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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 12-10-2012

La derrota de los medios de comunicacin espaoles en las elecciones venezolanas

ngeles Diez Rodrguez
Rebelin


1.- La derrota meditica

El peridico ABC publicaba, horas antes de conocerse el resultado electoral en las elecciones presidenciales venezolanas, la derrota del presidente Chvez. El peridico El Pas, el mismo da de las elecciones hablaba de un empate tcnico. Los dos peridicos son considerados el reflejo de dos posiciones ideolgicas, tal vez no antagnicas pero s contrapuestas, el primero representara la opcin ms conservadora mientras que el otro la progresista socialdemcrata. Ambos han hecho campaa contra el presidente Chvez y a favor de Capriles hasta el ltimo minuto del proceso electoral violando los ms elementales principios de rigor y tica periodstica. Ambos han sido derrotados.

Su artillera se ha apoyado unas veces en la ocultacin de los datos ms relevantes y exitosos de la gestin del presidente Chvez, otras en el ensalzamiento de unas cualidades construidas ad hoc para Capriles, otras en la magnificacin y descontextualizacin de los problemas de Venezuela y, la mayor parte de las veces, se ha recurrido al paraperiodismo : la adjetivacin y la descalificacin, la parcialidad, la emisin de opiniones como si fueran informacin, el falseamiento de datos, la tergiversacin de declaraciones, la generalizacin de lo anecdtico, el tratamiento superficial y tendencioso, la inversin de la causa y el efecto, la personificacin y demonizacin del presidente, la desconexin entre los hechos, etc. Ciertamente los medios espaoles no han sido los nicos medios de comunicacin implicados en la parcialidad y el falseamiento del proceso electoral venezolano pero quiz son, junto con los medios privados venezolanos, quienes menos han guardado las formas.

El tratamiento meditico al proceso revolucionario bolivariano es uno de esos casos paradigmticos que ilustra a la perfeccin la guerra de los medios contra la ciudadana, hasta el punto de que incluso despus de que su candidato, H. Capriles, fuera derrotado han seguido manteniendo una posicin de unnime descalificacin y de sospecha hacia el reelecto presidente Chvez.

El mismo da de las elecciones, el diario El pas, bandera insignia del grupo PRISA y vinculado a los medios privados y a la oposicin venezolana, se despachaba con el titular Un pas en la encrucijada; artculo cuya entradilla deca: Venezuela, convertida en el Estado ms violento de Amrica Latina tras Honduras, decide hoy si pasa pgina a los 14 aos del rgimen autoritario y populista de Hugo Chvez. Los autores del artculo, Maye Primera y Luis Prados, condensaban en estas lneas los dos tpicos que durante aos y especialmente en esta campaa han sido bandera de los partidos de la oposicin. Lanzaban una acusacin implcita contra el gobierno de Chvez al responsabilizarle de los ndices de violencia y vinculaban dicha violencia a la propia figura del presidente llamndole autoritario y populista. Este titular adquiere un significado especialmente negativo despus de la entradilla pues nos aclara que los dos caminos que definen la encrucijada son, o el autoritarismo y la violencia del gobierno de Chvez o, implcitamente, la paz, la moderacin y discrecin de Capriles (antettulo del artculo de La Vanguardia ese mismo da).

El diario ABC y Radio Televisn Espaola, tambin utilizaron la misma estrategia apuntando a la confrontacin, la difusin de sospechas sobre posibles actos de violencia y la inestabilidad de Venezuela. Si ya durante meses todos los medios masivos espaoles trabajaron arduamente para construir una determinada imagen del proceso electoral venezolano, el da antes de las elecciones no haba por qu cambiar la lnea editorial. Su misin ha sido doble, por un lado, influir en el voto en la direccin de sus pares venezolanos, por otro, crear las mejores condiciones para justificar una denuncia de fraude en caso de que los resultados fueran ajustados. Evidentemente no se trata de una guerra meditica ajena a los intereses y fines de los actores polticos, la complementariedad de los medios espaoles y los medios privados venezolanos nos descubre una lgica econmico-poltica que subyace, orienta, disea y financia esta guerra. Al mismo tiempo, es necesario contextualizar este tipo de actuaciones en el mapa geoestratgico latinoamericano, sealar el papel de las empresas espaolas (Banesto, BBVA, Telefnica, Repsol) su visin recolonizadora y el papel facilitador del reino de Espaa en el control econmico de la zona. Cualquier proyecto de integracin regional autnomo, cualquier proyecto soberanista que suponga un atisbo de riesgo sobre los intereses empresariales se convierte automticamente en un flanco a batir. En este sentido, el proceso bolivariano es una seria amenaza, lo es para el imperio estadounidense, pero tambin para sus socios europeos.

