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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 11-10-2012

La resaca olmpica y la nueva realidad del Reino Unido

Txente Rekondo
Rebelin


La clausura de los Juegos Paralmpicos de Londres ha supuesto el final del denominado verano olmpico londinense, que algunos han utilizado para resaltar algunos valores y referencias britnicas que recientemente no atravesaban por buenos momentos.

Tras la arriada de la bandera olmpica, la centralidad en la actualidad meditica y social ha cogido otro camino. Los escndalos de diferente tipo han acaparado las portadas de los medios y las conversaciones en las calles y en los pubs :las fotos del topless de la princesa Catalina, el informe sobre la tragedia de Hillsborough, la crisis poltica de la actual coalicin de conservadores y liberal-demcratas, la ocupacin de Afganistn o los recortes y privatizaciones que asolan al pas.

Un recorrido por las calles y barrios de Londres nos permite ver con mayor claridad algunas panormicas de lo que ha supuesto la cita olmpica, y los intereses declarados o no, que han acompaado a la misma.

La presencia de la otrora desaparecida Union Jack, la bandera del Reino Unido que en los ltimos tiempos haba cedido paso a la de Inglaterra (excepcin de unionistas y lealistas del norte de Irlanda, aferrados a una realidad que se viene desintegrando muy a su pesar) ha estado presente por doquier: en los pubs, en anuncios colgados de las grandes fachadas de algunos centros comerciales del centro de la ciudad, en edificios oficiales y casas particularesincluso los famosos arcos del Soho, estn presididos durante estas semanas por la Union Jack, una imagen de la reina y una bandera china.

Otro tanto se puede decir de la imagen de la casa real, tambin presente por medio de carteles enormes en lugares estratgicos de la ciudad, como por ejemplo el que cerca de la Tate Gallery, junto al Tmesis, ocupa todo un edificio y nos muestra una foto antigua de los miembros de la monarqua, sin sus parejas (eliminando intencionadamente la presencia de figuras como Diana).

Las encuestas han sealado que trminos como la monarqua, la Union Jack, el ejrcito o el Reino Unido han recibido un impulso considerable con la celebracin de los Juegos Olmpicos, y que buena parte del citado xito radica en la capacidad de embadurnar el evento con una mezcla de modernidad y tradicin, como se pudo apreciar tambin en la ceremonia inaugural. Por tanto, la estrategia diseada a reforzar la unidad del Reino Unido y la imagen de algunos de sus pilares bsicos (sometidos a una creciente prdida de apoyo popular en los ltimos aos) parece haber seguido el guin previsto.

No obstante, en las calles londinenses tambin se pueden encontrar voces que difieren de las lecturas optimistas, y apuntan a los millones gastados en esas celebraciones (sobre todo en un momento de crisis como el actual), en el coste econmico del despliegue militar (sin olvidar al connotacin poltica del mismo), el verdadero papel (y beneficiarios) de este montaje, sealando a las grandes marcas como Pepsi, McDonalds o Union Caribe.

La publicacin de las fotografas del topless de la princesa Catalina han capitalizado buena parte de las noticias, y al mismo tiempo ha servido para abrir un doble debate. Por un lado la monarqua vuelve a estar en el centro de la polmica, perdiendo parte de lo ganado con la parafernalia olmpica, y por otra parte, la posibilidad de censurar esas informaciones grficas, como paso previo a una mayor y ms amplia censura.

La monarqua ya ha vivido situaciones parecidas en el Reino Unido, ah estn las fotos de Sarah Ferguson en topless tambin, o las de la difunta princesa Diana besando a Doddi Fayed, o incluso las del prncipe Carlos desnudo en una ventana. A partir de este nuevo escndalo algunas voces han cargado contra la labor de los llamados paparazzis, aunque otros han apuntado ms all y han pretendido una nueva regulacin ms restrictiva en torno a la libertad de expresin.

Y todo ello llega acompaado por el debate generado en torno a las protestas por la reciente pelcula mofndose de Mahoma. Resulta cuando menos curioso que todos estos escndalos que tanto parecen preocupar a determinadas lites del pas, sirven al mismo tiempo para ocultar actuaciones como las del magnate de la prensa, Murdoch, que utiliz su poder poltico y econmico para supuestamente sobornar a polticos y policas, y que hace unos meses ha cenado invitado por el populista y conservador alcalde de Londres, Boris Johnson.

