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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 11-10-2012

Pino Solanas recuerda su trabajo y su amistad con Octavio Getino
Dos tipos audaces

Pino Solanas
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Octavio Getino integr el grupo Cine Liberacin junto a Pino Solanas, Nemesio Jurez y Gerardo Vallejo. Junto a Solanas realiz La hora de los hornos (1968) y codirigi tambin con Solanas y Vallejo las entrevistas documentales a Pern en Madrid La revolucin justicialista y Actualizacin poltica y doctrinaria (1971). Fue coguionista de Vallejo para su film El camino hacia la muerte del viejo Reales, y dirigi un nico largometraje de ficcin, titulado El familiar (1974). A lo largo de casi cuarenta aos ocup cargos de importancia en gestin cultural e investigacin (fue coordinador regional del Observatorio del Cine y el Audiovisual Latinoamericano de la Fundacin del Nuevo Cine Latinoamericano, director del Instituto Nacional de Cine entre 1989 y 1990 y director del Ente de Calificacin Cinematogrfica en 1973) y public numerosos trabajos sobre cine y comunicacin en Latinoamrica. Haba nacido en 1935 en Len, Espaa; el lunes pasado a la madrugada falleci, a los 77 aos, vctima de un cncer. Pino Solanas lo despide.


Con Octavio Getino nos conocimos en el ao 62, o en el 63. Los dos habamos hecho nuestro primer corto. Frecuentbamos la asociacin de cortometrajistas, que se reuna en la Asociacin de Artistas Plsticos, en su sede en la esquina de Maip y Crdoba. Nuestras pelculas se vean tambin, de vez en cuando, en el Cine Club Ncleo, que por entonces funcionaba donde estaba el cine Dilecto, en Crdoba y Rodrguez Pea. Era una poca en la que hacer un cortometraje era una proeza porque costaba muy caro: no haba video ni camaritas digitales ni se poda editar en una computadora. Aquellos fueron los aos iniciticos, comenz la amistad con Octavio y siguen siendo inolvidables. Yo vena concibiendo un proyecto de largo aliento: una suerte de fresco histrico de Argentina, que era a su vez un proyecto de bsqueda de identidad, cinematogrfica y poltica. Eramos jvenes y estbamos atravesados por la crisis de las ideologas de los aos 60.

El Flaco o el Gallego, como lo llambamos, era un tipo brillante y muy inteligente, un escritor talentoso y con una gran capacidad de trabajo. Cuando un proyecto le gustaba, se meta de cabeza y no le sacaba el cuerpo por ms audaz que fuera. Eso pas con La hora de los hornos, que se planteaba algo que pareca delirante: desnudar el neocolonialismo y la violencia cotidiana en la Argentina. Deba hacerse al margen del sistema y del Incaa, tratando de pasar inadvertidos: la censura era muy dura y apenas comenzamos lleg la dictadura de Ongana. Lo invit a colaborar en el guin y se meti de cabeza. Comenzamos recorriendo las barriadas obreras de Lans, Gerli, Temperley, Monte Chingolo. Todava existan cientos de fbricas y talleres y recorramos la Bernalesa o Siam di Tella conversando con militantes de la resistencia peronista. La pelcula se fue construyendo sobre la marcha y en la relacin con Octavio se produjo una suerte de dialctica creativa donde uno estimulaba al otro, debatamos los grandes temas y surgan nuevas ideas.

El proyecto se financiaba con mi pequea productora y filmbamos cuando se poda. El equipo era mnimo y en el rodaje cada uno haca varias cosas: Octavio se encargaba de la investigacin, del sonido o de la produccin, Vallejo de la asistencia general, De Sanzo de la fotografa y yo de la cmara y la direccin. Nuestro cdigo de trabajo consista en no decir qu era lo que estbamos haciendo y tuve que terminarla en Roma. Se supo de qu se trataba cuando se estren, el 3 de junio de 1968 en el Festival del Nuevo Cine, en Pesaro, Italia, a pocos das del Mayo Francs. El impacto fue tan grande, que la sala se puso de pie y con Octavio nos sacaron en andas hacia la plaza. Estaban los directores brasileos, cubanos e italianos y toda la crtica europea. En las charlas con la prensa, la lucidez de Octavio desarmaba los cuestionamientos que nos hacan por la reivindicacin de Pern y Evita y comenzaban a preguntarse si no haban estado equivocados.

Pero la epopeya fue demostrar que en esas circunstancias se poda organizar un circuito de exhibicin paralela o clandestina a travs de organizaciones sociales y polticas. Primero comenzamos nosotros con el proyector a cuestas y luego se conformaron decenas de grupos para exhibir La hora... y las dems pelculas que le siguieron. Descubrimos que este cine tena mucho pblico y que poda exhibirse a pesar de la represin. Vivimos todo tipo de aventuras con Octavio, cosas que hoy, vistas a la distancia, nos dan risa, pero que en su momento fueron difciles: de pronto haba que interrumpir o deshacer una proyeccin para salir corriendo escondiendo los rollos porque vena la cana. Era la dicta-blanda. Aos ms tarde, con la dictadura de Videla, si te agarraban con un rollo de La hora..., desaparecas.

Cuando Pern lee en los diarios que una pelcula haca por primera vez un rescate de sus gobiernos, me invit a visitarlo en Puerta de Hierro y nosotros le propusimos filmarle una larga entrevista donde relatara su historia. Tres aos despus, en el verano madrileo de 1971, con Octavio comenzamos lo que luego seran La revolucin justicialista y Actualizacin poltica y doctrinaria. Fue otro momento extraordinario que compartimos, lleno de peripecias, porque en la Espaa de Franco entrbamos y salamos con pelculas escondindolas y encima, haba que engaar a Lpez Rega, que pretenda quedarse con lo que filmbamos.

Por supuesto que con Octavio tambin tenamos nuestras diferencias: era un tipo de carcter y las discusiones a veces eran duras, pero sabamos tomar lo mejor para la pelcula. Era una competencia creativa que nos enriqueca. Yo vena de estudiar teatro y vea natural hacer pequeas recreaciones que enriquecieran la lnea documental, como la secuencia de los muchachos que esperan a la prostituta o el entierro en Tilcara. Soaba con un cine que fuera fusin de gneros, como si fuera un libro de ensayo, que poda incluir desde la imagen de archivo o el dibujo animado, hasta la ficcin. A Octavio le asustaba y con su razn, porque tema que perdiera valor testimonial. Pocos aos despus, cada uno hizo su primera pelcula de ficcin: Octavio El familiar y yo Los hijos de Fierro y lleg la dictadura y el exilio. Vino la separacin del grupo Cine Liberacin y cada uno se fue al pas que poda.

Por aos nos vimos solo espordicamente, en festivales o encuentros, y con la democracia, comenzamos a volver y en los aos 90 tomamos rumbos distintos. Octavio estuvo un tiempo en la direccin del Incaa y yo segu filmando El viaje y La nube pelculas que me enfrentaron a Menem. Entre la separacin de los aos de exilio y las diferencias polticas, no fue como antes, pero no impidi que mantuviramos una relacin cordial y respetuosa. Nuestro ltimo contacto habla de su grandeza: me escribi para felicitarme por el apoyo a la expropiacin de YPF y me prometi que cuando superara sus achaques me llamara para vernos. Su partida es una prdida muy grande para el cine argentino y latinoamericano.

Fuente: http://www.pagina12.com.ar/diario/suplementos/radar/9-8290-2012-10-07.html



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