Portada :: Cultura :: Eric Hobsbawm (1917-2012): el historiador marxista y su largo siglo XX
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 09-10-2012

Extraaremos a Hobsbawm

Alberto Pinzn Snchez
Rebelin


Mi primer contacto adherente con los escritos de semejante escritor de Historia, fue en la Universidad Nacional de Bogot en 1966. Haba llegado una edicin en castellano de su libro Rebeldes Primitivos publicado en ingls 7aos antes, y se discuta amplia y apasionadamente sobre los ltimos coletazos del bandolerismo colombiano y la transformacin de bandidos en revolucionarios que estbamos viviendo; estimulados por los profesores Fals Borda y el sacerdote Camilo Torres Restrepo autores del libro pionero sobre la Violencia en Colombia, y con la obligacin consciente de enfrentar la visin parroquial y provinciana de la historia oficial colombiana, agenciada durante tantos aos desde los plpitos tambin oficiales. Entonces, nada mejor que para universalizar o si se quiere mundializar nuestras concepciones, leer el captulo 10 de este libro, titulado Anatoma de la Violencia en Colombia.

Pero no fue esta su nica opinin cientfica crtica sobre la realidad colombiana dentro de su macro-obra. Hay menciones sugerentes e inspiradoras sobre nuestro pas en toda su tetraloga esencial publicada por editorial Critica: La era de la revolucin (pgs. 117 y 149) La era del capital (pgs. 22, 50, 183) La era del imperio (pg.74) La historia del Siglo XX (pgs. 113, 118, 140,143, 293, 296, 367, 370, 439) Amn de numerosas referencias a la Primera Independencia de Nuestramrica (Latinoamrica y el Caribe) y su insercin en la economa mundial en la mayora de sus otras obras histricas; en sobre el nacionalismo, o en los ecos de la marsellesa, o de las revueltas a las revoluciones (los comuneros espaoles y su influencia en Amrica) etc. Y por si fuera poco, en 1986, escribi sobre Colombia un artculo clsico, es decir insuperable, titulado Colombia Asesina, donde talvez la nica inexactitud achacable es haber ubicado a Misael Pastrana por fuera de las dinastas oligrquicas. Hoy se puede leer en http://www.rebelion.org/docs/156970.pdf.

Hobsbawm ya no est, Sobre su partida se ha escrito poco resaltando sus enseanzas y en cambio mucho, destacando su fuera, su endeblez y desdn. Su nariz de judo centro-europeo agrandada por semejantes anteojos. Su heterodoxia (es decir el verdadero marxismo, recordemos la frase de Lukcs: en cuestiones de Marxismo lo nico ortodoxo es el mtodo) Su universalismo macro tildado de cosmopolitismo (volvamos a leer el sugerente prlogo de 1971 a las Formen de Marx en la edicin de S XXI ) y en fin, hasta sobre su monumental erudicin que le permita tratar los ms diversos temas socio-histricos del momento para dar apuntes orientadores a los marxistas revolucionarios sobre el sutil hilo conductor de las tendencias universales futuras: El imperialismo actual, la guerra en el Siglo XXI, el llamado Estado nacional, el optimismo de la voluntad, la poltica para una Izquierda racional.

Quizs sea alguna forma de reclamo tardo ante su ultimo libro cmo cambiar el mundo, considerado escandaloso por muchos, porque entre tantos marxistas que en el mundo han sido, solo dedic un capitulo a Antonio Gramsci y su historicismo de la filosofa de la praxis. Sin embargo, nadie se ha atrevido a negar que Hobsbawm lleg a ser un anciano respetable por su abrumadora prctica terica como dira Althusser, y que mientras ms viejo se volva ms radical se declaraba, y entre ms radical, ms libre, liviano y feliz.

Por todo eso y algunas otras irreverencias suyas, extraaremos a Hobsbawm ahora que ya no est.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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