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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 10-10-2012

Entrevista a la politloga Pilar Calveiro
La gramtica de la violencia

Marcos Mayer
Revista

"Atravesamos una reorganizacin del capitalismo de la que slo reconocemos algunos aspectos", seala la politloga Pilar Calveiro, que en su nuevo libro analiza las diversas formas de castigo ejercidas por los Estados.


La informacin que recibimos a diario suele hacer que la realidad nunca forme parte de un mapa comprensible sino que se aparece como un mosaico, no siempre justificado, de hechos que se suceden unos a otros. Una de las tantas ventajas de ciertos libros es la de restablecer ese mapa disimulado en la vorgine noticiosa, pero de la cual nunca est ausente. A esa clase de trabajos pertenece "Violencias de Estado: la guerra antiterrorista y la guerra contra el crimen como medios de control global" (Siglo XXI, Buenos Aires, 2012), el nuevo texto de la argentina Pilar Calveiro, que entra en una sintona ms global con su anterior y valioso "Violencia y/o poder". El libro plantea que, por un lado, estamos inmersos en un proceso constante y progresivo de reorganizacin de la hegemona a nivel mundial y, por otro, que ese nuevo (viejo) poder se propuso dos batallas para avanzar y fortalecerse: contra el terrorismo y el llamado crimen organizado. Un panorama cuyas consecuencias son visibles, pero bastante menos que el rumbo de las cosas. De todos modos, se puede imaginar que en ese proceso de reconfiguracin aparecen quiebres y resistencias, lugar desde el cual comienza la conversacin.

-Cules seran las fisuras que se pueden percibir en esta reorganizacin hegemnica actual?

-Ninguna hegemona es completa. Implica s una determinada organizacin de las relaciones de poder que se sostiene, a la vez, en el uso de su potencial coercitivo y en la fuerza del discurso. Pero todo sistema hegemnico tiene fisuras y genera fuerzas contrarias que lo cuestionan, lo debilitan y, eventualmente, lo derrumban, obligndolo a transformarse constantemente. En otras palabras, no hay poder sin resistencia y la historia de las sociedades se escribe con ambos. La nueva hegemona se presenta como razonable, deseable e incluso inexorable para la mayora. Sin embargo, no deja de haber luchas y oposiciones que resultan decisivas para fijar ciertos lmites y modificar as los recorridos futuros. Creo que estamos en medio de una reorganizacin hegemnica del capitalismo, de carcter planetario y global, de la que slo alcanzamos a reconocer algunos aspectos. Identificamos la transnacionalizacin de la economa, de la poltica y de la comunicacin, mediante procesos de extraordinaria concentracin de la riqueza, de toda clase de recursos y de la toma de decisiones en redes pblico-privadas. Si esto es as, todo aquello que impida o debilite este proceso de concentracin y polarizacin representa una fisura en la actual reorganizacin. En este sentido, las polticas desarrolladas en algunos pases de Amrica del Sur, como Argentina, sin ser abiertamente contrarias a la reorganizacin neoliberal, al aceptar algunos lineamientos pero rechazar otros o sencillamente condicionarlos, representan fisuras significativas, que es importante valorar en ese contexto, por completo adverso. Por supuesto, todas las formas de protesta desde la sociedad civil representan fisuras y esto est ocurriendo tanto en los pases centrales como en las periferias. Sin embargo, muchas de estas luchas menosprecian la lucha partidaria electoral. Es un error: acceder a los gobiernos no es irrelevante ya que estos -acompaados de sus sociedades- pueden ser instancias decisivas para demorar, entorpecer y as desviar los rasgos ms letales del actual modelo. La reorganizacin global juega con la aceleracin del tiempo; la demora y el desvo pueden ser formas de la resistencia.

-Cmo funcionara esta reorganizacin en un momento en que el neoliberalismo parece entrar en crisis?

