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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 15-10-2012

Comparacin entre las elecciones presidenciales en Estados Unidos y en Venezuela
Por qu la de Chvez fue una gran victoria

Mark Vorpahl
Znet

Traducido para Rebelin por Paco Muoz de Bustillo.


A menudo los trabajadores y desempleados estadounidenses oyen decir que las elecciones presidenciales en curso son de las ms importantes en la historia de este pas. En medio de ndices elevados y continuados de desempleo y subempleo, reduccin salarial e inminentes recortes masivos de los programas sociales que benefician a los trabajadores (como Medicare, Medicaid y la Seguridad Social), nos encontramos en una situacin particularmente grave en la trayectoria de este pas. Sin embargo, los programas que defienden ambos candidatos presidenciales y los partidos que representan son los mismos que han perpetuado los efectos devastadores de la Gran Recesin para los trabajadores. Estas polticas han beneficiado a Wall Street, a los bancos, a las grandes multinacionales y a los ricos, mientras que para los trabajadores solo han supuesto mayores sacrificios.

Las elecciones presidenciales estadounidenses no enfrentan a dos visiones diferentes sobre la direccin del pas. Lo que tenemos, ms bien, es una lucha tctica entre polticos representantes de las grandes empresas sobre la manera ms efectiva de vender los proyectos de estas corporaciones al pblico y continuar la guerra de clases unidireccional contra los trabajadores. En estas elecciones no est en liza ningn cambio de las reglas de juego; muy por el contrario, son una muestra del dominio que ejerce el 1% sobre el sistema poltico y econmico. Se pide a los votantes de la clase trabajadora que escojan su propio veneno, una decisin que, como es lgico, despierta poco entusiasmo en ellos.

Qu contraste tan enorme con las elecciones presidenciales en Venezuela! Los votantes venezolanos tambin han escuchado en numerosas ocasiones que el resultado de la contienda entre el Presidente Chvez y su rival, Henrique Capriles, sera crucial para la historia de su pas, pero ellos sentan esa disyuntiva en carne propia y por propia experiencia.

Durante dcadas, Venezuela ha estado dominada por un sistema bipartidista que ofreca la ilusin de poder decidir, aunque los programas de ambos partidos estuvieran dirigidos por los intereses de una reducida lite oligrquica que expoliaba toda la riqueza creada por los trabajadores. Pero dicho sistema no poda mantenerse por siempre. En 1989, el levantamiento popular por razones econmicas conocido como "el Caracazo" se sald con la muerte de miles de descontentos pero sirvi para consolidar las organizaciones de base que propiciaran la triunfal eleccin de Chvez en 1998 y el final de las reglas del juego imperantes. En lugar de trabajar desde el interior de la maquinaria poltica, Chvez se enfrent a ambos partidos y a los oligarcas que les sostenan y aprovech el apoyo de los movimientos populares de Venezuela.

Desde entonces se ha desarrollado una lucha constante. Por un lado, el 1% del pas ha intentado derrocar, vencer y sabotear a Chvez. Por el otro, la masiva resistencia activa del pueblo se ha opuesto a que las cosas volvieran a ser como antes de 1998. En este proceso se ha remarcado la lnea entre clases y Chvez ha ido aumentando progresivamente su apoyo a las iniciativas de los trabajadores y los pobres para organizar su propio poder sobre el que sustentar la direccin del pas. Capriles, en el otro extremo, representa a la lite econmica que pretende retomar el control poltico.

Cules han sido los resultados de este proceso en comparacin con lo que ocurre en Estados Unidos? En la Venezuela de Chvez, se ha dado marcha atrs a la privatizacin del sector petrolero y cuando algunas grandes compaas se han visto incapaces o poco dispuestas a cumplir con las necesidades sociales, el gobierno se ha hecho cargo de ellas en beneficio del pueblo. Por el contrario, cuando la codicia de Wall Street hundi a Estados Unidos en una crisis econmica, se inyectaron billones de dlares de los contribuyentes al sector bancario en forma de fianzas y prstamos mientras se permita que los trabajadores sufrieran las consecuencias.

