Portada :: Cultura :: Eric Hobsbawm (1917-2012): el historiador marxista y su largo siglo XX
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 13-10-2012

El concepto de bandolerismo social en Eric Hobsbawm

Gilberto Lpez y Rivas
La Jornada

Mesa redonda sobre Eric Hobsbawm en la Facultad de Ciencias Polticas de la Universidad Autnoma de Mxico (UNAM). Una versin resumida se public en La Jornada el 12 de octubre de este ao. El desarrollo de este texto se fundamenta en mi trabajo La guerra del 47 y la resistencia popular a la ocupacin. Mxico: Ocean Sur, cuarta edicin 2009.


Eric Hobsbawm, el conocido historiador y pensador marxista muerto recientemente, deja en su prolifera produccin bibliogrfica una herencia intelectual trascendente para el pensamiento crtico contemporneo. De este monumental legado sobresalen, desde el sesgo antropolgico de quien esto escribe, dos libros en los que explora el concepto de bandolerismo social: Rebeldes primitivos, estudio sobre las formas arcaicas de los movimientos sociales en los siglos XIX y XX (1959), donde dedica un capitulo al tema, y Bandidos (1969), donde lo desarrolla plenamente. Estas son sus obras de historia social consideradas clsicas, fuera del mbito de la historia econmica en la que trabaj ms asiduamente en su longeva y fecunda vida.

La interpretacin de Hobsbawm sobre el bandolerismo social del tipo que encarna Robin Hood, el ladrn noble, rompe con la tradicin historiogrfica que considera como mero delincuente, un fuera de la ley, a todo participante en las luchas armadas contra el poder establecido, situando en un primer plano, en el campo de la investigacin histrica, a movimientos sociales que los prejuicios ideolgicos y sociales haban relegado al anonimato de los archivos policiacos, las pginas sensacionalistas de los peridicos, leyendas, relatos y cantos populares. Es por eso que la critica de Hobsbawm de que bandoleros y salteadores de caminos preocupan a la polica, pero tambin debieran preocupar al historiador, es completamente justa. l hace un reconocimiento explicito a los antroplogos, quienes por la naturaleza de su trabajo estn ms cerca del mundo rural pre-capitalista o imperfectamente capitalista y de movimientos sociales que como los milenaristas, han sido estudiados por investigadores como Peter Worsley i y Norman Cohn ii .

Este autor conceptualiza el bandolerismo social como una de las formas ms primitivas de protesta social organizada, quizs la ms primitiva, y sita este fenmeno casi universalmente en condiciones rurales, cuando el oprimido no ha alcanzado conciencia poltica, ni adquirido mtodos ms eficaces de agitacin social pero se enfrenta al Estado y a sus agentes, policas, soldados cobradores de impuestos, lo mismo que a terratenientes, mercaderes y sus afines, desde sociedades en los que los lazos de solidaridad basados en el parentesco y la territorialidad, no han dejado de existir.

Esta forma de protesta social surge especialmente, y se torna endmica y epidmica, durante periodos de tensin y desquiciamiento, en pocas de estrecheces anormales como hambres y guerras, despus de ellos, o en el momento en que los colmillos del dinmico mundo moderno se hincan en las comunidades estticas para destruirlas y transformarlas.

El bandolerismo social se presenta como una forma pre-poltica de resistir a los ricos, a los opresores extranjeros, a las fuerzas que de una u otra forma, destruyen el orden considerado tradicional, en condiciones extraordinariamente violentas, provocando cambios notables en un espacio de tiempo relativamente corto. El bandolero social representa un rechazo individual a nuevas fuerzas sociales que imponen un poder cuya autoridad no es del todo reconocida o sancionada por la comunidad, que ayuda y protege al bandolero. La existencia de esta cooperacin por parte de una poblacin oprimida es fundamental para diferenciarlo del simple delincuente. Y es que al enfrentarse contra los opresores, aunque sea por medios delictivos, el pueblo oprimido ve expresado sus anhelos ntimos de rebelda. Por ello, toma el papel o es trasformado en el vengador o defensor del pueblo. Estos smbolos de la rebelda popular son hombres que generalmente se rehsan a jugar el papel sumiso que la sociedad impone, los orgullosos, los recalcitrantes, los rebeldes individualeslos que al enfrentarse a una injusticia o a una forma de persecucin, rechazan ser sometidos dcilmente. Se trata, por lo general, de hombres jvenes, solteros y sin carga familiar, ligados a un territorio en el que han nacido y en el que mueren, casi siempre traicionados, y como afirma un refrn corso, seala Hobsbawn, muerto despus de muerto, como un bandolero por la polica. Son territorios montaosos, escarpados o boscosos, en donde el bandido busca proteccin y apoyo de la poblacin que lo mantiene abastecido. Con frecuencia, son hombres que cometen un delito de honor o un enfrentamiento con la justicia, que lo hace un delincuente frente al Estado pero no ante su propia comunidad, que lo considera un perseguido injustamente.