-Por qu pensar que el neoliberalismo est en crisis? Ms bien el neoliberalismo ha dado lugar a una serie de crisis, que pagan los sectores sociales excluidos del modelo, a la vez que se confirma la concentracin de la riqueza y la incorporacin de todos los mbitos de la vida humana a la lgica del mercado, como parte del xito de sus principios bsicos. Si el neoliberalismo es la restriccin de la participacin del Estado en la economa -vigilada por organismos internacionales-, la restriccin de los gastos destinados a polticas sociales, la privatizacin de la mayor parte de los bienes pblicos, la apertura irrestricta de los mercados, la aplicacin de polticas fiscales que gravan el consumo antes que la produccin -el famoso IVA-, la liberalizacin de las inversiones y la desregulacin de las actividades econmicas as como la flexibilizacin laboral, no parece estar en crisis sino haberse establecido muy firmemente. Claro que las caractersticas excluyentes de ese modelo generan crisis sociales y polticas; tambin un escaso crecimiento. Ambos problemas se han salvado hasta el presente con el control social, la despolitizacin y la exclusin crecientes. Es posible que, en adelante, se tengan que realizar modificaciones o ajustes pero para entonces la reorganizacin global y la nueva fase de concentracin ya se habrn consolidado.

-Cmo se trama lo que aparentemente sera una contradiccin entre el debilitamiento de la figura tradicional del Estado y un aumento de la violencia estatal dentro y fuera de las fronteras nacionales?

-El problema se inicia con la identificacin entre Estado y Estado-Nacin. Se ha debilitado la soberana de la mayor parte de los Estados-Nacin. Sin embargo, la institucin del Estado corresponde ms bien a la instancia capaz de establecer una legislacin de carcter obligatorio, ejecutarla, vigilar su cumplimiento y castigar las posibles transgresiones (que son las funciones principales de los tres poderes). Estas funciones, antes privativas de cada Estado Nacin, hoy se ejecutan a nivel nacional pero se establecen y se vigilan desde organismos internacionales que tienen la capacidad de implantar legislaciones que prcticamente imponen a nivel global (como las leyes especiales antiterroristas), por no hablar de las polticas econmicas y sociales. Por su parte, vigilan su cumplimiento y tienen la fuerza econmica y militar para castigar cualquier acto que consideran su violacin, desde sanciones econmicas hasta intervenciones militares directas. No es un Estado el que dicta e impone, ni siquiera un grupo de Estados, sino lo que podramos llamar instancias estatales fuertemente ligadas con ciertos Estados y con grupos privados de poder, como las grandes corporaciones. De tal manera que se ejercen violencias de Estado, avaladas por Estados especficos y ejecutadas por sus ejrcitos, sus policas y sus servicios de inteligencia pero, sobre todo, reconocidas y aceptadas como vlidas o, en todo caso como irresistibles, por la comunidad internacional.

-Zizek habla de una tercerizacin de la represin ilegal, y pone como ejemplo las torturas del ejrcito israel que son funcionales a los Estados Unidos. Coincide con esto, que implica que fronteras adentro se mantienen legalidades que no se respetan fuera?

-Claro, tambin ocurre eso con el traslado de prisioneros acusados de terroristas a pases ms permisivos con la violacin de los derechos humanos. Son las llamadas "rendiciones" por las cuales se entrega a las personas a pases donde se las tortura para obtener informacin. Hay que decir, sin embargo, que los testimonios de Abu Ghraib, como de otros prisioneros sobrevivientes de centros clandestinos de detencin, refieren que esos interrogatorios estaban a cargo de personal de la CIA. Para ello, Estados Unidos cuenta con acuerdos que garantizan la inmunidad de sus tropas as como de su personal de inteligencia. Sin embargo, la frontera entre territorios de legalidad e ilegalidad no es tan clara. El tratamiento que recibe en Estados Unidos el soldado Bradley Manning, implicado en el asunto Wikileaks, es claramente violatorio de derechos. Ni hablar de lo que ocurre en Guantnamo, bajo la custodia estadounidense. Creo que ms que Estados en los que priman las garantas y otros en los que se las viola estamos frente a la diferenciacin jurdica de las poblaciones, dentro de un mismo Estado. Mientras para unos rige el Estado de derecho, para otros se aplican legislaciones de excepcin (como la antiterrorista y la que penaliza al crimen organizado) y para otros ms simplemente no opera ningn derecho, como en el caso de los inmigrantes ilegales.

