Portada :: Ecologa social
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 10-10-2012

Los pronsticos de abundancia chocan con las realidades del planeta
La nueva Era de Oro del petrleo que no tuvo lugar

Michael T. Klare
TomDispatch

Traducido del ingls para Rebelin por Germn Leyens


El invierno pasado los entusiastas de los combustibles fsiles comenzaron a proclamar el alba de una nueva Edad de Oro del petrleo que hara repartir la economa de EE.UU., generara millones de nuevos empleos y liberara a ese pas de su dependencia del petrleo importado. Ed Morse, analista jefe de commodities en Citybank, fue tpico. En el Wall Street Journal alarde: EE.UU. se ha convertido en el productor de petrleo y gas de ms rpido crecimiento del mundo y es probable que siga sindolo durante el resto de esta dcada y hasta los aos 2020.

Este aumento de la produccin de energa de EE.UU., se vinculaba al un auge predicho de energa de reservas de arena bituminosa en Canad; los resultados parecan obvios e indiscutibles. Norteamrica anunci se est convirtiendo en el nuevo Medio Oriente. Otros muchos analistashan entradoen detalles de la misma manera respecto a este halageo escenario que ahora suministra la base del plan de Mitt Romney de lograr independencia energtica hasta 2020.

Mediante el empleo de impresionantes nuevas tecnologas sobre todo perforacin en aguas profundas y fractura hidrulica (o hidrofracturamiento) se dice que las compaas energticas estn a punto de desbloquear vastos nuevos yacimientos de petrleo en Alaska, el Golfo de Mxico y formaciones de esquisto en todo EE.UU. Se est perfilando un gran renacimiento de la produccin de petrleo estadounidense, una importante pausa en la tendencia de 40 aos de cada de la produccin, dijo James Burkhard de IHS Cambridge Energy Research Associates (CERA) al Comit del Senado sobre Energa y Recursos Naturales en enero de 2012.

Tambin se predice un aumento de la produccin en otros sitios del Hemisferio Occidental, especialmente en Canad y Brasil. Est emergiendo el delineamiento de un nuevo mapa petrolero del mundo y no se centra en Medio Oriente sino en el Hemisferio Occidental, escribi en el Washington Post, Daniel Yergin, presidente de CERA. El nuevo eje energtico va desde Alberta, Canad, pasando por Dakota del Norte y el sur de Texas a inmensos depsitos de petrleo encontrados cerca de Brasil".

Petrleo extremo

Resulta, sin embargo, que es posible que el futuro resulte mucho ms recalcitrante de lo que imaginan estos profetas de la cornucopia energtica estadounidense. Para lograr sus ambiciosos objetivos, las firmas energticas tendrn que superar severas barreras geolgicas y medioambientales, y los ltimos eventos sugieren que les va a ser difcil hacerlo.

Hay que considerar lo siguiente: mientras numerosos analistas y expertos se sumaron a la prematura celebracin de la nueva Edad de Oro, pocos subrayaron que depender casi enteramente de la explotacin de fuentes poco convencionales de petrleo: petrleo de esquisto, petrleo del rtico, petrleo profundo de mar adentro y arenas bituminosas. En cuanto al petrleo convencional (sustancias de petrleo que emergen del suelo en forma lquida y se pueden ser extraer utilizando tecnologa familiar, estandarizada), nadie duda de que contine su disminucin histrica en Norteamrica.

El petrleo poco convencional que debe liberar a EE.UU. y a sus vecinos de los productores poco fiables de Medio Oriente involucra sustancias demasiado duras o viscosas para poder extraerlas utilizando tecnologa estndar o que estn enclavadas en sitios prohibitivos que requieren equipos altamente especializados para su extraccin. Considrese petrleo difcil.

El petrleo de enquisto, por ejemplo, es petrleo atrapado en la roca. Solo puede liberarse mediante la aplicacin de fuerzas concentradas en un proceso conocido como fractura hidrulica que requiere millones de litros de agua con productos qumicos por fractura, ms la subsiguiente eliminacin de vastas cantidades de aguas residuales txicas una vez que se la completa la fractura. El petrleo de esquisto, o kergeno, es una forma primitiva de petrleo que debe fundirse para que seatil, un proceso que consume de por s vastas cantidades de energa. Las arenas bituminosas (o arenas petrolferas como prefiere llamarlas la industria) deben extraerse utilizando tecnologa de minera de cielo abierto o bombearlas despus de fundirlas in situ mediante jets subterrneos de vapor, para tratarlas despus con diversos productos qumicos. Solo entonces puede transportarse el material a las refineras a travs, por ejemplo, delcontrovertido oleoducto Keystone XL. De la misma manera, la perforacin en aguas profundas y en el rtico requiere el despliegue de plataformas especializadas multimillonarias en dlares junto con sistemas de respaldo enormemente costosos en las condiciones ms peligrosas.