Nuestro autor hace una clasificacin de bandoleros. El arquetipo ms recurrente es el noble ladrn que roba al rico para dar al pobre, que jams mata a no ser que sea en condiciones de legtima defensa o justa venganza, es admirado, ayudado y apoyado por su gente, se le otorgan cualidades de invisibilidad e invulnerabilidad, no es enemigo del jefe del Estado, rey o prncipe, supuesta fuente de justicia, sino slo de los opresores locales Si llega a sobrevivir, puede reintegrarse a su comunidad como un honorable miembro de la misma. Otros tipos de bandolero social es el vengador , que asume la tarea de hacer justicia por actos de violencia cometidos usualmente contra la familia cercana; o el expropiador , entre otros.

Sin embargo, como toda rebelin individual tiene sus limites. Es una protesta recatada y nada revolucionaria. Protesta contra los excesos de la opresin y la pobreza, no contra su existencia misma. El bandolero social no se plantea con sus acciones la trasformacin del mundo, no es un revolucionario, sino que intenta en el mejor de los casos, poner un coto o revertir la violencia de los dominadores. Su papel no es acabar con el sistema que da origen a la opresin y explotacin contra las que se enfrenta, sino ms bien, hacer que queden limitadas dentro de los valores tradicionales que la poblacin que lo protege considera justos. Por lo tanto, por su accin e ideologa, el bandolero social es un reformista: acta dentro del marco institucional impuesto por un sistema cuya existencia no es puesta en tela de juicio. Por ello, afirma Hobsbawm, para convertirse en defensores eficaces de su pueblo, los bandoleros tendran que dejar de serlo.


Me correspondi aplicar el concepto de bandolerismo social al estudiar la resistencia de los mexicanos a la conquista estadounidense de los territorios arrebatados a Mxico en 1848 y lo encontr de gran utilidad para explicar especialmente el periodo que en California da lugar a la creacin literaria sobre bases reales del personaje conocido como Joaqun Murieta, que rene todos los rasgos del arquetipo de bandolero social. El libro Vida y aventuras de Joaqun Murieta, el celebre bandido de California, fue publicado por primera vez en San Francisco en 1854, escrito por un indio Cherokee llamado Yellow Bird. Como miembro de un grupo indgena, se tiende a creer que su infancia y adolescencia marcada por la persecucin y violencia de los blancos contra su tribuinfluyeron en la tnica de venganza que tendra ms tarde su personaje literario. Al llegar a California en 1850, cuando las persecuciones de mexicanos eran cotidianas, no le fue difcil identificarse con un pueblo que como el suyo, sufra la opresin y la violencia del anglo.

Durante estos aos el bandolerismo social se torna epidmico, registrndose innumerables robos de ganado y caballada, asaltos a tiendas y a viajeros, formndose numerosas bandas que preocupaban a las autoridades. Poco se conoca de los dirigentes de estos grupos armados, excepto que los ms notables de ellos parecen haber tenido por nombre Joaqun. Pronto la imaginacin popular y los peridicos empiezan a referirse a Joaqun como si fuese un solo individuo. En 1853, se propone en la legislatura del estado de california ofrecer cinco mil dlares por Joaqun, vivo o muerto. Al protestar uno de los miembros de origen mexicano por la cacera de californianos que esta medida provocara, se resolvi en cambio la formacin de una compaa de Rangers, ofreciendo el gobernador una recompensa de mil dlares por cualquier Joaqun preso o muerto.

