No es extraño pues que quienes hace casi cuarenta años pudieron escribir este cínico eufemismo ahora tengan sucesores capaces de atribuir honores a la UE en nombre de “la paz y la democracia”. Podría tomarse como un chiste, si no fuera porque es una afrenta a los millones de personas que viven en la UE, de cualquiera nacionalidad, y sufren cada día las consecuencias de la guerra social y los atentados a la democracia de quienes mandan en la UE/Troika realmente existente.
Algunos de ellos se han apresurado a dar el contenido adecuado al premio. Así por ejemplo, Merkel considera que se ha premiado al “euro”. Rajoy a la “unión bancaria”. Rasmussen, secretario general de la OTAN, se ha sumado a la fiesta para recordar que la UE es “su mejor aliado”. Y así, en este ambiente de botellón van celebrando el asunto.
Que por una feliz casualidad ha coincidido con el Día de la Hispanidad. De manera que, si se mantiene el calendario y los criterios de atribución, el año que viene que se lo den a Wert.
Miguel Romero es el editor de VIENTO SUR