constitucin de la resistencia antineoliberal. Si bien existen mecanismos, ideas, propuestas y capacidad para resolver todo eso, ser un enorme reto poder hacerlo. De ello depende el futuro de la resistencia estudiantil.

Pareciera que #yosoy132 debiera afinar sus formas de hacer poltica, entendiendo que acciones creativas y mediticas as como acciones de fuerza como cierres y tomas no slo no son mutuamente excluyentes sino que debieran ser tcticas complementarias, las primeras orientadas a ampliar la voz del movimiento entre la sociedad para lograr y ganar legitimidad de sus planteamientos y posiciones; las segundas orientadas a presionar al Estado y a los sectores dominantes; ambas debieran realizarse cuando el anlisis poltico-estratgico colectivo as lo concluya y no cuando cada asamblea o grupo operativo tiene ganas de realizarlas, por ms mpetu libertario que haya en ellas. Pareciera que el movimiento estudiantil tiene un reto en afinar sus cacofonas: menos twits y ms anlisis; menos face y ms relaciones cara a cara con la comunidad estudiantil en su conjunto; menos accin viral y ms estrategia; menos likes y ms organizacin; menos activismo y ms horizonte; menos Madero y ms Flores Magn.

Por ltimo, es necesario aclarar que el xito del movimiento no tiene que ver con cuan radicales o cuan mediticas sean sus acciones, por ms avanzadas que sean en uno u otro sentido. El movimiento estudiantil olvida a veces que no slo se trata de lo que haga #yosoy132, sino tambin de lo que haga el adversario: las clases dominantes. Si el movimiento estudiantil y el movimiento antipea (que son dos y a la vez uno solo) se han desgastado, es debido a la unidad de las clases dominantes en torno de la defensa del modelo.

A pesar de una conduccin poltica deficiente del Gobierno Federal, los capitales y las clases econmicas dominantes se mantienen relativamente unificadas para la defensa del modelo neoliberal. Ello les proporciona un fuerte apoyo de las elites, las cuales ahora han manifestado su opcin, al incidir en la eleccin de Enrique Pea Nieto como continuidad de dicho modelo. Por ello, a pesar de las diferencias al interior de la clase poltica, no hay crisis de rgimen ni crisis poltica profunda y, mucho menos, crisis por la movilizacin estudiantil. La unidad de las clases econmicas dominantes, sin grandes disputas al interior de la clase poltica, la desmovilizacin de las clases populares y las maniobras para ignorar y neutralizar la protesta social, pueden explicar el desgaste de la movilizacin estudiantil frente a un muro de unidad dominante. En vez de mirarse a s mismo para buscar todas las respuestas, #yosoy132 debera analizar qu ha pasado en el campo antagnico. Este nudo no slo depende de los estudiantes, sino de todas las luchas subalternas.

 

Horizontes

#yosoy132 ha abierto un cuestionamiento sobre la fase de las luchas en Mxico. Podemos entender al movimiento estudiantil como un nuevo ciclo de luchas antineoliberales. Tambin, como el creciente agotamiento de un largo ciclo de resistencias que hoy ya no pueden enfrentar al rgimen y al modelo econmico, por lo que nuevos actores estn tomando la palabra y la accin. Podemos entenderlo como un nuevo movimiento con fuertes rasgos individualistas e individualizantes, con severas dificultades para tomar decisiones, para lograr un anlisis conjunto y para articular sus fuerzas contra un enemigo comn. Quiz todas estas interpretaciones no son, necesariamente, mutuamente excluyentes.

