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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 14-10-2012

No dejemos que nos quiten la izquierda porque entonces qu nos queda?

Ma. Fernanda Solz
Rebelin


Ahora no respiramos ms que aberraciones Como si reiterar un discurso edulcorado construyera por decreto un proyecto poltico coherente.

Y es que nos han puesto en medio de una encrucijada perversa, una especie de acertijo de lateralidad simple: si no ests con los gobiernos latinoamericanos de izquierda, ests a la derecha En medio de esta lucha de legitimidades por estar ms a la izquierda me surge la pregunta, qu es la izquierda?.

Ahora mismo nos encontramos con mltiples izquierdas:

La ms reciente corriente de izquierdistas romnticos (hijos de lo postmoderno) serviles al neoliberalismo, que obvian la esencia marxista de lucha de clases y se centran en reivindicaciones estticas.

Las izquierdas de pantalla que toman los grandes smbolos iconogrficos y discursivos: marxistas, guevaristas, sandinistas, alfaristas, los exhiben vaciados de su contenido histrico, los prostituyen y tratan de convencernos que su proyecto sigue la misma lnea.

Tambin estn las izquierdas del discurso, aquellas que sostienen altos pronunciamientos soberanos y socialistas, pero que no salen de las oficinas y los escritorios. Son las mentes privilegiadas de anlisis poltico, que nunca pisaron suelo comunitario, que nunca fueron parte de un proceso de organizacin de bases pero que tienen las recetas exactas, as lo dice su PhD.

Por supuesto, tenemos las izquierdas que nacieron como izquierdas y empezaron a caminar hacia la derecha, sin embargo en una suerte de dislexia, estn convencidas de seguir siendo zurdas. Al parecer y como mecanismos de defensa, esta izquierda se vale de las anteriores para ocultar las contradicciones y retrocesos. Incluye en su proyecto a flamantes tecncratas para que diseen las polticas pblicas desde su imaginario de matrices y tablas estadsticas, sin vinculacin con la historia y los procesos de lucha y resistencia de los pueblos. En lo comunicacional se apropia de la simbologa histrica, e incorpora una buena dosis de romanticismo para que lo esencial se reemplace por lo superficial y meditico.

Y es que las izquierdas latinoamericanas cojean del mismo pie, con mayor o menor intensidad, han sido incapaces de aterrizar proyectos verdaderamente soberanos. De todas formas, resultara arriesgado generalizar el anlisis a los pases hermanos con conocimiento nico de fuentes secundarias ms an cuando la comunicacin ha sido secuestrada en dos bandos: los medios de estado absorbidos por el partido poltico del gobierno de turno o los medios de la derecha serviles al capital. Por ello y aunque las analogas se muestren evidentes, limitamos nuestro llamado al caso ecuatoriano.

En este escenario, surge la Coordinadora por la Unidad de las Izquierdas, un proyecto que viene a poner un alto a las traiciones e incomprensiones de los regmenes latinoamericanos.

Alberto Acosta, un economista ecologista que comprende la ntima interrelacin entre el ser humano y sus ecosistemas, representa en este sentido, no solo la reconstruccin de la esperanza robada, sino un proyecto reconciliador de la sociedad con la naturaleza. Se funda en este escenario una propuesta que denuncia que lo ambiental no puede ser concebido como un lujo conservacionista pero tampoco como un problema que se resuelve con tecnologa de punta.

El control de los territorios, del agua y de los recursos es donde hoy en da se juega la verdadera soberana de los Estados. Las relaciones de poder Norte-Sur, ahora ms bien expresadas como Multinacionales-Estados, se fundan en el control de los recursos naturales legitimado a travs de concesiones La evolucin del sueo de progreso y desarrollo vendida al tercer mundo desde hace ms de cinco siglos, hoy en da se sustenta en la apuesta ciega por importacin tecnolgica, con este pretexto (el norte tiene tecnologas eficientes, limpias y amigables) vivimos la expresin ms salvaje de colonialidad, dominio y saqueo disfrazados, donde las multinacionales se sortean los recursos naturales en actividades extractivas, hidroelctricas y de agroindustria.

