Portada :: Otro mundo es posible
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 29-05-2005

Foro social mundial Levntate y anda!

Samir Amin
IPS


El movimiento impulsado por el Foro Social Mundial (FSM) ya ha obtenido una victoria moral. "El mundo no est en venta" y "Otro mundo es posible" no son frases huecas sino consignas vibrantes que han conquistado la simpata de la opinin pblica en todo el planeta.

El movimiento es mltiple y en ello radica su fuerza, aun cuando su multiplicidad dificulta la convergencia en objetivos estratgicos prioritarios

Pero la mera asuncin de las reivindicaciones de las vctimas del sistema, aunque es perfectamente legtima, no constituye una alternativa ni una estrategia que permite avanzar. Ms an, se corre el grave riesgo de limitarlo a la funcin de denuncia, que es lo que algunos de sus miembros postulan.

El movimiento ha logrado movilizar segmentos importantes de las clases medias instruidas particularmente en los pases centrales del sistema. Casi todas sus organizaciones se dedican a un objetivo singular -la promocin femenina, la defensa de minoras oprimidas, culturales o de otro tipo, etctera- y suelen ser interclasistas por principio.

Es sumamente positiva esta intervencin en el interior de clases sociales que habitualmente han restringido su campo de accin a utilizar el derecho de voto y los medios de la democracia representativa: lobbies y participacin en agrupaciones polticas. La defensa del individuo y de la libertad de iniciativa individual y la firme dimensin moral de estas organizaciones no es de manera una "deformacin pequeo-burguesa" -como en algunos sectores del movimiento obrero se la considera- sino al contrario un progreso en la prctica poltica para beneficio, a largo plazo, de todas clases dominadas.

Pero estas organizaciones no han superado a las de las clases populares en lucha por sus intereses "materiales". Las luchas obreras por la ocupacin y el salario, o las de los campesinos por precios remunerativos y el acceso a la tierra, siguen siendo el eje de los combates capaces de modificar las relaciones de fuerza sociales. Los sindicatos obreros y rurales son los componentes esenciales del movimiento.

Pero es indudable que esas organizaciones "clsicas" que son el medio de expresin y de accin de las clases dominadas, no han sabido adaptarse a los nuevos desafos. Las innovaciones en la estructuracin del trabajo y en la conduccin de la vida econmica consiguientes a la evolucin del capitalismo exigen nuevas formas organizativas y de lucha que constituyen, entre otras, el programa de trabajo del Foro Mundial de las Alternativas. Sin embargo, esto no justifica el desprecio con el que muchos de aquellos movimientos miran a los sindicatos obreros y rurales llamados "tradicionales".

Las organizaciones topan con obstculos considerables para traspasar las fronteras estatales. Cmo pueden ser superados? Pienso que el nico medio puede ser la orquestacin de grandes campaas mundiales focalizadas en objetivos estratgicos prioritarios. Algunos ejemplos:

- una campaa contra las guerras de Estados Unidos (llamadas preventivas) y, sucesivamente, contra la evacuacin de todas sus bases militares;

- una campaa a favor de derecho al acceso a la tierra, cuyo reconnocimiento es vital para tres mil millones de campesinos de tres continentes;

- una campaa para la regulacin de las tercerizaciones industriales;

- una campaa para la cancelacin de todas las deudas externas del Tercer Mundo.

Ninguna de estas campaas movilizar a "todo el mundo" y sus respectiivos centros de gravitacin sern diversos, pero todos ellos deberan lograr una fuerte resonancia -no slo en los pases escogidos- de manera de hacer avanzar concretamente las expresiones de un nuevo internacionalismo de los pueblos.

Pienso que la amenaza principal que acecha al movimiento es el riesgo de creer ingenuamente que se puede "transformar al mundo sin perseguir la conquista del poder". Es cierto que en ciertos momentos de la historia ha habido movmientos sociales poderosos que lograron cmabiar la sociedad. El de 1968 es en este sentido el mayor ejemplo. Cambi muchas cosas (en Occidente) y en modo positivo: el auge de la reivindicacin femenina y la profundizacin de la responsabilidad democrtica individual se deben, entre otras cosas, a su impulso. Pero el capitalismo ha demostrado que es capaz de absorber esas evoluciones sin que resulten cuestionados sus modos fundamentales de explotacin y de opresin.

EL FSM est hoy en da ante una opcin decisiva. Tiene la posibilidad de convertirse en vehculos de la construccin paciente de frentes capaces de hacer progresar la convergencia en la diversidad de todas las fuerzas progresistas del planeta. Para ello, creo que no hay mejor camino que la definicin de plataformas comunes articuladas en base al doble rechazo del neoliberalismo y de la militarizacin de la globalizacin bajo el control de Estados Unidos. Una alianza amplia y abierta de movimientos que operen en esa perspectiva llevara a colocar el acento en la construccin de alternativas positivas.

(*) Samir Amin, economista y escritor, es director del Foro del Tercer Mundo, con sede en Dakar.


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