Portada :: Palestina y Oriente Prximo
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 16-10-2012

Crnica desde Siria (3/5)
Quedaos en el infierno

Gabriele del Grande
Fortress Europe

Traduccin de Ana Martnez Huerta


ATMA (IDLIB) - Suspendidos de las ramas del olivo, en otro tiempo smbolo de paz, cuelgan los columpios de los nios. Vacos. Y entre las races de los viejos rboles se sientan crculos de padres de familia derrotados. Vierten el t en los vasos y entre un cigarrillo y otro y se preguntan por el maana. "Siria no nos quiere, Turqua tampoco. A dnde tenemos que ir? Dicen que somos terroristas! Pero yo veo slo mujeres y nios por aqu! Son ellos los terroristas? " Aala lleg a Atma hace tres das, de Daira Azza. Est herido en la espalda. Un fragmento de la bomba que le destruy la casa. Desde su tienda se ve bien la frontera. Est all delante, a 400 metros de distancia. Tiene la forma de una red de hierro que recorre la cresta de la colina como la cicatriz de una antigua herida. Sin embargo, visto desde los olivares de Atma, se parece ms a una jaula. S, porque en el ltimo pueblo sirio antes de la frontera turca de Rihanli miles de civiles en fuga estn atrapados en medio de los campos.

Vienen de Rastan, Akrad Jebal, Homs, Hama, Alepo e incluso de Damasco. Son en su mayora mujeres y nios. Supervivientes de los bombardeos areos contra civiles y de las masacres cometidas por el rgimen en el las zonas rurales   insurgentes . En sus ojos se ve el miedo de los que han visto, demasiadas veces, correr la sangre y decidieron largarse antes de que fuera demasiado tarde. Pero en el camino se encontraron con una puerta cerrada a cal y canto.

Desde finales de agosto Turqua - que ya acoge a 98.000 refugiados sirios - ha cerrado la frontera a todos los sirios sin un pasaporte en regla. A la espera de preparar nuevos campos y tratando de calmar el descontento de la izquierda turca y de la minora alauita de Antakya que pide la expulsin de todos los refugiados sirios acusandolos ​​de encubrir una conspiracin islamista contra Assad. Las entradas son limitada: unos pocos centenares de personas por semana.

Y as, solo en Atma, en un mes se han acumulado ms de 25 mil refugiados frente a los 7 mil habitantes del pueblo. Alrededor de 15 000 se alojan en las casas de la gente; no hay una sola familia que no se haya hecho cargo de dos o tres familias de desplazados. Cinco mil personas se alojan en las escuelas del pueblo. Y otras cinco mil han acampado, literalmente, en medio de un olivar, a lo largo de la frontera. Los ms afortunados duermen en tiendas de campaa enviadas por la Asociacin Turca. Los recin llegados, por el contrario, tienen solo telas extendidas entre un olivo y otro para crear un mnimo de intimidad.

Para estos cinco mil refugiados hay slo dos baos qumicos y un tanque de agua tan calcrea que es blanca como la leche. Pero no hay alternativas. Y los nios la beben todos modos, antes de ir a jugar en torno a las hogueras de la basura. Los habitantes de Atma se esfuerzan por hacer todo lo pueden, cada noche que pasa un camin de voluntarios para distribuir alimentos y mantas, pero el problema va mucho ms all de sus posibilidades.

Mientras tanto, las masacres en Siria no tienen fin. La ltima masacre de civiles sucedi en Kafr Awid, un pueblecito en las montaas de Jebal Akrad, tres das antes de mi llegada a Alma. En solo media hora, los aviones de Assad descargaron 12 barriles-bombas rellenos de TNT sobre las casas del pueblo. En el bombardeo, que destruy decenas de viviendas y caus decenas de heridos​​, veinte personas murieron, todos civiles.

Osama ese da no peg ojo. Es un enfermero de 35 aos, casado, tres hijos. En Kafr Awid haba instalado un hospital de campaa en su casa para cuidar de manera clandestina a los heridos en los combates. Despus de los ltimos muertos, sin embargo, decidi   renunciar . Y poner a salvo a su familia. Sobre su cabeza pende una orden de detencin, que en momentos como estos significa una condena a muerte. Porque en esta guerra no hacen prisioneros. Y nadie lo sabe mejor que la gente de Kafr Awid.