Este movimiento, en efecto, logr abollar la legitimidad de la candidatura y del triunfo de Enrique Pea Nieto que, de otra forma, habra tenido un proceso terso que lo colocara en mejores condiciones de gobernabilidad. Asumir la presidencia cuestionado esencialmente por el movimiento estudiantil. ste pudo visibilizar muchas de las impugnaciones que, desde la sociedad organizada en lucha, se hacen al prista. El carcter antagnico de #yosoy132 ha sido su mayor xito porque, como hemos dicho, ha servido de vehculo y de amplificador de lo que un importante sector social quera decir frente a la coyuntura y al actor. El movimiento estudiantil ha sido el aguafiestas del proceso democrtico liberal y de sus clases dominantes, las cuales crean que todo estaba ganado, ordenado y definido de antemano. Ha venido a impugnar lo que otros callaron, a decir y a gritar el rey est desnudo, cuando otros no pudieron o no quisieron hacerlo. Y, es claro, haba que decir y gritar lo que se dijo y se grit contra los poderosos.

La accin callejera de impugnacin, la accin colectiva, el repertorio de formas de movilizacin y de protesta impulsadas por este movimiento, no slo es innovador y creativo, sino que, a travs de su realizacin, ha cambiado la percepcin sobre la legitimidad de la protesta social; acciones como la toma de Televisa, la acampada revolucin, el paro del 2 de octubre, el levantamiento de plumas y las mltiples formas de antagonismo contra Pea Nieto y Caldern en sus propios actos pblicos, significan un paso adelante en el nivel de la accin colectiva, ya que permiten que otros movimientos tambin utilicen estas formas de protesta, normalizando el derecho y los mecanismos de desobediencia pacfica. An ms, acciones como el debate de candidatos, o la realizacin del contrainforme, hablan de la inteligencia colectiva que, a partir de mltiples capacidades cognitivas, permite generar avanzadas formas de antagonismo y cuestionamiento al rgimen, allanando el paso para la creacin de nuevos repertorios de acciones.

Adems, #yosoy132 ha dado pasos significativos en nuevas formas de hacer poltica desde lo colectivo. A pesar de las contradicciones que hemos descrito, lo cierto es que, prcticas colectivas como la autonoma y la rotatividad, han sido puestas en accin, configurando un movimiento que, si bien a su interior est integrado por las tendencias e ideologas que hemos sealado, lo cierto es que sera muy difcil sostener que hay una sola direccin o un grupo de dirigentes establecidos. Pese a sus mltiples lmites, la dispersin del poder al interior de #yosoy132, es un salto cualitativo definitivo, que quiz debera analizarse, e incluso, replicarse.

A su vez, aunque tambin con mltiples contrastes, esta forma de hacer poltica basada en las autonomas, la rotatividad y la dispersin-descentramiento del poder a lo interno, se articula con las formas virales y rizomticas de la red, en la que han jugado y se siguen poniendo en prctica nuevos procesos discursivos (a travs de imgenes, frases cortas- twits), poderosas herramientas contra el discurso hegemnico. Si bien las limitaciones de las redes sociales deberan contener un exceso de entusiasmo, la creatividad y la contundencia de los nuevos discursos hechos imagen a travs de la red, constituyen una nueva forma de politizacin (como antes el peridico, el mtin relmpago), los cuales pueden hoy combinarse (mas no sustituir) con el saloneo, las relaciones cara a cara, las asambleas, siendo vehculos para cuestionar, para denunciar y para proponer; existiendo la posibilidad de que el boca en boca digital se convierta en un medio que puede jugar a favor de las clases subalternas.

Este movimiento, surgido desde las redes sociales cibernticas, con su propia formacin puso en cuestionamiento la exclusividad y el monopolio de la poltica formal, centrada y controlada por la partidocracia dominante. Lo ms importante del proceso electoral 2012 es la aparicin, la irrupcin de un actor poltico, se que, aunque polticamente correcto, dice aqu estamos! queremos opinar! estamos hartos! queremos hacer poltica! El movimiento democrtico estudiantil, por su propia accin, pone en tela de juicio el hecho de que la arena de lo poltico se dirima slo en los medios masivos; pone en cuestin que slo los polticos tengan voz en esta coyuntura; en especial, pone en crisis la verdad hegemnica: que los ciudadanos tengan que esperar, dciles y pasivos, el da de la eleccin para, de manera parsimoniosa, depositar responsablemente su voto. Y es que, si la verdadera democracia es la gente deliberando y decidiendo sobre lo comn, por su propia existencia, este movimiento pone en accin una democracia desde abajo, asamblearia, en la que las ideas de estos variopintos estudiantes se renen, se amalgaman, se tensan, se rechazan, se fusionan, creando otras, nuevas y poderosas, en quienes han resuelto no ser objeto de los sectores dominantes partidarios, decidiendo ser sujeto poltico por su cuenta. Por ello, relativizando incluso un poco su futuro, todo lo hecho, ha valido la pena.