Tambin otra noticia relacionada secundariamente con la casa real sirve para mostrar otra faceta del actual Reino Unido, en esta ocasin su poltica exterior. La alianza que mantiene desde hace aos con EEUU se materializa en la presencia militar de tropas britnicas en Afganistn. El ataque de la resistencia afgana contra una base de las fuerzas de ocupacin, donde se encontraba un miembro de la familia real britnica, ha servido para impulsar el debate sobre el papel en aqul pas y la posible retirada de tropas del mismo.

La situacin poltica del pas tambin presume un otoo movido . Las divisiones y choques entre los socios del actual gobierno son cada vez ms frecuentes. Con los conservadores impulsando una poltica cada vez ms reaccionaria, encaminada a hacer desaparecer el estado de bienestar y a seguir con la privatizacin de sectores claves del pas, mientras que sus socios, los liberal demcratas asisten a una cada sin freno en el apoyo popular.

Un ejemplo lo hemos visto recientemente, mientras que Ed Davey, secretario de Cambio Climtico, liberal demcrata, presentaba planes para impulsar las fuentes alternativas en materia energtica, el conservador George Osborne anunciaba la intencin del gobierno de invertir en la generacin de energa derivada de los combustibles tradicionales.

Como sealaba una parlamentaria laborista, la poltica de Davis Cameron va incluso ms all de la que en su da llev adelante Margaret Thatcher, ya que ms que privatizar lo pblico, lo que estara haciendo es desmantelando por completo todo el estado de bienestar.

Las malas predicciones en las encuestas han llevado al primer ministro Cameron a proteger su liderazgo a toda costa, buscando resultados y maniobras a corto plazo. De ah que sea la derecha ms conservadora la que est en estos momentos dirigiendo las riendas del pas, mientras que los dirigentes liberal demcratas asisten a una situacin desesperada, y para quienes cualquier alternativa (un futuro pacto con laboristas) no augura un mejor futuro, al tiempo que su credibilidad y tensiones se acrecientan cada da que pasa.

El reciente informe sobre la tragedia de Hillsborough es otro sntoma ms de la situacin que se vive en el Reino Unido Cuando se acaba de cumplir un ao de los disturbios que se vivieron en las calles de Londres y que dieron la vuelta al mundo, un informe independiente sobre la tragedia, que hace veintitrs aos cost la vida a casi cien personas en el estadio de ftbol del mismo nombre, seala que la actuacin policial estuvo repleta de mentiras y otro tipo de actuaciones que ocult lo all acontecido para salvar su propia reputacin.

De qu manera la gente con poder trata a toda aquella que no lo tiene, as se refera un peridico de amplia tirada a la situacin vivida en torno a esa tragedia, pero que bien era aplicable tambin a otros mbitos de la realidad britnica, o mundial.

Como apunta un periodista local, la necesidad de reformas es ms que necesaria en la polica, pero no en la clave de privatizar que promueven algunos conservadores (el fiasco de la seguridad privada de los Juegos Olmpicos es muy reciente), sino en la necesidad de acabar con la opacidad y secretismo que envuelve a la misma. El informe independiente demuestra que nicamente aquellos que se realizan de forma ajena a las autoridades persisten en la bsqueda de la verdad, seala el citado periodista.

Esta corrupcin es algo que se viene denunciando desde hace tiempo, y es que las llamadas lites del pas no tienen empacho en utilizar la carrera poltica en beneficio propio, e incluso seguir enriquecindose tras abandonarla, pero gracias a sus suculentos contactos que han realizado durante la misma.

Mientras que para algunos, como el alcalde de Londres, gracias a este verano olmpico Londres ha mostrado un rostro deslumbrante a la audiencia global. Y por primera vez desde el fin del imperio, realmente se siente como la capital del mundo, otros apuntan hacia un balance mucho ms pesimista.

Las comparaciones con los juegos en Atenas, paso previo a la actual crisis de aquel pas; las salvajes privatizaciones y el desmantelamiento del sistema de bienestar (salud, educacin, transporte, seguridad) y sobre todo el balance final, donde se ve claramente que determinadas elites polticas, econmicas o sociales son las que verdaderamente se benefician de todos estos montajes.

La corrupcin, la poltica de las puertas giratorias, el mantenimiento a toda costa de una realidad poltica que hace aguas, como es el Reino Unido, y muy a pesar de declaraciones como las del alcalde de Londres, que sigue soando con su imperio, la privatizacin generalizada del estado y de todos sus recursosson esa otra parte de la realidad que a da de hoy sigue instalada, y tras el paso de las Olimpiadas, en el Reino Unido, y que se repite cada vez con ms frecuencias en otros estados del mundo.

TXENTE REKONDO.- Analista internacional

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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