Segn estudios de la Comisin Econmica para Amrica Latina y el Caribe (CEPAL) dependiente la ONU, Venezuela se sita en el primer lugar de una lista de doce pases latinoamericanos en cuanto a reduccin de las desigualdades internas.

Por el contrario, segn la Oficina de Presupuesto del Congreso de EE.UU. (CBO), entre 2003 y 2005 la transferencia de riqueza del 95% al 5% ms rico ascendi a 400.000 millones de dlares antes de impuestos, lo que corresponde a una aportacin de 3.360 dlares de cada unidad familiar del 95%. Aunque hubo un descenso de la desigualdad tras la quiebra del mercado burstil provocada por el agotamiento de la cartera de valores, poco despus la tendencia hacia la desigualdad volvi a acelerarse. Desde 2010, el 1% ms poderoso ha acaparado el 93% de los beneficios econmicos.

Cuando Chvez asumi el cargo por primera vez, el desempleo en el pas era del 16,1%. Hoy se ha reducido hasta el 6,5% (1); adems, el salario mnimo y las aportaciones en alimentos son de los ms altos de la regin. Estados Unidos, por el contrario, tiene 23 millones de personas desempleadas o subempleadas y el salario mnimo ha cado muy por debajo del coste de la vida.

En Venezuela, la pobreza extrema ha disminuido del 21% en 1999 al 6,9% actual (2). En Estados Unidos, la tendencia es exactamente la opuesta. Segn la Oficina del Censo, el ao pasado otros 2,6 millones de estadounidenses cayeron por debajo de la lnea de pobreza, sumndose a los 46,2 millones que ya lo estaban. Estas cifras suponen el mayor nmero de ciudadanos viviendo en la pobreza desde que la Oficina del Censo comenz a registrar dicho dato hace 52 aos.

Millones de familias estadounidenses han sido arrojadas a las calles debido al gran nmero de desahucios inmobiliarios. En Venezuela no existen los desahucios. En realidad, el dinero que sola ir a parar a los bolsillos de la minora acaudalada se utiliza ahora para construir cientos de miles de viviendas dignas para quienes las necesitan.

Segn la mayora de los indicadores, incluyendo los de educacin y sanidad, la direccin que llevan Venezuela y Estados Unidos no puede ser ms divergente en relacin con la manera en que se benefician de los programas gubernamentales las fuerzas sociales, los empresarios superricos o la inmensa mayora compuesta principalmente de trabajadores.

Esta diferencia no procede fundamentalmente del carcter de Chvez y Obama, sino de que en Venezuela las organizaciones de trabajadores y comunitarias han asumido el liderazgo poltico mediante una incesante actividad organizativa de masas en defensa de su propio inters. Chvez ha apoyado sus esfuerzos y ha abierto las puertas a su desarrollo redirigiendo la riqueza de la economa del pas para dar mayor poder a la inmensa mayora de la nacin y apartarla de los bolsillos del 1% ms rico.

La diferencia de prioridades se ve tambin reflejada en la manera en que se realizan las campaas electorales en ambos pases. El pasado 5 de octubre, por ejemplo, hasta tres millones de entusiastas partidarios de Chvez tomaron las calles de Caracas en vsperas de las elecciones del domingo. Esta gran asistencia se consigui, en gran parte, gracias al trabajo realizado en los barrios, lugares de trabajo y locales sindicales y comunitarios, utilizados por los organizadores para trasmitir, de persona a persona, la necesidad de conseguir el mayor nmero posible de participantes en el acto. Segn parece, los barrios populares de las colinas densamente pobladas que rodean Caracas se iban vaciando a medida que los participantes bajaban a la movilizacin. Y se no fue el nico de los actos multitudinarios que tuvieron lugar a lo largo de todo el pas a medida que se acercaba el da de la eleccin. Es de sealar que las concentraciones en apoyo a Capriles contaron con una pequea fraccin de los participantes que desafiaron el calor tropical y los chaparrones para apoyar al presidente Chvez.