La garanta de ecosistemas saludables y territorios soberanos, es aval de justicia social y ambiental. Al final, son los indgenas, los pobres, quienes absorben los graves efectos y costos de este modelo de saqueo y despojo. Las falsas dicotomas economa-ecologa y sociedad-naturaleza deben ser deconstruidas por una demanda real y urgente de cambios paradigmticos. La inclusin de los Derechos de la Naturaleza y el Sumak Kawsay en la Constitucin de Montecristi no es menor, se trata de una conquista histrica, una ruptura filosfica, tica, poltica y ontolgica.

Sabemos que no es suficiente con decirse de izquierda y normarlo por decreto, tampoco es meritorio nada ms tener el corazn a la izquierda. Un verdadero proyecto revolucionario tiene costos y debe ser radical y coherente. As, el proyecto poltico de la Unidad de las Izquierdas, rompe las contradicciones de esas pesudoizquierdas que cantando al Ch Guevara en los mitines, criminalizan la protesta social y firman concesiones con multinacionales.

La coordinadora de las izquierdas presenta un proyecto legtimo, de bases indgenas, sindicales, obreras, campesinas, ecologistas, feministas, en el que se construye un liderazgo colectivo, en el que es el pueblo y no una nueva burocracia la que lo sostiene.

En este sentido, rompemos la histrica relacin de dominacin de las clases elegidas por sobre el pueblo. Los partidos han cambiado, as tambin los nombres, las tendencias pero siempre se ha mantenido, aunque con ligeras variantes, esta relacin: sujetos que deciden por un pueblo objeto de subsidios, bonos, servicios, caridades.

Hoy se propone un alto a la triste y atvica condicin del pueblo como objeto de la poltica, hoy hablamos de un pueblo como sujeto que moldea su propio destino e invitamos a la construccin de un proceso verdaderamente popular e inclusivo, no desde la burla que representan las consultas previas no vinculantes, sino desde el respeto soberano de cada pueblo, de cada comunidad y de cada nacionalidad con su territorio. Se invita a un proyecto de unidad y de solidaridad en un Ecuador que se reconoce plurinacional y no solamente interculturalmente romntico.

Decamos que un proceso verdaderamente revolucionario tiene costos, eso lo aprendimos con Cuba hace 53 aos. Los costos sin embargo esta vez no sern para las clases populares, sino para quienes mantienen el poder poltico y econmico, solo rompiendo esta diada perversa se puede construir un Ecuador democrtico.

Demandamos la real eliminacin de los privilegios burgueses, LA TRANCISIN DE UNA ECONOMA POR SERVICIOS (que o bien demanda un crecimiento insostenible del aparato estatal para pagar favores o bien se vuelve servil al sector privado nacional o multinacional) POR UNA ECONOMA DE PEQUEOS PRODUCTORES. Apostamos por una lgica descentralizada en lo energtico y en lo productivo, que promueva comunidades autosustentabales, donde vuelvan los campesinos a trabajar los territorios expropiados en una reforma agraria real y con un proyecto de agua para el pueblo y no para las empresas. Con ello, el fortalecimiento de procesos de reduccin de consumo, de consumo soberano, de reutilziacin y reciclaje.

Este es nuestro proyecto de la izquierda que soamos y este es el momento histrico de construirlo. Una propuesta que adems posibilite el acceso universal a un sistema de salud colectiva, ecosistmica y plurinacional. Una visin poltica de la educacin que no forme tecncratas sino ciudadanos y ciudadanas crticos. La puesta en marcha de una gobernabilidad donde el ejecutivo no incide en el sistema de justicia y ste a su vez reconoce e incluye la justicia indgena; donde el poder legislativo es autnomo, legisla y fiscaliza para el pueblo y con el pueblo.

Muchas veces la misma izquierda ha puesto en el poder a los advenedizos que despus buscaron eliminarla. No dejemos que nos quiten la izquierda. porque entonces qu nos queda? Vamos a fortalecer esta propuesta unitaria, pues las izquierdas nacidas desde el movimiento popular, son como el ave de fuego que renace con el combustible de la resistencia y el amor.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso de la autora mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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