Sin embargo, a pesar de toda la carne puesta en el asador meditico, a pesar del bombardeo y las distintas formas de ingerencia que ste encubre, a pesar de todo, los medios han sido derrotados por el pueblo venezolano. Ni siquiera ha sido el presidente Chvez, aunque sin duda su liderazgo ha sido determinante, la realidad fue que, contra el pronstico poderoso de la manipulacin informativa, los ciudadanos venezolanos fueron masivamente a votar (ms del 80% en un pas donde no es obligatorio hacerlo) y dieron en un 55,26% su respaldo al candidato Chvez y al proceso bolivariano. Cuestionar la transparencia, la limpieza y la fiabilidad del sistema electoral venezolano queda fuera de toda duda razonable dado que ha sido considerado el mejor del mundo por la Fundacin Carter, por los cientos de personas de todo el mundo que actuaron como acompaantes del proceso y que ha contado con el aval de la propia oposicin venezolana que sancion el sistema utilizndolo en sus elecciones primarias y firmando actas de confiabilidad antes de las elecciones. As pues, perdidas las apuestas y habiendo comprado gran cantidad de boletos, solo resta redisear la campaa blica y proceder al reciclado semntico.

Durante aos, el proyecto imperial ha jugado a confundir votocracia con democracia. Educando adecuadamente a los electores a travs de las corporaciones mediticas y blindando el acceso a la competencia electoral de las clases populares el control estaba garantizado pues bastaba con exigir elecciones libres para legitimar el gobierno de las lites. Cuando se produca alguna disfuncin como en el caso de Chile, ah estaba el golpe de estado para restituir el orden. En Venezuela tambin se hizo ese recorrido, sin embargo, al fallar el golpe poltico-empresarial-meditico del 2002 se inicia una nueva etapa, una campaa de desgaste liderada por las corporaciones mediticas y basada en la reeducacin del ciudadano venezolano. En esta etapa el tpico central es sembrar dudas sobre el proceso electoral: falta de transparencia, coaccin, fraude, etc. Las elecciones venezolanas del 7 de Octubre han supuesto una nueva derrota de la estrategia blica contra Venezuela y su rediseo.

2.- El rediseo de la guerra y la unanimidad de la estrategia

El hecho de que no haya habido ninguna rectificacin por parte de los medios de comunicacin ante el ms que evidente fracaso de sus lneas editoriales nos apoyamos en el anlisis de los medios espaoles-, sugiere, sin duda, el inicio de una nueva etapa desestabilizadora cuyas lneas maestras estaban ya en la campaa contra el candidato Hugo Chvez.

Al da siguiente de las elecciones, con los resultados definitivos, con toda la informacin que constataba la tranquilidad del proceso, la confianza de los electores y partidos en la transparencia y fiabilidad de los resultados; con todos estos datos, los medios espaoles trazan las marcas de la nueva fase del enfrentamiento y, de nuevo, las coincidencias son ms que reseables: 1) la prolongacin del mandato, 2) la gestin, 3) la incertidumbre y 4) la polarizacin.

An no est definida cul ser la idea fuerza sobre la que pivoten las dems pero todo a punta a que ser la primera, es decir, la prolongacin del mandato vinculada a la matriz populismo-dictadura. Es probable que la puesta en duda de la gestin unida a problemas no resueltos como la corrupcin, el burocratismo o la violencia, sea una lnea secundaria idnea en la que, los sectores progresistas se integrarn a la campaa meditica encontrando un espacio para sus discursos crticos desde la izquierda. La tercera traza supone ahondar en el tema de la enfermedad del presidente reforzando el imaginario que supone la imposibilidad de continuidad del proceso bolivariano sin H. Chvez. El afecto y la sintona de un pueblo con su presidente inslito en cualquier contexto de democracia representativa- es un parabn que hay que fisurar con cuidado pues puede volverse en contra en el contexto venezolano aunque no en el exterior. Es probable que estas lneas secundarias se trabajen de distinta forma hacia las audiencias europeas o latinoamericanas. Finalmente, el discurso de la polarizacin del pueblo venezolano constituye un flanco muy adecuado para seguir vinculando el proceso bolivariano a la confrontacin, la divisin y la exclusin.