Todos estos procesos tienen por lo menos una cosa en comn: cada uno pone a prueba lo que es tcnicamente posible en la extraccin de petrleo (o gas natural) de entornos geolgica y geogrficamente prohibitivos. Todos son, es decir, versiones de energa extrema. Para producirlos, las compaas energticas tienen que perforar a temperaturas extremas o clima extremo, utilizar presiones extremas, operar en condiciones de peligro extremo o alguna combinacin de todos esos mtodos. Se puede garantizar que en todos ellos los accidentes, contratiempos y reveses se harn ms frecuentes y las consecuencias sern ms serias que en lasoperaciones normales de perforacin. El apocalpticoejemplo modelo de estos procesos ya tuvo forma prctica en 2010 con el desastre de Deepwater Horizon de BP en el Golfo de Mxico, y este verano vimos indicios de que volver a suceder cuando una serie de importantes iniciativas de perforacin no convencional todas prometedoras de esa Era de Oro sufrieron problemas serios.

Tal vez el ejemplo ms notable fue el fracaso de Shell Oil en el inicio de pruebas de perforaciones en el rticode Alaska. Despus de invertir 4.500 millones de dlares y aos de preparacin, Shell estaba abocada a perforar cinco pozos de prueba este verano en los mares Beaufort y Chukchi frente a las costas norte y noroeste de Alaska. Sin embargo, el 17 de septiembre una serie de accidentes y contratiempos obligaron a la compaa a anunciar que suspender las operaciones hasta el prximo verano, la nica poca en la que gran parte de esas aguas estn libres de bloques de hielo flotante y es ms seguro perforar.

Los problemas de Shell comenzaron temprano y aumentaron a medida que avanzaba el verano. El 10 de septiembre, su barco perforador Noble Discoverer se vio obligado a abandonar las operaciones en Burger Prospect, a unos 113 kilmetros de la costa en el mar Chukchi, cuando hielo flotante amenaz la seguridad del barco. Un revs ms serio ocurri ms avanzado el mes cuando una cpula de contencin diseada para cubrir cualquier filtracin que se desarrollara en un pozo submarino funcion mal durante unas pruebas en Puget Sound, en el Estado Washington. Como Clifford Krauss seal en el New York Times, la incapacidad de Shell de controlar su equipo de contencin en aguas calmas bajo condiciones de prueba predecibles sugiri que la compaa no sera capaz de detener efectivamente una repentina filtracin en las traicioneras aguas del rtico, donde capas finas de hielo y vientos borrascosos complicaran cualquier reaccin ante un derrame.

El esfuerzo de Shell tambin fue impedido por la persistente oposicin de ecologistas y grupos nativos. Han presentado repetidamente demandas a fin de bloquear sus operaciones sobre la base de que las perforaciones en el rtico amenazaran la supervivencia de vida marina esencial para el sustento y la cultura nativa. Solo despus de su promesa de emprender medidas protectoras inmensamente costosas y de conseguir el apoyo del gobierno de Obama temeroso de aparecer bloqueando la creacin de empleo o la independencia energtica durante la campaa presidencial la compaa obtuvo los permisos necesarios para seguir adelante. Pero algunas demandas siguen activas y, con esta ltima demora, los oponentes de Shell han agregado tiempo y municin.

Los responsables de Shell insisten en que la compaa superar esas barreras y estar lista para perforar el prximo verano. Pero muchos observadores ven esta experiencia como un disuasivo de futuras perforaciones en el rtico. Ya que Shell no ha podido demostrar que puede conseguir los permisos y comenzar a perforar, somos un poco escpticos con respecto a seguir adelante, dijo Tim Dodson de la noruega Statoil. Esa compaa tambin posee licencias para perforar en el mar Chukchi, pero ahora ha decidido postergar las operaciones hasta el ao 2015 en el mejor de los casos.

Agua extrema

Otro impedimento inesperado de la llegada de laEdad de Oro energtica en Norteamrica emergi de un modo an ms inesperado debido a la sequa estival sin precedentes que todava afecta a un 80% de la tierra agrcola de EE.UU. El ngulo energtico de todo esto fue, sin embargo, una sorpresa.