En Estados Unidos, es impensable que Obama o Romney consigan reunir el nmero de personas que se concentraron en apoyo a Chvez. Normalmente, apenas unos miles de personas acuden a escuchar sus discursos y la mayor parte de la gente se muestra pasiva y distanciada de la campaa, pues siente que su nivel de vida desciende con independencia del partido poltico que ocupe el poder. La mayor parte de los recursos de la campaa proceden de las grandes sumas de dinero destinadas a la compra de publicidad y no de los vnculos comunitarios.

Mientras que en Estados Unidos las elecciones presidenciales son lo mismo de siempre, en Venezuela marcan un hito trascendental pues deciden si el pas continuar su proceso hacia el "Socialismo del siglo XXI" o dar marcha atrs. Es decir, lo que est en juego es si Venezuela completar la transicin que permita que los sistemas poltico y econmico estn controlados por los trabajadores en beneficio de la sociedad en su conjunto, o si la oligarqua obtendr ventaja, desmantelar las organizaciones comunitarias en funcionamiento (probablemente mediante el empleo de fuerza fsica), devolver las empresas nacionalizadas a sus dueos originales y dirigir la economa en beneficio de unos pocos capitalistas.

Lo cierto es que Venezuela sigue siendo un pas capitalista. La vieja guardia reaccionaria de la oligarqua sigue controlando las riendas de la economa, aunque los movimientos populares han conseguido aduearse de una parte importante con la ayuda de Chvez y numerosas nacionalizaciones de la industria. Una clase u otra se impondr en esta lucha. Mientras el proceso revolucionario en Venezuela se mantenga a mitad de camino, el cumplimiento de sus promesas seguir siendo incierto. De cualquier modo, incluso con el peor de los resultados, las ganancias conseguidas no podrn ser fcilmente eliminadas y su ejemplo proporcionar grandes lecciones para el futuro.

A pesar de todas sus imperfecciones, y tiene muchas, el proceso revolucionario en Venezuela es un rayo de luz para las luchas de los trabajadores a escala internacional. Cuando Estados Unidos y Europa estn recortando gastos en programas sociales que benefician a los trabajadores en nombre de la austeridad y resulta difcil, si no imposible, conseguir buenos empleos, el proceso revolucionario venezolano muestra que existen alternativas a este camino destinado a la ruina.

La forma en que cada nacin encuentre su alternativa ser distinta, en funcin de sus circunstancias particulares. No obstante, el proceso estar marcado por el cumplimiento de requisitos claros. El primero es un movimiento social unido, dirigido por los trabajadores e independiente de los polticos capitalistas. Si esto no existiera, en Venezuela no habra un Chvez, ni sera un potencial ejemplo del Socialismo del siglo XXI ni de ninguna de las reformas acometidas bajo su presidencia.

En Estados Unidos, ese movimiento social independiente que pueda activar y unir a la mayora an est por desarrollarse, aunque se han producido importantes tentativas al respecto, como "Occupy Wall Street". Por lo tanto, la maquinaria poltica y sus programas empresariales siguen en las manos de nuestra propia oligarqua, tal y como lo demuestran las actuales elecciones presidenciales. Se trata, no obstante, de un episodio pasajero, mientras nuestra lite contina asentando las bases para la inevitable revuelta del pueblo.


Notas:

(1) "Venezuela: Chavez Campaign Points to Gains of Revolution, Youth Mobilize for Socialism" http://www.greenleft.org.au/node/52334

(2) "Venezuela: Lowest Percentage of Social Inequality in Latin America" http://venezuelanalysis.com/news/6388

Mark Vorpahl es representante sindical, activista por la justicia social y escritor miembro de Worker's Action (www.workerscompass.org). Contacto: [email protected].

Fuente: http://www.zcommunications.org/why-chavez-won-big-a-comparison-between-the-presidential-elections-in-the-u-s-and-venezuela-by-mark-vorpahl

rCR




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