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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 10-10-2012

Los amos de la maldad

Sergio Camargo
Rebelin


Eso que llaman hoy en da La Crisis , no es mas que el fruto de lo que esta sociedad ha venido sembrando y cosechando, sembrando y cosechando durante estos ltimos cien aos.

El egosmo extremo, el slvese quien pueda, la inacabable eleccin de corruptos en los estados, la adoracin al dinero -pues no posee olor-, la adulacin de sper hombres y sper mujeres de todo tipo y toda laya, bajo el ropaje de estrella o modelo social, poltico y aun, econmico y la imposicin de la mentira por verdad no tiene par.

Encaja esto, con la gran estupidez de la mayora de creer poder devenir como sus propios dolos de fango, llenos de riqueza y veneracin y opuesto al valor humano, es la encrucijada ms peligrosa y casi irreversible que pueda sufrir esta sociedad enferma y al garate.

Los talibanes o pontfices de la barriada opulenta y apestosa, hacen creer que la crisis es meramente econmica.

Pero no! Pues lo cierto es que se extiende a los confines de lo humano, all en donde verdaderamente hace dao, hace mal mal, es destructora, pues al fin y al cabo, el Dios dinero es una invencin del hombre en su mas infinita estupidez, ya que su cerebro o su inteligencia no le dan para mas. Cuantificar los valores humanos ha sido su perdicin.

Ricos y pobres han perdido el horizonte, han perdido el juicio, aunque sus caminos son totalmente opuestos. Ya que los primeros, con sangre ajena hacen sus debates de como adquirir mas fortuna, de como apabullar mas a su semejante, mientras que el segundo entrega su sangre creyendo no tener otra solucin y en ocasiones ofrenda la de su vecino, para no ser el ultimo en la fila de los que esperan rditos infames del poderoso de turno.

Y al mismo tiempo el uno y el otro escupen sobre una minora, al fin y al cabo minora, que no sometida, siempre ha luchado contra esa infamia mayor, que ha combatido contra esa crisis permanente pagando con su existencia, un precio bastante elevado para el genero humano.

La maldad tiene nombre y en primera lnea esta una minora, los que atornillados a sus sillones en fino cuero y oro, ese oro mancillado, dan quedas ordenes para aplastar grandes bancos cuando conviene y crear otros para no perder la costumbre, estos apoltronados en sillones prestados, pero de los cuales se han adueado sin rubor, siguen pidiendo gentilmente fabricar mas bombas y planificar otras guerras para que todo siga igual, para que nada cambie y, yace mas de cien aos perdura este cuento.

Entre tanto la mayora jubila y los aplaude locamente, como sino comprendiera ese lenguaje de aniquilamiento humano y hace corrillos para formar sus anillos de seguridad y hace corrillos para serviles sin pestaear y hasta se convierten en manada para hacer prosperar sus bancos y conforman incesantes y enajenados ejrcitos para hacer estallar sus bombas por do quier. Los que mas, hacen gavillas con matracas para atacar a los descontentos.

Las democracias se lavan las manos ante la muerte por fsica hambre de nios mujeres y ancianos o simplemente les obsequia bombas inteligentes, mientras que los dueos de sta, brindan con jolgorio y champaa la buena salud de sus potentados negocios. Las mayoras se ahogan en su extrema miseria.

La crisis no esta en los bancos, ni en los billetes con monetario valor, no!

La crisis esta en ese ejrcito humano que no sabe para donde va

Y rehsa detenerse para aprender como tomar el buen camino.

El ejrcito humano esta perdiendo la razn rehsa tomar un respiro

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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