Cualquier aumento de la produccin de hidrocarburos en EE.UU. requerir mayor extraccin de petrleo y gas de roca de esquisto, que solo se puede lograr mediante hidrofractura. Ms fractura, por su parte, significa ms consumo de agua. Con el calentamiento del planeta debido al cambio climtico, se espera que las sequas intensivas aumenten en numerosas regiones, lo que significa un incremento de la demanda agrcola de agua debido a la escasez, incluso potencialmente en sitios de fractura primordiales como la formacin Bakken de Dakota del Norte, el rea de Eagle Ford en el oeste de Texas y la formacin Marcelhus en Pensilvania.

El impacto de la sequa en la hidrofractura se hizo sorprendentemente evidente cuando, en junio y julio, los pozos y torrentes comenzaron a secarse en muchas reas afectadas por la sequa y los perforadores tuvieron que competir repentinamente por el agua disponible con los productores de alimentos en apuros. La cantidad de agua necesaria para las perforaciones es un doble azote, dijo a Oil & Gas Journal en julio Chris Faulkner, presidente y director ejecutivo de Breitling Oil & Gas. Nos enfrentamos al rechazo de los agricultores y me temo quese va a poner peor". En julio, de hecho, la situacin lleg a ser tan calamitosa en Pensilvania que la Comisin de la Cuenca del Ro Susquehanna suspendi los permisos para sacar agua del ro Susquehanna y sus afluentes, obligando a algunos perforadores a suspender sus operaciones.

Si el interminable verano de este ao, de interminable sequa, fuera solo un evento fortuito y pudisemos esperar abundante agua en el futuro, el escenario de la Edad de Oro todava podra ser viable. Pero la mayora de los climatlogos sugiere que es probable que la severa sequa se convierta en la nueva norma en muchas partes de EE.UU., poniendo muy en duda el auge de la fractura. Bakken y Eagle Ford son nuestras grandes llaves a la independencia energtica, seal Faulkner. Sin agua, la perforacin de pozos de gas y de petrleo de esquisto no es posible. Un continua sequa podra llevar a que nuestra produccin interna disminuya y desbaratara rpidamente nuestro camino a la independencia energtica.

Y luego tenemos esas arenas petroleras canadienses. Para convertirlas en petrleo se requieren vastas cantidades de agua, y la escasez de ese vital recurso relacionada con el cambio climtico tambin es probable en Alberta, Canad, la regin de mayor importancia. Adems la produccin de arenas petrolferas ha provocado una oposicin encarnizadamente determinada en Canad, EE.UU. y Europa.

En EE.UU., la oposicin a las arenas petroleras se ha concentrado hasta ahora en gran parte en la construccin del oleoducto Keystone XL, un conducto de 7.000 millones de dlares, 3.200 kilmetros, que transportara petrleo diluido de arenas petrolferas de Hardisty, Alberta, a refineras en la Costa del Golfo de EE.UU., a miles de kilmetros de distancia. Ya se han instalado algunas partes del sistema de Keystone. Si se completa, se prev que el oleoducto transporte 1,1 millones de barriles al da de lquido no refinado a travs de EE.UU.

Los oponentes a Keystone XL se quejan de que el proyecto contribuir a la aceleracin del cambio climtico. Tambin expone a cruciales suministros subterrneos de agua en el Medio Oeste a un severo riesgo de contaminacin por el altamente corrosivo fluido de arenas petroleras (y las filtraciones de los oleoductos son algo comn). Citando la cercana de su propuesta ruta al crtico acufero Agallala, el presidente Obama neg el permiso para su construccin en enero pasado. (Como cruzar una frontera internacional, la decisin es del presidente). Sin embargo, se espera que despus de la eleccin otorgue su aprobacin a una nueva ruta menos amenazandora para el acufero; Mitt Romney ya ha prometido que dar su aprobacin el primer da de su presidencia.

Incluso si Keystone XL existiera, la Edad de Oro de las arenas petroleras de Canad no estar a la vista, no sin ms oleoductos ya que los productores de bitumen enfrentan creciente oposicin a sus extremas operaciones. Como resultado de la enrgica oposicin a Keystone XL, dirigida en gran parte por el colaborador de TomDispatch Bill McKibben, el pblico ha llegado a ser mucho ms consciente de los peligros de la produccin de arenas petrolers. La resistencia podrabloquear, por ejemplo, los planes de entregar el petrleo de arenas petroleras a Portland, Maine (para transportarlo por barco a refineras de otros sitios), a travs de un oleoducto existente que va de Montreal a travs de Vermont y New Hampshire a la costa de Maine. Los ecologistas de Nueva Inglaterra ya se preparan para oponerse al plan.