Durante dos meses los Rangers californianos buscan a la banda de Joaqun, sin resultados, hasta que el destacamento se acerca a un grupo reunido alrededor de un fuego, entablndose un combate en el que el lder del grupo mexicano, de nombre Joaqun Valenzuela, es asesinado y decapitado, llevando los Rangers su cabeza, como testimonio evidente de la hazaa de haber librado a California del celebre delincuente Joaqun. Estos son los elementos reales con los que Yellow Bird escribi su novela, apareciendo versiones apcrifas de la misma en Espaa, Francia, Chile y Mxico.

 

Tiburcio Vsquez, quien fue ajusticiado por los estadounidenses en 1875, vivi por ms de 20 aos robando al gringo y repartiendo una parte del producto de sus andanzas entre los californianos, contando con el apoyo y la admiracin de esta poblacin. Si Joaqun Murieta y Tiburcio Vsquez alcanzaron gran celebridad gracias a la literatura y hasta el cinematgrafo (trastocados en el diluido personaje de El Zorro que no lucha contra los yanquis), numerosos mexicanos siguieron annimamente sus pasos durante el periodo que va de 1850 a 1880, aproximadamente.

En Nuevo Mxico y Texas tenemos en esas mismas fechas bandoleros sociales del tipo de los vengadores, como Sstenes LArchevque , de madre mexicana, quien ante la muerte de su padre en manos de los estadounidenses, inicia una sangrienta vendetta que segn Carey McWilliams , lo llevo a contar veintitrs marcas de gringos en su escopeta: dos marcas ms que las encontradas en la escopeta de Billy The Kid.

En los territorios arrebatados a Mxico en 1848 encontramos profundos cambios socioeconmicos despus de la guerra, estrecheces anormales, la violencia con la irrumpe el pujante capitalismo estadounidense ese dinmico mundo moderno al que se refiere Hobsbawnel despojo de las propiedades de los mexicanos, su desplazamiento de la direccin de las principales actividades econmicas, la proletarizacin forzada, el estatus social y poltico al que se vieron reducidos en escasos veinte aos, crearon las condiciones propicias para la aparicin del bandolerismo social, especialmente en California, donde el descubrimiento del oro trastoca en unos pocos aos el mundo de los mexicanos que ah habitaban.

El concepto de bandolerismo social, como todo modelo interpretativo que ofrece tendencias y contextos generales de clasificacin para el anlisis de casos histricos concretos, corre el riesgo de ser aplicados esquemticamente, de tal manera que todo ejemplo de resistencia individual al poder establecido llegue a considerarse como parte de esta forma de rebelin social. Esto ocurre con los historiadores chicanos Pedro Castillo y Alberto Camarillo cuando consideran a otros personajes de los territorios arrebatados a Mxico en 1848, como bandoleros sociales. Se trata de Elfego Baca, Juan Nepomuceno Cortina y Gregorio Cortez. Alfego Baca, a la edad de 19 aos se da a conocer en todo Nuevo Mxico cuando en su calidad de sheriff suplente, arresta en Frisco a un vaquero texano que escandalizaba en la va pblica y provocaba con este hecho un tanto inslito para la pocaun enfrentamiento con numerosos compaeros anglos del individuo arrestado, que no podan permitir que un greaser pusiera el peso de la ley en un anglo. Baca se atrinchera en un jacal y durante 36 horas resiste ileso el ataque a balazos de los estadounidenses, con varios muertos y heridos por parte de los sitiadores. Esta singular hazaa fue el inicio no de una rebelin o de una vida fuera de la ley, sino el principio de una carrera de ley y orden, como titulara un bigrafo su libro para referirse a Baca, quien llego a ser Marshall, abogado, alcalde del pueblo de Socorro, procurador de distrito y representante de los intereses de Victoriano Huerta en Estados Unidos. El propio Baca, recordando sus tempranas ambiciones declar que despus del suceso de Frisco, su mayor deseo era ser el oficial de polica nmero uno de Nuevo Mxico y que los fuera de la ley escucharan sus pasos a una cuadra de distancia. A todas luces, de acuerdo a Hobsbawn, Baca no fue para el Estado un criminal, por lo que el concepto de bandolero social no es adecuado para caracterizarlo. Lo mismo ocurre con Juan Nepomuceno Cortina, quien se levant en armas contra las autoridades estadounidenses en septiembre de 1859, toma Brownsville, enarbola la bandera mexicana y se mantiene en rebelda hasta diciembre de ese ao, cuando es derrotado por tropas regulares y Rangers , cruza el Ro Bravo, se une al ejrcito de Jurez, alcanza el grado de general y llega a ser gobernador de Tamaulipas. Estos casos demuestran la necesidad del rigor en la aplicacin de categoras histricas como la de bandolerismo social.

