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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 09-10-2012

Neomachistas en apuros

Julia Evelyn Martnez
Rebelin


Una caracterstica de los neomachistas iberoamericanos es su inevitable tendencia a hablar en favor de los derechos de las mujeres al mismo tiempo que actan en contra de los derechos de las mujeres. El clsico neomachista es un hombre que no tiene ningn reparo en declarar su admiracin y/o su respeto a las mujeres mientras que con sus actos cotidianos se encarga de demostrar el desprecio o el odio que siente hacia ellas. El neomachista quiere hacer todo por las mujeres, pero nada con las mujeres.

Esta dualidad entre lo que dicen sobre las mujeres y lo que hacen (o dejan de hacer) por las mujeres, se evidencia particularmente en la estrategia comunicacional utilizada por muchos funcionarios pblicos de corte neomachista (presidentes, ministros, secretarios tcnicos, diputados, alcaldes) que se deshacen en elogios sobre las capacidades econmicas, sociales y polticas de las mujeres, pero que, una vez que se encuentran en la posibilidad de aplicar y/o apoyar medidas concretas para promover una mayor participacin de las mujeres en estos mbitos del poder, hacen todo lo que est en sus manos para bloquear sus avances o bien para empujar retrocesos en sus derechos.

Debe reconocerse sin embargo que los polticos neomachistas de nuestros pases han logrado desarrollar un sorprendente dominio del arte de la disociacin entre la palabra y la accin, al mismo tiempo que logran mantener a salvo su imagen de aliados en la lucha por la igualdad y la no discriminacin de las mujeres.

Un caso digno de estudio es el del actual gobernante de El Salvador. Este dignatario no tiene ningn reparo en afirmar pblicamente que las mujeres son el pilar fundamental de la sociedad y la prioridad en su gobierno al mismo tiempo que su gabinete tiene la cuota ms baja de participacin de mujeres de los ltimos 23 aos (una sola mujer ministra entre un total de 13 ministerios ) y que su gobierno se oponga a cualquier tipo de revisin de las leyes que penalizan todas las formas de interrupcin del embarazo, incluyendo el aborto teraputico y el aborto en caso de violacin. Pero lo ms sorprendente de este caso, es que la brecha entre lo que dice y lo que hace, tiene lugar en un contexto de altos niveles de apoyo (y hasta de reconocimientos) nacionales e internacionales a los supuestos avances gubernamentales en materia de igualdad de gnero. Estos apoyos incluyen a destacadas feministas locales y a instituciones como la CEPAL que, dicho sea de paso, tiene en sus archivos una nota oficial de este gobierno poniendo objeciones al denominado Consenso de Brasilia, que curiosamente contiene la agenda de la igualdad de gnero de este organismo.

Algo parecido ocurre tambin en El Salvador con los diputados del partido ARENA en el debate que actualmente se realiza sobre la Ley de Partidos Polticos. Estos mismos diputados que dieron su apoyo y sus votos a la Ley de Igualdad de Gnero y No Discriminacin hacia las Mujeres aprobada en marzo de 2011, no tienen problemas ahora en oponerse rotundamente al establecimiento de cuotas u otro mecanismo que promueva la participacin de ms mujeres en los partidos polticos y en los cargos de eleccin popular, como medio para promover la igualdad y la no discriminacin de gnero en el mbito poltico.

Y as avanzan los polticos neomachistas, diciendo unas cosas y haciendo otras distintas, sin que se les pueda acusar directamente de oponerse a los derechos de las mujeres ni de odiarlas, porque rpidamente traen a cuenta los momentos memorables de sus discursos en donde difcilmente se puede encontrar una grieta por donde asome su misoginia y/o la discriminacin de gnero.

Pero algunas veces, cuando menos se espera, las palabras se rebelan y terminan por jugarles una mala pasada. Un alto funcionario espaol acaba de comprobar que en la poltica, el neomachismo es un arma de doble filo que ms tarde o ms temprano pasa factura.

Me refiero al caso de Jos Manuel Castelao, nombrado hace apenas una semana en el Gobierno del Partido Popular como Presidente del Consejo General de la Ciudadana en el Exterior, que acaba de experimentar en carne propia las consecuencias que tiene decir lo que en realidad se piensa sobre las mujeres. Durante una reunin en el segundo da en su cargo, se dirigi al secretario de la mesa de Educacin y Cultura, para solicitarle el acta de la reunin y al darse cuenta que faltaba una firma para legalizar el documento, manifest: No pasa nada. Hay nueve votos? Poned diez Las leyes son como las mujeres, estn para violarlas. (El Pas, 05.10.2012).

Al darse cuenta de la re- conexin momentnea ocurrida entre su pensamiento y sus palabras, Jos Manuel Castelao intent dar una explicacin a lo injustificable: Cit la frase, lo reconozco, pero en el sentido inverso (.) No tengo para nada ningn pensamiento en contra de las mujeres que me merece todos mis respetos. Es ms, soy un devoto de la mujer.

Un pequeo desliz que le ha costado por el momento su dimisin y una posible investigacin de la Fiscala por el delito de incitacin a la violencia y a la discriminacin contra las mujeres. Esto seguramente ha puesto en qu pensar al resto de neomachistas que ejercen como funcionarios en el actual gobierno del Partido Popular, y que estn haciendo sus mayores esfuerzos por hacer retroceder todos los avances que en materia de reconocimiento de derechos humanos de las mujeres y de paridad de gnero fueron conquistadas por las mujeres espaolas durante los gobiernos del PSOE.

Hasta ahora, este retroceso se esta facilitando porque las reformas propuestas por el Partido Popular vienen acompaadas de un hbil discurso neomachista que presenta la disminucin en derechos humanos de las mujeres como reformas de corte progresista. Por ejemplo, el Ministro de Justicia Alberto Ruiz- Gallardn, ha tenido la habilidad de promover mayores restricciones a la interrupcin voluntaria de embarazos como si se tratara de reformas progresistas, ya que en sus palabras: proteger el derecho a la maternidad es lo ms progresista y avanzado que se puede hacer desde un gobierno, porque la maternidad es lo que hace a las mujeres autnticamente mujeres (EFE, 28.03.2012). Sin embargo, podra ser solo cuestin de tiempo esperar que tambin a l le ocurra una re-conexin temporal entre su pensamiento y su discurso, y termine en el mismo apuro en el que hoy se encuentra su colega Jos Manuel Castelao.

Cul es la moraleja que este ltimo episodio de la poltica espaola deja a los neomachistas iberoamericanos?. Muy sencilla: cuando veas las barbas de tu vecino afeitar, pon las tuyas a remojar.

La autora es economista feminista, profesora de la escuela de economa de la Universidad Centroamericana Jos Simon Caas (UCA) de El Salvador.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso de la autora mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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