Si EE.UU. resulta ser un hueso demasiado duro de roer, Alberta tiene un plan alternativo: la construccin de Northern Gateway, una propuesta de oleoducto a travs de Columbia Britnica para la exportacin de petrleo de arenas petrolera a Asia. Sin embargo, tambin est enfrentando problemas. Ecologistas y comunidades nativas en esa provincia se oponen implacablemente y han amenazado con desobediencia civil para impedir su construccin (y ya se han planificado importantes protestas para el 22 de octubre frente al edificio del Parlamento en Victoria).

Es probable que el envo de petrleo de arenas petroleras a travs del Atlntico presente su propio conjunto de problemas. La Unin Europea considera la adopcin de reglas que lo calificaran de forma menos limpia de energa, sometindolo a diversas penalizaciones si se importa a la Unin Europea. Todo eso, a su vez, ha obligado a las autoridades de Alberta a considerar nuevas regulaciones medioambientales que haran que la extraccin de bitumen fuera ms difcil y costosa, desalentando potencialmente el entusiasmo de inversionistas y disminuyendo as la produccin futura de arenas petroleras.

Planeta extremo

En cierto sentido, aunque los sueos de los promotores de estas nuevas formas de energa podrn entusiasmar a periodistas y expertos, su realidad se puede expresar como sigue: extrema energa = mtodos extremos = desastres extremos = oposicin extrema.

Ya existen numerosos indicios de que es poco probable que la nueva Era de Oro del petrleo norteamericano se materialice tal como se ha publicitado, incluyendo una disminucin inusualmente rpida de la produccin de petrleo en las operaciones de perforacin de petrleo de esquisto en Montana. (Aunque Montana no es un gran productor, la disminucin es significativa en ese caso porque ocurre en parte del yacimiento Bakken, considerado ampliamente como una importante fuente de ms petrleo). En cuanto al resto del Hemisferio Occidental, tampoco hay mucho motivo para optimismo en ese caso cuando se trata de la promesa de energa extrema. Tpicamente, por ejemplo, un tribunal brasileo ha ordenado a Chevron que cese la produccin en su multimillonario campo Frade en la cuenca de Campos de las profundas y peligrosas aguas del Atlntico de Brasil por repetidas filtraciones de petrleo. Mientras tanto han surgido dudas sobre la capacidad de Petrobras, la compaa petrolera estatal de Brasil, de desarrollar sus inmensamente complicados yacimientos pre-sal.

Aunque es probable que la produccin de operaciones petroleras poco convencionales en EE.UU. muestre un cierto crecimiento en los prximos aos, no hay ninguna Edad de Oro en el horizonte, solo varios tipos de escenarios potencialmente desastrosos. Aqullos que, como Mitt Romney, afirman que EE.UU. puede lograr la independencia energtica hasta 2020 o cualquier otra fecha cercana solo se estn engaando a s mismos, y tal vez a algunos elementos del pblico estadounidense. Ciertamente podrn emplear afirmaciones semejantes para conseguir apoyo a fin de disminuir las protecciones ecolgicas que existen contra la explotacin de energa extrema, pero EE.UU. seguir dependiendo del petrleo de Medio Oriente y frica en el futuro previsible.

Por cierto, si una tal Edad de Oro publicitada llegara a tener lugar, estaramos quemando vastas cantidades de la energa ms sucia del planeta con consecuencias verdaderamente desastrosas. La verdad es que hay solo una Edad de Oro posible para la energa de EE.UU. (o cualquier otro tipo de energa) y se basara en un mayor impulso para producir adelantos en energas renovables que no daen el clima, especialmente elica, solar, geotrmica, mareomotriz y de las olas.

De otra manera es probable que lo nico dorado a la vista sea el sol en un planeta cada vez ms trrido, ms sucio y ms extremo.

Michael T. Klare es profesor de estudios de paz y seguridad mundial en el Hampshire College y colaborador habitual de TomDispatch. Es autor de The Race for What's Left: The Global Scramble for the World's Last Resources (Metropolitan Books).

Copyright 2012 Michael T. Klare

Fuente: http://www.tomdispatch.com/post/175601/tomgram%3A_michael_klare%2C_extreme_energy_means_an_extreme_planet/#more

rCR



Envía esta noticia
Compartir esta noticia: delicious  digg  meneame twitter