Jon Lee Anderson, en un artculo que publica el suplemento cultural de La Jornada -Morelos, Correo del Sur , el 14 de octubre (Eric Hobsbawm y los bandidos), afirma que: En el Mxico de hoy, el bandido psicpata Chapo Guzmn est en la cima, mientras que el revolucionario filosofo y de pipa en mano, el Subcomandante Marcos, ha quedado al margen junto con su mensaje de reforma social. Ambas afirmaciones son falaces, pues nadie pretendera considerar al Chapo Guzmn como un bandolero social, si partimos del conjunto de consideraciones que hace Hobsbawm para proponer dicho concepto. l no ataca a los opresores, los compra para recibir proteccin y conformar el crtel ms poderoso del mundo, despus de la DEA; tampoco proviene de un mundo rural. En este caso se trata de un delincuente comn, que deviene en exitoso empresario, cuya fortuna le hace estar en la lista de Forbes. Asimismo, el Subcomandante Insurgente Marcos no ha quedado al margen de nada, la organizacin a la que pertenece inspira uno de los movimientos sociales ms importantes del mundo contemporneo, que parece ser subvaluado por el periodista, quien en el mismo artculo afirma: en Colombia, donde una insurgencia de base campesina con caractersticas tanto criminales como marxistas- haba persistido por ms de medio siglo. La idea expresada en torno al Chapo y el Sub Marcos, aun en el contexto en que est escrita, tratando de sostener que en la mayora de los casos que haba conocido (Anderson), el bandido y no el revolucionario, haba demostrado ser una especie ms fuerte, no hace honor a Hobsbawm (a quien considera un romntico en el fondo) ni a los mayas zapatistas ni menos al propio Anderson, que declara, por cierto: que el rigor es todo ( Milenio 14 de octubre de 2012).

Con sus estudios sobre el bandolerismo y otras formas de resistencia arcaica, Eric Hobsbawm ilumina la historia olvidada del mundo de los insumisos que no porque su camino fuese un callejn sin salida hemos de negarle el anhelo de libertad y de justicia que les impulsaba. Pablo Neruda, quien seguramente no estaba al tanto de los libros de Hobsbawm, escribi una obra teatral con el nombre de Fulgor y muerte de Joaqun Murieta, en la que el poeta expresa de manera ntida en siete lneas la paradoja del bandolero social:


Adis, compaero bandido. Se acerca la hora. Tu fin est claro y oscuro,

Se sabe que t no conoces, como el meteoro, el camino seguro.

Se sabe que t lo desviaste en la clera como un vendaval solitario.

Pero aqu lo canto porque desgranaste el racimo de ira.

Y se acerca la aurora.

Se acerca la hora en que el iracundo no tenga ya sitio en el mundo.

Y una sombra secreta no habr sido tu hazaa, Joaqun Murieta.


Gilberto Lpez y Rivas es Doctor en Antropologa por la Universidad de Utah (1976). Profesor-Investigador del Instituto Nacional de Antropologa e Historia, delegacin Morelos.


Notas:

i Peter Worsley. The Trumpet Shall Sound: A study of "cargo cults in Melanesia , London: MacGibbon & Kee. 1957 .

ii Norman Cohen. The Pursuit of the Millennium : Revolutionary Millenarians and Mystical Anarchists of the Middle Ages (1957). En pos del milenio . Revolucionarios milenaristas y anarquistas msticos de la Edad Media , Alianza, Madrid, 1997.


Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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