-Cmo ve usted otros fenmenos globales como la ampliacin de redes de informacin y la posibilidad de contrarrestar las versiones oficiales?

-La reorganizacin actual del poder se sostiene, en todos los mbitos, desde lo comunicacional. Lo global es posible por la gran revolucin de las comunicaciones y me atrevera a decir que su modelo organizacional es el de las redes comunicativas. Tambin por eso nos fascinan tanto. Desde la perspectiva de las fisuras o las resistencias, creo que la ampliacin de la informacin a travs de las redes sociales es un fenmeno relevante. Buena parte de las denuncias contra los poderes fcticos, contra la violacin de derechos de las minoras, como la informacin sobre experiencias alternativas nos llega a travs de estos medios, y por ello se hacen intentos permanentes para establecer regulaciones, controles, restricciones. Sin embargo, no hay que olvidar que los usuarios no tienen el control de la red; slo la usan. Por otro lado, en trminos polticos, la comunicacin masiva en nuestras sociedades sigue estando a cargo de la televisin, de los grandes monopolios televisivos que controlan y regulan la informacin al tiempo que manipulan y crean opinin. As que el papel de las redes sociales es importante pero limitado.

-Usted habla de los mtodos de tortura a los supuestos terroristas, en los que la brutalidad de la metodologa y sus efectos destructivos parecen contradecir el declamado objetivo de la obtencin de informacin. Hay algo as como una refuncionalizacin de la tortura?

-La tortura siempre ha tenido, y sigue teniendo, un primer objetivo que es la obtencin de informacin, ya sea para arrancar una confesin de culpabilidad, para identificar ms "culpables" o para fabricar un culpable que confirme la utilidad del dispositivo. No es producto de una irracionalidad del sistema sino que forma parte de una decisin poltica, porque la prctica de la tortura, cuando es sistemtica, slo resulta posible en el marco de un Estado que la permite y la alienta. As como en el pasado su persistencia no represent una "fuga" del sistema, tampoco lo es en el presente. El hecho de que la dimensin "informativa" est en el centro no implica que no tenga, tambin, otras funciones. Su aplicacin permite humillar y muchas veces destruir al prisionero, consumando una venganza social, de grupo o incluso individual no slo sobre la persona sino incluso sobre el proyecto poltico o el sector social que representa. En las "guerras" actuales sigue teniendo este doble sentido de instrumentalidad inmediata -para obtener informacin-, y de destruccin del "otro" en la persona del prisionero. Cuanto mayor sea su degradacin, mayor confirmacin obtiene el sistema de sus propios objetivos y de la "razn" de su existencia.

-Cul sera el papel de los medios en la construccin y consolidacin de esta reorganizacin hegemnica?

-Los medios son una pieza esencial y probablemente la piedra angular de la actual reorganizacin hegemnica. Construyen el discurso del miedo, el que legitima las polticas, arman falsos consensos, los crean e introducen los imaginarios y las representaciones de una subjetividad cool, que los sostiene. Crean realidades que no sustituyen las vivencias directas en el mundo de lo cotidiano pero que tienen, por lo menos, una fuerza equivalente, sembrando una confusin perpetua entre lo real y lo virtual.

-Los procesos de despersonalizacin que genera la crcel, tienen algn correlato con lo que sucede del lado de afuera?

-S, mi inters por el estudio de los dispositivos de encierro tiene que ver precisamente con esto. Creo que lo que se hace sobre los sujetos en reclusin es lo que se est haciendo de una manera ms indirecta, pero no menos intensa, sobre el conjunto de la sociedad. En otras palabras, lo que all ocurre est sucediendo, al mismo tiempo, entre nosotros.


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