Osama recuerda bien la fecha. Era el 20 de diciembre de 2011. Aquel da las tropas de Assad bombardearon sin descanso el pueblo obligando a las brigadas del Ejrcito Libre a retirarse. Los rastreos y redadas comenzaron inmediatamente despus. Los militares del rgimen peinaron casa por casa, en busca de todos los sospechosos. Es decir , todos los hombres en edad de combatir. Los jvenes, sin embargo - dice Osama -se haban escondidos en la rivera del ro detrs de la colina. Ciento diez hombres de entre veinte y treinta aos. Cuando el ejrcito los encontr, orden a los tanques disparar desde arriba. Luego bajaron con cuchillos para rematar a los supervivientes.

Un video en YouTube confirma la dramtica historia de Osama. De ese da, l recuerda los gritos de las madres y de las esposas. Y la imagen de cadveres apilados uno encima otro sobre el remolque del tractor con en el que los llevaron hasta el cementerio para enterrarlos en una gran fosa comn. Mientras habla, no deja de observar la frontera turca. La verdad es que, a pesar de que el Ejrcito Sirio Libre controla una franja de treinta kilmetros de tierra desde aqu hasta Alepo, Osama no se siente en absoluto seguro. Y no es el nico que tiene miedo.
Al final, son los civiles, las primeras vctimas de esta guerra. Como en todas las guerras. Porque es cierto que entre los refugiados de Atma hay activistas de la revolucin y desertores de las fuerzas del rgimen. La mayora de los fugitivos, sin embargo, nunca tom posicin. Ni a favor de la revolucin ni contra el rgimen. Huyen solamente porque pertenecen una ciudad equivocada. Escapan porque saben que en la Siria de hoy para decidir la vida o la muerte de una persona puede bastar un carn de identidad.

Huyen de todo esto los sirios. Y no slo los de Atma. De junio a septiembre, el nmero de refugiados se ha triplicado pasando de 100.000 a 300.000. Adems de los 98000 refugiados registrados en Turqua, en efecto, otros 200.000 sirios se encuentran en los campos de refugiados de Jordania, Irak y Lbano. Por no referirnos a ese milln de sirios que, segn estimaciones, dejaron el pas sin registrarse nunca en los campamentos de refugiados. Y sin contar con que por lo menos un nmero similar se ha desplazados dentro del pas.

La ltima vez en Alepo ocurri el 13 de septiembre de 2012. Durante una redada, los militares del rgimen detuvieron a 17 personas, entre ellas dos mujeres jvenes, una de ellas embarazada. Vivan en un barrio controlado por el rgimen, pero en los documentos figuraban como residentes en los pueblos insurgentes de la provincia de Alepo, ahora controlada por el Ejrcito Libre. Eso fue suficiente para acusarlos de ser espas. El resto pas en pocos minutos. Los pusieron en fila delante de un muro, las manos atadas a la espalda, y abrieron fuego.

Sin embargo, dejar Siria es cada vez ms difcil. Especialmente para aquellos que no tienen un pasaporte. As que no queda ms remedio que fiarse de los contrabandistas. Primero para entrar en Turqua, y luego para continuar el viaje. Tal vez hacia la fortaleza Europa. Donde te dan asilo poltico pero antes tienes que jugarte la vida en el mar, ya que viajar con visado es el privilegio de unos pocos ricos.

Las rutas son las mismas de siempre. Van de Turqua a Grecia y de all a Italia, donde slo entre agosto y septiembre desembarcaron cientos de sirios entre Apulia y Calabria. Otros seguirn llegando en los prximos meses. Y cmo terminan estas historias lo aprendimos ya hace mucho tiempo: con ms muertes y ms dolor.

El ltimo dramtico naufragio ocurri el 6 de septiembre de 2012 en la costa de Izmir, Turqua. El barco estaba tratando de llegar a Grecia. Se ahogaron 58 de los 100 pasajeros. Todos sirios, en su mayor parte mujeres y nios. Tambin ellos mrtires de una guerra que ya ha dejado al menos 30 mil muertos y cientos de miles de heridos.

Muertes que parecen no valer mucho a los ojos de la comunidad internacional. La misma que no movi un dedo para detener la masacre del pueblo sirio y que ahora parece obligar a los sirios a permanecer en el infierno sin molestar demasiado a nuestros guardias fronterizos.

3/5. Contina

Fotografas de Alessio Genovese.

Un resumen de este artculo fue publicado en Alemania en el diario Taz.
En Italia fue rechazado expresamente - entre otros - por Repubblica, Corriere della Sera, La Stampa, L'Espresso y Vanity Fair . A otros medios ms pequeos nunca les fue propuesto, dadas las vergonzosas condiciones de explotacin laboral que practican.

Otras crnicas desde Siria:
1/5: La guerra de Alepo.
2/5: Internacionalistas o terroristas?

Fuente: http://fortresseurope.blogspot.com/2012/10/speciale-siria-restate-allinferno.html




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