Esto, ha sido logrado por el movimiento estudiantil sin la ayuda de la izquierda antisistmica y, a pesar de la intencionalidad de la izquierda institucional de incidir en su rumbo sin lograrlo; el movimiento estudiantil ha conseguido mantener su autonoma organizativa y decisoria, construyendo un puente en el que las luchas subalternas pueden tener algunas condiciones mejores para pasar a la fase de confrontacin con el viejo-nuevo rgimen.

Despus de 12 aos de parntesis panista y de protagonismo de la izquierda electoral, pareciera que hemos regresado a una situacin de pre-alternancia: los movimientos y resistencias subalternas se encuentran cara a cara frente al rgimen autoritario prista. Probablemente, esta confrontacin y esta lucha se lleven a cabo con una menor influencia del progresismo, hoy eclipsado por su derrota y por la forma de sobrellevarla y de enfrentarla. En las siguientes batallas de los subalternos frente a los poderosos, #yosoy132 es un actor clave. Quiz, muchos debieran valorar su potencia dentro de esa lucha, que es la de todos, incluyendo a estos jvenes, contradictorios, polticamente correctos, pero tambin indignados, creativos.rebeldes.

Todos los contrastes, contradicciones y nudos que hemos descrito por momentos parecen ensombrecer la posibilidad de que el movimiento estudiantil trascienda sus lmites. Sin embargo, cuando vemos a miles de jvenes reunidos, discutiendo, analizando, deliberando, politizndose, radicalizndose, movilizndose, innovando, haciendo poltica desde las asambleas, slo podemos sonrer agradecidos, pensando que la rebelda est de nuevo en la calle, soando y luchando por un mundo otro, desde caminos y formas insospechados. Que la insubordinante poltica de los de abajo, est de regreso y que, por ahora, entre la juventud, esa poltica rebelde se nombra #yosoy132.

 

Octubre de 2012.



[1] Socilogo. Maestrante en Estudios Latinoamericanos por la Universidad Nacional Autnoma de Mxico. Profesor de asignatura en la Facultad de Ciencias Polticas y Sociales. Integrante crtico de #yosoy132. Integrante de jvenes en resistencia alternativa. [email protected]

[2] Agradezco los comentarios y crticas de Israel Solares, Joel Ortega, Adhemar Liquitaya, Christian Ascensio y Citlali Hernndez, todos integrantes de #yosoy132 sobre este texto. Agradezco las correcciones de Gizella Garciarenas. He integrado prcticamente la totalidad de sus observaciones que enriquecieron, matizaron o corrigieron numerosas ideas y planteamientos.

[3] Movilizacin realizada desde la noche del 26 de julio, realizando un cerco alrededor de las instalaciones de la ms influyente cadena televisiva mexicana Televisa; el movimiento acus y denunci a dicha empresa por impulsar una posicin meditica que manipula la informacin, que favoreci al candidato del PRI y que ha sido desde siempre, poder fctico en las grandes decisiones nacionales. Vase el texto ntegro de dicha movilizacin en http://www.jornada.unam.mx/2012/07/28/politica/005n1pol

[4] El entonces candidato Enrique Pea Nieto acudi a la Universidad Iberoamericana (UIA) para sostener un encuentro con estudiantes de dicha Universidad. Fue recibido con una protesta alusiva a la represin realizada en San Salvador Atenco en mayo de 2006. Frente a los gritos y acusaciones de los manifestantes, Pea Nieto les respondera, asumiendo la responsabilidad de los hechos represivos.

[5] Grupos de choque juveniles, organizados desde el Estado.

