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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 13-10-2012

12 de Octubre: conquista y saqueo

Jorge Ubertalli
Rebelin


Hace exactamente 520 aos, la necesidad de un capitalismo todava en paales de explorar mercados y rutas de intercambio mercantil llev a un visionario navegante, acompaado por un puado de aventureros y delincuentes metidos al quehacer de la marinera, a descubrir fortuitamente lo que es hoy Indoamrica. Desde la llegada de aquel genovs, arribado desde Espaa a las tierras del Guahanani, la rapacidad civilizatoria dej hasta hoy millones de muertos y desheredados, que fueron utilizados durante siglos y sin contemplacin alguna para llevar a cabo las tareas ms penosas con el fin de engordar la panza europea, vida de metales preciosos que, poco mas tarde, financiaron el desarrollo industrial del Viejo Mundo. Necesitados de mano de obra esclava y riquezas naturales extradas por estos indios, los conquistadores, a la par de ejercer la explotacin ms brutal sobre ellos y para no cargar con culpas derivadas de los mandamientos fundamentales de la cultura judeo-cristiana, les negaron humanidad, considerndolos extraos a la esencia del hombre. Los originarios, entonces, los otros, colonizados, homologados a la nada, fueron considerados entes desprovistos de cuerpos sufrientes, a los que se poda lacerar y escarnecer sin arrepentimiento alguno, y hasta de almas, segn pontificaron los representantes teologales de la invasin. As, la espada y el arcabuz de los colonizadores, que hirieron y destrozaron carnes con el fin de hacer prevalecer su poder sobre los invadidos, se simbiotizaron con la cruz que blandieron los ministros de los cielos, ocupados en convencer a los insumisos que la voluntad divina no los favoreca por cuanto constitua la esencia de sus amos.

El mito del descubrimiento de Amrica no slo intent legitimar el exterminio o la supervivencia de los invadidos segn las conveniencias econmicas de los invasores, sino que se configur en base al ocultamiento de las propias existencias colectivas de aquellos. Cultura, lengua, religin y sustrato material, forma de producir bienes de uso y satisfacer necesidades materiales y culturales, funcionales a la propia continuidad histrica de las comunidades preexistentes a la conquista, fueron liquidadas, castradas y arrojadas a la cinagas del olvido. Considerados como colgajos dispersos de un cuerpo colectivo sin vida, fragmentos de una supuesta incivilizacin que no caba en los clculos ni en la estrecha mentalidad del mundo hegemonizado por la mercanca y su expresin universal, el oro (dinero), verdadero caballero y dios de las alturas de la acumulacin, los pueblos originarios fueron condenados a rellenar pginas de volmenes arqueolgicos, antropolgicos y otros y/o a adornar salas de museos como piezas taxidrmica.

Sin embargo, aunque sojuzgados y ocultos por el tsunami de agua servida civilizatoria, los originarios supervivientes lograron mantener, a travs de la resistencia integral al invasor, colonizador, opresor y explotador, mitos y pautas culturales que les permitieron hasta hoy no solo sobrevivir al genocidio integral al que fueron sometidos, sino regresar desde el cementerio de la memoria al que los haban arrojado para recobrar sus identidades y luchar, junto a sus hermanos de infortunio, por el sustrato espiritual y material que los haba concebido naturalmente: la tierra, hembra y madre a la vez, violada por los conquistadores de viejo y nuevo cuo.

Desde Diriangn y Lautaro, Tupak Katari y Tupak Amaru, Bartolina Sisa y sus hermanas de todo el continente que prefirieron morir antes que parir esclavos para los invasores, Calfucur, Baigorrita, Pincn, Leoncito, Camb, Nocor, Caballo Loco y Toro Sentado, hasta Quintn Lame, Eutiquio Timot, Anastasio Aquino, Leonard Peltier, los millares de quichs, caqchiqueles, chibchas y otros asesinados en la Guatemala de los kaibiles ayer y an hoy, los mapuche que resisten en Chile la depredacin de madereros y otros exponentes de la rapia del capital, los paisanos de nuestro pas que combaten contra los saqueadores sojeros que intentan despojarlos de sus ya casi exhaustos territorios, hasta el compaero Evo Morales Ayma en Bolivia, primer Presidente indgena del subcontinente, los originarios han dejado de ser slo historia para convertirse en presente de lucha y futuro libertario, multicultural, plurinacional, sin oprimidos ni opresores, ni explotados ni explotadores.

Junto a todos los nuevos indios, de piel blanca, morena o cualquier otra, hermanados en la lucha contra el enemigo comn que los/nos oprime para beneficio de unos pocos, los originarios tienen hoy la responsabilidad de constiturse en el ro mas caudaloso que enrrumbe a todos los oprimidos y explotados, dispersos y a la vez unidos en sus diferencias, hacia la gran corriente de la liberacin nacional y social y la transicin al socialismo.

Este 12 de octubre se redescubre como nuevo hito del combate contra el capitalismo depredador de todos los desheredados de la tierra. Los pueblos originarios, desde sus especificidades, han de seguir luchando para reconstruir sus marginadas existencias en el contexto del mundo actual, signado por la crisis del sistema, la depredacin y el saqueo de la madre tierra, el envenenamiento del planeta todo y la violacin sistemtica de la humanidad/naturaleza en pos de un nico objetivo: la ganancia de unos pocos monopolios imperialistas. Alguna vez, en el marco del proceso de autonoma de la Costa Atlntica nicaragense, hecha realidad en el marco de la Revolucin Popular Sandinista, el ya fallecido comandante de la Revolucin, Toms Borge Martnez, sentenci: somos hermanos, un arcoiris, hijos del sol y de la tierra, habitantes de lagos, selvas, rios y volcanes que a todos nos pertenecen por igual.

Uka jacha uru purinjiwa! El Gran Da Est Llegando, brama desde el Ande el achachila Illimani, abuelo milenario de La Paz, azotea del altiplano de esa Bolivia que debe su nombre a Simn Bolvar, liberador, junto a Jos de San Martn, Jos Mart, Gervasio Artigas y tantos otros, de Nuestra Amrica, la antigua Abya Yala de nuestros ancestros hijos de la tierra, patria del Guerrillero Herico Ernesto Che Guevara.

Jallalla pueblos originarios.

Causachum Che, jatn tata munata Revolucin socialista indoamricamanta.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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