Dos das despus de las elecciones El Pas titula dos amplios artculos: Chvez logra un cuarto mandato para estar 20 aos ms en el poder y La derrota pone a prueba la unidad de la oposicin venezolana. En el primer titular vemos cmo no es el pueblo venezolano quien elige de nuevo a Chvez para gobernar el pas, sino que el Chvez quien logra 20 aos ms. Suponemos que el jefe de redaccin o los autores quisieron decir seis aos ms, que es lo que durar el nuevo mandato, pero en la lnea de acusar al presidente de dictador es casi inevitable el lapsus. A la oposicin se le lanza un mensaje, la necesidad de mantenerse unida y esperar tiempos mejores. El diario ABC despus de haber difundido la victoria de Capriles el da de las elecciones, publicaba al da siguiente un artculo cuyos primeros prrafos coreaban la duracin del gobierno con frases como El mandatario gobernar un nuevo perodo de seis aos hasta 2019 con lo cual llegara a dos dcadas en el cargo y cuatro das despus lanzaba el titular Capriles dice que no hubo fraude, pero que Chvez abus de la maquinaria oficialista; nuevamente el triunfo electoral de H. Chvez se une a acusaciones dictatoriales. El da despus de las elecciones en una tertulia de Radio Nacional de Espaa un comentarista explic a la audiencia espaola que tambin Hitler haba ganado unas elecciones.

Maye Primera ejerce como paraperiodista principal del peridico El pas y registra magistralmente todos los tpicos de la nueva estrategia post-derrota en la introduccin del artculo sobre la victoria de Chvez la holgada victoria de Chvez a sus 58 aos, se produce a pesar del fracaso de su gestin y de la incertidumbre que supone su enfermedad al no tener un heredero conocido. En general, se trata de un periodista muy poco hbil en su trabajo aunque quiz muy a tono con el nivel intelectual y poltico de la propia oposicin venezolana, pero no cabe duda de que hay un diseo muy elaborado de la lnea a seguir. En esta entradilla reconoce la victoria de Chvez pero se ocupa de sealar su edad que, aunque no es elevada para un presidente, colocada al lado de las palabras enfermedad y heredero se convierte en un proyectil dirigido a reforzar la idea de incertidumbre sobre el futuro. Como dijimos, el mismo da de las elecciones public un artculo cuyo titular Un pas en la encrucijada, trataba de igualar el peso de las dos opciones electorales y en sus contenidos se centraba en acusar al gobierno de Hugo Chvez de los ndices de violencia, la inseguridad, todo unido a la acusacin de mala gestin.

El ABC contina con la va de la sospecha sobre el proceso electoral y despus de retirar el anuncio de la victoria de Capriles titula la noticia del triunfo de H. Chvez Rajoy felicita a Hugo Chvez por su triunfo electoral poniendo entre comillas la palabra triunfo. En otro artculo titul La UE felicita a Chvez pero pide promover libertades fundamentales. Radio Televisin Espaola en su pgina web opt tambin por incidir en lo prolongado del mandato de Chvez y, sorprendentemente le dedic ms espacio al candidato derrotado que al ganador: Chvez estar 20 aos en el poder pero con una oposicin ms fuerte y Capriles recuerda a Chvez que hay un pas que tiene dos visiones.

Es probable que el eje de coordenadas dictadura-polarizacin se constituya en el ncleo duro de la nueva fase de guerra meditica. En primer lugar porque se da continuidad a la campaa de propaganda que ya tiene un recorrido fuertemente asentado en las conciencias en relacin a la figura del presidente Chvez, digamos que ya hay un buen trabajo realizado por rentabilizar y, en segundo lugar, porque el trmino dictadura compendia y personifica todas las maldades, seala al enemigo sin que se necesite aadir ningn esfuerzo explicativo. La polarizacin es una de las consignas ms potentes ya que permite utilizar los votos obtenidos por la oposicin como arma arrojadiza a la vez que contina apuntalando el flanco ms dbil de la oposicin, su falta de unidad. As mismo, ambas coordenadas son especialmente potentes dirigidas a minar el posicionamiento geopoltico de Venezuela en el rea latinoamericana dado que las dictaduras y la divisin han sido dos de las lacras que ms han golpeado a los pueblos latinoamericanos.

Lo que resulta del todo evidente es que, tras la derrota de las empresas mediticas, la guerra contra el pueblo venezolano y la revolucin bolivariana contina.

11 de Octubre de 2012

ngeles Diez Rodrguez, Dra. En Cc. Polticas y Sociologa, profesora de la UCM

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso de la autora mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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