[6] El famoso video de respuesta de los estudiantes de la UIA adjudicndose la protesta contra Pea, en respuesta a distintas declaraciones del priismo y del partido verde ecologista y que es fundante de la identidad del movimiento (131 estudiantes de la UIA se manifiestan en el video) puede ser consultado en http://www.youtube.com/watch?v=nRDD-b0IHIs

[7] Estudiantes del Instituto Tecnolgico Autnomo de Mxico (ITAM), universidad privada, junto con los estudiantes de la UIA han tenido un rol protagnico en el proceso fundante del movimiento y una visibilidad meditica relevante durante su desarrollo.

[8] De acuerdo a algunas notas periodsticas, cerca de 50 mil personas se manifestaron en Ciudad de Mxico, de manera indita en esta movilizacin convocada o mejor, autoconvocada a travs de las redes sociales. Se realizaron adems movilizaciones paralelas en una veintena de ciudades.

[9] Utilizaremos aqu de manera flexible y no rigurosamente terica el concepto de multitud propuesto por Antonio Negri resaltando las caractersticas de la llamada Multitud como una multiplicidad de formas de vida singulares que al mismo tiempo comparten una existencia global comn () compuesta de innumerables elementos que siguen siendo diferentes los unos de los otros, pero se comunican, colaboran y actan en comn, su composicin mltiple e irrepresentable, su idea de innumerables singularidades actuando en comunalidad; su entramado como red autoorganizada, transparente y democrtica de subsistemas plurales, su funcionamiento a travs de las interacciones sociales comunes, la ausencia de centro rector dirigente o mejor, de hegemona. Cabe sealar que este acercamiento es slo una herramienta analtica y que nuestro acercamiento es crtico, ya que no nos adherimos a todos los postulados y posiciones negrianas. Vase sin embargo: Negri Antonio, Hardt Michael, MULTITUD. Guerra y democracia en la era del imperio. Barcelona, Debate, 2004.

[10] Realizada el 30 de mayo en los jardines centrales de Ciudad Universitaria (conocidos como las Islas), participaron representaciones de cerca de 150 universidades de distintos puntos del pas, con la asistencia de ms de 5 mil estudiantes acordando impulsar el movimiento estudiantil mucho ms all del 1 de julio.

[11] Unos 15 mil estudiantes se congregaron en la llamada Estela de luz, y marcharon (sin plan previo) a las instalaciones de Televisa y lego al zcalo capitalino. Se realizaron movilizaciones simultneas en 14 estados del pas.

[12] Consideramos aqu a la izquierda como un amplio espectro de expresiones partidarias o no, que van desde el liberalismo progresista de Lpez Obrados hasta los movimientos antisistmicos anticapitalistas representados en el zapatismo y la otra campaa. No hacemos distincin alguna entre izquierda social e izquierda poltica, separacin anquilosada y ortodoxa.

[13] En marzo de 2007, en respuesta a la convocatoria de Andrs Manuel Lpez Obrador en el movimiento en defensa del Petrleo, se crearon las Brigadas de Mujeres denominadas Adelitas en referencia a la vestimenta identidad de las mujeres revolucionarias de 1910. La estrategia de movilizacin de las Adelitas, aunque impulsadas y dirigidas por las estructuras del Lopezobradorismo, significaba un proceso de accin colectiva basado en los bloqueos simblicos de la llamada no violencia que sin embargo se desvanecieron poco despus.

[14] Decisin poselectoral 2012 del propio excandidato Lpez Obrador quien decidi desprenderse del Partido de la Revolucin Democrtica (PRD) y formar una nueva expresin partidaria con base en el llamado Movimiento de Regeneracin Nacional (MORENA).

[15] Vanse algunos de nuestros trabajos realizados en su momento sobre la Otra Campaa en http://rebelion.org/mostrar.php?tipo=5&id=Enrique%20Pineda&inicio=0

[16] Vase el trabajo de la Comisin Civil Internacional de Derechos Humanos sobre este tema. http://cciodh.pangea.org/?q=es/taxonomy_menu/3/29

[17] Especialmente la Asamblea Popular de los Pueblos de Guerrero.

[18] Vase el trabajo de Joel Ortega La crisis de la hegemona en Oaxaca, el conflicto poltico de 2006 en http://jra.espora.org/index.php/noticias/311-la-crisis-de-la-hegemonia-en-oaxaca-el-conflicto-politico-de-2006joel-ortega.html y tambin vase el trabajo desde otra ptica de Julio Broca en http://broca.mx/index.php?option=com_content&view=article&id=47&Itemid=66

[19] Vase sobre este movimiento: Lpez de la Vega, Mariana; Modonesi Massimo; Munguia Galeana, Fernando y Oliver Lucio 2010 La Lucha del Sindicato Mexicano de Electricistas en OSAL (Buenos Aires: CLACSO) Ao XI, no 27, abril. http://www.clacso.org.ar/institucional/1h3_libro_detalle.php?idioma=&id_libro=507&pageNum_rs_libros=1

[20] Vase http://www.afectadosambientales.org/

[21] Vase http://movimientoporlapaz.mx/

[22] Utilizamos el trmino sin adscribirlo a ninguna tradicin terica (ni a Gramsci ni mucho menos a Cohen y Arato) sino a su utilizacin coloquial, popular y ciudadano en Mxico.

[23] Aunque de ninguna manera el balance puede ser cuantitativo, los datos son significativos ya que las mayores movilizaciones convocadas por #yosoy132 han logrado reunir a cerca de 100 mil manifestantes. En su momento de mayor auge, el Consejo General de Huelga de la UNAM logr reunir a ms de 200 mil manifestantes. En otros momentos de crisis (como la guerra en el sureste mexicano) logr reunir manifestantes en igual cantidad que son quiz las movilizaciones autnomas ms amplias de las ltimas dcadas , sin contar por supuesto los millones de personas movilizadas en contra del desafuero y del fraude encabezadas por Lpez Obrador pero que tienen rasgos y caractersticas distintas.

[24] Vase Virno Paolo. Virtuosismo y Revolucin, la accin poltica en la era del desencanto. Madrid, Traficantes de Sueos, 2003.

[25] Vase Berardi Bifo Franco Generacin Post-alfa, patologas e imaginarios en el semiocapitalismo, Mxico, Bajo Tierra Ediciones, 2008.

[26] Anclados en algunas claves de los trabajos del historiador marxista E.P. Thompson, del socilogo italiano Alberto Melucci y el politlogo James C Scott sostenemos que el origen de la accin colectiva se origina en la politizacin de lo que denominamos redes subalternas (microestructuras de movilizacin en la posicin de Sidney Tarrow), desde donde se origina en las redes de pares, comunitarias, etreas un complejo proceso viral de deliberacin infrapoltica permanente que bajo ciertas condiciones y procesos no lineales desembocan en la accin de insubordinacin. Sobre ello, se realiza nuestro trabajo de investigacin de posgrado que se encuentra en realizacin.

[27] Vanse las preguntas que se hizo en su momento el movimiento argentino en Sitrin Marina Horizontalidad, voces de poder popular en Argentina, Argentina, Cooperativa Chilavert, 2005.

[28] Thwaites Rey Mabel La autonoma como bsqueda, el Estado como contradiccin, Buenos Aires, Prometo Libros, 2004. P. 36.

[29] Vanse por ejemplo Adamovsky Ezequiel Problemas de la poltica autnoma: pensando el pasaje de lo social a lo poltico en Pensar las autonomas, varios autores, Mxico, Bajo Tierra Ediciones, 2010 y tambin, Holloway John, Agrietar el capitalismo, el hacer contra el trabajo, Mxico, Bajo Tierra ediciones, 2012.

[30] Freeman Bob The Tirany of Structurelessness. New York. 1970

[31] Thwaites Rey Mabel La autonoma como. P. 39.

Csar Enrique Pineda es Integrante de la asamblea de posgrados UNAM #yosoy132 [2]

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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